Lunes ¿Saben lo que significa eso?
Si, nueva entrega de "Algo contigo". Diré mi choro mareador hasta abajo para dejarlos leer tranquilos ;)
Advertencias: Palabras subidas de tono. Drama, cursilerías y ligero Angst. Romance.
Disclaimer: Los personajes de Kuroko no basuke no me pertenecen, son propiedad intelectual del gran Fujimaki sensei y yo sólo los pido restados un rato para que recreen escenas que se encuentran en algún punto de mi mente.
Capítulo VII
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"Dai-chan, cuando quieras a alguien para ti, cuando desees protegerlo con tanto esmero y no quieras compartirlo con nadie más, esa persona será especial…"
"¿A eso como se le llama, mamá?"
"A eso se le llama…"
Unos cuantos rayos de sol comenzaron a restregarse en su cara, despertándolo del sueño armonioso; en el, veía a su madre y a si mismo de niño platicando mientras caminaban en un campo de girasoles. Se tapó los ojos con una almohada para evitar que la dañina y exasperante luz de la mañana siguiera irritando sus ojos. Abrazó a la misma y rodó al costado para extenderse sobre toda su cama…
Sobre toda su suave y sola cama.
Abrió los ojos repentinamente recordando que, a comparación de otras noches, él no se había ido a dormir solo. Kise debía de estarlo acompañando. Con violencia, levantó su celular de la cómoda y revisó la hora: cerca de las diez de la mañana ¿Cómo pudo dormir tanto tiempo? Además ¿Por qué se sentía tan malditamente bien? Estiró sus brazos hacia arriba tratando de despejarse un poco de aquella sensación que recorría su cuerpo.
Se puso en pie y comenzó a andar por su departamento, revisando el baño, la sala y el cuarto de visitas; estaba ofuscado y mentando madres por no encontrar al chico con el que compartió la noche. Sacudió su cabeza, esa frase bien podría ser malinterpretada. Por último llegó a la cocina observando como en el desayunador había un cuenco con fruta picada, una torta de huevo, un vaso de jugo y un café frio; junto a éstos, había una nota…
"Aominecchi, tomé prestada tu comida y te dejé preparado un poco de comida. Tuve que salir, tengo trabajo hoy y salí desde temprano. No necesitas preocuparte por mí, estoy muy bien (°-°)9
Gracias por todo…"
Una sonrisa automática se instaló en su rostro. Desde que se había vuelto a reencontrar con Kise hace días, su vida comenzó a girar poco a poco en torno a él, y, extrañamente, había comenzado a sonreír más de lo usual. Ahora, después de lo que vio la noche anterior, se percató que sentía algo por él, pues quería protegerlo, quería tenerlo cerca, ver su resplandeciente sonrisa, y aspirar el olor a miel que desprendía su cabellera.
Sacó su celular para enviarle un mensaje al rubio, tecleó un poco, borrando y agregando cosas para después presionar el botón de enviar. Rio a sus adentros al imaginarse la expresión que pondría el rubio al leer eso.
Se sentó en el banco del desayunador y se dispuso a comer la fruta y el jugo que el modelo dejó para él. Se relamió los labios llenos de miel que tenía la fruta. Sólo Kise era capaz de recordar esa mentira que le dijo años atrás…
"Aominecchi, dime ¿Cómo te gusta acompañar la fruta?"
"¿Fruta? ¿Qué clase de pregunta es esa? Yo no como eso, yo como carne."
"Mo~ ¡Anda, dime!"
"Con miel ¡Y deja de fastidiar!"
Esa vez le dijo lo primero que se le vino a la mente ya que conocía de antemano la exasperante e insistente personalidad del blondo; no se rendiría tan fácil si el otro no le decía algo. Una especie de alegría se instaló en su corazón al ver que él recordaba pequeños detalles como ese.
Agarró nuevamente su celular, esta vez, tenía que hacer una llamada.
—Satsuki, necesito un favor…
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Ryota llegó al edificio de su departamento; emprendió una carrera contra reloj impresionante cuando salió de la estación del metro. Cuando subió al ascensor, se dispuso a relajarse un poco y respirar hondo para recuperar el aire que se le había ido. Al cruzar la puerta de su departamento, se dejó caer deslizándose con su espalda hacía abajo y tapó su rostro con sus manos. Intentó contener el frenético latir de su corazón, pero no podía; quiso desvanecer el enorme sonrojo que abarcaba su cara completamente, pero sus manos frías eran insuficientes.
Simplemente ¿Cómo se había atrevido a hacer eso?
:-:Flash Back:-:
El blondo abría lentamente sus ojos, se encontraba realmente desorientado; intentó levantarse para estirarse un poco como cada mañana antes de levantarse de su cama, pero un peso aplastante lo mantenía firmemente contra la cama. Al abrir por completo los ojos, vio como un brazo rodeaba su torso y sintió una pierna que cruzaba sus muslos apretándolo contra ese cuerpo extraño.
Quiso gritar y pedir ayuda, pero reparó en quien era la persona que lo mantenía atado: era Daiki. Su corazón se aceleró al contemplar el semblante dormido de su amigo de Teiko; su entrecejo se mantenía levemente fruncido, sus labios ligeramente entreabiertos y un gracioso charco de saliva corría por la mejilla izquierda para dar a la almohada.
Se rio ante lo gracioso que se veía y se dedicó a contemplar un poco a la persona que le dio asilo durante esa noche. No había reparado en las facciones maduras que ahora poseía el As de su equipo de secundaria hasta ahora que las vio de cerca; sin duda, era una persona adulta. Paso su mano por el pómulo, recorriendo los pequeños mechones que enmarcaban el rostro del otro.
Sin duda alguna, Aomine Daiki era un hombre muy guapo. El día que tomaron las fotografías para el evento, se dejó llevar por el aura que emanaba el otro. Recordó el sabor de los besos, y trajo al presente lo que sintió con la presión de los dientes sobre su boca y las manos de él en su cintura.
En un impulso, se acercó lo más que le permitió la pierna morena, besó la comisura de la boca del policía y se separó rápidamente esperando que el otro no despertara. Al ver que no se movió ni un milímetro, realizó un acto más osado que el anterior…
Le robó un pequeño beso en los labios. Pero Ryota quería algo más y con mayor atrevimiento, succionó un par de veces el labio inferior, para llevarse un ligero sabor a cerveza.
¿Cuánto tiempo había soñado con eso? De algo estaba seguro, desde el día de la sesión fotográfica, desde aquel mordisco que el moreno le propinó cínicamente, Kise había reprimido las ganas de volver a tocar aquel pedazo de cielo que probó días atrás. Jamás se lo diría y lo guardaría celosamente para él.
Como pudo, logró zafar su brazo para revisar en su bolsillo el celular y sacarlo; quería pegar el grito en el cielo al ver la hora, cerca de las ocho de la mañana. Se escurrió como pudo de la prisión cálida que eran esos brazos y las piernas para levantarse e irse de ahí. Bueno, no podía irse sin más de ahí, quería hacer algo por el policía… se dispuso a hacer un desayuno sencillo, simplemente para tener una manera para agradecerle al chico todo lo que hizo por él; no pudo evitar preparar algo también para sí mismo y comerlo felizmente.
Cuando terminó y dejó ordenada la cocina, escribió un recado para dejar la mesa puesta para cuando el chico dormido despertara y salió corriendo del departamento. Tenía la firme sospecha que si no salía corriendo, atravesaría todo hasta llegar con Aomine y besarlo nuevamente…
:-:Fin Flash Back:-:
Los mofletes de Ryota estaban a punto de estallar de solo recordar su osadía.
—¿En qué diablos estaba pensando en ese momento? — Se autorrecriminó el blondo. Se levantó con calma, pero la cabeza le daba vueltas, como alguna clase de vértigo, pero lo que lo hacía marearse, era la imagen persistente del bello durmiente —. ¡Basta! Tengo mucho trabajo… trabajo, trabajo.
Se pegó un par de veces en sus mejillas y echó andar hasta su baño dónde se quitó toda su ropa sucia y la depositó en el cesto. Abrió la llave de la regadera y cuando salió el agua caliente, se metió para dejar caer las impetuosas gotas sobre su espalda, relajando sus músculos y quitando el aroma a canela que su cuerpo adquirió al estar en contacto con el otro.
¿Qué sentir por Daiki? Un torrente de mariposas se acumuló en su abdomen. Esa noche fue la primera en mucho tiempo que pudo conciliar el sueño de manera profunda, tranquila y serena. No existía la sombra de sus miedos ni había rastro de esa angustia de la que era preso su cuerpo antes de cerrar los ojos; cada noche que pasaba, presentía que volvería a ver en la oscuridad a él.
Después de todo, las últimas palabras que él le vociferó fueron una amenaza explícita…
"… volveré Ryota. Cuando te cruzas con el demonio, jamás te libras de él ¿entiendes?"
¿Qué había hecho en su vida para que el karma le haya pasado una factura tan grande? Tenía claro que el que juega con fuego termina quemado; pero ¿No había sido suficiente todo lo que ya paso? ¿No le bastaba con haberle arrebatado su pasión más grande? Estaba seguro que él hizo la amenaza porque sabía que la iba a cumplir, no por nada tenía eso en la espalda.
Una paranoia leve comenzó a bullir de su interior; estaba seguro que el individuo de quien escuchó anoche de aquellas chicas, era él.
Pero encontró refugio en los brazos de Aomine, el chico le prometió no volver a dejarlo. Las gotas delinearon la deslumbrante sonrisa de Kise. Claro que quería saber qué fue lo que había pasado con el moreno esos seis años, pero sabía tenía que ser paciente, ya que él también tenía una historia turbia y llena de cosas que nadie merecía pasar.
Salió de la ducha y se puso una bata, se secó el cabello con una toalla pequeña y la puso sobre sus hombros. Caminó hasta su recamará y revisó su armario; Nene no tardaba en pasar por él, unos veinte minutos a lo mucho. Sacó un pantalón de vestir caqui y se puso una camisa de manga tres cuartos blanca dejando los primeros botones desabrochados; volteó hacia la ventana y vio que estaba nublado el día, seguramente la época de lluvia comenzaría, así que sacó un suéter beige cerrado.
Iba a comenzarse a cambiar cuando escuchó el sonido de su teléfono que provenía de la cómoda. Abrió el correo y su cara se desencajó ante el grotesco mensaje que recibió…
"De: Aominecchi.
Asunto: Yo.
Eres molesto ¡Asaltaste mi cocina! Esto lo tendrás que pagar de alguna manera.
P.D. El café y la torta estaban fríos ¿Quién es tan tonto como para dejar cosas calientes sin saber a qué hora se levantará la otra persona?"
Todavía que se tomó la delicadeza de dejarle preparado el desayuno ¡¿Y quiere cobrárselo?! ¿Qué demonios tenía ese sujeto en la cabeza? Trató de calmarse, tenía que llamar a su manager para saber cuánto tardaría. Tecleó rápidamente un par de cosas y presionó el botón de enviar y aventó con fiereza el aparato contra la cama. Ryota seguía berreando por la insensibilidad del moreno.
Sin embargo, todo el día, Kise tuvo una sonrisa completamente natural tatuada en su rostro.
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Shintaro se encontraba en su casa cambiándose para irse de turno al hospital. Ese día sólo tuvo oportunidad de descansar tres horas, se suponía era su día de descanso, pero le hablaron de urgencia por falta de personal y como internista y sin el poder para decir 'No' se vio obligado a aceptar en favor al deber comunitario.
Le apasionaba su profesión; desde chico le interesó el campo de la salud. Sin embargo, hasta hace apenas cuatro años, casi a punto de terminar la preparatoria, se decidió ir por el área de la salud física.
El factor principal que lo movió a presentar el examen de medicina, fue el querer ayudar a Kise.
Su mente viajó a esa época, cuando iba a mediados de su tercer año de preparatoria, y recordó que el modelo tenía desaparecido tres meses, nadie sabía dónde estaba. Él siempre gritaba que terminó con Ryota y ahora éste quizás estaba con su nueva conquista en un paseo por el Caribe. Nadie creía esa absurda mentira, pero no tenían las pruebas para acusarlo directamente. Fue una noche que Kuroko, su imperturbable amigo, le marcó cerca de las tres de la mañana. Fue la primera vez que le escuchó tan alterado…
"Midorima-kun, he encontrado a Kise, pero necesito tu ayuda para poder salvarlo."
Después de ello, Akashi ayudó a la recuperación exitosa del blondo debido a sus influencias. Sin embargo, cuando vieron como uno de los policías lo sacaba alzado por aquella puerta de esa abandonada fábrica, le vieron tan mal que creyeron por un momento, que el chico se encontraba muerto, creyeron que habían llegado tarde; pero su esperanza se recuperó cuando observaron como Kise abría sus ojitos de par en par. Al momento de contemplar ese amarillo opaco, se les partió el corazón a los amigos de éste; el rubio era el más vivaracho de todos; estaba cubierto solo con una manta blanca que encontraron y antes de caer por el cansancio, les dio una tenue sonrisa de agradecimiento.
En ese momento, Shintaro lo supo: quería al modelo fastidioso y caprichoso de vuelta. Quería volver a ver esa sonrisa que lo identificaba desde Teiko. No quería que le volviesen a hacer daño.
Y todo se resumía en esa palabra… quería a Kise Ryota ¿Desde cuándo? No lo sabía y no tenía importancia. Aún no lo aceptaba en ese entonces y no terminaba por aceptar tales sentimientos. Pero él lo sabía, mientras pudiese proteger y cuidar al blondo lo haría sin dudarlo.
Por ello, había ya tomado la decisión de estudiar como especialidad Medicina Deportiva en favor de encontrar alguna manera de ayudar a la rehabilitación del chico. Por eso había platicado con el doctor de cabecera del chico, para comenzar a aprender de primera mano todo lo relacionado con ello.
—¿Qué demonios estoy pensando? — Midorima sacudió su cabeza para despejarse de todo aquello. Sobó su puente de la nariz en busca de relajación —. Creo que comienzo a desvariarme — el sonido de su celular lo hizo salir de esa introspección matutina, se puso los lentes y se dispuso a contestar —. ¿Qué quieres Kise?
—Midorimacchi, vamos por un helado hoy — se escuchó la estridente voz del modelo, resonando como eco en sus tímpanos. Probablemente el otro lo dejó sordo.
—¿Huh? No tengo tiempo Kise, estaré de guardia todo el día. Además mi tiempo libre no querría compartirlo con un escandaloso como tú — declaró sin clemencia el pasante —. Y no me vengas con '¡Que cruel!'.
—¡Que cruel! — repitió Ryota con tono ofendido, Midorima rodó los ojos al sentirse ignorado —. ¿Pero no estarás ocupado en la tarde verdad? — Sin darle tiempo de contestar, el rubio prosiguió hablando —. Vamos Midorimacchi…
—Ya veré — dijo monótono y dio una pequeña esperanza para que el otro dejara de insistir; aunque después de todo, esa era la verdadera personalidad de Kise… una bastante viva para hacerte sentir a ti mismo que estás vivo.
—Mo~ — escuchó que Ryota musitó derrotado —. Bien, me despido…
—Kise — interrumpió antes de que el otro colgara ¿Ahora qué diablos iba a decir? — ¿Cómo te has sentido de tu hombro?
—¿Eh? ¡Ya estoy mucho mejor! No me duele, pero aún me pongo la venda porque tú me dijiste que lo llevara una semana y yo confío en ti — una agradable sensación recorrió el cuerpo del peliverde al escuchar eso y se instaló en su abdomen.
—Uh… no se te olvide que mañana tienes cita con sensei — dijo conteniendo el tartamudeo que sentía en la punta de la lengua.
—¡Entendido, Midorimacchi-sensei! — gritó el modelo para finalizar la llamada.
El de ojos esmeraldas se le quedó viendo un rato al celular y una diminuta sonrisa se apoderó de sus labios.
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Aomine se encontraba en la estación de policía haciendo turno de media tarde, las cosas estaba tranquilas. Desde el día que Kise se fue de su casa como ladrón, no había vuelto a saber nada de él más que ese mensaje que le sacó mil y un carcajadas…
"¡Que cruel eres Aominecchi! Sólo preparo desayunos a mis amigos más cercanos ¡No planeo pagarte nada! (¬.¬)"
Cada que tenía oportunidad, leía y releía el correo tratando de imaginarse la cara ofuscada que debió de haber puesto el modelo, y reía ante el gracioso mohín infantil que ponía.
—Aomine ¿Por qué esa sonrisa? Da escalofríos — preguntó Imayoshi, su superior, llegando por detrás y dejándole un bloque enorme de papeles frente a él sobre su escritorio — ¿Acaso te conseguiste una novia?
—Nada de novias para mí. Me hacen feliz las revistas porno, es sólo eso — declaró sin verlo guardando su celular en su bolsillo.
—Bien, como no me gusta que mis subordinados tonteen en horas de trabajo ¡Te traje éste lindo regalo! — señaló la pila de documentos —. Tendrás que separar los casos de violación de órdenes jurídicas del resto los últimos cinco años…
—¡¿Qué?! — Bramó Daiki al ver que esa cima era sólo el inicio, el pelinegro venía acarreando una carretilla roja con otros dos pilares —. ¡Eso no me corresponde a mí! Diles a administración…
—Estamos cortos de personal, mi querido kouhai — susurró con malicia el de gafas —. Así que enviaron muchos de éstos. Y cómo te vi que estabas tan desocupado… no pude evitar pensar en ti como voluntario…
—Eres el mismo Satanás ¿Lo sabías? — Afirmó sin consideración el moreno. Si ese sujeto no se retiraba de ahí, estaba seguro que le clavaría una pluma en el cráneo.
—¡Y además me llevo cumplidos! — Dijo felizmente Imayoshi. Claramente se mofó de las palabras dichas por Aomine —. Te lo encargo mucho — sonrió para darse la vuelta.
—Maldito zorro astuto — masculló entre dientes el policía observando con gran pesar la nueva carga de trabajo que tenía.
Ya habían pasado cuatro días desde que habló con Satsuki por la mañana…
"Satsuki, necesito un favor…"
"¡Dai-chan, que milagro! Aunque estoy enojada ¡Tú sólo me usas para tu conveniencia!"
"Deja el drama y escúchame que es importante. Necesito que investigues lo que pasó con Kise Ryota en los últimos seis años…"
"¿Ki-chan dices? Creí que no querías saber de ellos… bien, no me respondas. No te preocupes, haré lo que pueda, pero será difícil ya que es una figura pública. Resultados confiables y certeros podré dártelos en unos dos días"
—Maldita chica informal… son tal para cual — maldijo Daiki leyendo rápidamente el informe inicial de cada documento para separar esos casos. Le llevaría parte de la tarde. Se levantó de su asiento y fue por un café a la máquina expendedora y mientras esperaba que se llenara el vaso su celular comenzó a vibrar y lo sacó para ver quien llamaba —. Al fin llamas, dijiste que te tomaría sólo dos días…
—Buenas tardes Dai-chan — dijo sarcástica la voz del otro lado de la línea —. ¡Ya ni porque me esforcé para conseguir tu encargo!
—Al grano y deja el teatro un rato — dijo socarrón Daiki mientras le ponía la tapa a su vaso desechable.
—Ash, bien… buenas y malas noticias Dai-chan ¿Cuál quieres primero?
—Las malas, ponme de peor humor por favor — contestó ¿Qué podría ser tan malo como para terminar de joder su día?
—Las malas fueron que la información con respecto a los últimos años Ki-chan son ultra secretas, realmente faltaba poco para que lo protegiera la el gobierno de Japón — dijo Momoi con pesar. Le pesaba que ella fuera experta en el ámbito de recolección de datos —. Pero… hubo algo raro que encontré…
Daiki sentía que no estaban hablando de la misma persona. No sabía que el asunto con Ryota fuera demasiado confidencial para que su experta amiga cotilla no pudiera encontrar algo relevante. Las palabras que Kuroko le dijo aquella noche vinieron a su mente…
"Fue algo muy malo, Aomine-kun"
—¿Dai-chan?
—Te escucho Satsuki — habló intentando calmar la oz preocupada de su amiga — ¿Qué es eso raro que encontraste?
—A-ah sí… bien, lo que sucede es que en el registro familiar de la familia Kise, no está Ki-chan — susurró lo último la pelirrosa.
—¿Qué significa que no está? — inquirió. No comprendía a que se refería ella.
—Significa que la familia de Ki-chan no reconoce a Ki-chan como miembro. Lo quitaron de la lista de hijos. Ahora las únicas que se encuentran son las hermanas de Ki-chan.
Aomine, quien iba llegando a su silla de piel, se dejó caer pesadamente en ella ¿Por qué los padres del blondo harían algo así? ¿Cómo quitarían a un miembro? ¿Qué motivos los llevaron a tomar esa decisión? Realmente intentaba hacer memoria sobre los padres del modelo y recordó que ellos, a pesar de que le daban muchas libertades a Ryota, eran conservadores; y sus hermanas, mayores que él, lo consentían a niveles insospechados.
¿Cómo alguien puede hacerle eso a una persona?
—¿Sabes por qué fue? — preguntó intentando calmarse.
—A saber… las leyes japonesas no son exigentes para ello, así que no hay mucho que pueda decirte — respondió con sinceridad Momoi —. Otra cosa, Ki-chan desapareció del medio del espectáculo por dos años.
—Kise amaba ser modelo ¿Por qué mierdas haría eso?
—Al parecer, los padres de Ki-chan dijeron que se retiraba por motivos personales. Eso lo dijeron en una entrevista que les hicieron como representantes de un menor como figura pública.
El moreno se encontraba realmente mareado con las pequeñas pistas que descubría lentamente. Bufó para sus adentros, eso, hasta para él, era una excusa demasiado dudosa y rara, además de estúpia.
—¿Algo más de lo que deba de saber? — Dijo comenzando a revisar nuevamente los papeles que tenía en el escritorio. Debía de acabar eso antes de que fuera el cambio de turno o de mínimo, adelantar un poco el trabajo.
—Nada, es todo por el momento. Lamento no poder decirte algo más que fuera de ayuda. Seguiré investigando por mi cuenta ¿sí?
—Bien, gracias. Espero seguir contando contigo — decía Daiki sosteniendo su celular con su hombro contra su oído —. Por cierto ¿Qué le ves al demonio de tu prometido? Es un bastardo…
—C-cállate Dai-chan. Imayoshi es una persona perversa, pero tiene ese lado tierno que todos tienen escondido — Aomine pensó que ese lado tierno estaba muerto o que a la pelirrosa le faltaba un tornillo — ¡Recuerda que me debes una cena de lujo! — Gritó la chica arrebatándole un quejido al otro — Por cierto…
—Huh…
—Cuidate Dai-chan… y cuida mucho a Ki-chan ¡Salúdamelo tambien!
—Si.
Al colgar esa larga llamada, el policía sentía que cuando podía estar cerca de descubrir el pasado de Kise, en realidad estaba demasiado lejos. Aventó su café a un rincón.
Esa sería una larga tarde.
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Kuroko iba caminando por el área de Shinjuku, en un intento por ir a hablar con Aomine. La otra noche, el pelirrojo dijo algo que acertó demasiado…
"¿No crees que sería mejor que Ahomine supiera, aunque sea un poco lo de Kise? Sé que no debo meterme, es tu amigo después de todo… pero él ya está más que involucrado. Tan sólo para que se dé una idea sobre cómo debe de actuar. Él es un idiota por naturaleza después de todo y creo que eso tú lo sabes…"
Tenía que darle puntos por haberlo puesto a reflexionar. Durante esos días, comenzó a ver qué cosas podía contarle al moreno para que Kise estuviese bien. Saliendo del interinato del preescolar, se dirigió a comprar una malteada de vainilla y caminó rumbo a la casa de su amigo de la infancia…
Si se dirigía al departamento de Daiki ¿Por qué terminó frente a la puerta del departamento del bombero? Sus piernas se movían por si solas y cuando se percató ya estaba subiendo el ascensor ¿Qué podía decir para excusarse por estar ahí? Sin medir consecuencias, tocó el timbre y espero. Ya inventaría algo, el chico tenía un lado inocente que le agradaba, podía tomar ventaja de ello.
—Voy — gritó una voz masculina y se abrió la puerta, dejando ver una alta figura pelinegra que no veía estoico; era como ver un reflejo —. ¿Kuroko?
—¿Himuro-kun? — Decir que se destanteó al ver a Tatsuya ahí es poco —. Busco a Kagami-kun — dijo seriamente el celeste. Recordaba vagamente haber visto al chico en el local de Murasakibara las veces que acompañaba a Kise. Apretó con su mano el vaso que llevaba conteniendo ese mar de emociones dispuestas a salir.
—Oh, eres amigo de Taiga — declaró ya con una sonrisa el chico. Con su único ojo se dedicó a inspeccionar aquella persona que preguntaba por su hermano menor y esbozó una diminuta sonrisa de alegría; ése chico era quien traía al bombero hecho un manojo de nervios — Taiga, te buscan — gritó mirando hacia dentro y volvió su cabeza al chico en el umbral de la puerta —. Pasa, él debe de estar cocinando algo.
Kuroko paso altivo frente a los ojos ónix que lo inspeccionaban. Se sentó en un sillón viendo las fotografías que adornaban el lugar y se detuvo en una que le llamó la atención: en ella, dos chicos de unos diez años de abrazaban por los hombros con complicidad, ambos sostenían un balón de basquetbol y sonreían a la cámara. Un momento completamente perfecto.
—¿Kuroko? — La voz grave del chico lo sacó de su ensimismamiento —. ¿Qué pasa?
—Necesito ayuda Kagami-kun, no sé cómo decirle a Aomine-kun lo que platicamos la otra noche — dijo lo primero que se le vino a la mente. Ese hombre le crispaba los nervios, pero no debía dejarlos manifestarse.
—¿Lo de Kise? — Preguntó a lo que obtuvo una afirmación por parte del otro — Estaba por salir a comprar algunas cosas que necesito ¿me acompañas y platicamos en el camino?
—¿Eh? Taiga, dijiste que comeríamos juntos — Himuro, quien por primera vez estaba callado, quiso meter su presencia a la plática. Abrazó al pelirrojo por detrás y colocó su cabeza al costado del cuerpo de éste. Sonrió con malicia al ver el ligero tic en el ojo de Tetsuya.
—Tatsuya, no seas infantil. Puedes venir con nosotros si quieres…
Un ligero sonido se dejó escuchar para ver como el vaso desechable se encontraba destrozado entre el puño blanquecino que lo sostenía. Kuroko no pudo evitar desencadenar ese malsano sentimiento de celos al ver como se hablaban por su primer nombre y como el pelinegro lo abrazaba sin miramientos.
—Ah, se tronó tu vaso — susurró con picardía el pelinegro mirando el desastre de Kuroko.
—Iré por un trapo, ahorita vuelvo — dijo Kagami caminando a la cocina y desapareció por ese pasillo.
Las miradas de los chicos que se quedaron parados sacaban chispas. La celeste veía con desprecio a la mirada ónix que lo miraba con superioridad. Tatsuya no tenía interés en lo más mínimo por su hermano menor –hablando amorosamente-, pero tenía tiempo sin divertirse, pero el implacable cielo que se dejaba caer sobre él le dio un poco de miedo, ese chico estoico era de los que dan muchos problemas. Deshizo el contacto visual y vio a su amigo llegar con un trozo de tela.
—Taiga, si quieres ya váyanse… tengo que ir a vigilar a Atsushi y debo bañarme. Adema… no creo que a alguien le guste que los acompañe — Dijo mirando a Tetsuya.
—¿Quién no querría que nos acompañes?
—Eres demasiado inocente para tu bien Taiga.
Kuroko casi… casi sonreía triunfal. La ingenuidad del pelirrojo era demasiado para que alguien común la tuviese, debía de ser suya.
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—Kise-kun, hemos terminado por hoy — dijo la manager mientras conducía el carro en el que trasportaba al modelo — ¿Tal vez deberías…?
—Lo siento Nene-san, me toca ir con el doctor — contestó con mucha pena Ryota. Nene llevaba dos semanas invitándolo a pasar tiempo con su familia y él le negaba.
—Ya entendí, ya entendí. Eres un adulto ya después de todo. No olvides que nosotros también te queremos ¿vale? — Volteó sus ojos verdes por el retrovisor y vio a su chico sonrojado; sonrió de manera perversa y traviesa — Por cierto, nunca me contaste como te fue con ese tal 'Aominecchi'…
Kise se sonrojó violentamente. Realmente no había dicho o pensado mucho en Daiki esos días y el hecho de escuchar su nombre le removía todo lo que ocultaba su alma, mostrándolo en ligeros temblores y en el torbellino de mariposas que comenzaba a sentir en su vientre.
—¿D-d-de quien hablas N-nenecchi? —Sintió una mirada furiosa y observó por el espejo una vena en la frente de su manager.
—¡Nada de Nenecchi, irrespetuoso! Considérate afortunado porque ahorita no puedo pegarte — Bufó molesta. Sin embargo, a esas alturas de la vida, el hecho de que el blondo la llamara así era muy lindo, pero era una manera de mantener ese toque de humor y alegrarse el día —. Bien, si quieres evadir el tema adelante… pero te lo advierto Kise — la chica frenó en un alto y giró su torso para ver directamente a su representado.
—¿Nenecchi?
—Quiero conocer a ese tal 'Aominecchi' ¿Quedó claro?
—¿¡Eh!? — Exclamó el modelo ¿Escuchó bien o ya se había vuelto loco? Su cara se tornó completamente roja ante la petición de su casi madre.
—Nada de '¡Eh!' — dijo mirándolo a los ojos seriamente —. Quiero conocer a ese chico que te hace sonrojar tan endemoniadamente bonito. Apuesto a que mi esposo y mi hijo se pondrán celosos de él — volvió su cuerpo para sentarse correctamente y aceleró con el verde. Continuaron en silencio un rato hasta llegar a las faldas del edificio departamental del rubio —. Sabes una cosa Kise…
—Huh… — su cara aún estaba caliente y con su nariz rosada por el torrente de sentimientos que se descargaron.
—Es la primera vez que te veo feliz — la cara confundida de Ryota la animó a continuar —. No me malinterpretes, claro que antes has vivido momentos de alegría… pero es la primera vez que puedo ver tu verdadera sonrisa. Y es algo que me da mucha envidia de 'Aominecchi'.
Kise bajo su cabeza con el fin de ocultar el eterno sonrojo del que quizá ya era presa su cara. Ya había aceptado que sentía algo por el moreno, pero era muy difícil asimilarlo y no ponerse nervioso ante el sencillo acto de escuchar su nombre.
Aomine sin duda, le había devuelto algo que sintió haber perdido hace mucho tiempo.
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El policía salía muy cansado después de revisar con detenimiento aquellos documentos que tenía que separar. Le faltaba solamente un cúmulo pero esos os dejó para el día de mañana y se escapó antes de que Imayoshi se percatara de su descarada ausencia. Realmente no quería llegar tan temprano a la casa y suspiró, pasó a una tienda de abarrotes a comprar algunas cosas que le hacía falta y cuando esperaba su turno de pagar en caja, vio una revista de Kise. Al parecer la reciente sesión fotográfica ya había salido a la venta.
Tomó su celular y tecleó el contacto que, en la última semana, se había vuelto el más reciente. Un tono de espera llenó sus oídos mientras terminaba de pagar.
—¡Aominecchi, ni creas que te pagaré la comida que tomé! — Se escuchó una estridente oración y Daiki frunció el entrecejo, entendía el sarcasmo de la tarde por parte de Momoi al no saludar siquiera.
—Kise bastardo, no te di opción ¡vas a pagar porque vas a pagar! — rugió el moreno ignorando todas las miradas insólitas que le dirigían los transeúntes — Dime dónde estás para ir y obligarte.
—No puedo salir hoy Aominecchi — una pausa se dejó escuchar mientras berreaba por dentro el policía —, tengo algo que hacer.
—¿Qué mierdas es más importante que me pagues mi comida? — Inquirió bromeando.
—Tengo cita con mi médico por lo del brazo de la semana pasada — Daiki paró su andar y miraba el aparato como si saliesen tentáculos de él. Kise por su parte, creía que la comunicación de había cortado y no hacía más que gritar '¡Aominecchi!'.
—¿Midorima va a estar ahí? — preguntó con voz realmente profunda y seria. No le agradaba la extraña cercanía que tenían sus dos ex compañeros de secundaria.
—¿Eh? A-ah sí, probablemente ¿Por qué…?
—Llego al hospital en cuarenta minutos — declamó seriamente —. Kise, no se te ocurra entrar sin mí ¿de acuerdo?
—¿Pero qué significa…?
Y Daiki colgó antes de escuchar los reclamos del otro. Le regaló a un pobre vagabundo sus revistas de Mai Horikita que había comprado anteriormente, su cerveza y salió corriendo sin esperar el agradecimiento del hombre.
Definitivamente no permitiría que Shintaro Midorima se llevase para él la sonrisa que, por derecho de antigüedad, le pertenecía.
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"Quiero hacerte llorar, quiero que me mires. No quiero y no te dejaré ir.
¿Esto es lo que significa atesorar algo?"
Kuroneko Kareshi No Amaekata
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Bien, no me convenció la frase del final del capítulo ¿Alguna sugerencia? Se aceptan todas, digánme para ustedes cual sería la más acertada para la descripción del capítulo, lo medito con mi almohada (Oh, gran sabia llena de musas) y la próxima semana se modificaría.
En este capítulo no apareció él... pero se dio a conocer un poco más el pasado de Kise. También Kurokocchi celoso fue lo máximo, me encantó ponerle así, Kagami se pasa de inocente, pero el celeste sabrá como manejarlo :D Nene quiere conocer al futuro yerno *o* ¿Qué pasara en esa bizarra cena familiar?
Aomine y Midorima... ambos quieren proteger y cuidan a su manera de nuestro rubio. Tengo envidia, Kise tiene a dos chicos que lo quieren mucho :3
¡Gracias por todos los reviews! Me hacen eternamente feliz realmente: ShioriOrihara , Erza S , Fujimy , Tomato12 , Mika y Yami-neechan son personas muy bellas al dejarme esas bellas palabras que me animan a continuar °-°)9 También eternamente agradecida porque los favoritos y follows van aumentando. Gracias por leer a ustedes bella gente.
Fujimy: Si, Kise aún no está listo para contarle su pasado al morenazo de fuego... pero se acerca poco a poco el momento clave de hablar. Aomine está muy interesado en Kise y por ello quiere protegerlo investigando por su cuenta. Hay si, a mi también me encanta que Kuroko y Kagami se vayan acercando inconcientemente, después de todo, es natural para ellos luz y sombra.. se necesitan obviamente ;) Todos detestamos a él... es un maldito bastardo ¬¬ Y sip, Midorima sufrirá poquito por desilusión, pero nada que el gran y simpático Kazu-chan no pueda curar con su personalidad. Gracias por tu review :3
Mika: ¡Siempre contestaré los reviews de mis fans (?)! XD Si ustedes me dejan bellas palabras, es recíproco que yo lo haga ;) El Sexy de Aomine lo protegerá con su manto eterno de amor (?) y ayudará a nuestro Kise temeroso. No te preocupes, él es un maldito hijo de puta reconcha su madre :p Kise y Aomine aprenderán a sobrellevar el pasado teniéndose uno al otro. Gracias por tu review.
Y bien... sé que me odiarán porque lo corté ahí *se esconde en una bolsa de papel* pero les tengo una maravillosa noticia... ¡A partir del próximo capítulo ya estará más marcado el acercamiento entre nuestros tórtolos! (Y también de Kise con Midorima XD) *se aleja de los jitomatazos de las fans del MidoTaka*
Les agradezco que hayan leído hasta aquí, me hacen muy feliz :)
Que tengan una muy bonita y gratificante semana. Les quiero dos puños de mi corazón.
Nos leemos~
Cadiie Mustang.
