Descargo la responsabilidad: no soy dueño de Glee ni de sus personajes, ni en este capítulo ni en los anteriores.
"¡Puck, ¿dónde has puesto mi pasta de dientes?!" gritó Quinn desde el baño del apartamento que ella y Puck compartían desde hace un año. Se habían mudado juntos dos meses después de que ella se graduase en Yale. La habían aceptado rápidamente como profesora en una escuela de artes en Dayton, dónde Puck trabajaba en la base de Wright-Patterson, y no la pagaban demasiado mal. Daba clases de interpretación, al fin y al cabo era lo que ella había estudiado, pero a veces también de canto.
"¡En el cajón de la derecha!" gritó Puck desde la cocina. Desde que se habían mudado juntos, la convivencia no había resultado demasiado difícil. Si discutían más a menudo, pero las cosas no iban mal. Además, lo que dicen del sexo de reconciliación es cierto, es el mejor. Él tenía un horario más amplio que el de ella, salía más temprano a trabajar y llegaba más tarde, pero siempre recompensaba el poder llegar a un lugar al que podía llamar hogar. Antes de mudarse a este pequeño apartamento, vivía en la base con su compañero, que además también era amigo, Harry. Era un tipo simple y bastante tranquilo, le gustaba la música y el fútbol tanto como a Puck, y podían hablar de cualquier cosa.
"He pensado que esta tarde podríamos ir al centro comercial" dijo Quinn mientras llegaba a la cocina y se sentaba en la pequeña mesa, "el otro día vi un vestido que me encantó y me gustaría probármelo".
"Vale, así aprovecho y paso por la tienda de música y miro algunas púas nuevas, la que tengo está a punto de romperse" dijo mientras se sentaba en frente suya comiéndose un manzana.
"Y luego podemos cenar por allí" propuso Quinn.
"Perfecto" dijo él mientras se inclinaba para besarla.
Justo en ese momento, el timbre de la puerta sonó. Punk se levantó y cuando abrió, se encontró una sorpresa no demasiado agradable.
"Satán, ¿qué haces aquí?" preguntó Puck a una muy cambiada y más morena Santana que estaba al otro lado de la puerta junto a su esposa, la superdotada Brittany S. Pierce.
"Yo también me alegro de verte Reina Judía" contestó Santana, abrazando a su mejor amigo.
"Chicas, ¿qué hacéis aquí?" preguntó Quinn mientras se acercaba a abrazar a sus mejores amigas. "Pasad".
"Vaya, bonito apartamento" dijo Santana, observando el apartamento de arriba a abajo. "Se nota que aquí vive al menos una chica, porque si por él fuera, estaría lleno de bolsas de patatas y calzoncillos tirados por el suelo" dijo Santana, señalando a Puck.
"Eres muy graciosa San" dijo Puck con sarcasmo, "pues que sepas que ya no soy ese chico de hace unos años. He cambiado y para mejor".
"Bueno, ¿qué os trae por aquí?" preguntó Quinn, rompiendo el inicio de lo que parecía una pelea, sentándose en el sillón al lado de Puck.
"Después de nuestro último viaje a Puerto Rico, decidimos visitar a algunos amigos, y vosotros sois los primeros en la lista" contestó Brittany.
"¿Puerto Rico?" preguntó Puck, "¿de dónde sacáis tanto dinero?".
"Nunca preguntes esas cosas o puedes acabar mal" respondió Santana, mirando fijamente a su amigo. "¿Y cuáles son los planes para hoy?" preguntó.
"Habíamos pensado en ir al centro comercial para pasar la tarde" respondió Quinn.
"Huy, compras. Me encantan las compras" dijo Brittany.
"Cómo se nota que los pantalones en la casa los lleva Quinn, ¿verdad?" dijo Santana.
"¿Por qué lo dices?" preguntó Puck confuso.
"Porque si por ti hubiera sido, te hubieras quedado la tarde de sábado haciendo otras cosas más "domésticas"" dijo Santana, "¿me equivoco?"
Puck no contestó, directamente bajo la cabeza avergonzado. Tenía razón, le apetecía hacer otras cosas antes que pasar la tarde en un centro comercial.
"¿Y dónde vais a quedaros a dormir?" preguntó Quinn.
"Iremos a Lima, no está demasiado lejos de aquí. En una hora estamos allí" respondió Brittany.
"¿Y por qué no os vais ya?" preguntó Puck, "en unas horas anochecerá y es peligroso conducir de noche" dijo, animando a sus amigas a irse. Prefería pasar una tarde entera con Quinn en el centro comercial que pasarla con Satán y su secuaz, y por su culpa tener pelea con su novia luego.
"¡Puck!" gritó Quinn, "no seas grosero" le dijo susurrando.
"Sabes perfectamente que si pasamos más de dos horas con ellas, acabaremos discutiendo por su culpa" la susurró.
"Oye, aunque susurréis, os oímos perfectamente" dijo Santana.
"Yo soy capaz de oírles aunque no hablen" dijo Brittany, provocando la mirada confusa de los tres.
"Bueno, como parece que no queréis nuestra compañía, nos vamos" dijo Santana levantándose del sillón.
"San, era una broma" dijo Quinn.
"No, sabes qué, es mejor. No quiero discutieron una reina del drama" dijo, haciendo que Puck se diese por aludido.
"Yo no soy una reina del drama" dijo él, defendiéndose.
"Bueno, nos vamos", dijo Brittany mientras cogía su bolso.
"Ha sido bueno veros durante al menos una media hora" dijo Santana mientras salía por la puerta. "Os quiero chicos".
Cuando cerraron la puerta, Quinn se giró y miró a Puck fijamente.
"¿Qué?" preguntó él, "yo no he hecho nada, tan solo decir lo que ambos pensamos" se defendió. "Sabes perfectamente que cada vez que están ellas alrededor, acabamos discutiendo, y ya llevamos un mes y medio sin discutir" dijo él.
"Ya sé que siempre nos provocan para discutir, pero me apetecía ver a mis amigas" dijo ella, en un tono más alto. "Llevamos en Dayton casi un año y las únicas veces que he visto a mis amigos han sido por Acción de Gracias y hace un mes por mi cumpleaños" dijo, "les hecho de menos sabes" dijo, apunto de llorar.
"Lo sé, yo también les hecho de menos" dijo el relajándose, intentando que no llorara. Odiaba cuando la veía llorar, no podía aguantarlo. "Pero somos adultos, en la vida hay que dejar cosas atrás y coger cosas nuevas que nos de la vida. Siempre les tendremos como amigos, pero no les vamos a ver tanto como antes" dijo él, intentando consolarla, acercándose detrás de ella y abrazándola.
"Lo sé" dijo ella devolviéndole el abrazo. "Gracias" dijo mirándolo a los ojos, "no sé cómo lo haces, pero siempre consigues que me sienta mejor" dijo ella riendo y besándolo en los labios.
"¿Aún te apetece ir al centro comercial?" preguntó él.
"No, sinceramente no" dijo ella, cogiéndolo de la mano y llevándolo a su habitación.
Y como dicen siempre, el sexo de reconciliación es el mejor.
...
"¿Y qué hiciste el fin de semana?" preguntó Harry mientras realizaban los ejercicios de entrenamiento que hacían todos los días cuando llegaban a la base.
"Lo pasé en casa con Quinn" respondió Puck.
"¿Todo el fin de semana?" preguntó Harry, "¿sobre qué discutisteis esta vez?"
"Provocaron la pelea unas amigas que vinieron a visitarnos" respondió Puck.
"¿Santana y Brittany?" preguntó, "me lo has contado alguna vez. Siempre provocan vuestras peleas" dijo.
"Si, menos mal que se fueron rápido" dijo Puck, "no hubiera aguantado toda la tarde con ellas".
Después del entrenamiento, Puck y Harry se dirigieron a las duchas y después a organizar todo el papeleo que tenían para ese día. Lo que menos le gustaba a Puck era el papeleo. Se había unido a las Fuerzas Aéreas para poder pilotar aviones, algo que no se le daba nada mal, y en vez de eso, le tocaba hacer el papeleo. Después de un largo día de trabajo, llegó a casa como cualquier día normal, pero esta vez, se encontró el apartamento totalmente decorado con velas y con una música muy romántica sonando de fondo. Muy de película.
Por un momento se asustó. No era demasiado bueno en las fechas, siempre se olvidaba de alguna importante. Empezó a pensar. A ver, el cumple de Quinn fue hace un mes y nuestro aniversario de novios es en mayo, es decir, dentro de un mes. Además no hay ninguna fecha importante porque San Valentín es en febrero.
"¿Qué es todo esto?" preguntó Puck con curiosidad.
"No es nada, sólo quería darle una buena bienvenida al hombre que más amo en el mundo" respondió Quinn con voz sensual, acercándose a él y besándolo en los labios.
"Que sorpresa más agradable" dijo él devolviéndola el beso.
"He preparado la cena, tu plato favorito" dijo ella, "pero creo que lo que más te gustará será el postre".
"¿Y qué hay de postre?" preguntó él, aunque se imaginaba la respuesta.
"Nos lo tomaremos en la habitación" respondió ella.
"¿Y por qué no pasamos de la comida y me das directamente el postre?" preguntó él.
"Uh, uh" respondió ella. "Las cosas paso a paso, grandullón".
Cuando terminaron la cena, tal y como prometió Quinn, Puck tuvo uno de los mejores postres que jamás probó. Dos rondas seguidas y con ganas de una tercera. Cuando ya estaban agotados y tumbados juntos en la cama, abrazados, Quinn soltó la bomba.
"Tengo algo que decirte" dijo Quinn.
"¿Qué ocurre?" preguntó Puck confundido.
"Verás, hum, mi madre me a llamado esta mañana para decirme que mi padre ha vuelto a contactar con ella y que, bueno, quiere volver a verme" respondió ella.
"¿Y qué la has dicho?" preguntó él, esperando que su respuesta hubiese sido un no.
"Que lo pensaría" respondió. "Bueno, me hizo mucho daño hace siete años, pero al fin y al cabo, es mi padre".
"De acuerdo" dijo él, "yo te apoyaré en todo lo que quieras". No podía negar que odiaba a ese bastardo por lo que le había echo a Quinn hace unos años, pero la apoyaría en todo lo que decidiese hacer.
"Gracias, te quiero" dijo ella, mirándolo y besándolo.
"Yo también te quiero" dijo él, devolviéndola el beso.
Ahora, Quinn tenía una decisión muy importante que tomar. Pero se alegraba de tener a punk con ella a su lado. Sabía que siempre podría contar con él, pasase lo que pasase.
A/N Espero que os halla gustado a todos/as. Disfrutad y, comentarios.
