Hola de nuevo!

Aquí les dejo otro capitulo aunque este no es triste como el primero :D , la canción es Adeline- Keep me High Se las recomiendo para que entren más en ambiente!
Espero sus reviews! Y habrá más historias Rizzles!


"Keep Me High"

El sonido de la música retumbaba por todo el lugar los gritos y las risas contagiaban a todo aquel que entrara por la puerta, incluso hasta los que pasaban y veían el interior a través de la ventana. Reí divertida después de tomar el décimo u onceavo trago que Maura me había ofrecido. Después de una larga jornada de trabajo venir aquí provocaba que nuestra mente se despejara ocupándonos únicamente en charlar y tomar. Volví a reír al ver como la forense intentaba bajar del banco, sus ojos estaban nublados por el alcohol mientras que su cuerpo estaba relajado. La observé de arriba abajo grabándome cada detalle de su cuerpo, cada curva la cual era resaltada por aquel corto y sexy vestido negro, un ronco gemido escapó de mi garganta al imaginar la sensación de recorrer cada parte de su cuerpo con mis manos, de rasgar el vestido y verla tendida bajo mi completamente a mi merced; agité con fuerza mi cabeza ante tales pensamientos, no era correcto desearla de esa manera no cuando ella era feliz con su nuevo novio el cual había olvidado por completo su nombre. Tomé un trago largo de mi cerveza hasta vaciar el contenido del envase. Ordené otra la cual la bebí con la misma rapidez que la anterior, necesitaba enfriar mi mente, debía poner distancia entre ambas.

-Veo que alguien esta muy sedienta el día de hoy- Exclamó Maura en un tono seductor. Yo la observé sin parpadear, el movimiento de sus labios me había atrapado por completo, deseaba besarlos y morderlos hasta el cansancio, anhelaba escuchar mi nombre salir de su boca en un gemido. Ingerí el resto de la cerveza con rapidez hasta sentir como varias gotas resbalaban por mi barbilla, intenté limpiarlas con el dorso de mi mano pero Maura me había detenido. Me observó con detenimiento acortando la distancia entre ambas, haciéndome tragar saliva con dificultad debido a su cercanía. - ¿Por qué estas nerviosa Jane?- Susurró sin desprender su mirada de la mía.

-Yo...-Las palabras no podían ser formuladas como deseaba, estaba tan cerca de sus labios que mi mente solo se enfocaba en eso, hasta que sentí como sus labios removían los restos de cerveza. Pasó su lengua por ellos saboreando el amargo sabor del líquido, gemí ante su acción, Dios, como deseaba besarla.

-Sé lo que deseas- Susurró en mi oído, sentía su cálida respiración, sus manos habían rodeado mi cuello. Aspiré su fragancia hasta sentir que mis pulmones estaban repletos de ella, sus pechos se pegaban más a mi cuerpo podía sentir la punta de ellos dura debajo de su fina tela; me atreví a mirarla a los ojos y aquel cálido color verde estaba opaco por...¿deseo? Otro gemido salió de mi boca sin poder evitarlo, las imágenes que momentos antes había intentado borrar ahora aparecían con más nitidez.- Nadie nos esta observando, estamos en el rincón más oscuro y apartado, nadie notará lo que hagamos- Susurró lamiendo el lóbulo de mi oreja. Apreté los puños que mantenía a cada lado de mi cuerpo, no podía soportar más ella sin duda estaba jugando conmigo.

-Te recuerdo que tienes novio Maura, además tú no deseas esto- Hablé casi en un susurro ronco. Ella observó lo rígida que estaba en su abrazo, sonrió y deslizó su lengua por mi oreja, su aliento era cálido, su tacto suave.- Maura- Rodeé su cintura hasta pegarla más a mi cuerpo, el alcohol estaba haciendo de las suyas, lo sabía pero aquello no evitaba que olvidará todas las veces que desee hacer esto con ella.- Detente aún estamos a tiempo, no querrás que continué- Le advertí besando su cuello, descendí mis manos hasta su trasero, lo acaricié lento, quería grabarme cada detalle de el, mordí su cuello al sentir como el ritmo aumentaba en cada segundo.- De tenme Maur- Dije ya sin convicción- Esto es incorrecto, tú lo lamentaras mañana- Susurré cerca de sus labios.

-Pero se siente tan bien- Dijo tomando mi mando hasta guiarlo a su intimidad- Sientes lo húmeda que estoy y aun ni siquiera me has besado- Dijo deslizando mi mano por todo su sexo- Jane - Gimió al sentir como mis dedos entraban por su vagina sin resistencia.

-Te lamentaras- Susurré besando su cuello de arriba a abajo, mientras mis dedos exploraban los pliegues de su intimidad hasta tocar su clítoris.- Ya no habrá vuelta atrás- Mordí otra zona de su cuello dejando una pequeña marca roja. Ella me observó al sentir como retiraba mi mano de su cuerpo; di un paso hacia atrás necesitaba pensar las cosas, no era correcto lo que estábamos a punto de hacer y aunque lo deseara me odiaría si perdiera mi amistad con Maura.- Si permito que ocurra algo mañana lo lamentarás Maura, estamos ebrias y algo cansadas por el trabajo, deberíamos regresar a casa a descansar- Dije al llamar al mesero y pedirle la cuenta.- Recoge tus cosas nos vamos- Ordené sin mirarla a los ojos.

-¿Y tú no lo lamentaras?- Me cuestionó al ver que venía el mesero con la cuenta. Al pagarla tomé mi saco y conduje a Maura hasta la salida. Rodeé sus hombros con mi brazo al ver que estaba a punto de caerse.- ¿y tú no lo lamentarás?- Volvió a preguntar esta vez clavado su mirada en la mía.

-Debemos irnos a casa, ya es tarde- Respondí encendiendo el carro.

-Responde me Jane- Exclamó molesta.

Ignoré su pregunta hasta llegar a su casa, ambas bajamos del auto y entramos, yo me dirigí al refrigerador para tomar una cerveza necesitaba relajarme un poco de lo que había ocurrido en el bar; al reparar en los hechos me di cuenta que estaba cometiendo un error al haber entrado a casa de Maura no me había percatado de lo que hacía, sin duda la relación que llevaba con ella no era de una simple amistad. Terminé la cerveza y me disponía al salir pero al intentar abrir la puerta supe que esta había sido cerrada con llave. Giré en busca de Maura pero ella no se encontraba cerca de mí, la llamé con enfado pero no hubo respuesta de su parte. Caminé hasta su habitación y ahí estaba ella observándome sin perder ningún detalle de mi cuerpo.

-Sigo esperando una respuesta Detective Rizzoli.

-Podemos dejar este tema aún lado, lo que ocurrió en el bar solo fue producto del alcohol.- Respondí nerviosa al sentir su mirada penetrando los confines de mi pensamientos, sabía que ella estaba descifrando lo que tanto había estado ocultado.

-¿Tú no lo lamentarías verdad Jane?- Respondió acercándose a mí.- Yo tampoco lo lamentaré, he deseado esto desde mucho tiempo- Atrajo mi rostro con su mano hasta sentir su cálido aliento mezclado con la fragancia del alcohol. Cerré mis ojos ante tal cercanía, deseaba apartarme pero aquello era algo que mi conciencia quería pero mi cuerpo necesitaba otra cosa la cual estaba dispuesto a obtener- No te resistas más Jane, puedo ver que tu cuerpo arde en deseo por tocarme, por besarme en cada rincón de mi piel, puedo oler tu excitación.- Tomó mi mano y la guió sobre sus pechos, me invito a tomarlos y aunque deseara alejarme la batalla que estaba tratando de ganar la había perdido.

Sin resistir más besé sus labios con desenfreno, la sensación era mil veces mejor que en mi imaginación, mordí su labio inferior hasta escuchar un gemido salir de su garganta, recorrí la longitud de su espalada hasta atrapar entre mis manos su trasero, lo apreté, la pegué más a mi cuerpo quería sentir cada milímetro de su piel. Maura se veía consumida por un fuego que ardía por todo su cuerpo, me alejé de su boca con suavidad y mis labios se detuvieron brevemente por la barbilla antes de ascender hacia su mejilla, dejando un rastro de fuego por el camino, para regresar a su boca con más insistencia. La insté a echar la cabeza hacia atrás lo suficiente para poder mordisquear sus labios, primero el superior, del que tiré con suavidad, y después el inferior, tras lo que la deleité con el cálido roce de mi lengua. Incapaz de detenerse, Maura utilizó su mano que tenía en mi nuca y tiró de mí para obligarme a regresar a sus labios con la misma voracidad que antes. Cuando la obedecí mis labios se cerraron sobre los de ella en un profundo beso.

La obligué a abrir la boca y poder explorar por completo, ella no se resistió y mientras nuestras lenguas bailaban una danza bien ensayada sus manos descendieron hasta levantarme la blusa, sentí sus dedos explorar mi abdomen plano hasta ascender a mis pechos, los tomó sobre la tela del sujetador, los apretó con fuerza para después jugar con la punta de mis pezones. La forense sabía como excitarme a cada segundo. Me separé un poco al sentir la falta de oxigeno, observé el rostro sonrojado de Maura luchando por atrapar el oxigeno que sus pulmones necesitaban, sonreí al tomarla entre mis brazos y llevarla hasta su cama, la deposité con cuidado y retiré sin permiso su vestido dejándola únicamente con sus bragas negras de encaje. La contemplé por varios minutos perdiéndome en cada curva de su cuerpo, en la blancura de su piel; desde años había soñado con este momento, tenerla ahí tendida en la cama con escasa ropa y ahora estaba ocurriendo. Caminé con paso lento hasta ella, sentí el colchón hundirse bajo mi cuerpo, pasé mi mano por su rostro hasta descenderlo por su cuello y pechos, ella gimió ante el contacto curvando su espalada en puro ectasias. Besé sus labios una vez más, quería grabarme su textura, su sabor, su aroma y si esto llegara a ser la primera y última vez sin duda el recuerdo se grabaría con nitidez en mi mente. Capturé su pezón entre mis dientes mientras con mi mano captura el otro pecho, mordí la punta con fuerza para aliviar el dolor con mi lengua, seguí el ritual por varios minutos hasta sentir como las piernas de la forense se abrían ante mí captando con rapidez el mensaje. Me demoré un poco más en sus pechos hasta descender a su plano abdomen el cual estaba bien tonificado por sus clases diarias de yoga.

-Te necesito Jane- Pidió alzando sus pelvis al sentir la tela de mi ropa rozar.

-Dime qué necesitas y con gusto te lo daré- Le cuestioné retirando con rapidez mi ropa. Seguí la mirada de Maura fija en mi cuerpo, observaba como aquel simple acto yo lo efectuaba con sensualidad solo para su deleite.- Sigo esperando una respuesta Dra. Isles- Reí al besar sus labios y recorrer con mi mano su plano abdomen hasta llegar a su pierna, acaricié la parte interna de ella sin tocar siquiera su intimidad, pasé a la otra apenas rozando su sexo el cual estaba completamente húmedo para ser tomado en ese instante. Ella protesto con un gemido al darse cuenta de mi tortura, sabía lo que quería pero necesitaba escucharlo de su labios.- ¿Qué quieres que haga?- Volví a preguntar, rozando escasos milímetros de intimidad, ante aquel acto ella alzo sus caderas intentando acercar a mi mano. - Dime- Ordené presa del deseo.

-Quiero sentir tus labios sobre mi vagina, quiero que tu lengua y dedos me lleven al orgasmo- Gimió al sentir como mi mano acariciaba su sexo tras decir aquellas palabras.

-Como usted deseé Dra. Isles.

Deslicé las bragas lentamente deseaba ver su rostro presa de la frustración, sentía en casa segundo como su cuerpo ardía en cada caricia en cada beso, al retirarlas por completo subí hasta sus labios, los besé y descendí desde su cuello hasta su abdomen acaricié la parte interna de sus mulos, sentí su cuerpo estremecerse ante aquel contacto, descendí lentamente hasta llegar a su intimidad, sus piernas de abrieron por completo al sentir la calidez de mi respiración con sus piel humedecida, lamí por completo sus pliegues hasta encontrar con el botón que ocultaba tras ellos, lo succioné y lo lamí sintiendo como su humedad aumentaba en cada segundo, introduje dos dedos en su vagina, la acción me éxito de sobremanera pues la lubricación era tanta que estos no habían demorado en deslizarse. Toqué cada rincón hasta encontrar su punto G, lo estimulé al mismo tiempo que mis labios torturaban su clítoris, sentía los espasmos en Maura, ella intentó cerras sus piernas por instinto al sentir tanta descarga en su cuerpo, con mi mano la obligué a mantenerlas abiertas, quería escucharla gemir, deseaba verla presa de la excitación hasta perder la cordura, aceleré el ritmo de mis movimientos hasta introducir un tercer dedo aumentando así la presión, ella gemía y se aferraba a la sábanas de su cama, su voz se escuchaba por todo la habitación rogando por más, suplicando.

-Ooh Jane- Gimió con fuerza al sentir como mi lengua jugaba con su clítoris- Es...

-¿Te gusta?- Susurré con una nota de voz más ronca de lo normal.

-Hmmm sí, si- Su voz se había desvanecido al ser presa del orgasmo. Sentí como su cuerpo había temblado, su respiración era entrecortada, limpié mi mano y boca con una toalla y me tumbé a su lado atrapándola en un fuerte abrazo. Besé sus labios una vez más.- Gracias Jane- Fue lo único que pudo gesticular al intentar apartar los mechones de cabello que se adherían a su frente sudorosa.

-No tienes nada que agradecer- Repliqué cubriendo su cuerpo con las sábanas.- Mañana es cuando no me darás las gracias- Dije en apenas un susurro el cual Maura no había escuchado. Observé que sus ojos permanecían cerrados, su respiración volvía a ser regular. Esbocé una sonrisa de satisfacción al saber que había hecho llegar a Maura al orgasmo, la atraje a mi cuerpo aspirando su agradable fragancia.

-Te amo Jane- Susurró Maura contra mi cuello.

-Les dices te amo a todos los hombres que te hacen llegar al orgasmo- Respondí jugado con su cabello.

-Nadie lo había hecho como tú, ni siquiera yo había hecho posible eso- Explicó son una sonrisa. Sentí como se aferraba con fuerza a mi cuerpo, aquellas palabras me llenaron de alegría y sin duda mi ego se había acrecentado más.- Además no me arrepentiré mañana por la mañana si esa es tu preocupación y debo agregar que el hombre el cuál te estuve hablando jamás existió- Habló cerrando de nuevo sus ojos al sentir como fijaba mi mirada en ella.

-O sea que todo este tiempo has estado provocándome Maura Dorthea Isles!- Exclamé comenzando a hacerle costillas por todo el cuerpo

-Basta Jane, basta!- Gritó entre risas intentando apartar mis manos de su cuerpo.- Me rindo, me rindo.

-No habrá tregua me escuchas!- Besé sus labios acallando cualquier réplica de su parte, ella respondió envolviendo mi cuerpo entre sus brazos.