Universo A


Tuvieron suerte. El último cristal obtenido fue gracias a la ignorancia que tenía aquella tribu que tenían sobre esa piedra y por las creaciones de la pastelera Pinkie Pie. Todo había salido bien para los cinco buscadores pero aún el desacuerdo entre la pony y la chica bandicut permanecían y parecía que no había una solución rápida. Por ello, ambas estaban distantes una de la otra y siguieron así por días.

Aunque era muy difícil de admitir, Coco estaba arrepentida y, cuando finalmente se decidía en disculparse con la chica rosada, ella recordaba todas esas locuras con lo que le llevó a tan sólo a gruñir y a volver a su habitación. Una vez allí, ella estaba sola y no sabía bien qué hacer; sola porque Pinkie se había mudado con Nina y ahora ella era la víctima de sus juegos. Pero, al parecer, a la cyborg le caía bien la energía sobresaltada y todo daba a conocer que la rosada se había olvidado de la rubia.

No, no puede ser, ¿acaso Coco echaba de menos a Pinkie Pie? "Imposible", se decía a ella misma pero la "horrible" verdad era en que sí la extrañaba y, por lo tanto, debía arreglar las cosas. Los días pasaban y ninguna disculpa aparecía ni se asomaba, y fue así hasta que el dueño del acorazado anunció las buenas nuevas en una reunión en la cocina.

—Ya estamos muy cerca de la nueva zona de búsqueda. En una hora salimos para allá.

—¿De verdad? Y cómo es y cómo se llama ese nuevo lugar, si es que se puede saber, claro —preguntó Crunch.

—Es una isla, precisamente es la isla Howland.

—Eso no es muy informativo que digamos —se quejó Nina luego de un momento de silencio—. ¿Cómo es ese lugar?

—Bueno, eso lo verán dentro de poco… —dijo y luego salió de la habitación, manteniendo así el misterio.

La única manera de averiguarlo era simplemente esperar o salir a la proa para lograr ver algo. Y sí, al correr el tiempo se pudo ver algo pero, de nuevo, el acorazado quedó varado muy lejos de tierra, con que había que continuar por medio de un bote. El bandicut, la humana y la pony, con sus manos y cascos apoyados en el barandal, vieron que el "capitán" se aproximaba a ellos, pero a lo lejos se veía a la rubia.

—¿Permanecieron todo el tiempo aquí? —preguntó N. Gin—. Porque ya llegamos y no veo que estén preparados.

—¡Ya llegamos! ¡Ya llegamos! ¡Ya llegamos! —gritó y repitió la potranca mientras saltaba por todas partes dirigiéndose al interior del navío.

—Bueno, es que se nos olvidó —comentó Nina a modo de disculpa, aunque no muy convincente—. Vamos, Crunch, mejor sigamos a Pinkie Pie. ¿Una carrera?

El mutante aceptó el desafío aunque correr no era su fuerte. El cyborg fue tras ellos pero caminado y, de a poco, se acercaba la bandicut. Ella se veía triste y pensativa, con lo que el almirante se animó a preguntar.

—¿Te sientes mal por lo que les has dicho a Pinkie Pie?

—¿Qué? ¡No! Se merecía esas y más palabras. Es que ya me tenía harta —vociferó alarmada aunque luego cambió de actitud completamente—. ¡Sí! No sé qué hacer. Quiero disculparme pero de seguro que ella no cambiará.

—Bueno, tal vez ella no cambie pero necesitas hacer eso porque te está haciendo daño. Sé que es difícil pero hay que concentrarse en lo bueno de las cosas. Un ejemplo: detesto a Cortex pero tengo que soportarlo por Nina. Si no, ¿ella con quién se quedará?

—Puede ser. Entonces… ¿tengo que soportar a Pinkie por Crash?

—Algo así, pero la diferencia es que Pinkie Pie quiere ser tu amiga. Pero ahora tendrás que dejar la disculpa para más tarde porque ya tenemos que irnos.

Fue así que los cinco pudieron subir al bote y dirigirse a la mencionada isla. Al acercarse lo suficiente para observar el paisaje, notaron que era muy distinta a las demás. En primer lugar no había tanta vegetación como estaban acostumbrados los marsupiales, es más, apenas había. Más parecía que se trataba de una isla desierta, no sólo en plantas sino también en personas.

Al tocar tierra, lo primero que vieron fue que había un gran cartel no muy amistoso ya que no se trataba del acostumbrado "Bienvenidos". Esto era así puesto que claramente decía "No pasar" y, por supuesto, esto llamó la atención de algunos miembros del grupo.

—Bueno, de todas formas, no creo que nadie se entere si pasamos o no, ¿verdad? —resolvió el bandicut rojizo.

—Pues no creo —respondió N. Gin—. La isla está deshabitada pero igual saqué un permiso.

—¿Deshabitada? —preguntó Nina mientras que todos miraban como la pony iba y venía.

—Sí, la isla es un refugio para la vida silvestre así que traten de cuidar el ambiente.

Los bandicut y la chica de piel azulada asintieron pero la rosada no había escuchado nada de eso con lo que se puso a corretear a las aves marinas. A los cuatro no les quedaba otra opción que seguir a la potranca. Mientras caminaban, ellos se sintieron algo mal ya que no había nada en el lugar, a excepción de algunas ruinas y restos de civilización. Pero nada entristecía a la pony, quien brincaba como siempre.

El lugar era como una llanura, con lo que algunos se preguntaron dónde estaría el cristal en este lugar. No había escondite a la vista ni rastro de la piedra rosada, solamente había un viejo faro cerca de allí. Pensando que allí estaría, Coco, Crunch y Nina descartaron esa hipótesis cuando pasaron de largo. Luego de caminar tanto, aquel grupo (excepto N. Gin) llegó a alcanzar a Pinkie Pie, quien se quedó observando e imitando el paso de un cangrejo, y mientras que ellos empezaron a cansarse, el bandicut fue el primero en quejarse.

—¿Y dónde está el cristal? Otra vez parece que te equivocaste, N. Gin —gritó ya que el nombrado estaba algo lejos.

—¡Oigan! ¿Quieren venir a ayudarme un poco? —respondió él, haciendo oídos sordos a la pregunta anterior.


Universo 1


Una entrada de un castillo estaba llenas de ponys. De a poco llegaban los perros junto con una gran variedad de sillas plegables. Tenian una fuente pero no estaba en funcionamiento, al igual que el jardín, estaba toda la tierra como si la hubieran apaleado recién, los arboles estaban hechos brotes todavía, no era una buena vista, el perro que llegaba con una silla para Celestia le dice. — No teníamos prevista esta visita, ademas que el castillo esta hecho un desorden y tampoco esta tan abierto a las visitas, a no ser que vengan acá para un tour no hay problemas. — Dijo el perro.

Los soldados miraron a su capitan con lo que este les hace una seña. — ¿Sabe? Queremos ver ese tour si no les molesta. —
— No para nada. —Dijo el perro. Con lo que toma un silbato y lo hace solar. Varios perros a las cercanías le quedaron mirando de manera molesta. — No es necesario el silbato. — le dijeron.

A los 5 minutos después algunos de los solados tomaron el tour del castillo mientras que los demás junto a la princesa se quedaron esperando con lo que esta comenta. — ¿Donde esta el que se supone que esta a cargo de este sitio? — Comento la princesa. Los perros señalaron de inmediato a otro el cual tenia un mameluco un sombrero y una pala con lo cual le responde. — ¿pasa algo? —
—¿Usted esta a cargo? —
— A cargo del jardín, no puede pedir mucho, recién empezamos a plantar.
—¿Esta a cargo del jardín? entonces ¿quien esta a cargo del castillo?
— A pos yo que se. — Dijo el perro con lo que se retira sin antes decir. — Pregunte en la portería del castillo. —

Al ver que los soldados tenían calor dado a que no habían plantas y estaban todos en la tierra y que Celestia había hecho un día soleado y el agua que les traían los perros estaba caliente por el sol.

Entrando a la entrada del palacio nota a muchos perros con trampeadores limpiando el castillo. Mirando a la entrada de la puerta observa una ventanilla con un cartel que decía — "Salí almorzar VUELVO en 35 minutos" — Dado al cartel de aviso se queda parada observando como el perro trapeaba el piso.

Después de 25 minutos de limpieza un perro desde la ventanilla le pregunta a la Alicornio. — Hola buenas tardes ¿que busca? —

La princesa le queda observando con lo que pregunta. — A si bueno. Busco al encargado del castillo. — Con lo que el perro de adentro se coloca unos lentes y se rasca la cabeza con su pata trasera mientras que con las delanteras sostienen unos papeles. — Disculpe el encargado esta en descanso, en estos momentos el castillo esta en mantencion por la visita inesperada de alguien del reino vecino por lo tanto los únicos servicios que están son: la atención a los súbditos. Servicio de movilización de los recursos y el Tour del palacio. — Celestia solo se hizo a un lado dado a que no respondió a su pregunta como ella esperaba. Mirando hacia el palacio en si vio al grupo de soldados que se suponía que iban a estar en el tour. Los cuales llegaron con algunos cachivaches de la tienda de regalos.

En sus cascos traían lo que parecían ser zapatillas y en sus falcos llevaban los cascos que fueron reemplazados por unos sombreros de ojos viscos con un peinado de mohicano.

Despues del tour el soldado superior fue al encuentro de su general con lo que le dice. — Hemos llegado del tour. —
— Bien soldado ¿que han visto?
—Al parecer este tal Rey es un luchador completo y versátil capas de idear un plan en tan poco tiempo, puede pelear con lo que tiene a su alrededor y sus instintos son superiores a cualquier clase de animal incluso superando al genio mas completo de todos. Según los datos rescatados de su biografía autorizada y la no autorisada dicen que a creado este reino a base de un poder supremo que a movilizado a todos los que eran del antiguo régimen.

— ¿Algo mas? — Dijo El general el cual estaba algo impresionado.
—Es querido por el pueblo. Siempre esta en todos lados. Al parecer es inmortal.
— ¿Inmortal?
—Según testigos le vieron caer desde lo alto de aquella torre y caer de cara al suelo y solo salio con un rasguño menor en su rodilla.
— ¿Es todo?
—No señor. Ademas de ser inmortal se dice que su inteligencia deja perplejos a muchos.

La princesa Celestia que estaba escuchando el informe del soldado pregunta. — ¿Le han visto? — Con la única respuesta obtenida fue un no.

La búsqueda del Tal Rey se estaba volviendo pesada para todos por la calor producida por la misma princesa del sol

— Disculpe la demora. El castillo esta preparado para toda la visita. Solo hay que esperar a que lleguen los suministros y estamos del otro lado. — Dijo El perro. Escuchando un silbido a lo lejos este comenta. — Oh, ya llegaron. — En la entrada del castillo llegaron unos tres perros junto a cuatro changuelings que llevaban unos carros con barriles

Los ponys de inmediato rodearon a la princesa con lo que están en plan de defensa. Todos quedaron viendo a los changueling pero estos solo pasaron en frente llevando los carros de suministros. con lo que uno se detiene y comenta en voz alta. — ¿que hacen aquí los ponys? ¿que ya no les gusta el reino de Celestia? — Con lo que sigue su camino llevando los suministros.

— Creo que un se llevan mal con los Changuelings pero tranquílos. Son buena gente cuando les conoces. — Dijo el perro que escoltaba los suministros al castillo.


Por causa mia esto se a demorado en subirse. Acepto toda la culpa dado a que debio publicarse el miercoles pasado. Pero Con la calore que hace en donde vivo... no da ganas para nada. De hecho hoy día hace 33 grados de calor.

Hielo donde estas