OTRA VIDA
Por Ayumi / Yong Mi
Todos los derechos de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto
CAPÍTULO 1. Confusiones
La bruma del sueño se resistía a dejarlo libre, necesitaba dormir un poco más después de pasarse horas y horas firmando papeles. Sin embargo algo lo jalaba a la realidad, era el nacimiento del placer, unas suaves caricias lo tentaban insistentemente para abrir los ojos.
La tentación continuaba y poco a poco su mente comenzó a despejarse contra su voluntad, hasta que pudo entender que ese dulce despertar provenía de una cálida lengua y suaves manos que lo acariciaban con firmeza, acercándolo lentamente al placer de la liberación.
Las suaves hebras de su cabello le provocaban cosquillas en el estómago, pero las contuvo al igual que las ansias de abrir los ojos, llevar una de sus manos a la cabeza que tantos cuidados le brindaba e inclinarla aún más para que lo tomara más profundo, pero se contuvo porque eso podría asustar a Hinata y terminaría con la placentera sesión. De hecho, ahora que lo pensaba, su esposa rara vez le hacía felaciones y nunca por iniciativa propia.
Cuando la caliente y húmeda boca se envolvió alrededor de la cabeza de su miembro, todos los músculos de su cuerpo se pusieron rígidos por el esfuerzo de contenerse. La sensación de su lengua acariciándolo pronto fue acompañada por la de su mano envolviendo su base mientras tomaba más de él en su interior, aquello provocó que siseara de placer y apretara las sábanas en un puño, revelando que no estaba todo lo dormido que fingía, pero resistiéndose a abrir los ojos.
Aguantó lo más que pudo, pero finalmente las expertas caricias lo arrastraron más allá de su control en cuanto aumentó el ritmo, llevándolo a un clímax como no había experimentado desde aquellas primeras veces, cuando la sexualidad era una maravilla a descubrir. Aunque ciertamente, en aquellos tiempo él siempre sintió más deseos de comer aquel caramelo que la propia Hinata, que actuaba más por complacerlo que porque ella misma se sintiera motivada.
El orgasmo no sólo fue intenso, sino duradero porque las caricias no se detuvieron, por lo que la estimulación incrementó la duración. Cuando pudo recuperar un poco el control y se sintió capaz de abrir los ojos lo hizo, destinándole una temblorosa sonrisa a su, hasta hacía poco, tímida esposa.
Por eso su sorpresa fue mayúscula cuando miró de frente a una sonriente y DESNUDA Sakura que lo miraba pícaramente mientras se relamía los labios.
-Te resistías a despertar ¿eh baka?-dijo de manera coqueta al tiempo que se incorporaba un poco y caminaba a gatas sobre su cuerpo hasta que llegó a la altura de su estómago para sentarse cómodamente a horcajadas encima de él.
-¡¿Sa…Sa…Sakura?!-balbuceó torpemente porque lo que estaba ocurriendo era demasiado para que lo procesara rápidamente.
Sin que pudiera evitarlo sus ojos vagaron por el cuerpo desnudo que tenía frente a él, en breves instantes su devoró los suaves pechos que se encontraban directamente en su rango de visión. No eran voluptuosos, pero se sintió fascinado con su forma, en su memoria se grabó que el color de sus montículos eran apenas un tono más oscuro que el de sus labios. El escrutinio fue abruptamente interrumpido por una simple pregunta de Sakura
-Pues claro que soy yo ¿A quién más esperabas?-entonces ella se inclinó hacia adelante para tomar sus labios en un beso
Al contacto con aquellos suaves labios sintió que un escalofrío lo recorría por entero, sensación que se incrementó cuando los pechos desnudos de la mujer se frotaron contra su torso, haciéndolo gemir de abandono. Soñaba con ese momento desde que era poco más que un niño pero la sorpresa le impidió reaccionar apropiadamente hasta que sus labios parecieron tomar vida propia y comenzó a corresponder el beso de su antigua compañera.
Sus labios le parecieron increíblemente suaves pero percibía aquel característico aroma que llevaba casi 15 años queriendo olvidar, cuando ella entreabrió sus labios para permitir el paso de su lengua se apresuró a ello, ansioso por saborearla profundidad, desesperado por continuar probando su sabor.
Mientras sus lenguas danzaban suavemente, sin prisas, provocó en él grandes oleadas de placer que se vieron intensificadas cuando enterró los dedos en los suaves cabellos rosados de Sakura, atrayéndola más hacia él, lo que provocó que los pechos desnudos entraran en contacto directo contra su torso, suficiente estímulo para excitarse, algo que dejó con el gemido que dejó escapar contra los labios de la mujer.
Estaba a punto de dejarse llevar por las sensaciones cuando en su mente destelló una breve visión de Hinata sobresaltándolo, haciendo que la culpa lo golpeara de lleno. Vale que él no estaba seguro de lo que estaba ocurriendo o del por qué estaba desnudo acompañado de su viejo amor, pero eso no era demasiado pretexto. Sacando fuerzas de la flaqueza puso sus manos en los hombros femeninos para apartarla rápidamente, lo cual confundió a la mujer
-¿Qué te pasa? ¿No ves que este es nuestro momento antes de que ella se despierte y tengas que prepararte para irte a la oficina?
'¿Ella?' ¡¿Hinata estaba cerca?! ¿Qué demonios estaba pasando?
-¿Sakura qué está pasando?-cuestionó apresuradamente mientras terminaba de quitársela de encima y cubría su desnudez jalando las sábanas, unas cuyo diseño multicolor lo confundían pues su esposa acostumbraba las tonalidades pastel.
-Eso debería preguntarte a ti, pareces muy sorprendido de lo que está pasando cuando es parte de nuestra rutina
Eso no parecía una respuesta coherente. La única rutina que ambos compartían, aunque más por parte de ella, era evitarse. Estaba por exigir una mejor respuesta pero la expresión de ella cambió por una de pesar mientras sacudía desanimada la cabeza.
-Oh Kami, ya es tarde. Hoy se levantó media hora antes.
Un ruido de pasos se escuchó por el pasillo hasta llegar a la puerta, siendo reemplazado el sonido por unos insistentes golpes pidiendo el paso.
Sakura se levantó de un salto y se vistió una bata de seda que estaba tirada en el suelo, posteriormente recogió unas prendas que se las aventó a él mientras avanzaba a para abrirle a quien llamaba insistentemente
-Apúrate. Recuerda que eres tú quien no quiere traumarla con tu desnudez, aunque apenas hace un par de meses nos bañábamos desnudos los tres-le dijo juguetona mientras le enseñaba la lengua.
Ese comentario lo confundió aún más. ¿Acaso era un tipo de broma? Sin embargo prefirió no tentar a su suerte y se colocó rápidamente los bóxers y el pantalón de pijama que acababan de aventarle. En cuanto Sakura se cercioró que estaba vestido abrió la puerta e ingresó un torbellino rosa que se lanzó contra él con un preciso salto, a pesar de que la cama no era precisamente baja.
-¡Papá, papá, papá!
Un nuevo shock lo aturdió, sobre todo cuando aquel pequeño torbellino se despegó un poco de él y empezó a saltar sobre su estómago, algo al que no le dio demasiada importancia de lo aturdido que estaba.
-Anzu, estás lastimando a papá-corrigió Sakura mientras se tumbaba en la cama al lado del rubio y apoyaba la cabeza sobre su hombro.
Eso desinfló el entusiasmo de la niña, que paró de saltar de golpe, en lugar de eso se sentó sobre sus talones encima del estómago de Naruto. Sólo en ese momento fue capaz de verla atentamente, ya no sólo un remolino rosa. Era una niña de unos seis años, con el mismo cabello rosa que Sakura, pero idéntica a él en el color de los ojos y el tono de piel. Además de la inagotable energía.
-Papá levántate, prometiste que hoy desayunaríamos ramen.
Decir que estaba confundido era como quedarse infinitamente corto, la situación era tan desconcertante que no pudo moverse por varios segundos hasta que su cerebro reaccionó lo suficiente como para poner en funcionamiento sus piernas, sin decir palabra alguna corrió a refugiarse al baño de la habitación, que afortunadamente estaba abierto y lo pudo identificar sin problemas, a pesar de encontrarse en una habitación desconocida.
Cual si del amante de una mujer casada huyendo del marido se tratara (algo que técnicamente era después de aquel beso), se apoyó contra la puerta, como si Sakura o aquella pequeña niña pudieran tirarla. Lo que acababa de pasar era confuso en muchísimos niveles y necesitaba unos momentos a solas para poder procesar y encontrarle sentido.
Realizó un par de respiraciones profundas para tranquilizarse y poder pensar mejor, era lo que siempre hacía cuando debía sumergirse en torres interminables de papeles y siempre funcionaba, algo que se repitió en aquel momento.
"Lo más lógico es que sea un sueño. Después de tantos años tratando de escapar de fantasías como estas al fin pasó."
Decidido a despertar cuanto antes, se dirigió al lavamanos para abrir la llave del agua fría y colocar su cabeza bajo el chorro de agua, confiando en que eso lo despertara. El agua fría lo estremeció por completo, pero cuando se enderezó estaba en la misma desconocida habitación. Repitió la operación otras veces hasta que el único resultado claro fue que empezó a estornudar.
Unos golpes en la puerta lo hicieron pegar un salto pues momentáneamente olvidó a quienes lo esperaban del otro lado.
-Eh Naruto, apresúrate a bañarte para que te encargues de Anzu mientras preparo el desayuno.
-H…hai-respondió torpemente.
Respiró aliviado cuando no hizo amago de entrar, algo que llegó a temer. En lugar de sumergirse nuevamente en el agua helada se apoyó en el lavamanos mientras miraba sin ver su reflejo en el espejo.
"Piensa, piensa. No es un sueño así que podría ser una broma…aunque Sakura jamás se prestaría a algo así después de estarme evitando los últimos años. Tampoco imagino a Hinata colaborando en una broma de estilo…o de cualquier otro. Un momento ¡Hinata!"
¿Dónde se suponía que estaba su esposa? No estaba seguro ni de dónde estaba él, pero no podía seguir ahí sumido en el desconcierto, así que la mejor manera era ir a casa. Con su verdadera familia.
Estaba actuando como un cobarde, él mismo lo sabía, pero la situación lo rebasaba y decidió no arriesgarse a volver a la recámara ni aunque necesitara ropa. Trató de concentrarse para usar el Hiraishin no Jutsu, pero fue incapaz de sentir el sello de su casa, situación que lo desconcertó de sobremanera. Como la situación no cambiaba empezó a preocuparse y tomó la decisión de irse por los tejados, aunque eso quitara la ventaja de la inmediatez.
Afortunadamente la ventana del baño parecía lo suficiente amplía como pasar por ella, cuando se dio cuenta que daba a la calle sintió que la suerte le sonreía y muy pronto saldría de tan confusa situación. La urgencia por volver a terreno conocido lo convenció de saltar a la calle sin importarle estar descalzo y semidesnudo.
Desde el asfalto observó el lugar en el que había estado, sorprendiéndose al entender que se trataba de la residencia oficial para los Hokages. La habitó durante un tiempo cuando tomó el cargo, pero como el trabajo condenaba a Hinata a estar sola muchas horas, decidieron regresar a vivir al barrio Hyuga para que ella tuviera familia cerca y no estuviera tan sola.
La suerte se burló de él cuando dio unos cuantos pasos y se encontró de frente con un grupo de cinco mujeres que lo observaron de hito en hito antes de ponerse a gritar.
-¡Hokage-sama!
Aquellos estruendosos gritos no tardarían en atraer más atención indeseada, por lo que decidió escapar rápidamente antes de que toda la aldea lo viera de esa manera. ¿Qué pensarían los líderes de los clanes si lo vieran semidesnudo en plena calle? No quería ni imaginarlo.
Corrió lo más rápido que pudo por los tejados hasta llegar al barrio Hyuga, cuyos vigilantes de la entrada balbucearon sorprendidos cuando lo vieron ingresar con aquellas pintas. No pudo reprimir una mueca de molestia al pensar que Hiashi le daría una charla sobre la importancia de dar una buena imagen a los miembros del clan.
No se relajó hasta estar en las puertas de su casa. Suspiró tranquilamente al pensar que en unos instantes volvería a algo conocido, con sus hijos y su esposa.
-Tadaima-exclamó de manera entusiasta mientras se encaminaba hasta la cocina, seguro de que ahí encontraría a su esposa, algo que verificó cuando la vio de espaldas revisando algo en la estufa, así que se acercó a ella-No vas a creer que lo que me acaba de pasar Hinata
La aludida se giró de golpe al escuchar su voz, cuando se miraron de frente Naruto se sintió incapaz de asegurar cuál de los dos lucía más sorprendido
-¡Naruto-san!
-¡Estás embarazada! ¿Pero cómo? ¡No lo estabas ayer!
Esa afirmación era un tanto ridícula porque la morena ostentaba un vientre que la situaba casi en la recta final del embarazo.
-Eh, eh, ¿qué es todo ese ruido?-una conocida voz masculina atrajo la atención de ambos hacia la entrada de la cocina, donde Kiba se encontraba recargado en la puerta
-¿Kiba? ¿Qué estás haciendo en mi casa con mi esposa?
-¿Disculpa?-escupió el aludido, entrando a la cocina con paso apresurado para encarar al rubio-Esta es mi casa, aquí eres el intruso. ¿Qué carajo quieres a esta hora Naruto?
-¿Tu casa?
-Pues claro. Es el lugar que nos asignó Hiashi-sama cuando Hinata y yo nos casamos.
La seguridad con la que pronunció aquellas palabras casi lo convenció del hecho que afirmaba, por más ridículo que sonara. Aunque más ridículo era el repentino/avanzado de embarazo y lo acababa de ver con sus propios ojos.
En ese momento notó que todo el escándalo era generado por ello, sin que otros ruidos se escucharan en casa, algo que nunca ocurría por la mañana pues sus hijos montaban un escándalo tremendo mientras se arreglaban.
-Hianata, ¿dónde están Bolt y Himawari?-preguntó lentamente, como si le costara trabajo pronunciar esas simples palabras, las cuales fueron recibidas con un silencio atemorizante.
-¿Quiénes?-preguntó la mujer, quien sonaba genuinamente desconcertada-Na…Naruto-san, luces enfermo, ¿te sientes bien?
No, no se sentía nada bien. Ya no creía que aquello fuera una broma, no dudaba que Kiba quisiera jugársela, pero Hinata era…Hinata, no la creía formando parte del algo así, mucho menos negar a sus hijos. Además, si miraba atentamente, su casa lucía distinta y por la ventana lateral de la cocina alcanzaban a verse varios perros descansando en su jardín.
Balbuceó una disculpa que ni él mismo entendió, pero era mayor la urgencia de salir de aquel lugar. Se apresuró a salir de los territorios Hyuga saltando por los edificios, una vez que estaba en zona civil se detuvo para tratar de analizar fríamente la situación, algo que no se dio el tiempo de hacer desde que despertara en aquella cama.
"Bien, si esto no es una broma quizá esté…en un genjutsu. Eso debe ser".
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Naruto miró por infinitos segundos la puerta que estaba frente a él, sintiéndose indeciso de tocar. Luego de que el modo sennin y el propio Kurama le indicaran que no estaba en alguna clase de genjutsu, decidió que su próximo destino debía ser aquel. Desgraciadamente también debió llegar hasta ahí a la manera tradicional, pues nunca había colocado el sello necesario en aquel lugar. Después de todo, la residencia Uchiha no era un destino al cual sintiera muchos deseos de visitar.
Antes de tocar la puerta dejó que la esperanza lo embargara, que fuera Sakura quien abriera la puerta y con ello se acabara la sucesión de confusiones. Pero cuando la puerta finalmente se abrió fue alguien inesperado quien lo observaba del otro lado.
-¡Karin!
-¿Pues a quién esperabas primo?-respondió la mujer mientras se acomodaba los lentes y lo miraba atentamente, haciéndolo consciente de sólo vestía unos pantalones de pijama con dibujos de soles y que en aquellos momentos se le resbalaban de las caderas.
Torpemente cruzó sus brazos por encima de su pecho, como si de esa manera pudiera tapar efectivamente su torso desnudo y dejara de recibir aquella mirada que parecía diseccionarlo completamente.
-Sasuke… ¿cuándo volverá?
-¿Por qué me lo preguntas? Eres el Hokage, es a ti a quien le pasa esa información y luego tú me informas a mí.
-Sí pero… ¿sabes si es pronto? Es decir, tú puedes sentirlo.
En ese momento una cabeza morena se asomó por el costado de la puerta y Naruto se sobresaltó al ver que ese niño era toda la cara de Sasuke, dejando claro que se trataba de su hijo. Un niño que lo miraba de manera penetrantemente incómoda por varios segundos hasta que se animó a preguntarle directamente
-Tío Naruto ¿por qué estás desnudo en la calle?
-Emmm no estoy desnudo…-"¿Cómo se supone que se llama este niño?"
-Que bueno que no trajiste a Anzu, es muy molesta
Inseguro de cómo responder ante aquella infantil frase optó por guardar un prudente silencio. Los años, y Shikamaru, le habían enseñado que a veces era la mejor solución para salir de situaciones incómodas y desconocidas.
Por suerte Karin desechó el silencio que momentáneamente la invadió, evitándole más interacción con aquel desconcertante niño.
-La última vez me dijiste que llegaría en una semana y según veo su en ruta no hay variación así que sigue siendo ese tiempo. ¿Lo necesitas urgentemente?
-Emmm, me las ingeniaré.-respondió rápidamente, deseoso por alejarse aquel lugar.
Por un momento se sintió perdido y confuso, aunque en el modo sennin le había indicado que Sasuke no estaba aún en la aldea, esperaba estar equivocado. Desagraciadamente la persona cuya ayuda necesitaba estaba fuera de su alcance, al menos en aquel momento.
Se dio un manotazo en la frente cuando recordó a una persona en cuya ayuda podía confiar sin ninguna duda. Además su cerebro seguramente le daría una respuesta más efectiva de las que él había formulado.
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En Hiraishin no Jutsu lo llevó en un instante a aquel lugar, hecho que lo tranquilizó porque significaba que al menos algo mantenía su lógica. Aun así se tomó varios minutos antes de llamar a la puerta, después de lo ocurrido en las ocasiones anteriores estaba preocupado por lo que se encontraría en aquella casa.
Suspiró molesto consigo mismo por estar perdiendo el tiempo y se apresuró a tocar, cruzando los dedos mentalmente para que la sorpresa fuera fácil de digerir. Cuando una joven y conocida mujer respondió al llamado estuvo a punto de irse de espaldas a causa de la impresión.
-¡Ino!-exclamó yéndose de espaldas-¿Qué haces en casa de Shikamaru? ¡No me digas que ustedes dos…están juntos!
CONTINUARÁ
Después de un prólogo que no daba pistas llega este capítulo en donde nuestro Naruto ya está en una realidad que le es ajena, el cómo llegó ahí lo irán descubriendo con el paso de los capítulos. Al principio él se aferraba a la idea de la broma, ahora piensa que es un genjutsu aunque todo parece indicar que no es así, tendrá que averiguar lo que está ocurriendo.
Las vidas de todos están un poco cambiadas, incluyendo la situación de Konoha. Lo único seguro es que Naruto verá un poco cómo habría sido su vida de haber terminado con Sakura y quizá el cómo eso se hubiera dado.
Muchas gracias por sus comentarios, FAV y Follows, eso alimenta a una pobre autora de fics decepcionada por el final de su manga favorito. Lukenoa31 espero te gustara la continuación; Ramen-dono gracias por tu comentario, ojalá disfrutes descubriendo esta aventura de Naruto; Mirasaku gracias por tu comentario, me pasaré por tu fic en cuanto tenga un ratito; espero que les gustara el capítulo Chobits3 y Ayane Evans.
2015-02-06
