Hola! Bueno, no tengo nada que decir, así que solo lean, escuchen la cancion y disfrúten.

"Jueves"

Si fuera más guapa y un poco más lista

Si fuera especial, si fuera de revista,

Tendría el valor de cruzar el vagón

Y preguntarte quien eres…

Po y tigresa se encontraban atravesando un paso entre las montañas, uno muy peligroso por cierto, famoso por estar literalmente infestado de bandidos, aunque a cierta chica eso le tenía sin cuidado, pues tenía la mente pensando en otra cosa.

Iban regresando de una misión, una distinta a las anteriores, pues se trataba de evitar una guerra por medio de una boda que obligaba a ambos príncipes a olvidar sus sueños; y ninguno de los reyes comprendía que entre la heredera Fen y el principe Jian, no existía nada de química, ellos mas bien amaban a un plebeyo y plebeya de sus respectivas aldeas.

Para acabar con la tarea de traer paz, Po y tigresa habían conseguido que un intercambio de artesanías les bastara para estar contentos. Tras llevar libertad a la familia real, Fen junto con su amado, Hai, y Jian al lado de Ann, le agradecieron a los maestros por su gran apoyo, aunque cometieron un grave error al decirles que les daban su bendición y esperaban que la vida les agradeciera con una larga estancia al lado de su amor, malinterpretando así, la extraña amistad de ambos.

De camino al Valle de la Paz, Tigresa sólo estaba distante y no le prestaba atención a las tonterías de Po, más bien pensaba en las palabras de Fen:

'…entiendo, aun no tienen nada entre sí, pero también entiendo que se quieren, y como algo mas que amigos. No necesitas negarlo, lo veo en tus ojos. Agradezco tu ayuda el día de hoy, y por ello, creo que es mi turno de ser yo quien te ayude, pero sólo puedo decirte una cosa como apoyo: no te rindas sin haber intentado. Es obvio que le temes al rechazo y a perder tu amistad con él, pero recuerda que el que no arriesga, tampoco gana…., dile la verdad, que lo amas'

Es mas que obvio que la felina lo negó tantas veces que perdió la cuenta, pero tenía que irse, así que sólo se quedó con las palabras de la joven monarca, preguntándose a si misma: ¿Por qué no puedo decirlo?

Te sientas en frente y ni te imaginas

Que llevo por ti mi falda más bonita.

Y al verte lanzar un bostezo al cristal

Se inundan mis pupilas…

En ese momento, ella lo volteo a ver; amaba el reflejo de sus ojos color verde jade, su risa calida y amigable, su hermoso carácter, y aunque a ella misma le pareciera tonto, le gustaba que tuviera sobrepeso, pues le recordaba a un peluche enorme (cosa que jamás admitiría frente a alguien mas).

Se quedó embobada por otro laaargo rato, sin importarle que no ponía atención a donde estaba caminado, en ese momento solo importaba una cosa, y era él.

Tigresa abrió y cerró la boca varias veces, intentando decir algo, no estaba segura de qué, pero algo necesitaba decir. En su interior, su corazón palpitaba a mil por hora, sentía mariposas en el estómago, un nudo en su garganta le impedía respirar correctamente, las manos le sudaban, y estaba completamente segura de que lo caliente de sus mejillas, a esas alturas ya sería un sonrojo del color de un tomate totalmente sano.

Estaba decidida, le diría al fin lo que sentía, pero sentía lo mismo que todos los demás cuando alguna vez hemos amado; lo que ella sentía era terror; si, lo que leíste, la fuerte, radical y poderosa guerrera tenía miedo, miedo a perder a su mejor amigo, tenía miedo a no ser correspondida, tenía miedo a dañarlo, tenía miedo a salir herida, pero lo que más la atormentaba era que si, por alguna razón, lo suyo no llegaba a funcionar, a ella le seguiría doliendo en lo mas profundo de su alma…

'vamos!, ¿Qué esperas, sólo son dos palabras?, ¿Qué te cuesta decirlo?' se dijo.

'pero… ¿y si el no quiere?'

'¿si no quiere qué?'

's-salir conmigo'

'bueno, eso es lo de menos. Puede saber que me gusta y no necesariamente tenemos que convertirnos en algo mas, lo que pasa es que él… merece saber lo que siento, porque… esto ya no es un simple me gustas, o un ligero te quiero, sino un complejo te amo, y… ni siquiera yo quiero aceptarlo'

De nuevo intentó hablar, pero algo inesperado ocurrió; metió el pie en un agujero por no poner atención en donde pisaba, al tropezar, estuvo a punto de caer de no ser porque un par de brazos la detuvieron justo a tiempo, mientras que unos ojos verdes miraban a los ámbar de ella…

De pronto me miras, te miro y suspiras

Yo cierro los ojos, tú apartas la vista.

Apenas respiro me hago pequeñita

Y me pongo a temblar.

Po la volvió a colocar de pie y retrocedió con un leve sonrojo en sus mejillas blancas.

"a… yo… lo siento, no debí tomarte por la cintura" la otra ni siquiera se había dado cuenta de ese dato, pero seguía sin importarle; por el contrario, había cerrado los ojos mientras que Po aún la cargaba, ¿en espera de qué?, eso sólo ella lo sabrá, aunque probablemente fuese… ¿un beso?

"n-no te preocupes" siguieron caminando, pero Tigresa continuaba intentando encontrar palabras adecuadas.

"a… ¿Po?"

"¿Tigresa?"

"am… yo… tengo algo que decirte…" fue cortada por el rugido de un trueno, ella miro al cielo, y en efecto, sobre de ellos una tormenta eléctrica comenzaba a azotar.

"AAAAA!" dijo su 'valiente panda', mientras que la abrazaba y cerraba los ojos con miedo.

"hum… Guerrero Dragón, sólo era un relámpago"

"uh…¿q-que?, a… estem… si… ya lo sabia, es solo que… era una nueva maniobra evasiva clase tres que me acaba de enseñar Shifu" respondió sonriendo tontamente y con una mano rascándose la nuca.

"claro" dijo ella sarcásticamente.

Siguieron avanzando, acompañados de la lluvia que los empapaba. Así era siempre, y al parecer así seguiría siendo. No era precisamente que tigresa nunca hubiera intentado declararse, sino que cada que lo intentaba, alguien acababa interponiéndose entre ambos, provocando que ella perdiera el hilo de la conversación y hablara de otra cosa. Se repetía a si misma que las cosas pasan por algo, y que si nunca se lo había podido decir era porque ese era el destino, estar separados por siempre.

"a… si, ¿decías…?" pregunto el oso después de un largo rato.

"¿he?, a… si… hum… yo… no lo recuerdo"

"decías que: tenías que decirme…"

"a, sí, que… tenía que decirte que… tenía que decirte que… te has convertido en un gran guerrero, estoy orgullosa de ti" le dijo y acabo haciendo una sonrisa demasiado fingida, que para Po pasó desapercibida. Ella lo miró un segundo, aún con su sonrisa, pero bajó la mirada y borró su gesto de alegría, reemplazándolo por uno de dolor y sufrimiento.

Y así pasan los días, de lunes a viernes,

Como las golondrinas del poema de Bécquer,

De estación a estación en frente tu y yo

Va y viene el silencio.

'Siempre lo mismo…' se dijo, pero avanzó; total, después tendría otra oportunidad, o … ¿no?

"quieto" le susurró Tigresa a Po tras oír algo surcando rápidamente por el cielo, retrocedió un paso, sólo para que una flecha cayera en donde segundo antes, había estado su pie derecho.

"EMBOSCADA!" gritó el otro.

"YA LO NOTÉ!" y segundos después, se hallaron en medio de mas de un centenar de lobos armados hasta los dientes con cuchillos, mazos, martillos y demás tipos de armas que jamás habían visto.

"pero miren que hay aquí!, esto no es muy común, un peluche gigante y una chica sexy. Vaya!, si que me voy a divertir contigo, lindura"

"sé que soy lindo, pero… ¿a que te refieres con eso de 'lindura'?" pregunto Po.

"me hablaba a mi, Po. Haz el favor de guardar silencio"

"a… okey, callado como una tumba"

"bien, belleza, dime… ¿a cuanto me cobras la hora?" eso hizo enojar a ambos maestros de Kung fu, pero mas al macho que iba en plan de 'proteger' a la chica en apuros. Mientras que los otros lobos reían sonoramente, Po golpeo al líder en el rostro, haciendo que saliera volando por los aires.

"ella no es de 'esas', así que déjala en paz"

"a… creo que te equivocaste, Lang; la damita viene con su novio"

"Ou! Esto solo pondría las cosas mas interesantes, pero… el osito de peluche me ha hecho enojar, así que no tendré consideración alguna. MATENLOS" gritó desde el fondo del cañón el lobo llamado Lang, su líder. En el centro del círculo, Tigresa se puso de espaldas a Po, quien le dirigió una sonrisa cómplice y una mirada de apoyo que penetraba en sus ojos hasta llegar a su alma.

De pronto me miras, te miro y suspiras

Yo cierro los ojos, tú apartas la vista

Apenas respiro me hago pequeñita

Y me pongo a temblar.

En ese momento, fueron atacados por todo el pequeño ejército, que estaba muy bien preparado, y que lamentablemente era difícil de vencer para solo dos.

Estaban trapeando el piso con ellos. Pero no se pensaban rendir.

"Tigresa!"

"¿Qué?"

"hay que salir"

"¡¿Qué?!"

"no podemos hacer nada aquí, justo bajo la mira de esos arqueros" entonces ella se dio cuenta del porque sentía un fuerte dolor en la espalda, una flecha se le había clavado de manera superficial muy cerca de uno de sus hombros.

"tienes razón. Ve a la salida, yo te alcanzo"

"hay un problema"

"¿a sí?, ¿cual?"

"que no podemos librarnos tan fácil"

"era retórico!, claro que se de que hablas!"

Siguieron peleando a cuanto sus cuerpos se los permitieron; luego, cuando ya les costaba, los lobos los acorralaron en el lodo, en donde resbalaban inmediatamente y caían al suelo. Estaban a punto ser asesinados. Un relámpago impactó en frente de los héroes, dejando literalmente tostados a un par de lobos. Esa fue una gran distracción. Huyeron por una abertura entre las líneas enemigas y comenzaron a correr a la salida del cañón, en donde los arqueros empezaron a disparar.

Y entonces ocurre, despiertan mis labios

Pronuncian tu nombre tartamudeando.

Supongo que piensas: que chica más tonta

Y me quiero morir…

La chica conseguía esquivar y bloquear todas las flechas, pero Po no lo lograba, y una a una le fueron perforando la piel. Tigresa no se permitiría ver eso. Buscó con la vista algún punto ciego en el cañón, y lo halló bajo unas rocas que servían de cubierta, empujo a Po debajo de ese lugar y continuó esquivando más y más flechas, sin notar que en el otro extremo del cañón, los ballesteros preparaban un proyectil para lanzarle a la felina. Po notó lo que ocurría, y en el momento en que dispararon, empujo a Tigresa a un lado, cayendo sobre ella.

Tigresa se sintió apenada y avergonzada por no poder proteger al panda y por no poder haber visto algo tan obvio. Detrás de ellos impacto la ballesta, haciendo volar varios trozos de piso. El impacto los atontó un poco y causó que se separaran por un momento; Po quedó debajo del punto ciego, pero Tigresa acabó con el pie atrapado en una de las rocas que el impacto levantó. No se movió, sólo siguió allí por un buen rato, con la vista perdida entre las gotas de lluvia que caían sin piedad sobre su cuerpo inerte.

'¿e-esto es el fin?' se pregunto al tiempo que parpadeaba con lentitud. Era tonto si se le pensaba; morir así? En una emboscada? Todo por una roca?

'no creí que seria tan pronto'

'creí que aún había tiempo'

'creí que… lograría ser feliz'

'creí que… aun me quedaba mucho tiempo junto a él'

Alguien la levanto en sus brazos y comenzó a avanzar hacia la salida, ella reaccionó y se encontró con los ojos de Po.

Pero el tiempo se para y te acercas diciendo:

Yo no te conozco y ya te echaba de menos.

Cada mañana rechazo el directo

Y elijo este tren…

Él la bajo cuando se recuperó lo suficiente, y mientras corrían, Tigresa le pregunto algo que le tomo por sorpresa al otro.

"¿Por qué me acompañaste?"

"¿de que hablas?"

"de que yo era la única obligada a venir aquí; tu podías haberte quedado en el valle, podrías estar disfrutando con los demás, pero quisiste venir"

"porque quería"

"¿he?"

"porque… quería estar cerca de ti, me gusta tu compañía; también podría haberme quedado a divertirme, pero sin ti… no es diversión en sí, sólo es matar el tiempo. Aunque suene tonto… es como decirte que podría elegir un camino tapizado de algodón, pero prefiero ir por uno de rosas llenas de espinas solo por el hecho de que tu estas en él, porque…"

De nuevo, los lobos los acorralaron, pero iban aumentando su número de 100 a 200, no, mas bien, debían ser mas de 400; estos cubrieron la salida y se les fueron acercando hasta no dejarles escapatoria.

Po se giró nervioso en su lugar, sabía que los arqueros y los ballesteros nos tenían en la mira, y estaban próximos a disparar. Él se quedo quieto, dejó de lado su postura de combate y la miro con unos ojos que sin decir nada, lo decían todo…

"…te quiero" dijo tan lento como pudo. Acababa de dejar de lado su sentido infantil, y ahora era consiente de que tal vez no saldrían de esa con vida. Pero Tigresa era otra historia, ella estaba feliz de escuchar esas palabras, pero no se resignaría a oírlas una sola vez en lo que le quedara de vida. Tomó de la mano a Po y lo jaló a como pudo hacia la salida del circulo de lobos; no les quedaban mas de veinte metros, las flechas pasaban a sus lados, pero no les importaba, seguían corriendo, alcanzaba a ver el final, ella sentía que podía llegar, sentía que los bandidos no los alcanzaban, sentía que podría salvar a su amado…

Sin embargo, un sonoro crujido atravesó el cañón, ambos voltearon arriba, solo para encontrarse con que uno de los lobos acababa de lanzar montones de rocas caídas de lo más alto de la montaña, ocasionando que cayeran sobre ellos. Tigresa volteó hacia la roca más grande, que estaba por caer justo en donde ambos se encontraban; ni siquiera lo pensó. Solo empujo a Po con toda su fuerza, segundos antes de que la roca le cayera encima y le hiciera perder de vista al panda.

Y ya estamos llegando, mi vida a cambiado,

Un día especial este 11 de marzo

Me tomas la mano, llegamos a un túnel

Que apaga la luz…

'Se acabó, ¿ya he muerto?; siempre tuve la curiosidad de saber que sentiría cuando mi hora llegara, pero… supongo que en realidad no lo deseo saber, al menos no tan pronto, no ahora que sé que tengo una oportunidad. Esto es mi culpa, Po, perdóname. Esto no tenia que pasar, ni siquiera estoy segura de que alguno de los dos haya sobrevivido. Soy una idiota, debí obligarte a quedarte en casa, junto a todos los que te podían haber protegido… ¿sabes?, creo que hace frío, desearía tenerte a mi lado para abrazarte y no sentir esto. Me parece increíble que a pesar de que una roca gigante me acabe de aplastar, no siento dolor; es más, no siento nada más que este frío y un extraño vacío en mi interior…' se dijo a si misma, aún con los ojos cerrados, mientras que frente a ella, su vida comenzaba a pasar.

Los vagos recuerdos de sus padres…

El orfanato…

El apoyo de Shifu…

La aceptación por parte de todo el valle…

Cuando conoció a sus amigos…

La elección del guerrero dragón…

El día de la batalla contra Shen…

El abrazo con Po…

Sus platicas con víbora…

Todo aquel al que había conocido…

Lo que en ese momento estaba pasando…

Y entonces pasó…, frente a sus ojos paso la imagen de dos joyas color jade, unos bellos ojos que la habían vuelto loca desde el comienzo, y dentro de su cabeza se empezó a escuchar la misma frase 'te quiero', ella cerró los ojos dentro de su sueño.

"NO" dijo en voz alta y abriendo los ojos "no me voy a rendir… no sin haber intentado. Tengo un muy buen motivo para seguir con vida, y ese motivo también esta enterrado bajo estos escombros" despertó con una mirada llena de decisión, con la adrenalina corriendo en su sangre, para ella, algo era claro, no se dejaría vencer sin haber tenido una oportunidad.

Te encuentro la cara, gracias a mis manos,

Me vuelvo valiente y te beso en los labios.

Dices que me quieres, y yo te regalo

El ultimo soplo de mi corazón.

Como pudo, bajo los escombros, Tigresa movió unas cuantas piedras y consiguió sentir el suave pelaje de su panda entre algunas rocas; le acarició las mejillas con delicadeza y le dio un suave y tierno beso en los labios. Se separó y sintió que eliminaba un enorme peso de sus hombros, pero ahora que ya no sentía la desesperación por encontrar a Po, comenzó a ser consiente de su propio cuerpo, que estaba lleno de cortes y moretones, con varios huesos rotos y algunas hemorragias internas. Todo le dolía.

"T-Tigresa…" dijo él tras algunos segundos de silencio en el que solo se miraban a los ojos.

"¿Po?" respondió la otra con un débil susurro, mientras sentía que toda la fuerza de su cuerpo se perdía en algún lado; ahora lo único que deseaba era dormir…

"Te amo…" respondió Po, besándola de nuevo, mientras que una leve sonrisa se formaba en el rostro de la felina, que comenzaba a dar su ultimo aliento, aunque no sin antes susurrar un casi inaudible:

"y yo a ti…" y así fue como la vida escapó de sus ojos, enterrada bajo los escombros, junto con la persona a la que siempre amó; con los parpados cerrados, una sonrisa sincera en su rostro y una ultima lagrima traicionera escapando de sus ojos…

Em… bien, sin palabras. No me odien por matarla! Perdón XD