Hola, muchas gracias por sus reviews y espero que les guste esta historia :D
"Massage"
Había llegado a mi casa después de haber estado dos días completos en la estación de policía de Boston, mi cuerpo pedía a gritos un descanso, mi cabeza estaba casi a punto de explotar debido al cambio que se había efectuado en el caso, pues después de tanto esfuerzo y tiempo invertido este había sido asignado al departamento de la F.B.I quienes se habían llevado por completo todo el crédito. Golpeé la silla con fuerza al sentir tanta impotencia debido a la burocracia del sistema, incluso Maura tuvo que soportar mi mal genio debido a lo ocurrido, sin embargo la culpa no apareció en mi mente al tener presente aquella aberración. Caminé hasta mi habitación y me deje caer sobre la cama aún con la ropa y las botas puestas, no deseaba levantarme por lo menos de aquí hasta un año ni siquiera tenía los ánimos para llamar a Maura y pedirle una disculpa por mi actitud de esta mañana y el día anterior. Cerré mis ojos intentando dormir pero el golpeteo incesante de la puerta me impidió mi cometido. Ignoré el llamado por al menos unos 20 minutos hasta darme cuenta que la espera no era suficiente para darse cuenta que no deseaba ver a nadie. Me levanté a mi pesar arrastrando los pies hasta la entrada, quité la cadena y abrí la puerta dejando ver un par de ojos verde observándome con enfado. Suspiré cansada al pensar en el reclamo que sin duda la forense me haría, le permití el paso sin siquiera saludarla, me dirigí de nuevo a mi habitación sintiendo como ella caminaba atrás de mí sin decir palabra alguna. Volví a repetir el ritual de hace algunos minutos, y esperé a que ella hablara pero el cuarto seguía en silencio. Cerré mis ojos ignorando su presencia e intentando dormir, pero al cerrar mis ojos estos fueron abiertos de inmediato al escuchar sus palabras.
-¿Qué acabas de decir?- Cuestioné levantándome de un solo salto observándola incrédula.
-Desnúdate- Dijo secamente sin dejar de observarme.
-¿Estás loca Maura?- Exclamé impresionada por la simplicidad de su orden.- No estoy en este momento para bromas- Dije caminando en círculos intentando ocultar el nerviosismo que había provocado en mi.
-Quítate la ropa o la haré yo- Volvió a decir esta vez deteniendo mi andar.- ¿Jane quieres que yo te desvista?
-Maura, yo... no sé si debamos...- Las palabras no salían con coherencia y Maura lo notó, al ver mi expresión medito lo que había dicho después soltó una gran risa dejándome en una completa confusión. La observé por varios segundos pero la risa no dejaba de brotar de su cuerpo, era como si le hubiera contado un chiste. -Podrías explicarme lo que ocurre- Dije molesta esta vez.
-Perdón Jane es que no me di cuenta que tú pensabas que yo- Y otra risa se escucho por toda la habitación, quizás pasaron varios minutos hasta que su cuerpo dejo de reírse. Inhaló y después volvió su atención a mí. - Lo siento Jane, es que jamás te expliqué y diste por echo otra cosa, aunque bueno si eso deseas podría ser al final y entonces podría llamarse "masaje con final feliz" -Explicó dirigiendo su atención al bolso que había traído. - Has estado muy insoportable estos días e incluso hoy fuiste muy grosera, al principio pensé en molestarme contigo después Korsak me explicó lo que les había pasado con el caso y entendí tu estado de animo así que se me ocurrió darte un buen masaje para que te relajaras- Habló al momento en que sacaba varías cosas de su bolso y me indicaba de nuevo que me retirara la ropa, yo la seguía observando sin responder ya que al reparar en los hechos me di cuenta que no estaba nerviosa por el hecho de desnudarme sino por que había desenterrado con facilidad un sentimiento el cual me había empeñado en ocultar muy en el fondo; la sensación que siempre experimentaba cada vez que estaba cerca de Maura, la deseaba. - Toma puedes usar esta bata, es de seda- Dijo sonriendo.
Tomé la bata y me dirigí al baño sin siquiera voltearla a ver a los ojos, mi cuerpo había comenzado a arder en deseo de tan solo imaginar si la propuesta se hubiera tratado de otra cosa y no de un simple masaje; me desvestí y cubrí mi desnudez con la bata, suspiré resignada al pensar en el tiempo que tendría que estar bajo su cuerpo siendo tocada por sus manos por toda mi piel, intenté despejarme pero la simple idea aumentaba mi excitación, sin duda este masaje no ayudaría a relajarme sino todo lo contrario. Salí y me encaminé hacia mi cama en donde me esperaba una Maura muy alegré, me indicó que me cubriera el cuerpo con la sábana blanca y me retirara la bata, yo obedecí a regañadientes cubriéndome como me había indicado. Percibí la fragancia de su perfume en todo el ambiente obligándome a esconder el rostro en la almohada.
-Lo disfrutarás Jane- Susurró cerca de mi odio.
Sentí sus manos en mi espalda moverse lentamente de un lado a otro, el aceite era esparcido por toda mi piel aumentando así la excitación de mi cuerpo. Sus movimientos eran sensuales más que relajantes ya que tocaba puntos que ni siquiera yo sabía que existían; poco a poco comencé a relajarme pero aquello duro poco pues sentí como la sábana descendía hasta el inicio de mi espalda baja, apreté la almohada con fuerza ante el primer roce de la yema de sus dedos sobre esa zona, intenté calmar la excitación que me estaba produciendo aquel bendito masaje pero aquello solo aumentaba a cada segundo. Me deje llevar por sus caricias, olvidándome de reprimir cualquier sensación, disfrutaba del contacto de su piel sobre la mía y sin evitarlo un gemido ronco salió de mis labios, abrí mis ojos de golpe esperando a que ella dijera algo pero Maura seguía sumida en su papel de masajista por lo cual imagine que era normal aquella reacción. Sus manos vagaban por todo mi cuerpo, sentía la yema de sus dedos a mis costados acariciando y despertando cada vez más el deseo que intentaba reprimir. Escuché que Maura había comenzado a platicar pero sus palabras solo eran vagos susurros que se perdían con facilidad pues toda mi atención se estaba concentrando en el movimiento de sus manos; la sensación era mil veces mejor que en mis sueños, sus dedos descendieron hasta la longitud de mi piernas masajeándolas y acariciándolas al mismo tiempo, no podía descifrar si la idea del masaje había sido un pretexto para acercarse a mi, pero acalle cualquier pensamiento al no desear confundir las cosas. Sentía mi cuerpo temblar bajo su contacto, mi piel se erizaba en cualquier roce a tal punto de sentir aquella incomodidad en mi entrepierna, deseaba que sus manos tocaran mi adolorida intimidad, anhelaba poder descargar aquel deseo reprimido pero antes de que mis pensamientos vagaran más en las profundidades del deseo ella rompió el silencio al pedirme que me colocara boca arriba. Por varios segundo no respondí, ni siquiera fui capaz de respirar sentía que el mundo se había detenido, no era capaz de enfrentarla no en el estado en el que me encontraba pues sabía que ella leería lo que estaba sintiendo.
-Jane, ¿te has quedado dormida?- Cuestionó acercándose a mi rostro al tiempo que removía varios rizos de mi cabello.- Jane- Pronunció mi nombre al acariciar son suavidad mi mejilla hasta trazar la longitud de mi cuello.- Jane- Susurró, esta vez sentí sus labios cerca de mi oreja.
-Estoy despierta- Hablé en un gemido ronco al sentir la caricia de sus labios sobre mi oreja.- Al cambiar de posición sentí la suavidad de la sábana rozar mi entrepierna volviendo tan placentero el tacto que mi respiración comenzó a acelerarse, cerré mis ojos al sentir las manos de Maura sobre mis hombros, sus movimientos comenzaron lentos y solo en la parte superior, masajeo por varios minutos hasta descender a la altura de mis pechos.
Sus ojos se observaron como si estuvieran intentando de leer mi mente, yo por mi parte deje de respirar ante su cercanía, sentía las puntas de mis pechos tan sensibles que anhelaba su tacto para aliviar el dolor, tragué saliva con pesar al seguir el movimiento de sus manos pasar sobre mis pechos y acariciarlos, era como si hubiera leído mis pensamientos, removió las sábanas permitiéndole ver por completo la desnudez de mi cuerpo, sus ojos de un verde avellana se tornaron oscuros presa por el deseo. Descendió sus labios hasta mis pezones y su lengua comenzó por torturarlos, la succión de su boca era casi insoportable, su lengua trazaba círculos imaginarios alrededor de mis pezones mientras que sus dientes los mordían con fuerza. Gemí en puro placer al sentir aquella acción, llevé mis manos hasta su cabeza obligándola a que siguiera con aquellas excitantes torturas. La sentí sonreír sobre mi piel al comprender lo que deseaba, sus manos vagaron por mi abdomen hasta descender al inicio de mi intimidad, reposó su mano por varios segundos, hasta que mis caderas se alzaron incitándola a posar su mano en mi adolorido sexo, ella río sin dejar de observarme con aquella mirada llena de deseo. Acercó sus labios a lo míos apenas rozando, mis labios temblaron y ella lo notó, volvió a acariciarlos pero esta vez con su lengua, me incito abrir mi boca y yo sin resistencia la abrí para ella, su lengua exploró cada rincón de mi boca, su penetración era profunda obligándome a seguir su ritmo, sus manos inclinaron mi rostro para permitirle mayor acceso a mi boca; rodeé su cuello con mi brazos al sentir una fuerte descarga de placer por sus voraces besos. Atrapó mi labio inferior con sus dientes, lo mordió una y otra vez hasta sentir una ligera esencia de sangre. Descendió sus labios por mi cuello hasta llegar a mi abdomen plano, lo besó y lo recorrió dejando marcas por toda mi piel hasta llegar al inicio de mi intimidad. Me observó desde abajo y yo como respuesta separé más mis piernas, ella entendió y comenzó por besar mi sexo. Sentía su lengua recorrer los pliegues hasta encontrar el punto de mi palpitación, separó mis labios y con su lengua comenzó a estimular mi clítoris obligándome a gemir; sujeté con fuerza las sábanas en busca de un ancla que me permitiera permanecer en la realidad, los estragos que estaba haciendo en mi cuerpo era más de lo que podía soportar, sabía en donde tocar en donde lamer.
Maura- Su nombre salió en un gemido ronco al ser presa por una oleada de descargas al sentir como introducía dos dedos encontrando sin mayor problema mi punto G. En cada segundo la estimulación era mayor que la anterior; estaba comenzando a creer que en cualquier momento mi cuerpo se partiría en dos si seguíamos a este ritmo. - Maura no... no- Pero las palabras dejaron de formar parte de mi mente, lo único que podía hacer era gemir en puro éxtasis.
-¿Esto es lo que habías deseado desde el inicio cuando te ordene que te desvistieras?- Cuestionó introduciendo un tercer dedo obligándome a alzar mis caderas en respuesta a la presión que ejercía.
-Si- Fue lo único que pudo decir al sentir lo espasmo más fuerte en cada lamida de su lengua.
-Te llevaré a las estrellas Jane-
Sus palabras quedaron en el aire al sentir que el ritmo aumentaba, su boca igualó el ritmo de su mano impuesta por mis caderas, dándome cuenta que ella en ningún momento había puesto el ritmo sino yo. Su lengua no daba tregua a mi hinchada piel, sus labios atraparon mi clítoris estimulándolo con mayor precisión hasta llegar al orgasmo, mi cuerpo tembló ante tal descarga de pasión, sentía que ya no me quedaban fuerzas sin embargo aquello la forense no estaba de acuerdo pues sus dedos seguía moviéndose en mi interior a un ritmo mayor, su sonrisa se agrandó al ver mi rostro presa nuevamente de la pasión hasta que sentí una inmensa liberación en mi interior, mi cuerpo tembló, mi piel se erizo a cada segundo, mi respiración era entrecortada impidiéndome conseguir el oxigeno que mis pulmones necesitaban. Cerré mis ojos al intentar normalizar mi ritmo pero la descarga había sido inmensa, jamás había llegado a tal grado del orgasmo ahora entendía el concepto de hacerte llegar a las estrellas. Sentí el peso de la forense sobre mi cuerpo, su barbilla estaba apoyada sombre mi abdomen, su mirada estaba fija en mi rostro en la espera a que hablara pero me resultaba casi imposible gesticular alguna palabra por lo que el único sonido que salió de mis labios fue un gemido ronco.
-Un masaje con final feliz, muy, muy feliz- Rió sobre mi abdomen sin desprender la mirada de mi rostro.- Espero que el servicio haya sido de su total agrado.
-Hmmm- Fue lo único que pude gesticular al sentir sus manos vagar por mi abdomen.
-Veo que alguien no ha quedo muy conforme con nuestro servicio- Susurró besando mis labios dejando mi propia esencia en ellos, respondí a su besos aún con la poca fuerza que me quedaba.- Así está mucho mejor- Respondió colocándose a mi lado cubriendo mi cuerpo con la sábana.- Me tengo que ir Jane, aún tengo que visitar a 3 clientas más- Dijo guardando sus cosas en la bolsa que había traído consigo. Yo la observé enojada por lo que había dicho, incluso el dolor de mis músculos no me impidió detener su actividad.
-¿Cómo que otras clientas?- Le cuestioné sujetando su brazo con una mano mientras que con la otra aferraba la sábana que cubría mi cuerpo ocultando mi propia desnudez. - Maura responde- Exigí.
-Jamás me creerías lo bien que pagan las mujeres por este servicio- Respondió guardando el aceite que había usado en mi cuerpo momentos antes. Estaba siendo presa de los celos al descubrir que Maura visitaba a otras mujeres, ahora entendía porque mi cuerpo había reaccionado tan rápido, porque ella... Solté su mano y caminé de nuevo a mi cama, me dejé caer ignorando por completo a la forense. Todo lo que había ocurrido había sido solo un servicio y yo sin duda lo había disfrutado tanto. - Estás molesta Jane?- Me cuestionó acercándose a la cama. Yo cubrí el resto de mi rostro con la sábana impidiendo que ella siguiera burlándose de mi, había sido tan tonta que en estos momento lo único que deseaba era que se marchara y me dejara sola.- Jane- Inquirió entrando a la cama y removiendo la sábana de mi cuerpo.- Estás celosa!- Exclamó abrazándome y llenando mi rostro de besos.
-¿Pero qué es lo que te pasa Maura?- Grité intentando separarla de mi cuerpo.- Debes ir con tus otras clienta- Exclamé observándola con enojo.
-Ahora ya estamos a mano por lo que me hiciste sufrir estos dos días- Dijo riendo y robándome un beso. Sus labios se abrieron paso entre los míos y comenzaron una danza, su lengua recorrió cada rincón de mi boca, hasta que la falta de oxígeno nos obligo a separarnos.- Por supuesto que no me dedico a esto- Río sin dejar de observarme. - Aunque podría hacerlo si tú aceptas ser mi única clienta Detective Jane Rizzoli.- Argumento al mismo tiempo en que mis brazos rodeaban su cuerpo y lo llenaban de besos por toda su piel.
-Estoy en la espera de otro masaje con final feliz, aunque preferiría primero el final feliz después el masaje- Hablé comenzando a remover su ropa.- Maura una pregunta, ¿cómo diantres aprendiste a tocar de esa forma? ¿Acaso ya habías estado con otra mujer?- Cuestioné removiendo su blusa permitiéndome ver su bien torneado abdomen.
-Aprendí en tí o mejor dicho puse en practica lo que había estudiado desde que te conocí- Respondió intentando besar mis labios.
-Espera, ¿estudiado? ¿Desde que me conociste?- Pero ella acallo cualquier palabra que pudiera salir de mis labios al sellarlo con los suyos.
