Muchas gracias por sus reviews, espero que les guste esta historia.


"Adrenaline"

Nunca en mi vida había mostrado interés por las fiestas que organizaban las personas de clase alta usando como excusa la recaudación de fondos para cualquier organización o causa la cual necesitaba de dinero, ya qué aquella frivolidades servía para poder presumir y demostrar el dinero que poseían únicamente para su propio deleite. Pero ahora me encontraba en una fiesta para recaudar fondos para niños con cáncer; observé a mi alrededor y noté como los invitados reían y hablaban de los autos que habían adquirido, las vacaciones que disfrutaron con la familia así como los nuevos vestidos de la colección de algún reconocido diseñador, pero nadie hacia mención a la razón de que se llevará dicho evento. Suspiré resignada por permanecer durante una hora más dentro de aquel elegante salón el cual se encontraba decorado por amplias columnas blancas; el techo poseías dos candelabros de cristal que despedían una intensa luz, la cual ayudaba a iluminar por completo el lugar. Caminé hacia uno de los meseros y tomé una copa de champagne el cual bebí con rapidez, intenté tomar otra copa pero mi mano fue detenida por una más delgada. Sentí que un par de ojos se posaba sobre mi rostro con una mueca de reproche pero aquello no me impidió cumplir con mi objetivo y tomé una copa más, pero esta vez me obligué a que durara para cumplir con los estándares de etiqueta.

-No puedo creer que esta sea tu quinta copa en menos de cinco minutos- Me reprimió Maura al tomarme del brazo y guiarme hasta un rincón apartado de las personas. - Lo siento Jane no era mi intención permanecer alejada de ti por más de una hora.- Se disculpó recargando su rostro en mi hombro.

Era verdad hacia una hora en que Maura se había apartado para platicar con un selecto círculo de personas en donde la mayoría eran hombres; en un principio sentí celos de que ella se fuera pero al darme cuenta que siempre me buscaba con la mirada me sentí más tranquila y disfrute de beber champagne mientras observaba lo que las personas hacían y decían para sobresalir del resto. Besé su mejilla con cuidado pues nadie en aquel círculo sabía de nuestra relación y expresarlo en aquel momento podría ser fatal para Maura. No me molestaba en absoluto que nadie más supiera que ella era mía sino que disfrutaba de aquel flirteo prohibido y sobre todo de las miradas y caricias que de vez en cuando nos proporcionábamos.

-Descuida Maur, disfruto ver como las personas inflan su ego a cada segundo.

-Veo que te has vuelto más observadora y analítica.- Me felicito besándome el dorso de la mano.- Anda debemos ir al comedor principal la cena va a ser servida.

-Recuérdeme porqué acepte venir aquí- Dije siendo arrastrada por Maura hasta el salón principal en donde se extendía una amplia mesa cubierta por un mantel blanco; sobre este yacían copas, platos y cubiertos de diferentes formas. Poco a poco el salón se iba llenando de gente, las personas tomaban sus lugares en base a las tarjetas asignadas, pues hasta ese detalle tenían que cuidar y no cometer el error de sentar a dos personas las cuales no se encontraban en el mismo nivel económico.

Un mesero nos dirigió a los asientos asignados, retiré la silla de Maura permitiéndole que tomara asiento para después hacer yo lo mismo. Esperé impaciente a saber lo que aquella noche servirían de cenar, pues la mayoría de las fiestas en que la había acompañado, siempre servían cosas casi imposibles de digerir. Esperamos durante varios minutos y la impaciencia en mi cuerpo se hizo latente hasta que una idea cruzó por mi mente. Bajé mi mano derecha hasta la pierna de Maura, sentí su piel erizarse al primer contacto; ascendí poco a poco hasta tocar la tela del vestido azul que portaba, sentí su cuerpo tensionarse provocando que ella detuviera mi mano con poca convicción pues el agarre era más una caricia que una prohibición; seguí con mi acción mientras observaba su rostro impedir por cualquier medio expresar lo que estaba ocurriendo e intentaba mantener una conversación tranquila y amena con las personas a nuestro alrededor, ya que Maura siempre conseguía ser el centro de atención, pues le era sencillo pasar de una conversación a otra en menos de un segundo, habilidad la cual agradecían los invitados. Todos estaban tan absortos en temas de dinero y poder que ignoraban lo que ocurría bajo la mesa. La excitación de hacer algo prohibido aumento en el momento en que la forense mordió con fuerza sus labios al sentir como mis dedos acariciaban cerca de su entrepierna. Recorrí con suaves caricias sus muslos de arriba a abajo y viceversa deleitándome con cada uno de sus gestos y el timbre de voz el cual comenzaba a sonar más ronco. Escuché que a lo lejos alguien le cuestionaba que si se sentía bien, pues comenzaban a notarla un tanto acalorada, ella enseguida adjudicó dicho malestar a causa de la poca ventilación que recibía en el interior del gran comedor. Subí mi mano hasta apenas rozar su intimidad la cual ya se encontraba completamente húmeda, sonreí y contemple su expresión al llevar mi mano directo a su sexo, lo acaricié de arriba abajo, sintiendo bajo la yema de mis dedos como la prenda se iban impregnando más de su esencia; hice aún lado sus bragas para poder sentir y acariciar sus labios los cuales se hinchaban y se abrían conforme mis dedos rozaban y esparcían su excitación. En cada caricia percibía sus palpitaciones, el deseo por mi tacto pero sobre todo las ganas de encontrar su propia liberación; toqué su entumecido botón, lo froté una y otra vez hasta que su mano detuvo mi acción. El brillo oscuro de sus ojos me indicaba que en cualquier segundo perdería todo el poco autocontrol que le quedaba, retiró mi mano a su pesar no sin antes guiarla por su vagina sobre sus bragas volviendo más excitante el sensación de la tela contra su ardiente piel.

-Dra. Isles ¿se encuentra bien?- Le preguntó un hombre quien la observaba detenidamente.

-Me encuentro un poco mareada, creo que debería ir al tocador para refrescarme, si me disculpan un momento.- Explicó levantándose de su asiento e indicándome que le acompañara. Yo la seguí con expresión preocupada hasta que ambas nos perdimos entre las dos grandes puertas que separaban la sala del pasillo el cual nos conducía directo al tocador de mujeres, en nuestro andar Maura no mencionó ninguna palabra pero sus pasos era rápidos; el agarre de su mano sobre la mía era más fuerte de lo habitual. Al llegar al interior del tocador ella bloqueo la puerta con seguro, me observó; su ojos estaban completamente segados por el deseo.- No sé que estabas pensando hace un momento Jane, pero en este instante me es imposible controlar las ganas que tengo de que tu boca me lleve a la liberación, quiero hacerlo rápido.- Demando besando mis labios con desespero e impidiéndome responder.

Su lengua penetró mi boca con brusquedad, sentí como recorría cada centímetro de mi interior, su lengua palpó y jugó contra la mía, en cada roce mi excitación aumentaba. Dirigí mis manos hacia sus pechos, los toqué y apreté contra mis manos, la textura de la tela me obligó a presionar con más fuerza hasta sentir como sus vértices se ponían duros; un gemido escapó de sus labios permitiéndome separarme y besar su cuello hasta descender a su clavícula; mis manos no daban tregua a ninguna parte de su cuerpo, toqué su trasero obligándola a acercarse más a mi cuerpo, deseaba sentirla contra mi, quería frotarme y desencadenar un sinfín de sensaciones por todo mi piel y al parecer ella deseaba lo mismo pues posó su mano entre mis piernas notando lo húmeda que me encontraba, su mirada bastaba para saber lo que sentía en aquel momento, sus labios expresaban lo que tanto anhelaban, tras besarlos con la misma intensidad que ella había usado bajé hasta encontrarme frente a su sexo, el cual deseaba tocar con mi boca. Subí su vestido hasta la altura de sus pechos, quería deleitarme con la visión de su abdomen plano y sobre todo percibir su esencia mezclado con su perfume a cítricos, palpé su vagina con la palma de mi mano ante el primer tacto Maura recargó su espalda contra la fría pared del baño, separó sus piernas al sentir que deslizaba sus bragas. Experimenté el mayor placer al contemplar como su piel brillaba contra la luz a causa de la humedad que envolvía su intimidad, llevé mi mano a sus labios, rozando y esparciendo por toda la zona su esencia. Sin perder tiempo desplacé mis dedos desde la parte externa de su sexo hacia el interior observando al mismo tiempo su reacción. Me deslicé sin problema, sintiendo lo mojada y ardiente qué estaba su piel; sus labios exteriores se abrieron ante mi, cada vez más, se hinchaban a medida que tocaba la superficie tornándose en una tonalidad rojiza; volviéndose cada vez más húmedos, amplios y apetitosos. Introduje dos dedos, recibiendo enseguida un largo y gimiente ¡Ahhh! comencé por acariciar su punto G presionándolo y frotándolo cuantas veces podía, terminé por presionarlo con un tercer dedo produciendo un profundo y ronco sonido, casi inhumano. Llevé mi boca hacia su perla, tan dura y sobresaliente que temía que en cualquier momento estallara. Lamí sus labios con mi lengua, excitándome por el sabor de su esencia, guíe mi boca a su clítoris el cual torturaba con pequeñas mordidas y largas lamidas. Era tan excitante y embriagador sentir aquella parte de ella palpitar sobre mi boca, sentir en cada roce como sus caderas de alzaban en busca de más; su respiración era descontrolada al igual de los gemidos que intentaba por todos los medios mitigar. En cada roce Maura empujaba en busca de más, noté como sus dedos se enredaban en mi cabello, presionándome e indicándome que no debía parar.

-¡Oh, si, si, Jane, no te detengas!- Gimió con fuerza olvidándose por completo del lugar en donde nos encontrábamos.

Mi sangre ardía en cada lamida, su esencia bañaba mis labios, mis dedos se deslizaban en su interior sin problema, salían y entraban en un ritmo rápido entrando con mayor profundidad a medida que el deseo aumentaba. Sustituí mis dedos por mi lengua, sintiendo su hendidura abrirse paso entre la punta de mi lengua, introduciéndola lo más profundo que podía; dibujé círculos en su interior los cuales los guiaba al mismo ritmo en que mis dedos tocaban el botón central de todas sus emociones aumentando la intensidad. Me percaté que Maura ya no era consiente de lo que ocurría a nuestro alrededor pues sus gemidos se hicieron más fuertes a tal punto que temí que alguien los pudiera escuchar. Retiré mi boca y me levanté introduciendo al mismo tiempo tres dedos tan profundo y tan fuerte que evité que otro gemido escapara al sellar sus labios con los míos, su lengua lamió su propia esencia provocando que su beso fuese más voraz más intenso. Aumenté el ritmo al sentir como sus caderas se movían con violencia.

-Abre los ojos y mírame, quiero verte cuanto te corras, déjame apreciar la satisfacción en tu rostro.- Le ordené frotando e introduciendo mis dedos en ella. Maura abrió los ojos de golpe al sentir como su cuerpo se liberaba ante una oleada de placer.

-¡Oh si Jane, si!- Sentí como mordía mi hombro al evitar gemir con fuerza y alertar a los invitados de lo que ocurría en el tocador. Seguí tocando y torturando su perla hasta sentir las fuerte vibraciones de su cuerpo recorrerlo nuevamente, retiré mi mano al percatarme que sus piernas ya no podían sostenerla. La atrapé y la abracé permitiéndole recuperar las fuerzas que había perdido.- Espero que aún puedas andar por tu cuenta- Le dije al recargarla contra el lavamanos.

-Oh Jane, fue magnífico y después de esto creo que no podré seguir de pie al menos no en los próximos minutos.- Expresó ocultando su rostro entre mi pecho. – Deberíamos irnos a casa y continuar con esto.

-Pensé que estarías demasiado agotada como para seguir.- Dije besando su cuello.

-Lo único que has provocado es que desee más.- Susurró atrayendo mi cuerpo hacia ella y se besando mis labios con la misma intensidad que al principio.