Universo A
—¡Es imposible! —gritó Nina Cortex al ver al vehículo favorito de su tío, anclado al acorazado de N. Gin—. ¿Cómo fue que llegó hasta aquí?
Por su parte, el dueño del buque de guerra no decía nada y miraba a sus alrededores. Los hermanos Bandicoot se veían preocupados y no sabían qué hacer. En sí, todos parecían nerviosos con excepción de la pony rosada, quien sonreía como siempre acostumbraba. Una vez en el interior del navío, aquel grupo de cinco iban caminando y sintiendo que tarde o temprano se encontrarían con Neo Cortex.
—¿Qué vamos a hacer? —preguntó Coco en voz baja—. ¿Escondernos?
—¡Qué buena idea! —exclamó la chica de piel azulada.
—¿Qué es esa buena idea? —interrogó el científico amarillento, apareciendo de repente—. Nina: te busqué por todas partes.
—Estoy bien, tío. Te dije que no te preocuparas y no tenías por qué venir a seguirme.
—Bueno, al parecer está todo bien salvo por una cosa… —empezó a decir con tranquilidad Neo y se volvió al experto en robótica—. ¡¿Por qué tenías apagado tu teléfono y la plataforma transportadora!
—Es que… hay una falla eléctrica que tenemos hace tiempo y estoy a punto de solucionarlo.
—… Eso parece convincente pero aún hay un problema… ¡¿Qué están haciendo aquí los estúpidos marsupiales?!
—… Porque… ¿Recuerdas a N. Trance? Porque le pedí que hipnotizara a los bandicut para ayudarme a juntar cristales y así arreglar el problema eléctrico.
Después de aquella explicación, el hombre de la marca en la frente se inclinó a un costado porque quiso cerciorarse de que lo que dijo su colega fuera verdad y observó a los hermanos. Por su parte, ellos reaccionaron rápido y ambos pusieron una mirada perdida. Pinkie Pie notó eso y también se puso a actuar como ellos. Después de dudar por un momento, Cortex parecía convencido aunque igual le resultaba algo raro.
—De acuerdo… —simplemente dijo luego de un momento de silencio—. Pero, Nina, quiero quedarme porque deberías pasar las vacaciones con tu tío y no con otra persona. Así que… ¿Dónde duermo?
Ellos no podían creerlo: el malhumorado hombre amarillento iba a quedarse y, posiblemente, podría descubrirlo todo así arruinar el plan. El rescate de Crash podría peligrar y la chica sabía bien que su amiga rosada podía, accidentalmente o no, llevar todo a la ruina. Por los pasillos del acorazado, los humanos iban encabezando la fila mientras que los demás seguían en su papel de hipnotizados. Por supuesto, ellos no iban a durar mucho tiempo así, pero Coco no pensó que duraría menos de lo que canta un gallo.
—Ya me cansé de jugar a esto. No es muy divertido. Al principio sí porque hacían unas caras graciosas pero ahora quiero jugar a otra cosa —explicaba con gran entusiasmo la rosada.
Los hermanos se quedaron paralizados y, lo peor, es que la pony no paraba de hablar. Difícilmente los marsupiales trataban de mantenerse en su papel pero la rubia no soportó más la chillona voz de la pastelera y le cerró la boca con sus manos. Ella se dio cuenta tarde de que los demás le estaban observando y ahora seguir con la actuación ya no tendría lógica. Pinkie se había callado por las miradas raras y Coco soltó del agarre con lentitud, haciendo como si nada pasara.
—¿No era que estaban hipnotizados? —preguntó Neo después de esa escena.
—Es que… Pues… —sólo pronunciaba el cyborg tratando de pensar en algo.
—Bueno, tío. Mejor diremos la verdad —comenzó Nina—. Estamos ayudando a los Bandicoot para que Crash vuelva a casa. Los cristales darán energía a un Psicotrón de aquí, en el acorazado. Ya sé que esto va en contra de tus principios pero…
—Pero, ¿qué? ¡Esto es inaceptable! ¿Por qué tenían que ayudarlos? ¡Eso es traición! N. Gin considérate expulsado del N Team y, encima, arrastras a mi sobrina a esto.
—Pero, tío. Si acabas con Crash, ¿qué harás después? Es necesario que siempre tengas a un enemigo o lo extrañarás.
—¿Extrañarlo? No me hagas reír —y con eso, el doctor echó una carcajada pero, después, se quedó pensando en las palabras de su sobrina.
Sí, ¿qué podía hacer si por fin se libraba de su enemigo? Tantos años intentándolo que planear acabar con Crash era su actividad principal. Si se inclinaba en dominar el mundo, tal vez los hermanos del marsupial tomarían venganza y, si no, los próximos mutantes que crearía quizá se volverían en su contra y la historia se repetiría. Tenía que traer al anaranjado de vuelta, aunque no lo haría con todos sus ánimos.
Por un lado, Crash era lo peor que le había pasado pero, por otro, él le había ayudado para deshacerse de los Gemelos Malvados. Ahora tenía que devolverle el favor, de alguna manera, y unirse al equipo de rescate. Tendría otra ocasión de destruir al Bandicoot y, esta vez, sin utilizar a las diferentes dimensiones. Eso lo animó y hasta decidió "perdonar" a su colega de la Academia.
—Está bien —gruñó el hombre de barba candado—. Sigan con lo suyo y, en cuanto a ti, N. Gin, ya veré con qué lo compensarás.
La chica azulada saltó de alegría, el cyborg aún se veía temeroso al no saber en qué consistiría en esa "compensación", los hermanos no podían creer lo que escucharon con lo que abrieron grandes sus ojos, y la pony, feliz como siempre. Como ahora ya no había más problemas, lo siguiente en el plan era el de ir al laboratorio para dejar el cristal en su lugar y así accionar al Psicotrón.
Coco estaba ansiosa; ella quería volver a ver a su hermano y estaba segura de que él se encontraba bien. Pensaba en ello porque Crash había pasado por muchos riesgos por tantos años y estar en un mundo de ponis no lo consideraba como un grave problema. Por fin: la piedra ya estaba en su lugar, junto con las otras, y el científico del misil en la cabeza se puso a teclear en la consola para hacer funcionar a la máquina inter-dimensional.
—Listo, ya está todo funcionando correctamente —anunció N. Gin y el Psicotrón empezó a moverse—. Ya aparecen imágenes del lugar. Desde luego, vamos a aparecer algo fuera de la ciudad. Sólo esperemos a que Crash esté por ahí cerca.
La máquina transportadora giraba a cada vez más velocidad y, en el centro de esta, aparecía un rayo de luz. Todo indicaba a que muy pronto, el acorazado de N. Gin se tele-transportaría a Equestria...
Universo 1
Los perros avanzaron haciendo la conquista mas rápida de todas. Un Changueling llega a casa y enfrente de la reina le dice. — Su alteza. Los perros de diamante con lo que nos hemos hecho tratados han empezado una guerra contra equestria y ya han tomado el control de las cercanías de canterlot. Ahora les queda poco para tomar el reino entero. —
— Eso es grabe. Señores. No podremos luchar contra fuerzas mas poderosas que nosotros. Parece ser que no participaremos en esto. Ahora solo nos queda esperar o escondernos.
Los perros marchaban a la linea del tren. Los ponys capturados estaban en el reino Naughty Dogs. De a poco la batalla se hacia mas y mas tensa. El sudor de los ponys que custodiaban las recién fabricadas murallas corría por su frente. La derrota estaba cerca.
De un agujero en el suelo apareció no solo uno si no muchos soldados del reino de los perros como pus que salia de una espinilla enorme que ya era un forunculo que tenia que ser tratada por un medico para evitar la infección. Corriendo por todas partes iban los perros. Pero todo paso tan rápido. En medio de la plaza publica tenian a todos los ponys como rehenes. Atados todos juntos por guardias bien armados. Los soldados de Canterlot reducidos en poco. Los perros solo bastaron con saltar sobre ellos. Aun los soldados de Canterlot con sus armas y su inteligencia no pudieron enfrentar a los perros con sus increíbles instintos. Un soldados pasaba pero el perros solamente basto con correr enfrente de el. Preparados para que ellos chocaran de frente el perro saltaba o corriendo hacia la pared como escalando de esa forma tan vertical cayendo encima de los ponys y haciendo el agarre preciso para reducirlo.
— Lord Crash. Estamos a pocos pasos. Invadamos el castillo ahora y hagamos saber a esos ponys ignorantes que los modales son lo principal en la mesa.
Todos los perros aullando al viento. La princesa Luna miraba desde el cielo a los perros con lo cual esta se devuelve hasta el castillo. Yendo hasta Celestia esta le comenta. — ¿Que hacen los perros ahí? ¿y por que tienen rehenes a los ponys de canterlot?
— Luna. Que milagro que estas aquí. Estamos en guerra, los perros de diamantes se están vengando de nuestro ataque al castillo de ellos. Pensábamos que estaban desarrollando planes ya que su reino esta cerca del nuestro pero lo único que desarrollaron eran unos pantaloncillos y ahora están invadiendo ya que atacaromos a su rey
—¿que?
— Mira lo que sucede.
—No... Entendí lo que dijiste. Celestia... Dime una cosa ¿Sabes por que los perros solo se han concentrado en los diamantes solamente?
— Eh... No lo recuerdo.
—Los perros de diamante son tontos. Solo se concentran en una sola cosa. Al no tener mucho empezaron a trabajar para poder costear sus cosas. Se centraron demaciado en su labor que se olvidaron de lo otro.
— y eso...
—Ahora que ya no están con los diamantes se hicieron la pregunta ¿ahora que? Al ver que uno de los suyos no les interesaba los diamantes empezaron a tomarlo como modelo y como vierln que era buen ejemplo lo tomaron como modelo a seguir.
— Entonces...
—Sabes... Me voy de vacaciones al reino de cristal. Suerte hermanita.
— Espera ¿que?
La princesa Luna de un destello se teletransporta hacia cualquier otro lado. Dejando a su hermana sola enfrentando aquel problema. Ese problema que usa pantalones de jeans azules, zapatillas rojas, Calzoncillos blancos de corazones rojos, Con armadura anti encantamientos y guantes de cuero sobre sus manos de cuero y sin mencionar un yeso con muchas firmas. Un rey que no media mas de 1.42 cm de altura.
— ¡Princesa! ¡Ocúltese en el castillo! ¡Nosotros aguantaremos en la entrada! — Dijo El soldado pony. La princesa iba a ser escoltada pero de un solo impacto la puerta fue tirada. Los perros entraron y uno solo entra corriendo hasta la mitad con su estandarte con la bandera de Naughty Dogs. Los perros redujeron a los ponys. Los que escoltaban a la princesa iban a correr junto a ella pero de inmediato su paso fueron cortados. Los pegasos no pudieron hacer mucho. La tecnología de los perros era primitiva pero muy efectiva. Con tres piedras amarradas con cuerda servían mucho para que los voladores caigan. Celestia no tenia escapatoria. Aun cargando su magia no iba a ser efectiva contra las armaduras de los perros.
— ¿Que harás ahora? Tienes a los elementos de la armonia, tienes el poderoso ejercito que a derrotado algo que llevo mucho tiempo en crecer y que has conquistado en minutos ¿Que te hace falta? — Pregunto Celestia parada frente al bajito rey de los perros. El rey Crash solo la miraba a los ojos moviendo la cabeza en un ritmo constante. Ella solo miraba extrañada aquel rey, su movimiento continuo y repetitivo. Como si tuviera una canción metida en la cabeza.
— ¿Cuanto mal te hace falta hacer para ser feliz? — Dijo Celestia. La cual fue sometida por los otros perros. Con un collar amarrado a su cuerno y cuerdas en sus patas para evitar que se lo quitara fue llevada junto con los demás ponys a los calabozos. Ella siendo llevada por los perros observa al malvado rey sentándose en el trono de ella estirando sus pies hasta y llevando sus manos detrás de la cabeza.
— Eh un momento. — Dijo el perro. Dicho eso todos se detuvieron con lo cual saca una corona de oro y diciendo. — Ahora si es el rey. Contemplad al Rey Crash Bandicoot. — Aullando al cielo al igual que todos los perros
Próximo y ultimo capitulo cuando nos de la regalada gana.
Mis mas sinceros agradecimientos a Belle Star 1
Que sin su ayuda no estaríamos a este punto. Gracias
