Universo A
—¿Y dónde se encuentra el cristal? No lo veo por ningún lado —preguntó Crunch Bandicoot mientras que miraba a los alrededores.
—Está muy cerca… —respondió simplemente N. Gin, y concentró su mirada en la cascada.
Eso no fue muy informativo para quienes esperaban una mejor respuesta y fue por eso que se quedaron con expresiones de fastidio. Los cinco aprovecharon un momento para descansar junto al río luego de una larga caminata, pero algunos se mantenían alertados debido a unos ruidos extraños. Los bandicut y la chica cyborg miraron por todas partes buscando aquello que provocaba ese ruido similar al del croar de una rana.
—¿Qué es eso? —preguntó la rubia con algo de temor en su voz.
—¿Serán las bestias que se esconden en los árboles? —contestó su hermano.
—No. Me parece que son los monstruos marinos que vienen a comernos —dijo Nina, y cuando escucharon aquel sonido más fuerte, ellos tres se abrazaron por el miedo.
—La verdad es que no creí que se tomaran tan en serio a esas narraciones —comentó el almirante cortando la escena.
El miedo que sentían ellos tres se desvaneció cuando vieron que era Pinkie Pie quien hacía esos ruidos al tratar de conversar con un sapo. Los Bandicoot y la Cortex se mostraron enfadados aun incluso cuando se retomó la caminata. En esta ocasión, el grupo no siguió por el sendero, sino que empezaron a rodear el río, dirigiéndose hacia la cascada. Los marsupiales y la azulada se sentían sin rumbo ya que no sabían por qué estaban yendo por ahí.
—¿Acaso el cristal está en la cascada? —preguntó Nina con brusquedad ya que no le agradaba caminar en suelo enlodado y resbaladizo.
—Sí, pero precisamente se encuentra en una cueva detrás de esa cortina de agua.
El camino se ponía cada vez más difícil: además de encontrarse en un suelo resbaladizo, a esto se sumaba el hecho en que tenían que pasar por un estrecho sendero. Ellos debían tener cuidado ya que, si alguno caía, le esperaba una gran cantidad de agua con quién sabe qué cosas hay allí. En lugar de tener una idea del lugar, los relatos de N. Gin le jugaron en contra y los demás aún seguían con temor.
Hasta la pony caminaba con cuidado: en lugar de marchar con sus típicos saltos, ella se fijaba bien donde pisaba aunque había veces en que se patinaba pero sin caerse. El sendero era tan estrecho que los integrantes del grupo debían ayudarse agarrándose a la pared de piedra húmeda. Por supuesto que era de esperar a que alguien terminara en el agua, pero lo que Coco no pensaba era que ella era quién sería.
—¡Coco! —exclamó el cyborg luego de escuchar un pequeño grito que la anaranjada emitió al resbalarse.
Afortunadamente, la rubia no cayó al agua puesto a que el científico logró sostenerla por uno de sus brazos. La chica de pelaje rosado también se acercó a ayudar, sin embargo, ella no fue de mucha ayuda. Ella, con la fuerza de su hocico, pudo morder la cola de caballo de la bandicut, darle un tirón, y logró ponerla de nuevo al camino. Pero la fuerza de la pony fue algo imprevisto por parte del experto en robótica, quien se desestabilizó y fue a parar al agua.
Desde luego, esto fue totalmente inesperado y no dio tiempo para nada. Por un momento no se supo nada del científico y, cuando ellos recordaron aquella vez que confesó que no sabía nadar, Crunch decidió ir a buscarlo. Pero el rescate fue frustrado: N. Gin apareció y, al parecer, los demás notaron que aquella revelación era falsa.
—¿No era que no sabías nadar? —preguntó el joven de pelaje rojo oscuro con agresión.
—¿Podemos dejar… ese tema para… otro día? —contestó difícilmente el cyborg ya que se lo veía adolorido.
—¿Qué te ocurre? —interrogó Coco, resultándole extraña y preocupante esa situación.
El científico del misil en la cabeza no respondió ya que se dispuso a llegar a la orilla. Mientras tanto, los demás notaron que él tenía chispas y dedujeron a que el agua estaba electrificada. Algunos peces, ahora pescados, lo confirmaban ya que quedaron flotando sin vida. Luego de un rato, N. Gin logró volver al camino por sí solo, avisándoles a los demás de que no lo tocaran por razones obvias.
De manera más rara miraron al almirante, quien estaba todo mojado, emanando electricidad y gruñendo. Los hermanos, la pony, y la cyborg se guardaron sus preguntas ya que el entrevistado no se veía de buen humor. A pesar de todo esto, los cinco pudieron llegar a la cueva detrás de la cascada y, a lo lejos, podía verse un resplandor color rosa en el medio de cierta oscuridad.
—¡El cristal! ¡El cristal! ¡El cristal! —exclamó Pinkie Pie con alegría, la cual fue contagiada a sus compañeros.
Fue así que aquel grupo se fue encaminando con entusiasmo hacia la luz rosada pero sin olvidar a que tenían que ir con cuidado. La caverna estaba a oscuras y ellos no sabían bien qué había allí además del cristal. Con algo de temor, ya que oyeron historias acerca de animales peligrosos que vivían en cuevas, los cinco pudieron llegar hasta la piedra flotante. Ya tenían en su poder al cuarto y último cristal que necesitaban.
—Ahora sí, Crash. Podemos ir a rescatarte —dijo Coco tomando el objeto rosado y centrando su mirada en él.
—Pero ten cuidado, Coco, por la locura del cristal —agregó Nina bromeando.
Después de eso, el camino de regreso estaba comenzando pero, en esta ocasión, no hubo más incidentes. Fue así que lograron dejar atrás a la cascada, al sendero, y a la playa para volver al bote. Afortunadamente, ellos pudieron reencontrarse con los rinocerontes marineros, dando así a conocer que aquellos cuentos de terror eran sólo cuentos, pero no se iban a quedar para averiguarlo bien.
Debido a que la bandicut estaba ansiosa por traer a su hermano de vuelta, los demás subieron rápidamente a la embarcación. Ella se desesperaba al saber que otra vez tenían que ir despacio para no dañar el barco por los arrecifes de coral. A pesar de esto, todos llegaron al buque de guerra, sin embargo, el cyborg se alarmó cuando vio algo que no esperaba ver: el dirigible de Neo Cortex.
Universo 1
— Bien. Los planes de ataque son los siguientes. Avanzaremos por ponyville y de paso llevaremos a los ponys a un lugar seguro. Las nuevas armaduras que nos dieron los del mercado Changueling son aprueba de magia pero no a la calor. Así que tomen agua y pónganse desodorante. Una vez tomado Ponyville avanzaremos y tomaremos la estación de trenes. Sabemos que los trenes no nos van a servir dado a que no estarán por la guerra. Hay tres puntos claves en este plan. Tomar ponyville. Llevarse a los ponys hasta nuestro castillo y ocultarnos en everfree hasta que manden un equipo de exploración al lugar. Como ese pueblo es el mas cercano al castillo deberán de estar preocupados. Ahora mismo deben de haber llegado la noticia. Atacar al rey, atacar a los soldados y lo peor y imperdonable error que cometieron fue arruinar la cena. — Dijo el General de los perros.
Con una coraza de color marrón este caminaba por el castillo hasta llegar a las tropas. A las afueras del castillo las tropas listas esperaban a su rey. Con unos pantalones de jeans azules. Un par de zapatillas rojas, su tipica capa color carmesí y unos ojos perdidos y sin brillo empezaban su marcha por la victoria.
— Twilight. — Dijo una potranca de color amarillo de crin roja. — ¿Donde esta Pinkie?
—Eso es lo que quisiera saber Applebloom. Hace días que no la hemos visto. Si no Aparece puede que haya un desequilibrio en toda equestria. Como elemento de la risa su papel es muy importante para la armonía.
— Quizás debí detenerla cuando apareció el portal.
—¿Que portal?
Mientras charlaban alrededor del pueblo los habitantes notaron algo extraño. Mientras algunos charlaban no evitaban voltear las orejas tan rápido como podían. Los cuadrúpedos de la nada misma aparecían con lo cual se dio la primera alarma.
— ¡Los perros de Diamante! — Gritaron las ponys con lo que de inmediato todo el pueblo enloqueció. Corriendo para todos lados armando el caos.
—Bueno intentamos hacerlo pacifico o lo hacemos a la caza de ponys. — Dijo volteando un soldado de los perros. Los demás lo veían decepcionados dado a que tendrian que hacerlo por las malas. — Solo hagamos rápido lo que nos ordenaron. — Con unas cuerdas estos la lanzan para hacerlo estilo rodeo.
Algunos que peleaban eran los ponys y los pegasos. Los unicornios al verlos intentaron usar su magia pero. — ¿Que? ¿Que pasa?
— Eh... No funciona ¿Por que?
—Armaduras a prueba de magia. Ahora si serias tan amable de entregarte. No queremos hacer daño. Solo queremos que la guerra que inicio su princesa termine sin tantos heridos.
Tras tomar el pueblo el general fue al lado del rey con lo que le dice. — Este es el informe de bajas. — Crash rascándose el cuello pensando en los posibles heridos y muertos
— Hay nueve soldados que enfermaron y tuvieron diarrea. Ahora están encerrados en los baños de las casas y dos desaparecieron pero nos llego un informe reciente con que uno esta en su cumpleaños y el otro fue invitado. Le enviaremos un regalo mañana por que ahora estamos ocupados. Es todo el informe. — Sacudiendo su frente por saber que solo era diarrea y un cumpleaños.
— Eh Jefe. Hay alguien en esa biblioteca. — Dijo un perro. — ¿Que son?
—Parece ser una pony, un bebe dragón y una unicornio.
— Bien. Entra ahí y sacarlas.
Haciendo lo que ordeno este entro a la biblioteca. Sacando a la fuerza a la pony y al dragón. junto con la unicornio. Los tres juntos con un puro brazo.
— Pagaran por esto. — Dijo la unicornio. — Ya sabemos que estas haciendo aquí y sabes que no lo lograras. La magia de la amistad acabara contigo. Me escuchaste. — Grito — Shh silencio Twilight. — Dijo Rarity la cual también estaba siendo llevada por otro perro de diamante.
— ¿Rarity tu también?
—No es la única. — Dijo ella señalando una jaula de madera en la cual estaba Rainbow Dash y Applejack
— ¿Donde esta Fluttershy?
—Bueno... Eh... Tuvo que ir a Clousdale a visitar a su tía.
— Ah... Entonces ¿estamos vencidas? — Dijo decepcionada. — No tuvimos oportunidad de usar los elementos contra aquel malvado. — Dijo Twilight
—Eh Cerebrito. — Dijo Rainbow. Ella al levantar la mirada observa a Rainbow la cual llevaba puesto cinco collares y una tiara. — ¿De donde los sacaste?
— ¿Eso que importa?
— Si señor. Ahí esta la pegaso que entro a robar a la biblioteca.
—Sep...
— Encerrada en una jaula tal como pidió. Lo que si no sabemos si esa joyería es de ella o la tomo del lugar.
—¿Intentaron quitárselo?
— No, No es por que nos golpee si no por que no tengo ganas de pelear por algo tan mundano como joyas.
—Bueno en total que nadie se enoje. — Dijo el perro que charlaba con el otro enfrente de las prisioneras. con lo cual Rainbow sonríe de forma culpable.
— Señor. Acamparemos aquí. Mañana iniciaremos la invasión al castillo. — Crash solo quedaba mirando de una forma que para el era difícil saber de que estaba hablando. Nuevamente el pueblo fue ocupado pero por los perros. Claramente los prisioneros que eran los habitantes fueron llevados hasta el castillo. En medio del pueblo un hasta fue colocada y junto a ello la nueva bandera. Un fondo negro con rojo en el cual el color que mas resaltaba era el amarillo que estaba en una huella de pata de perro junto a otras huellas mas para decorar. La bandera flameante al viento indicaba la caída del pueblo ante los ojos del reino.
Celestia observaba desde su telescopio al pueblo con lo que veía que fue atacado. Completamente preocupada miraba a su asesor al cual comentaba. — Tienen ahora a los elementos de la armonía. — Con lo cual este le responde. — Pero aun no estamos acabados ¿o si? —
— Llamen al ministro de defensa. Y si pueden a Shining Armor. Necesitaremos toda la ayuda posible.
—¿Que hay del sujeto llamado Discord?
— Abra que confiar en el también
Continuaremos después de estos mensajes subliminales
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