Muy buen lunes~

Hoy batí record conmigo misma... a pesar de ser un capítulo extenso (más de lo que suelo escribir) traje sin falta el escrito la fecha prometida. Muchas gracias nuevamente, Erza-san por ayudarme a corregir cosillas atoradas por ahí y hacer más descente éste escrito, también por la recomendación final (va por ti) ;)

Nos leemos abajo~

Advertencias: Romance, drama, cursilerías... menciones de temáticas fuertes. Palabras altisonantes y subidas de tono. Ligero Angst. Spoiler del capítulo 23 del anime.

Disclaimer: Los personajes de Kuroko no Basuke no me pertenecen, son propiedad de Tadatoshi Fujimaki y yo sólo los pido prestados un poco para que recreen escenas que se encuentran en algún punto de mi mente.


Capítulo XI

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El clima de mayo era extraño; había días en los que el calor incipiente caía en la zona de Tokio y sofocaba a la población, otros en donde tenía que cubrirse con abrigo por la temprana llegada de la época de lluvias. Sin embargo, Kise no sabía qué sentía en ese momento; debido a la relativa lejanía de la vida ajetreada, en las montañas, el ambiente era muy fresco, enfriando su cuerpo y atravesando la delgada tela que tenía en su torso.

Pero el calor que emanaba el cuerpo de Daiki contrastaba todo aquel helado aire que calaba en sus huesos, opacando completamente la sensación de frío.

Sonrió feliz ante tal descubrimiento.

Seguían sentados en el cementerio bajo el manto nocturno que ya cubría el lugar. No sabían cuánto tiempo llevaban en esa posición y no importaba demasiado. Kise ya había esperado seis años para eso… Podía hacerlo un poco más.

—Cuando — el moreno carraspeó un poco, tratando de retirar ese nudo de sentimientos acumulado en su garganta —… Cuando desaparecí después de nuestro partido, no fue porque quisiera hacerlo, sino, verás, yo — paró un poco, meditando las palabras que emplearía para decir lo que tanto le causó conflicto —… Yo ayudé a que mi madre muriera.

Ryota se sorprendió ante la confesión que le soltó como bomba el policía. En el discurso que brindó ante la tumba de la señora Aomine, dijo cosas muy similares, culpándose de aquello que le había sucedido. Su cuerpo tembló ante lo dicho y simplemente lo abrazó con más ahínco.

— ¿Qué sucedió, Aominecchi? — Inquirió el rubio, sintiendo como el otro tomaba sus manos encontradas en el pecho de Daiki y las apretaba fuertemente.

—Verás… Todo comenzó en el tercer año de Teiko…

:-: Flash Back:-:

Aomine miraba con desdén la práctica de su deporte favorito que se presentaba frente a él. Soltaba bufidos e improperios ante lo fácil que le resultaban algunos ejercicios impuestos por el entrenador y Akashi; sus ojos azules se posaban sobre los que no eran parte de la Generación de milagros y suspiraba resignado, entre todos ellos, no había nadie que le pudiese dar una batalla decente en la cancha.

Lo único que lo seguía motivando a ir, era el ver la inusual sonrisa y la férrea voluntad que implementaba el rubio en cada tarea impuesta. Siempre esperaba a que todos se fueran para que el otro viniese, como si estuviese adiestrado, a su lado para pedirle sin tregua alguna un 'uno contra uno' que continuaba hasta entrada la noche.

Pero algo cambió ese día. Comenzando el clásico entrenamiento ritual junto con el modelo, sintió que algo brincó en su interior; no es que no tuviese ganas de compartir tiempo con Kise, era simplemente que no tenía ganas de jugar baloncesto. Sin esperarlo, le resultó tedioso y aburrido. Finalizó el encuadre con una sonrisa autosuficiente más que fingida para no levantar sospechas y salió del recinto, dejando al otro con una rabieta por cortar el momento.

Ya bañado y cambiado, caminó con lentitud hasta su hogar. Últimamente había algunos problemas en su familia debido a la constante ausencia de su padre desde que lo ascendieron de puesto; de esa manera, el señor Aomine dejaba en segundo plano a su esposa e hijo. Ambos entendían la importancia del trabajo del patriarca de la familia, pero no lograban aceptar tal hecho completamente, teniendo de esa forma, algunos roces.

Cuando menos lo pensó, ya estaba frente a su casa. Se rascó la cabeza con una mano en señal de pesadez y cruzó el umbral de la puerta, siendo inundado por un aroma a comida. Olía muy apetitoso y simplemente su estómago rugió, demandando atención y recordándole que seguía siendo humano.

Ya llegué — gritó el moreno aventando el bolso del colegio a las escaleras.

Bienvenido, Dai-chan — susurró la mujer desde la cocina.

Cuando se acercó hasta ella para husmear en la estufa, se dio cuenta del rostro tan extraño que portaba su progenitora: no era uno triste, pero tampoco estaba feliz. Sus cejas se juntaban y desjuntaban rápidamente y apretaba sus labios cada dos segundos.

¿Te sientes bien? — La nueva estatura de Aomine le daba de ventaja sobre el menudo cuerpo de su madre unos veinte centímetros. Vio como con esa pregunta, la cara de ella se relajaba y sonreía ésta vez con naturalidad.

No pasa nada, Dai-chan — volteó para hacerle ver su vibrante sonrisa —. Ya te sirvo, mientras, acomoda la mesa.

¿Vendrá el viejo a comer? — Preguntó comenzando a sacar los utensilios, platos y vasos de la gaveta.

No, tiene una junta importante a las afueras y llegará entrada la madrugada — respondió con leve molestia —. Seremos tú y yo nuevamente.

Así, ambas personas de cabello azulado se sentaron en la pequeña mesa de madera y se dispusieron a cenar tranquilamente. El As de Teiko no era de muchas palabras y las pláticas en la comida eran la especialidad de su mamá, contándole todo aquello que había hecho en el día y lo que estaba planeando para mañana, sorprendiendo así al moreno de la capacidad monstruosa de las mujeres por querer tener todo bajo control.

Sin embargo, ese día resultó diferente al tener a una señora Aomine completamente callada, sin musitar palabra alguna más que leves comentarios básicos, siendo cortados por las respuestas monosilábicas del hijo. En el ambiente reinó el silencio, uno que podía cortarse con un cuchillo.

Gracias por la comida — recitó Daiki para levantarse y dejar su plato ahí. Le urgía llegar a su cuarto a dormir.

Gracias por la comida — repitió la señora para comenzar a recoger la mesa y dejarla limpia —. Buenas noches, Dai-chan.

Él volteó su cabeza desde las escaleras y la observó, levantando todo, guardando y limpiando cosas, pero a un ritmo bastante lento a su parecer. No era normal su actuar, ya que faltaba que le gritase por no haberla ayudado a llevar su plato al fregadero y esperó un minuto sin obtener la respuesta esperada y subió dejándola a ella sola.

:-: Fin Flash Back:-:

—En ese momento, no sabía qué tanto me iba a arrepentir de ignorar eso — susurró Aomine, mirando el nombre de su mamá grabado en la piedra que contenía un epitafio bastante original.

— ¿Qué sucedió después?

—Me convertí en un monstruo…

:-: Flash Back:-:

A partir de serconsciente desu bestial evolución en el baloncesto, Daiki comenzó a degradar cualquier cosa a segundo plano en su vida. Todo lo que antes le apasionaba, se fue tornando en una insípida decadencia hasta llegar al sin sentido sobre lo que hacía ¿Qué sucedió con el deporte que más amaba? Los uno contra uno de los que tanto renegaba, pero terminaba haciendo, ahora eran una carga insoportable sobre sus hombros. Los partidos en ligas juveniles, todas las expectativas que implementaba en ellos con los jugadores de otros equipos, ahora eran tediosos y estúpidos, considerando claro, el nivel que él había desarrollado.

Lo peor de todo ahí no terminó; el chico no supo discernir entre sus conflictos existencialistas y lo que ocurría allá afuera… Un afuera que incluía más que él mismo. Poco a poco, abandonó las rabietas del blondo y lo dejó a un lado; no asistía a los partidos a menos que tuviese interés en ellos, provocando muchas veces peleas entre los miembros por los privilegios que le había otorgado el rector general.

¿Quién se llevaba todo aquel desplazamiento de frustraciones? Su madre.

Yo — dijo secamente descalzándose sus zapatos en la entrada. Caminó hasta un sillón dónde se dejó caer pesadamente en él, mirando el techo detenidamente.

Buenas tardes, Dai-chan — comentó su madre. Ésta vez, su largo cabello, comúnmente suelto, se encontraba agarrado en una trenza que le caía con gracia en su lado derecho —. ¿Nuevamente te saltaste el entrenamiento?

No vale la pena ir a entrenar si no hay alguien fuerte con quien poder jugar — musitó hastiado —. Además, ya no tiene caso… Faltan sólo tres meses para salir de Teiko, ya no hay torneos interesantes.

El silencio que prosiguió ante su declaración le provocó un sentimiento muy inusual. Su madre siempre andaba metiendolasnarices en su vida y hoy se quedaba callada ante la forma tan despectiva que él manejaba.

Desde el campo de visión que le permitía, vio que su mamá tenía ojeras muy marcadas debajo de sus ojos y su cuerpo estaba más delgado de lo que realmente era. Una inquietud se arremolinó en sus entrañas, pero no se aventuró a preguntarle; después de todo, él nunca le preguntaba nada.

Sin más que decir o hacer, se levantó de su asiento tratando de quitarse la tensión generada por la postura. Nuevamente su padre andaba fuera de negocios y cenarían ellos solos. Revisó que en su cartera hubiese dinero y caminó nuevamente a la entrada. Iría por unas revistas de chicas tetonas, eso siempre le animaba.

D-Dai-chan — escuchó la vocecilla de su madre hablar desde la cocina y se detuvo en la puerta para escuchar lo que ella tuviese que decirle. Hubo un intervalo de tiempo mudo hasta que nuevamente habló —. ¿Estás viendo más preparatorias? Recuerda que al final tienes que ir a una.

¿Nuevamente con eso? — Bufó para él —. No soy un niño, sé lo que tengo que hacer.

Y con eso, cerró fuertemente la puerta en señal de espontánea y tonta rebeldía.

:-: Fin Flash Back:-:

—A partir de ahí, fue cuando comencé a comportarme como un verdadero imbécil — gruñó el moreno, sintiendo como su corazón latía frenéticamente ante lo que estaba por contarle.

—Lo fuiste, Aominecchi — confirmó Ryota sintiendo como el otro temblaba ligeramente. No quería reprimirlo en ese momento, pero era bueno que él se hubiese dado cuenta por su propia mano.

—Ya — remilgó arrastrando el monosílabo —, me basta la abuela para que me sermoneé — bufó sintiendo como el rubio enterraba aún más la daga en su cuerpo con sus palabras —. En fin, después de eso…

:-: Flash Back:-:

Daiki iba caminando hecho una furia por las calles de Tokio ¿El motivo de su enojo? Tuvo una discusión caliente con Kise, en la que le comentaba al chico su decisión definitiva de ir a la escuela de Too… pero no era eso lo que le causaba ese furor, su razón principal era percatarse de su consciente debilidad ante la mirada lastimera que le dirigió el otro en señal de tristeza.

Y no lo culpaba realmente; su humor, a partir de percatarse que el único que podría vencerlo era él mismo, era del demonio. Su depresión ante algo que le apasionaba, cruzado con las alborotadas hormonas juveniles daba como resultado a un Aomine más irresponsable y cruel que nunca. Su ceño siempre se encontraba fruncido y su voz se volvió más apagada que nunca.

Estúpido Kise — repetía en su mente como un mantra, con el único objetivo de convencerse que el rubio tenía la culpa —. No es como si fuésemos a ser amigos toda la vida — se dijo, zanjando el tema en lo más profundo de su mente. Ese día fue muy pesado y de lo único que tenía ganas era de llegar a su casa y tumbarse en su cama hasta saciar su sueño.

Pasaron cerca de quince minutos cuando llegó a su hogar, abriendo con sus llaves la puerta e ingresando hasta el fondo. La silueta de su madre se veía a través de una sábana colgando, cuando cruzó la puerta para ingresar al patio trasero, se percató que su mamá había cortado su larga cabellera, dejándose sólo un corte pequeño, muy por encima de los hombros.

Realmente su mamá tenía ideas extrañas.

¿Y tu cabello? — Llegó preguntando —. ¿Era broma eso de que ni la muerte te separaría de tu primer gran amor?

Dai-chan, buenas tardes — susurró la mamá con una diminuta sonrisa. Tomó otra sábana y la colgó en otra cuerda —. A veces los cambios son buenos.

Como sea — se rascó la nuca viendo la palidez en las manos de su madre — ¿Qué hay de comer?

Nada hasta que no decidas a que colegio irás — dijo en tono de broma la señora Aomine, pero el moreno lo tomó literalmente.

¿No puedes parar de fastidiar con eso? — Gruñó ante lo dicho por ella —. Métete en tus propias decisiones, vieja. Yo soy lo suficientemente grande para ver qué es lo que quiero hacer con mi vida.

D-Dai-chan, era una broma — respondió tranquila ante la reacción defensiva violenta que tenía su hijo.

No estoy para bromas — masculló firme ante el impávido rostro de su progenitora —. Puede que tú estés muy relajada todos los días, sin alguna preocupación que te haga desvelar noche tras noche ¡Pero yo no puedo estar así! ¿Entiendes? — Bramó el muchacho metiéndose nuevamente a la casa y encerrándose a piedra y lodo en su cuarto.

Por darle la espalda, no pudo observar el inmenso dolor que reflejaban los bellos ojos ámbar de su madre.

:-: Fin Flash Back:-:

Kise no pudo mencionar palabras después de las cosas que iba relatando el moreno. Realmente sabía que la había pasado mal con todo ese cambio bestial en él debido a su creciente evolución en su deporte favorito. Y sí, también a él le había gritado un par de veces cuando le insistía en un uno contra uno… Pero era muy distinto desbocar todo aquel sentir frustrante contra tu propia madre.

Lo que él daría porque su mamá tuviese ese interés en él.

—Kise, sé que fui un estúpido, no tienes por qué pensarlo para ti — dijo ante la mueca de desaprobación que le dedicaba —.Lo que sea ¿Me dejarías terminar de contarte…?

:-: Flash Back:-:

Aomine bajaba las escaleras de su casa. Era su primer día de clases en la preparatoria, y bajaba con calma los peldaños. La pelea-discusión que había tenido con su madre se encontraba ligeramente enterrada en el olvido y, al menos, ya habían comenzado a cenar nuevamente juntos.

Buen día hijo — saludó la señora Aomine mirando a Daiki. El chico vislumbró como los dedos de su progenitora estaban cubiertos de vendas y banditas. Ella, no pudo evitar soltar un grito de alegría y correr por la cámara para tomar una fotografía de lo guapo que se veía su retoño.

Deja eso para después — dijo ya más calmado. Su mamá sostenía su corta cabellera con un paliacate amarillo, impidiendo que se viera más allá de su frente. Podría decirse, que las aguas volvían a estar en calma y sonrió ante eso —. ¿Qué hay de desayunar?

Fruta y omelete — respondió comenzando a poner la mesa —. Mi hijo tiene que ir perfecto en su primer día.

No es como si fuese a entrar a parvulario — contestó socarrón ante el súbito momento de excitación de su mamá —. ¿Y el viejo?

En un momento baja — contestó con una gran sonrisa —, ve a lavarte las manos, ya casi está listo.

¿Qué hay con éste ambiente tan cursi? — Inquirió una voz grave proveniente del pasillo contiguo, a lo que las personas presentes respondieron con una amplia sonrisa. Eran muy pocas las oportunidades de comer juntos y esa la aprovecharían.

Buenos días, Ao-kun — la sonrisa diminuta y sincera de la mujer cautivó a los dos hombres de su vida. Se sentía muy afortunada de tenerlos junto a ella.

Ya basta con ese Ao-kun, mujer — remilgó resignado el señor que quedaba centímetros más abajo que su hijo —. Llevamos juntos desde la secundaria, deberías llamarme por mi primer nombre por una vez en tu vida.

Nada de eso… Ao-kun siempre será demasiado especial para dejarte de decirte así — el tono travieso con el que lo decía, puso rojo y sacó un par de venas de malestar al hombre de la casa. Rió ante eso y se acercó para dar un beso diminuto en su barbilla.

¡Hey, déjense de melosidades y vengan a desayunar!

El desayuno transcurrió de manera lenta y divertida. En mucho tiempo no había visto a su progenitora con ese ánimo, Daiki observaba como su mamá recuperaba esa vitalidad tan espontánea y vivaracha, así como ligeramente infantil que la caracterizaba y se tranquilizó. Sin embargo, le recordó muchísimo a alguien ese brillo dorado en sus ojos…

Dai-chan ¿Cómo está Kise-chan? Hace mucho tiempo que no lo veo— preguntó la mamá comiendo tranquilamente.

¿Kise? — Con desgano, se recargó en su respaldo y miró a la señora de la casa —. Supongo que bien, el idiota debe de estar ya en Kaijo.

¿Kaijo? ¿No asistiría contigo a Too?

No — trató de zanjar el tema para volver a retomar su desayuno con normalidad.

¿Por qué? Kise-chan es tan bueno… ¡Algo debiste hacerle para que ya no quisiera estar contigo!

Aomine no sabía por qué, pero el que le preguntaran tanto sobre el modelo le irritaba. Recordó como en el último tiempo se habían distanciado y le vino nuevamente su realidad: Ryota ya no estaba con él; él se había convertido en un monstruo del basquetbol y ya nada le importaba…

¿Podrías invitarlo a cenar un día de estos? ¡Me gustaría pedirle un gran favor!

¡Basta! — Bramó Daiki fuera de sí. Se levantó de golpe, asustando a su madre y a su padre — ¡Deja de hablar de Kise! Él ya no está conmigo, no es mi compañero y no me une a él nada más que la cancha de Baloncesto y una reta al ver la expresión de desconcierto de ella, se rascó la nuca y hubiese pedido disculpas… Si no fuese por su enorme orgullo que se atravesó en la garganta —. Me voy.

Vaya, creo que yo también haré lo mismo… Me espera un largo viaje a Australia — dijo de igual manera el señor Aomine mientras se levantaba de la mesa e iba a preparar un ligero equipaje. Realmente le disgustaba que su esposa fuera tan asfixiante en ese aspecto, la amaba… Pero siempre fue causa de la mayoría de sus problemas el no poder controlar su lengua.

Antes de que se vayan… Tengo algo muy importante que decirles — dijo ella, tratando de elevar su delicada voz a través de los pisotones y movimiento que suscitaba su casa.

Será en otro momento, nosotros sí tenemos cosas importantes que atender — finiquitó el muchacho cerrando fuertemente la puerta tras de sí.

Ambos hombres, creyeron que era algo banal, como una disculpa. Salieron ignorando aquella llamada de auxilio.

:-: Fin Flash Back:-:

—Estoy a punto de terminar la historia…

:-:Flash Back:-:

Estaba en el torneo de la Inter High. Uno de los partidos que el público hasta ese día había esperado, fue el de la preparatoria de Kaijo contra Too. Aomine se encontraba bastante intrigado por cómo jugaría el modelo en la cancha ahora que se encontraban frente a frente en un duelo oficial.

El partido comenzó con un dominio muy disputado entre ambas escuelas… O eso fue hasta que los de la Generación milagrosa se cruzaron.

Yo sólo quiero vencerte… No soy lo suficientemente maduro para jugar baloncesto con la mente sobre el instinto — declaró Kise a Aomine con una sonrisa autosuficiente.

Adelante — eso, de alguna manera, pudo hacer que el corazón de Daiki brincara con gusto, pues tendría un buen oponente con el cual entretenerse.

El encuentro siguió su curso, siendo bastante reñido y con los sentimientos a flor de piel en todos los jugadores dentro del recinto. Un tiro sin forma por parte de Daiki, siendo detenido por el As de Kaijo levantó las expectativas de los espectadores, logrando que se inmiscuyeran en el juego. Todos, de alguna manera, alababan a Kise por haber hecho lo que ninguna persona había logrado hasta el momento… Detener al As de la Generación de milagros.

No creo que realmente me hayas detenido — comentó jocoso el moreno a Ryota que iba pasando cerca de dónde él estaba.

¿Quién crees que jugó y perdió todos los días en un uno a uno contra ti? — Rezongó el rubio, señalando con su delgado dedo al jugador de Too que tenía frente a él —. Yo te conozco mejor que nadie.

De alguna manera, Daiki sólo atinó a sonreír por la certeza de las palabras del blondo. Sabía que era cierto, sabía que ese chico que compartió cada noche con él durante un año en entrenamientos le conocía mejor y peor que nadie… Incluso más que Momoi.

Y eso de alguna manera le aterró.

Todo el partido estuvo lleno de sus idas y venidas. Ambos equipos tenían sus momentos de dominio del balón o incluso de varios minutos dentro de la cancha. Cuando fue el despertar de Kise, aquel en el que Aomine se cautivó por la réplica exacta de sus jugadas, todo el furor de los fanáticos se escuchó en el recinto; casi se daba por ganado el juego a favor de Kaijo… Pero Daiki subió las cosas a un nivel que el modelo no pudo copiar, un espacio dónde él era el sol y Ryota, una simple estrella fugaz que logró brillar un poco más.

Aomine se encontraba decepcionado. Aunque el chico le dio buena batalla, no logró compararse con lo que él se había hecho de expectativas. Daiki lo veía cansado; Kise trató de levantarse, pero sus piernas flaquearon como cordero recién nacido. Un impulso lo obligó a mover unos cuantos centímetros su mano hacia su ex compañero… Pero el brazo estirado del senpai del blondo irrumpió cualquier atisbo de amague de su parte. Después de ver eso, no hizo nada y corrió a la formación con sus compañeros.

Dieron las gracias por un gran juego. Cada equipo se fue al vestidor correspondiente y ahí se perdieron entre lágrimas y celebraciones. Aomine no estaba de humor para ninguna de las dos cosas y menos, para ver el rostro lastimero de Kise.

Realizó una parada rápida en el Maji Burger, una hamburguesa siempre le ayudaba a subir sus ánimos apagados y después de ahí, compró una revista con su modelo favorita. Si había algo que le deprimía, era el no haber puesto todo su empeño en el juego… Después de todo, contra el que iba era Kise, su primer gran y respetado rival desde secundaria; el chico, de alguna extraña forma, era demasiado 'especial' para él.

Sacudió su cabeza para disipar sus ideas. Le estaba haciendo muy mal ver nuevamente a Ryota, y aún más después de todo lo que le dijo…

"Seremos rivales Kise… Prepárate, que no tendré misericordia cuando nos encontremos allá afuera"

Pero ésta vez, no pudo ir enserio contra él… Y eso le cabreaba.

Cuando llegó a su casa, observó un número considerable de personas rodeando el terreno. Al aventar a las personas con desesperación, llegó hasta el frente y observó una ambulancia y en ella, se encontraban cargando al desvanecido cuerpo de su madre, quien se veía bastante pálida.

¿Qué mierdas sucedió aquí? — Inquirió bramando al policía que custodiaba el vehículo.

No vengas a mentar madres aquí, niño — contestó de mala forma el adulto mientras hacía retroceder a Daiki —. Hubo una llamada de un vecino que dijo haber tocado la puerta incontables veces sin respuesta, llamaron a la policía y encontramos el cuerpo de la señora tirado al pie de las escaleras. Al parecer, rodó por ellas — terminó de decir para evitar que el chico subiese a la ambulancia —. No puedes pasar…

¡Soy su hijo, imbécil! — Respondió bastante enfadado mientras aventaba al civil y se subía.

Fueron trasladados hasta el hospital más cercano, siendo obligado a permanecer en la sala de espera en lo que le atendiera algún doctor que le diera informes. Cerca de las cinco de la madrugada, una enfermera le llamó sólo para decirle que su madre se encontraba mejor y estable, pero hasta entrada la mañana podría verla.

Decidió enviar un mensaje a su padre para comunicarle lo que había sucedido y éste le respondió tajante que tenía algunas cosas pendientes y llegaría en dos días.

¿Aomine Daiki? — Habló una voz avejentada que lo despertó de su letargo. Al voltear hacia arriba, observó a un hombre canoso de bata blanca que lo miraba con sus ojos nostálgicos… cuando te miran así los doctores, es mal augurio.

Yo — contestó simple ante el llamado. El señor le indicó con un movimiento en la cabeza que lo siguiese y así lo hizo, llegando hasta un consultorio y cerrando la puerta tras de sí. Se sentó en una silla frente a frente con el viejo —. ¿Qué le sucede a mi mamá?

No es fácil decirte esto. Tiene anemia — respondió conciso. El moreno suspiro aliviado ¿Tan difícil era decirle aquel diagnóstico? Se permitió relajar en la silla, recostándose todo lo que su cuerpo podía —. El problema es por qué la padece. Revisé su expediente y Daiki-kun…

Hable sin rodeos, doc — repuso con la voz hastiada.

Tu madre padece de Leucemia Linfocítica aguda —contestó de la mejor manera que pudo hacer. Al obtener una cara interrogante por parte del muchacho suspiró tristemente —. Tiene un tipo de cáncer en la sangre en la cual, la médula ósea reproduce a niveles masivos los glóbulos blancos, pero éstos no son de calidad y se van destruyendo, impidiendo ayudar al cuerpo a tener defensas…

¿C-cáncer? — Repitió el As, tensándose en la silla y viéndose obligado a abrir sus ojos de par en par y sosteniendo con una fuerza descomunal su pantalón para evitar arrojar todo a su paso.

No lo sabías — confirmó el doctor mirándolo con dolencia —. Los datos de la computadora arrojaron que se le detectó por una consulta de fatiga crónica hace cuatro meses…

En ese momento, Aomine dejó de escuchar cualquier cosa que le decía el señor frente a él. Su mente viajó a todos esos recuerdos dónde empezó a ver a su madre con ojeras inusuales, silencios prolongados, esa palidez tan impropia de su color bronceado. ¿Cómo pudo haber sido tan estúpido?

—…En este momento, yo recomendaría una quimioterapia para prolongarsu vida.

¿Puedo verla?

En este momento está dormida — musitó —, pero no tardará en despertar. Puede que se alegre cuando lo primero que vea sea tu rostro.

Caminaron hasta llegar a un cuarto limpio y con un olor a desinfectante. Su madre reposaba en la camilla; sus párpados caían sobre los ojos dorados que tanto le gustaban. Su brazo reposaba sobre su vientre, siendo inyectado en él, una solución de suero. El cuerpo se veía más delgado y pálido que nunca y eso lo hizo temblar. Los labios secos y la piel deshidratada la hacían lucir como un cadáver.

El alba comenzaba a lucirse en la ciudad, pegando en la ventana y por consecuente, en la mujer que comenzaba a despertar por los rayos de sol que daban en sus ojos.

Buenos días, Dai-chan — sonrió ante la atenta mirada de su hijo. Levantó su mano en un intento por saludarlo —. Perdona, te di muchas molestias con esto ¿verdad? — Alzó su brazo con el canal de solución —. Pero no pasa nada ¿Cómo te fue en tu partido?

No me vengas con eso — respondió Aomine bastante irritado.

Sólo saludo — parecía que ella no perdía los estribos. Totalmente diferente a él. La mueca que le presentó su hijo le hizo renunciar a su rostro relajado —. Dai-chan… Ya lo sabes ¿cierto? — Dio por verdad aquello, acariciando la mano de su hijo que se posó sobre la suya.

¿Por qué no nos dijiste nada? — Bramó bastante irritado con él mismo por no haberse dado cuenta que la mujer más importante en su vida, pasaba por una situación bastante decadente.

Porque ya no hay nada que se pueda hacer — contestó ella, alzando una mirada al sol que se asomaba como cómplice —, es parte de la vida.

¡Pero… yo…! — El moreno intentaba conectar sus ideas y se veía estrepitosamente fracasando en cada uno.

Dai-chan — llamó la madre, alzando el rostro caído de su hijo —… quiero ir a recoger girasoles ¿me acompañarías?

El As de Too la miró a los ojos y en ellos no encontraba una pizca de culpa ni recriminación. La señora Aomine, con todo el amor que puede dar una mamá, acarició los pómulos morenos del chico, acercándose a él y dejando un beso en su frente para volver a sonreír como siempre lo había hecho desde que tenía memoria.

No hace falta comentar la respuesta que dio Daiki.

:-: Fin Flash Back:-:

—A partir de ese día, fui a empacar día y noche todas nuestras cosas. Técnicamente yo me hice cargo de la mudanza — comentó el moreno, sosteniendo el amarre del rubio contra sí mismo, tenía miedo de dejarlo ir —. Dieron a mi madre de alta al día siguiente y nos vinimos ese mismo día aquí, a las montañas dónde veníamos cuando yo era niño — observó el amplio campo de flores que se extendía más allá de la colina —. La única que se enteró que me mudé fue Momoi, mi padre se hizo cargo del cambio de escuela.

—Aominecchi — habló Ryota después de un rato estar callado escuchando —, no fue tu culpa… Todos cometemos errores — abrazó más al moreno contra él, encerrándolo en una prisión de calidez de la cual no quería dejarlo libre.

No sabía que el moreno la había pasado mal todo ese tiempo, auto culpándose de una jugada de la muerte en la que se vio inmiscuida su madre.

—Mi padre reside ahora en el extranjero. Conoció a una viuda hace tres años en uno de sus viajes de negocios y decidieron casarse — confesó sintiéndose fuerte junto a Kise —. En un principio le odié… Pero luego comprendí que merecía ser feliz. Él tiene un altar en su casa donde le brinda honor a mi mamá y yo tengo el mío.

—De alguna manera, ella siempre estará aquí contigo, Aominecchi — dijo el modelo con un nudo en la garganta, pero con una de sus manos, estrujó el pecho del policía —. Las mamás siempre estarán con nosotros ¿Ne?

Después de aquello, un merecido y agradable silencio inundó el ambiente de una manera muy mágica. Ryota se sentía dichoso al saber el pasado que Daiki hubiese preferido haber escondido, pero en su lugar, se lo compartió de una manera muy íntima.

Se sintió sumamente feliz.

Comenzaron a caer unas gotas de lluvia, mojando un poco a los presentes que aún se encontraban en el cementerio; pero a ellos no les importaba demasiado.

—Oe, Kise — habló el policía con un tono de voz bastante peculiar —. ¿Qué tiene que ver contigo Haizaki?

El corazón del rubio se aceleró ante el nombre que se escapó de los labios del moreno. Se separó ligeramente de él para levantarse y voltear su cuerpo completamente, huyendo de una mirada azulada que le observaba con detenimiento. Sus manos sudaron y por su piel recorrió un escalofrío demasiado peculiar… Temor. Sintió temor y volteó para todos lados, respiró como pudo y dio la cara nuevamente al muchacho que estaba frente a él.

—Tú lo sabes, Aominecchi — dijo con voz temblorosa —, después de todo, Haizaki era parte de nuestro club de baloncesto… Obviamente fue sólo un compañero.

—Entonces — arrastró esa palabra, leyendo como el otro temblaba como gelatina —… ¿Por qué hay una orden de restricción de tu parte contra él? — Inquirió obteniendo por respuesta la mirada ámbar que se movía dudosa — ¿Sucedió algo? ¿Por qué hubo un juicio contra él?

—N-no tiene nada que ver contigo — respondió firme, echando una pierna hacia atrás.

—No me vengas con eso — replicó el moreno, dando él a su vez, un paso hacia adelante.

— ¡No tiene nada que ver contigo! — Gritó el blondo hasta quedarse afónico.

Comenzando a correr lejos de aquellas interrogantes que sabía llegarían. Sus piernas flaqueaban con cada paso que daba. Las gotas frías comenzaban a golpear su cuerpo con violencia; el barro que se hizo le alentaba la caminata… Todo estaba saliendo mal ¿Por qué corría? ¿Por qué huía de Daiki?

—No me vengas a mí con esa mierda, Kise — el policía, sin esfuerzo alguno, alcanzó al que huyó y lo atrapó de una muñeca, haciendo que el cuerpo girase abruptamente —. Necesito que me digas que fue lo que te pasó…

— ¡¿Por qué demonios quieres saber de mi pasado?! — Bramó colérico el modelo. Zafó su mano del agarre del otro y lo encaró —. ¿Qué tiene de interesante destapar viejas heridas?

— ¡Quiero que me digas qué sucedió con Haizaki!

— ¡Basta! No vengas a mi vida a desordenarla como se te venga en gana — gruñó furioso Ryota. Su plan de comenzar a correr lo quería llevar en marcha, hasta que sintió un par de brazos sosteniéndolo fuertemente, sin posibilidad alguna de escape —. Suéltame…

—No — declamó firme el moreno. Sus cuerpos mojados hacían fricción entre sí. Sus cabellos se pegaban a la frente y el mismo clima no permitía distinguir si aquellas gotas que surcaban los pómulos de ellos, era lluvia o lágrimas.

— ¿Por qué tienes tanto interés en saberlo? — Cuestionó el modelo con una diminuta voz. Se estaba quedando sin fuerzas y lo único que quería era irse a encerrar en la seguridad de su cuarto.

—Porque siento algo por ti — respondió firme, sin un ápice de duda en su voz —. No sé desde cuándo y no sé por qué contigo, con la persona más insoportable, parlanchina, caprichosa, extraña… A la que no le puedo negar nada — depositó un suave beso en la nuca, obteniendo un respingo de parte del otro —. Lo único que quiero es tener algo contigo… Kise.

Esa declaración alzó los colores del modelo y le causó un revuelo en su corazón. Su estómago fue atacado por billones de mariposas que se meneaban contra sus paredes, provocándole mareos y cosquillas. De alguna manera, sus piernas flaquearon al punto de no soportar su cuerpo, pero el sostén que le brindaba el moreno fue suficiente para no dar contra el suelo violentamente.

¿Qué era aquella felicidad que sentía al escuchar esas palabras? ¿Cómo explicar ese furor con el que brincaba su desbocado corazón?

Sus mejillas las sintió calientes y sus manos temblaban ansiosas por abrazar al otro. No había marcha atrás.

En cambio, Daiki al ver la reacción del rubio se enterneció. Se puso en cuclillas, como pudo lo subió a su espalda y comenzó a caminar con él a cuestas. Sobre su pecho, podía percibir los ligeros temblores del chico debido al frío; el rostro del modelo se enterró en su hombro, ocultado así los espasmos del llanto que desarrollaba en ese momento.

Aomine solamente podía sonreír ampliamente.

La lluvia golpeteaba con sus gotas a los dos chicos que iban tan tranquilamente por el amplio campo, recordándoles que tenían que encontrar un refugio lo más pronto posible… Pero ellos estaban más concentrados en seguir de esa manera, sintiendo la calidez que emanaba del otro.

Llegaron hasta una posada que el policía conocía desde hace varios años, abriendo las puertas corredizas de par en par y metiéndose en la casona.

— ¡Mocoso! — Reaccionó de manera violenta la señora con la que, hasta hace poco, compartieron un poco de sandía.

—Oba-chan, buenas noches — contestó Daiki ante el llamado tan cariñoso de su abuela adoptiva.

Kise en cambio, sólo levantó la cabeza al reconocer la voz de la señora que le había encargado al moreno. Trató de poner una sonrisa sin éxito, pues sus dientes chocaban entre si demostrando que tenía mucho frío.

—Pasen — dijo simplemente para llevarlos a uno de los cuartos más alejados y dejarlos pasar —. En aquel armario hay dos yukatas, dense un buen baño y cámbiense o estarán resfriados para mañana.

—Gracias, oba-chan — musitó Daiki depositando al rubio en un banquillo que había ahí. Ella sólo le regresó una sonrisa y salió del lugar.

El moreno fue a buscar los cambios de ropa improvisados y los dejó en el baño privado que tenía el cuarto; al parecer la señora Kaede les había dado uno de los de lujo. Miró al modelo un instante y se rascó su mojada cabellera —. El baño está aquí, yo iré después.

Kise caminó hasta la regadera, dejando sus billetera y su teléfono en una cómoda cerca de ahí, apagó el aparato para que no se hiciese daño y cerró la puerta. Se desvistió como pudo y se metió bajo el chorro de agua caliente que le relajó los músculos y se iban todas sus dudas por el caño. Se lavó su dorada melena con un shampoo de frutos que había ahí y se talló todo el cuerpo… ¿Qué haría ahora? Se sentía feliz, pero tenía un miedo inminente ante la posible reacción del moreno.

Cerró el agua y se secó con una toalla, poniéndose casi al instante la yukata de dormir que había ahí, le quedaba muy gracioso ya que las mangas le colgaban más de lo que esperaba. Abrió la puerta y observó como Aomine ya se encontraba con el torso desnudo; enrojeció ante la repentina visión y volteó su mirada hacia otro lado, lejos de aquel marcado torso.

—Voy yo — dijo un tanto seco el moreno y pasó cerca del blondo, acariciando con sus dedos los cabellos dorados y le dio una sonrisa más sincera.

Los pómulos de Ryota se tornaron de un color carmín ante el acto del chico. Y sólo observó la amplia espalda antes de que la puerta fuera cerrada. Cuando reparó en su presente, vio con intranquilidad que Daiki ya había acomodado un futon bastante grande en el centro del cuarto. Revisó desesperado si había otro disponible y al ver que ese era uno especial, suspiró derrotado… Aunque su calor interno se vio disparado al considerar dormir nuevamente cerca del policía.

Un golpeteo en la puerta corrediza le vio obligado a ir y abrir, dejando ver a una niña pequeña, vestida con una yukata tradicional, que venía cargando con una canasta de bollos, frutas y un sake. Ella sólo sonrió, entregó el mandado y se fue corriendo. Supuso fue la señora Kaede quien le mandó tal presente. Quería mucho a Aomine y se preocupaba por él. Ese chico sí que tenía muchas personas que lo querían.

—La abuela otra vez haciendo de las suyas ¿eh?

Ryota escuchó detrás de él una voz adormilada y dio un ligero respingo de la impresión. Dio media vuelta y se encontró con la imagen de Daiki vestido con una Yukata muy similar a la suya, pero él se había arremangado las mangas para hacer lucir sus marcados brazos.

—Al parecer escuchó el gruñido de alguien cuando llegamos — dijo Kise rompiendo el silencio por primera vez desde que gritó con fuerza en la colina; él había sentido el ligero temblor proveniente del cuerpo del chico en señal de hambre.

—Cállate —respondió levemente abochornado por quedar al descubierto.

Se sentaron junto a una mesa pequeña y sacaron todo lo que contenía el canasto. La cena improvisada pasó sin muchas interrupciones; miradas cómplices y sonrisas coquetas era el lenguaje que hablaban ellos al compartir ese momento.

—Cuando — se irrumpió Kise a sí mismo al sorber un poco de sake —… Cuando tú te fuiste, yo me puse bastante triste ¿sabes? — declaró el chico observando como el policía apretaba fuertemente el vasito que tenía entre sus manos —. En ese tiempo, me volví a encontrar con Shougo…

:-: Flash Back:-:

El rubio iba saliendo de la preparatoria Kaijo después de un día de arduo entrenamiento. La Winter Cup había pasado y con ella, seis meses de no saber de Aomine. Se sentía bastante triste ante ese hecho, ya que al parecer nadie sabía a donde se había ido el As de Too, siendo muy repentina su desaparición; ni Momoi, su mejor amiga de la infancia, estaba enterada en dónde podría estar el chico en ese momento.

Había enviado muchos mensajes al celular del moreno; llamadas constantes en las mañanas y noches cada día; hasta un día decidió escribir en el periódico local un mensaje buscándolo… Pero nada, parecía como si se lo hubiese tragado la tierra.

Yo, Ryota — saludó alguien bastante conocido para él. Su cabellera gris y esos ojos de pillo eran inconfundibles para Kise. Era la persona que le había intentado hacer la vida imposible en secundaria: Haizaki Shougo. Si no hubiese sido por Daiki, probablemente la hubiese pasado fatal en Teiko.

Haizaki-kun — dijo despectivamente mirando como el otro, nuevamente lograba sobrepasarlo en complexión y altura —. ¿Cómo has estado? ¿Ya te dejaron salir del zoológico?

Ja, que gracioso eres Ryota, por eso me gustas — respondió ante los insultos el muchacho.

¿Nuevamente con eso? Ve a contarle ese cuento a quien te crea — contestó bastante irritado el modelo, tomó una manga de su bolso y la apretó para menguar su ansiedad.

Te seguiré hasta que me creas, rubio idiota — dijo acercándose peligrosamente hasta el blondo y le acarició una mejilla, rozando sus labios en la barbilla contraria.

¿Y así quieres conquistar a alguien? — Inquirió bastante ofendido por el adjetivo calificativo tan despectivo y retiró de un manotazo el contacto del otro—. Vete al infierno.

Me iré algún día — aseveró seguro —… Pero tú me acompañarás hasta él.

:-: Fin Flash Back:-:

—En ese momento no sabía cuan ciertas serían esas palabras — dijo meciéndose un poco. El moreno lo observaba expectante para que continuara —. En fin, después de ello, pasaron cuatro meses y comenzamos a andar…

:-: Flash Back:-:

Era verano estaba por cumplirse un año de no saber de Aomine. Kise, de alguna manera, se encontraba muy triste ante la fecha que se avecinaba. No pudo evitar recordar rápidamente todos los momentos que compartió en Teiko con el As de su equipo. Realmente quería saber del moreno, pero se encontraba feliz con su nueva pareja. Su extraña pareja.

¿En qué tanto piensas Ryota? — Preguntó un peligris bastante interesado por la sonrisa tan despampanante que mostraba el chico. Ambos se encontraban acostados y abrazados en la cama del modelo. Él lo había presentado ante sus padres como un amigo… Vaya, amigos con los que te masturbas.

En nada — contestó chistoso, pegando su cuerpo a su pareja.

Sabes que nunca te dejaré ir ¿cierto? — comentó al aire, apretado uno de los hombros del modelo. Él sabía perfectamente por quién era esa sonrisa… Esa mueca tan radiante solamente lograba sacarla una persona, y era nada más y nada menos que Aomine Daiki. Bufó molesto, hasta de lejos el negro le mermaba su relación.

Lo sé y no quiero que me dejes… Nunca — dijo con un modo bastante tierno, pero que para Haizaki, había sido una auto condena del chico.

:-: Fin Flash Back:-:

— ¿Tuviste una relación con Haizaki? — Preguntó el policía sorbiendo un poco más de sake. En el expediente de la violación de orden de restricción, no había mucho del caso más que lo básico: algunas razones difusas sobre acoso, y Satsuki no pudo averiguar demasiado; por lo que todo lo que escuchaba era nuevo para él.

—Podría decirse que sí — contestó el blondo —. No fue como que me lo pidiera, simplemente se nos hizo natural compartir cosas y nuestra amistad avanzó a un segundo nivel sin darnos cuenta — un sorbo al sake —. Tuvimos nuestra época feliz, o eso fue meses después… Hasta que mis padres se enteraron…

:-: Flash Back:-:

La casa de la familia Kise se encontraba en completo caos ¿La razón? El padre de Ryota encontró a éste mismo y a su pareja dándose un beso de despedida en el jardín, siendo irrumpido por un tirón fuerte por parte del patriarca y metió al modelo dentro de la casa, propinándole un golpe en la quijada. Kise decidió contarles sobre su pareja, su relación de un año con la misma y sus planes a futuro.

El patriarca estalló en cólera.

Su madre, quien segundos después había llegado, observó la escena, cuestionando desesperada para tal alboroto. Cuando el señor Kise le explicó a su esposa lo que sucedió minutos antes.

Yo no tendré a un homosexual en mi familia —exclamó furiosa y alzó con un brazo el gran cuerpo de su único hijo varón —… te exijo que recojas tus cosas de esta casa y te largues ahora mismo — con toda su fuerza, aventó a las escaleras al rubio quien los miraba sorprendidos.

Detrás de sus padres, se encontraban sus dos hermanas mayores. La más grande le miraba con infinita repulsión y una mueca de desilusión; y la segunda, le miraba con tristeza… Pero no decepcionada, más bien, estaba de esa manera al ver como sus padres podían correr a su hijo por tener preferencias sexuales diferentes.

Subió secundado de su hermana Harumi a su recámara, le ayudó a empacar algunas de sus cosas más importantes. Cuando cerró su maleta, estalló en un llanto incontenible siendo consolado por su ejemplo desde niño.

No te preocupes, Ryota — le susurró golpeteando su espalda para consolarlo —. Yo siempre te protegeré y velaré por ti. Te veré muy pronto, llámame cuando te establezcas.

:-: Fin Flash Back:-:

—En ese momento, mis padres me desconocieron como hijo y me quitaron del registro familiar — declaró el chico mirando fijamente la botella que hasta ese momento iba a la mitad —. No fue tan malo, vivía con el que creía era el amor de mi vida — una sonrisa nostálgica se apoderó de su cara —. Pero un día, cuando tenía diecisiete años…

:-: Flash Back:-:

Vamos Ryota ¿No puedes hacer esto por mí? — Inquirió enfocando con su videocámara el cuerpo desnudo del modelo que estaba reposando en su cama.

No me agrada esto Shougo, te lo dije, es mi primera vez y esto es algo íntimo — contestó firme. Las cosas habían estado un poco turbias con su novio en el último tiempo y quería darle gusto. Respetaba que al chico le agradara ese tipo de cosas, pero a él no le agradaban esas prácticas sexuales; era un romántico de corazón…

Estoy harto de las cursilerías — gruñó entre dientes —. Desde ahora serás mi puta personal — dijo mostrando una sonrisa ladina y perversa.

¡¿Qué?! — exclamó lleno de rabia. Él no era puta de nadie —. Olvídalo enfermo. Tú y yo hemos llegado hasta aquí.

Intentó levantarse de la cama, pero el firme agarre del otro con su pierna lo hizo caer de bruces al suelo, estrellando parte de su rostro en el piso. Sintió un apretón en su nuca, sentía como los dedos se marcaban en su cuello.

No te estoy dando a elegir — susurró Haizaki al oído del otro, soplando un aire frío; sintió como se estremeció el cuerpo debajo suyo —. Dije que lo serás y punto…

Desde ese día, las cosas fueron en decadencia.

:-: Fin Flash Back:-:

—Para ese tiempo, conocí a Kurokocchi en un partido que tuvimos de práctica contra su preparatoria, Seirin — se levantó de su lugar y estiró su brazo bueno hacia arriba, destensando su cuerpo —. Él supo que algo sucedía conmigo, sabía que tenía novio, pero no preguntaba más allá de lo normal y yo no tenía el valor suficiente para inmiscuirlo en mis asuntos…

:-: Flash Back:-:

¿A dónde demonios crees que vas con esas pintas de puta? — Inquirió Shougo sin dejar de ver la tele.

Tengo algo que se llama trabajo — respondió tajante el modelo. A pesar de que sus padres le retiraron su apoyo, él aun contaba con algunos contratos que debía terminar y eran los que le daban dinero suficiente para ir al día, pero el hogar… Vivía aún con su novio. No era bastante independiente económicamente para tener un techo propio.

Lo único que quieres es mostrarte al mundo como la puta que eres — respondió él mirando por el rabillo el menudo cuerpo del blondo. Sonrió maquiavélicamente al ver el temblor del que fue preso el cuerpo del otro.

N-no es de tu incumbencia — tartamudeó al ver como el otro cuerpo se acercaba acechándolo —. Además, llegaré tarde hoy. Tengo entrenamiento con Kaijo.

Te lo dije alguna vez ¿No Ryota? — Su mano se posó en una mejilla blanca del rubio y descendió hasta llegar al hombro y apretarlo con una fuerza bruta inmensa —. No me gusta que los demás vean lo que es mío…

Y acto seguido, volteó el cuerpo del modelo hasta estampar su pecho contra la pared. Su brazo izquierdo fue preso de un amague violento, siendo tironeado hacia su espalda en una imitación a una llave de lucha libre. Sin embargo, la fuerza implementada era absurdamente inhumana, como si quisiera arrancarle el brazo.

D-déjame por favor — suplicó Kise intentando contener las lágrimas de dolor que se asomaban de sus ojos ámbar —. T-te prometo no seguir trabajando ahí, pero suéltame… Me lastimas.

Eso es ser un buen chico, Ryota — lamió descaradamente el lóbulo que lo adornaba una argolla plateada —. Pero, como nada me asegura que no volverás a ir a jugar o a modelar — susurró cerca de su oído —… Comprenderás que tengo que dejarte un recordatorio…

Después de eso, se escuchó un grito desgarrador por todo el edificio departamental.

:-: Fin Flash Back:-:

—Ese fue el día que perdí la movilidad de mi brazo en un cincuenta por ciento.

Aomine se levantó de su asiento hasta llegar con el rubio y lo abrazó por la espalda. Recargó su barbilla en el hombro del otro y se pegó a él completamente. Se recriminaba por no haber estado ahí para su amigo cuando más lo necesitaba… Él siempre había estado en un papel de salvador cuando el chico problema de Teiko se metía con el nuevo integrante de la Generación de milagros.

—No es culpa tuya, Aominecchi — musitó sintiendo la ira palpable del otro —. Después de eso, pasaron dos meses en los que me armé de valor y pedí ayuda a Kurokocchi. Él me sacó del hoyo y me fui a vivir con él — miró a la luna, quien fue testigo de muchas noches llenas de angustia —. Pero poco después, me secuestró…

:-: Flash Back:-:

¿Cuánto tiempo llevaba en ese lugar? Había perdido la cuenta desde que pasaron veinte días, pero para él, fueron siglos ahí. Cualquier cosa vivida hasta ese momento, le hizo perder la noción del tiempo. Tenía mucho tiempo sin ver el sol, tanto tiempo sin ver el cielo nocturno con sus millones de estrellas, marcando eco hasta el infinito.

Su cuerpo, desnudo desde el momento que pisó ese sitio, había sido mallugado, sobajado y violado incontables veces… Sus muñecas y tobillos estaban con llagas debido a las cadenas que lo amarraban contra a la pared de aquel edificio vacío. Además, últimamente su captor disfrutaba de quemar y mutilar su cuerpo; su zona favorita era la espalda.

Su más reciente acto, fue verter una olla llena de agua caliente que caía en cascada desde su hombro izquierdo, hasta el inicio de sus glúteos. Le ardía como nunca, y le punzaban todas aquellas cicatrices que tenía por toda la espalda, hechas anteriormente con una navaja y que se abrieron debido al maltrato que padecía día tras día.

No le permitía sanar ni un poco.

Estaba sometido a estar hincado y sentado y debido a eso, sus rodillas se encontraban con grandes cortadas y raspones en intentos burdos por liberarse de ello; eso fue de los primeros días de estar ahí… Pero al comprender que probablemente afuera nadie le buscaba, se rindió.

Vaya, hoy no tienes muchos ánimos — se escuchaba el eco de una voz burlesca. Kise no sabía de dónde provenía y eso le causaba ansiedad ¿de dónde vendría el ataque ahora? —. No te pongas a la defensiva, nos hemos divertido mucho todo éste tiempo ¿no? — Aún no podía distinguir el origen, levantó su rostro como pudo y fue cuando observó aquel filo de muerte que brillaba en un par de iris grises que le miraban con maldad —. Vamos, quiero nuevamente ese culito tuyo…

Ya no le quedaba voluntad. Lágrimas de inmensa humillación surcaban sus pómulos y se perdían en su barbilla. Después de aquella faena, en donde el miembro de Shougo se introducía con sadismo dentro de él, se dejó caer al suelo, sintiendo asco de su cuerpo y aquel líquido que salía de él.

Desnutrido, cansado, maltratado física y psicológicamente y sin esperanza alguna de que lo encontraran, dejó caer sus párpados sobre sus ojos en señal de resignacióny perdonando a todos, para poder morirse sin remordimiento alguno…

No supo lo que sucedió exactamente. Sólo escuchó miles de ventanas quebrarse, muchas pisadas y personas corriendo de aquí para allá; algunos disparos y órdenes estrictas bastaron para escuchar la voz impotente de Shougo gruñir. Después de ello, sintió a alguien cargarlo y envolverlo en un trozo de tela, no le importó nada, simplemente se dejó hacer.

Cuando cruzó sobre su rostro un aire fresco, se vio obligado a abrir un poco sus ojos, observando en primera instancia, un par de ojos azules celestes que le miraban con alivio y después de ello, unos esmeralda, que derramaban algunas lágrimas de dolor. Sabía que le miraban con pesar por cómo se encontraba en ese momento. Los huesos se traslucían por todo su cuerpo, la piel maltratada le horrorizaba.

Sólo sonrió feliz de que lo hubiesen encontrado. Y agradeció el poder ver nuevamente los rostros de sus amigos.

:-: Fin Flash Back:-:

Para ese momento, Kise lloraba acostado en el futon. Daiki se encontraba acostado recargado en un brazo y le seguía, derramando sólo una lágrima por tan triste historia. Pero la ira que sentía contra Haizaki no cedió ni un poco; llegaría el día en el que al final podrían ajustar cuentas pendientes por todo aquello que le hizo al modelo. No podía reparar el daño físico, pero al menos, vengaría todas aquellas noches que el rubio vivía en angustia.

—Cuando regresé a mi vida después del hospital, Akashicchi me consiguió un departamento nuevo — contó, recordando un poco aquellos primeros días —. Había días en los que no podía dormir y todos se turnaban para cuidarme: Murasakibaracchi, Akashicchi, Kurokocchi y Midorimacchi… cada uno me ayudó bastante e intentó sacarme adelante — ante el último nombre, el moreno bufó enojado sacando una risa traviesa al modelo —. Tuve un intento de suicidio silencioso al tener anorexia.

De alguna manera, Aomine se acercó al cuerpo del otro y pasó un brazo por los hombros del rubio estrechándolo más a su cuerpo. Kise se sonrojó por el acto tan tierno del otro.

—Fui a terapia psicológica y de rehabilitación física, además del nutriólogo y algunos medicamentos para mitigar mi ansiedad — finalizó su relato, comenzando a caer en brazos de Morfeo. Ese día estuvo lleno de muchas emociones, sentimientos encontrados y pasados develados. Ryota pasó su brazo derecho alrededor del torso del otro y se abrazó a él, intentando refugiarse en aquel cuerpo que le brindaba una paz inmensa.

—Vamos a dormirnos — susurró Aomine después de dejar a Kise hablar la última hora.

En un reloj de pared, el policía comprobó que eran las once de la noche. Al voltear a ver al rubio, suspiró alegre por tenerlo ahí junto a él, sintiendo que podía protegerlo. Aventurado por un extraño impulso, su cuerpo de movió involuntariamente hasta rozar con infinita delicadeza los labios del modelo con los suyos; éste le miró con los ojos semi abiertos y sonrió. Fue un contacto que se repitió dos veces más, siendo solo un nexo suave el que compartieron en ese momento, pero no necesitaban nada más.

Momentos después vislumbró un semblante muy tranquilo y dormido, adornado con una diminuta sonrisa y una lágrima que rodaba por su pómulo. Con cuidado, levantó su mano y con el pulgar limpió la gota de llanto que dejó caer.

El moreno aprensó contra él el cuerpo del otro chico sin llegar a lastimarlo. El aroma a frutos cítricos inundó el lugar y tuvo una ligera remembranza del día que el modelo se presentó en su departamento y durmieron juntos. Una comisura de su boca se torció hacia arriba, luciendo una sonrisa sincera.

Durmieron abrazados. El calor que brindaba uno al otro era una promesa de no volver a dejarse jamás.

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"Mi manera de amarte es sencilla: te aprieto a mí,

como si hubiera un poco de justicia en mi corazón

y yo te la pudiese dar con el cuerpo."

Antonio Gamoeda

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Yo sólo aclaro una cosa... me dolió escribir los pasados de los protagonistas :'(

En fin, éste es el único capítulo que va a venir así de extenso... quise juntar los pasados de los dos por que quería ahorrarme de recoger piedras virtuales por cortarle en lo mero bueno. Así que los demás vendrán en la extensión común de los demás capítulos.

¿Ya vieron que el fic tiene nueva foto de inicio? ¡Me encantó! Gracias a Nayen por compartir la imagen que siento le queda como anillo al dedo al fic ;)

Agradezco infinitamente a todas las maravillosas personas que me dejaron un lindo review: Mika , Erza S , Fujimy , Megane Michiru-chan y ShioriOrihara por sus maravillosas palabras ¡Mil gracias! Además, un agradecimiento especial a los que agregan a favoritos y los follows al fic y a su servidora.

Mika: Lo sé... hay muchos padres que, con su actitud, obligan a sus hijos a angustiarse de manera sobre humana que sólo pueden resolverlo con el suicidio o suicidios silenciosos... Himuro es todo un loquillo celoso, me encanta todo posesivo XD se me figura demasiado a Shinobu. Lo siento, en este capítulo no hubo KagaKuro, pero ya tendrá su cameo :3 Midorin sufre, pero ya llegó Kazunari a solucionarlo ;) Gracias por el review, besitos de fresa.

Fujimy: Creo que tanto Kise como Aomine se consuelan el uno al otro... ambos son el uno para el otro *fangirlea de la emoción* Ok, control... el Aoki es bueno los lunes :D Kuroko e Himuro son tan similares que me los imagino muy terrioriales XD Y si, Midorin sufrió, pero ya llegó Takao, creo que tendrá que hacer mucho trabajo para que el Doctor Shin Chan se dé cuenta de lo que siente por él. Midotaka por siempre :3 Gracias por el review, te mando besitos de chicle.

Hago un agradecimiento especial a mi hermana (estudiante de último año en medicina) por ayudarme a comprender la complejidad que padecen las personas con éste tipo de Leucemia... me explicó que no es común en los adultos, pero no se descarta nada. Hay enfermos no enfermedades... así que más vale la prevensión :)

En fin... tengo un exámen en pocas horas y me encuentro nerviosa. Si se puede :D

Les deseo una semana muy productiva y exitosa. Nos estamos leyendo gente bonita.

Besos de manzana con chilito o caramelo.

Cadiie Mustang.