"Hace una noche preciosa, ¿verdad?" dijo Quinn, mientras ella y Puck caminaban juntos, de la mano, a través del campus hacia el edificio donde Quinn y Tori tenían su habitación.

"No tan preciosa como tú" dijo él, dándose cuenta al instante de que lo que acababa de decir era demasiado cursi.

"Ja, ja. Dios, eso ha sonado demasiado cursi para ti, Puck", dijo ella, sin poder para de reír.

"Lo sé, lo sé" dijo, parándose y riéndose con ella. "Pero es cierto, eras la mujer más hermosa que jamás he conocido" dijo, con una gran sonrisa, acercándose a ella y besándola suavemente en los labios.

"Mmm" murmuró, "tú también eres el chico más guapo que conozco y que he conocido. Además de ser muy sexy" dijo ella, poniendo una voz seductora, acercándose para darle otro beso en los labios, pasando su mano por su trabajada y definida tableta.

"Te quiero" dijo Puck, mirándola a los ojos.

"Yo también te quiero" dijo Quinn, dándole una sonrisa. "Pero empieza a refrescar y como no nos demos prisa, el guardia cerrará las puertas y nos tendremos que quedar aquí toda la noche" dijo, retomando el camino hacia el edificio.

"¿Y qué podemos hacer cuando lleguemos a tu habitación?" preguntó Puck, envolviendo un brazo alrededor de Quinn.

"Podemos ver una película y después... lo que surja" dijo ella, mirándole con su mirada sexy. Le encantaba esa mirada, era la que le indicaba que realmente tenía ganas de diversión. Tenía otras miradas, la de cansancio, la de "déjame ahora o te juro que te dejo estéril", la de enfado (esa era la que menos le gustaba porque era la que siempre usaba cuando discutían), y otras muchas. Pero sin duda la mejor era la sexy.

Llevaba en Connectica tres días, y cada día lo hacían unas tres veces, o cuatro si ella estaba dispuesta, por día. Daba gracias al cielo porque se le ocurrió comprar unas cuantas cajas de condones antes de venir. También daba gracias porque Quinn controlase cuando tenía más o menos posibilidades de quedar embarazada.

"Me encanta eso" dijo él, acercándose para volver a darla otro beso.

Cuando por fin llegaron a la habitación, se pusieron cómodos y decidieron poner El diario de Noa, más bien Quinn que Puck, pero él no quería discutir con ella porque sabía que acabaría perdiendo. Se sentaron en el pequeño sillón y empezaron a ver la película. Cuando llevaban aproximadamente la mitad, Puck sintió que Quinn se había quedado dormida con la cabeza apoyada en su hombro. Como no quería despertarla, despacio apagó la televisión y se levantó con cuidado, recogiéndola con suavidad y llevándola a la cama. Despacio la tumbó y luego él se metió también, arropándola y abrazándola por la espalda.

Puck notó cómo Quinn se movía y se apartó un poco para dejarla más espacio.

"Buenas noches Puck, te quiero" dijo ella, antes de volver a colocarse en su posición anterior.

"Buenas noches nena, yo también te quiero" dijo, colocando un beso en su cabeza, antes de acurrucarse con ella.

...

La luz del sol hizo que Quinn se despertara a la mañana siguiente con el ceño fruncido. Se movió un poco y sintió un poco de peso en su vientre. Miró y vio el brazo de Puck apoyado, se giró y no pudo evitar sonreír cuando le vio dormir, tan tranquilo. Fue entonces cuando empezó a pensar en su futuro, en sus hijos. Se imaginó a un bebé, de ambos por supuesto, durmiendo de la misma forma en que lo hacía Puck. En ese momento no pudo evitar sonreír. Desde que empezó a salir con él, en lo último en lo que pensaba era en un futuro sin él. Se imaginaba tener una casa con él, una pequeña boda tan solo con familiares y amigos, dos o tres hijos, envejecer juntos.

Después de un rato, miró el reloj y decidió levantarse. Salió de la cama despacio para no despertarle y cogió su bata fina. Salió de la habitación y se encontró a Tori desayunando en la mesa.

"Buenos días bella durmiente" dijo Tori, dándola una pequeña sonrisa, bebiendo de su taza.

"Buenos días" contestó Quinn mientras se acercaba a la cafetera y se hizo un café.

"¿Os divertisteis anoche?" preguntó, dándola una mirada burlona.

"No hicimos nada, me quedé dormida antes" respondió Quinn.

"¡Uf! Le debió sentar muy mal" dijo con una pequeña risa.

"No, no me sentó nada mal" dijo Puck mientras salía de la habitación con tan solo unos pantalones de chandal puestos. "Además, no quería despertarla. Se veía demasiado tranquila como para molestarla para eso" dijo, mientras se sentaba en la mesa.

"Que novio más bueno tienes, Quinn" dijo Tori con sarcasmo.

"No me puedo quejar" dijo ella, sentándose en el regazo de Puck.

"Lo que tú digas" dijo Tori. "Por cierto, como organizadora de la graduación de este año, te obligo a que vengas con nosotras a preparar todo el tema en el salón de actos" dijo "esta tarde a las seis allí" dijo mientras se levantaba y ponía la taza en el fregadero, "y no tardes" dijo mirándola fijamente a los ojos.

"Esta bien" dijo Quinn, levantando los brazos en forma de rendición.

"Bien, no vemos luego" dijo mientras salía por la puerta.

"¿Dónde vas?" preguntó Quinn.

"A hablar con el director" respondió mientras cerraba la puerta detrás de ella.

"¿Cuándo os graduais?" preguntó Puck, cogiendo una uva del plato de Quinn.

"Dentro de tres días" contestó Quinn, con emoción. "Por fin acabo la universidad y por fin puedo recibir mi diploma" dijo, girando un poco y besando a su novio en los labios.

"¿Y habrá fiesta después?" preguntó, sonriendo.

"Claro" respondió ella, "no sería una graduación sin fiesta" dijo mientras se levantaba y se sentaba en una silla.

"Y a parte de mí, ¿quién más viene?" preguntó.

"Pues mi madre, mi hermana con mi cuñado y mi sobrino, y creo que también Santana y Britt, Rachel y Jesse, Mercedes, Artie y Kitty, y pocos más" respondió ella.

"¿Y el resto del Glee club?" preguntó él.

"No pueden o todavía tienen que acabar con exámenes" respondió ella, "pero no importa, la única persona que quería que estuviese allí eres tú" dijo, acercándose para besarlo.

"Bueno" dijo Puck, levantándose de la silla y yendo hacia la habitación con Quinn detrás.

"Bueno, anoche nos quedó una cosa pendiente y no me gusta dejar cosas sin hacer" dijo ella, apoyada de forma sexy en el marco de la puerta. "¿Quieres ayudarme a terminar la tarea?" preguntó con voz sexy.

"Yo estoy encantado de ayudarte a terminar la tarea" respondió él, asintiendo con la cabeza de manera tonta. Aún no sabía cómo era capaz Quinn de tener ese poder sobre él, hechizarlo con tan solo una mirada. Con esa mirada, él estaba a sus pies y haría cualquier cosa por ella.

"Perfecto" dijo, cerrando la puerta detrás de ella.

Y así, ella y Puck aprovecharon toda la mañana al máximo en su habitación.

A/N Otro capítulo más para la historia. Por favor, comentarios. Quiero saber si voy bien o mal o regular. ¡Gracias! :-)