OTRA VIDA

Por Ayumi / Yong Mi

Todos los derechos de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto

NOTA: Si este fic tuviera soundtrack, incluiría dos canciones cursis de Río Roma que pongo en bucle infinito cuando estoy escribiendo. Nada mejor para sacar la inspiración. Pueden escuchar 'Hoy es un buen día' y 'Por eso yo te amo' mientras leen el fic, por pura curiosidad ;)

CAPÍTULO 4. OTRA VIDA

En su preparación para ir a la clínica, con todo y que llegaría muy tarde, Sakura debió meterse a bañar; sin embargo su idea de ducha rápida se fue por la borda cuando el rubio la sorprendió entrando con ella al baño, las caricias no se hicieron esperar y terminaron dedicándose a otro interludio amoroso bajo el agua.

Al ver que su retraso aumentaba, decidió que al menos todo ello sería por otra buena razón, así que se puso a dar el tratamiento a la prótesis. En aquel momento estaban sentados en la cama mientras terminaba de colocar correctamente el vendaje, de modo que sólo debería vestirse rápidamente, algo de lo que sí se consideraba capaz.

No era algo complicado, apenas aplicar un poco de ninjutsu curativo para asegurarse que las células del Primer Hokage se mantuvieran activas y no se presentara infección alguna, para prevenir esto último era importarte vendarlo cuidadosamente.

Naruto la dejaba trabajar tranquilamente sin interrumpir su concentración, no sólo porque entendía la importancia del proceso sino porque se permitió disfrutar de que fuera ella quien lo hiciera. Desde que dejara el servicio activo era cualquier enfermera disponible quien semanalmente se encargaba de las curaciones.

-Listo-dijo de manera animada dándole un suave apretón en el hombro-, ahora sólo falta que nos arreglemos para irnos a trabajar

-En realidad hoy no iré a la oficina

-¿Cómo dices?-el asombro en su expresión era tan cómico que se echó a reír, ganándose un almohadazo que no ayudó a contener la risa. La mirada que esos ojos esmeralda le dirigieron exigiendo una explicación sí lo logró

-Lo que pasa es que ayer trabajamos tanto para solucionar el problema que Shikamaru dijo que lo mejor era que hoy descansara. Por eso te dije que las recompensaría por mi ausencia.

La verdad era que su amigo temía que su presencia en la oficina causara conflictos y la gente se percatara de que era un 'intruso'. Quizá también fuera Hokage en aquella realidad, pero seguro que no estaba informado sobre lo que ocurría en aquella Konoha.

-Cielos…no has tenido día libre desde…el año pasado.

-Es bueno que sea hoy, así podré pasar tiempo contigo…y con Anzu, claro.

Sakura se dejó caer de espaldas para reposar en la cama cruzando sus brazos detrás de la cabeza y fijando su mirada en el techo, él también se recostó pero de costado y apoyando su rostro en su mano para observarla desde arriba.

-En ese caso le pediré a Ino que no lleve a Anzu con mis papás sino que la traiga directamente aquí-meditó unos segundos sus palabras y luego movió negativamente su cabeza con una expresión de pesar. –Cielos, vas a pasar varias horas a solas con ella, que Kami nos ampare.

- Ey ¿qué significa esa expresión?

-Que cuando tú solo la cuidas terminas consintiéndola en exceso. Esa niña te tiene comiendo de su mano, ella lo sabe y bien que se aprovecha.

Naruto bufó molesto, para él resultaba impensable que una niñita tan pequeña pudiera controlarlo. Si bien era cierto que Himawari lograba sacarle muchas cosas, nunca era más de lo que originalmente pensaba dar ¡y ella era su niña consentida! Si tomaba en cuenta que Hinata era más permisiva y Sakura parecía promover más disciplina, no podía imaginar que le cumpliera lo que fuera a Anzu. Bueno, estaba el detalle que su 'yo' de aquel mundo probablemente lo hiciera, pero él no podía explicarle que eso no ocurriría con él a cargo.

-No exageres Sakura-chan, estoy seguro que no es así

-Sabes muy bien que no exagero ni un poco. De hecho he pensado que…sería bueno darle un hermano para que comparta la atención y tenga un compañero de juegos.

-¿Eh?

El shock de aquella sugerencia no le permitía expresar algo más que aquel triste balbuceo. ¿Un hijo nuevo? Aquello lo metía de lleno en una dinámica familiar que le era desconocida y en la que estaba seguro que sólo estaba de paso.

-Sé que dijimos que esperaríamos un poco más porque tenemos mucho trabajo pero…Anzu está a punto de cumplir 6 años y no quiero que esté muy distanciada en edad con ese hermanito o hermanita. ¿Qué piensas?

¿Qué responder a ello? Decidió que la mejor respuesta posible era la verdad.

-Creo que nada me haría más feliz que tener un hijo contigo. Otro, me refiero.

Sakura lanzó un chillido de deleite y se arrojó sobre él buscando sus labios para fundirse en un beso apasionado que fue correspondido con idéntico entusiasmo.

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Disfrutar de aquel fantástico mundo parecía haberse convertido en una prioridad para Naruto. Si todo salía bien, encontrarían la manera de pronto regresarlo a su vida normal, así que deseaba aprovechar cada momento que pudiera estar al lado de Sakura como marido y mujer. Por eso no le importaba comportarse como un niño berrinchudo en aquel momento en que ella caminaba hacia la puerta para irse a la clínica.

Primero intento mantenerla bajo él en la cama, pero ella más fuerte que él y pudo escapar de su agarre. También lo intentó acariciándola mientras se vestía, tentándola con la satisfacción que podrían conseguir, pero ella mantuvo su determinación, aunque estaba seguro de que estuvo a punto de rendirse.

En aquel momento caminaba casi encima de ella, besándola en el cuello mientras la apurada mujer trataba, entre risas y empujones, de continuar su camino.

-Tengo que ir a la clínica, afortunadamente no tenía nada importante a primera hora porque ya voy tarde

-Pero Sakura-chan…podemos quedarnos más tiempo en la cama-sin pretenderlo, sus labios se curvaron perfectamente en un puchero, que provocó la risa de la joven

-Continuaremos al rato. En cuanto Anzu se duerma pondrás un clon en su puerta y tendremos toda la noche para nosotros.

-¡Pero faltan horas!

-Tómalo como un castigo por lo de ayer, si mal no recuerdas planeaba que tuviéramos un dulce despertar, pero no pusiste de tu parte y luego Anzu tocó a nuestra puerta

-Pero eso fue…-no había forma de explicarle su consternación omitiendo las razones, de modo que claudicó para poder cambiar de tema-De acuerdo, me esperaré a la noche-replicó de manera derrotada dejando caer sus brazos

-Eh Naruto

Se enderezó de golpe por la esperanza de que hubiera cambiado de opinión, en cambio tenía los brazos en jarras y expresión firme en el rostro

-No quiero que la consientas en todo ¿eh? Nada de acabarse el bote de helado que compré ayer, debe seguir intacto en el congelador cuando llegue porque es para un postre. No puede comer demasiados dulces y asegúrate de que ponga sus cosas en su lugar. Salió tan desordenada como tú, así que sabes a lo que me refiero. No es bueno que la dejes hacer lo que quiera sólo para compensarla ¿de acuerdo?

Él podía entender esa parte. Regularmente cuando tenía tiempo libre para dedicarle a sus hijos termina concediéndoles todos los caprichos en un intento de rebajar la culpa por el poco tiempo que podía destinarles. Aunque imaginaba que a Hinata le molestaba lo que ello provocaba, nunca le decía nada. En cambio no le sorprendía que Sakura no le permitiera aquellas acciones.

-¡Así lo haré Haruno-sama!-dijo en broma poniéndose en posición de firmes

-Uzumaki-sama, no se te olvide que soy Uzumaki-sama

No pudo evitar sonreír como un idiota al escucharle referirse a si misma usando su apellido.

-Te queda genial

-Yo también lo creo-respondió de manera orgullosa. Como si quisiera reafirmar sus palabras acortó la distancia que los separaba para echarle los brazos al cuello y besarlo de manera hambrienta. Era bueno que ella no pareciera tener suficiente de él, porque se sentía de la misma manera.

Debido a que continuaba desnudo por su intento de seducción para convencerla de quedarse en casa, su inmediata erección fue muy notoria para ella. Lo supo porque la muy malvada se restregó contra él mientras su lengua danzaba en el interior de sus labios.

Sonrió internamente mientras llevaba su mano derecha al trasero de su esposa para apretarla contra él mientras se deleitaba acariciando sus formas. Estaba seguro de haber ganado aquella batalla, hasta que fue bruscamente empujado.

-Oh Kami…me cuesta tanto trabajo resistirme

-¡Entonces no lo hagas Sakura-chan!

-Debo hacerlo, no puedo faltar hoy a la clínica. Cualquier otro día podía arreglarlo pero hoy tengo la capacitación anual que diseñamos para situaciones de guerra. Demonios-maldijo mientras se acomodaba la ropa-Pero en la noche…

-Nos desquitaremos

-Es un trato

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El cansancio y el estrés del día anterior le terminaron pasando factura, de modo que luego de la partida de Sakura, se dejó caer en la cama y durmió por varias horas. Hubiera seguido durmiendo todo el día, pero un cosquilleo en el rostro perturbó su descanso. Se sacudió un poco pero el cosquilleo continuó al cabo de unos instantes, finalmente abrió los ojos y se encontró frente a él a dos rostros infantiles que lo observaban fijamente.

Inojin lo observaba con reservas mientras que la mirada de Anzu estaba llena de un brillo travieso que de inmediato lo puso en alerta. Él tuvo ese brillo muchas veces cuando era un niño que hacía lo que fuera por llamar la atención, de modo que aquello no parecía una buena señal.

-¿Eh diablillos? ¿Qué me hicieron?

-Ves Anzu, te dije que se despertaría

El reproche de Inojin lo hizo sonreír, el hijo de su amigo parecía ser la conciencia de todos sus amigos en cualquier mundo. Se paró de un salto, agradecido por haberse puesto el pantalón de la pijama antes de acostarse, y se dirigió al espejo de la cómoda.

No se sorprendió demasiado al ver su rostro manchado de tinta, al parecer de plumones. Las marcas de sus bigotes estaban remarcadas con amarillo y naranja, un bigote tupido llamaba su atención porque estaba de color verde y su frente parecía víctima de sarampión por la gran cantidad de puntos que la cubrían. En lugar de molesto estaba sorprendido porque pudieran mancharlo tanto sin que se diera cuenta, o estaba perdiendo facultades o en la escuela acertaban enseñándoles a ser muy sigilosos.

-Estabas muy dormido papá, ni siquiera sentiste cuando me subía a la cama para pintarte la frente. Pero creo que aún así eres el más guapo de todos.

Se echó a reír mientras tomaba una toalla húmeda de la cómoda y empezaba a despintarse. No es que le gustara especialmente lo que hicieron con él, pero se sentía tan de buen humor que ni eso lo molestaba.

-¡Inojin, despídete de Anzu que ya nos vamos!

Dese la planta inferior llegó con claridad la voz de Ino, así que Naruto llegó en un par de zancadas hasta los niños para cargarlos bajos sus brazos. Ambos se resistían entre risas y quejas mientras bajaban las escaleras para encontrarse con ella.

-Ay cielos-exclamó la rubia al ver la pinta con la que se presentaba su amigo-Inojin…

-Déjalos Ino, sólo estaban jugando.

-De ninguna manera, hablaré con tu padre para que te castigue por esto Inojin, debes respetar a tu Hokage

-Pero mamá…

-Descuida Ino, además estoy seguro que la idea fue de esta pequeña ¿verdad?-preguntó mientras dejaba a Inojin en el suelo y apretaba contra su costado a la susodicha.

-No lo dudo, Anzu siempre parece estar detrás de todas las travesuras. En realidad hasta en eso se parece a ti Naruto, terminarás pagando con ella todas las que hiciste-había un brillo maligno en la mirada mientras decía aquello que terminó provocándole un escalofrío al recordar lo que acostumbraba hacer cuando era pequeño.

-Bueno hijo, es hora de irnos. Irán a comer a la casa Chouji y Shikamaru con sus familias, la reunión semanal del Ino-Shika-Cho toca hoy-su entusiasmo la desbordaba pero contagiaba a su hijo porque a sus amigos los veía diariamente y esa reunión no le representaba novedad alguna.

-Hai-se apresuró a responder el pequeño, no deseaba que su madre siguiera viendo el rostro pintado del Hokage o le caería un gran regaño. Conociendo a su padre se sentiría más intrigado por la forma en que lo pinto. -Nos vemos mañana Anzu, Hokage-sama

-Es bueno ver que estás actuando normal después de cómo te vi ayer Naruto

-Ya…

Una vez que sus respectivos amigos se fueron se giró en dirección a la pequeña traviesa, quien ya se encontraba sentada en el sillón y lo observaba fijamente, evaluándolo.

-¿Por qué no estás en la oficina, papá?

-Estoy descansando, hoy pasaré la tarde contigo

Una deslumbrante sonrisa brotó de los pequeños labios al escucharlo, pero la sonrisa se tambaleó y el ceño se frunció de manera dudativa

-¿De verdad?

-Ajá

-¿Y no te vas a ir de eme…emer…emergencia?

-No, te lo prometo-dijo mientras se ponía de cuclillas frente a ella para poner sus ojos a la misma altura

-Pero…ayer también me prometiste que desayunaríamos juntos y te fuiste

Esa velada acusación trajo recuerdos de sus propios hijos, creyendo encontrar una explicación a la infantil travesura de unos minutos atrás.

-¿Por eso me pintaste?

-Quizá-respondió mientras elevaba levemente sus hombros.

Naruto se enterneció y se sintió culpable por igual. Él también hizo travesuras para llamar la atención de la gente, algo que compartió con Bolt cuando no entendía sus largos horarios por el cargo de Hokage.

-Es que…no habíamos desayunado juntos toda la semana-completó la niña con puchero, entonces dejó de resistirse y la abrazó.

-Perdón por eso, te hice una promesa y te fallé pero prometo no repetirlo. En cambio te compensaré pasando toda la tarde contigo ¿te parece?

-¡Sí! ¿Podemos comer un poco de helado? Ayer mamá compró un poco y dijo que tú me darías

"Pequeña manipuladora" pensó con una sonrisa interna al escucharla. Su primera reacción fue aceptar, pero recordó la fiera expresión de Sakura y consideró que lo mejor era evitarse problemas. No deseaba cambiar una noche de pasión por un certero y doloroso golpe.

-Comeremos helado…al rato. Mientras tanto debes ordenar tus cosas, la mochila quedó tirada junto a la cama cuando sacaste los plumones, así que…

-Papá…-otra vez ese puchero que tanto parecía ablandarlo, pero logró mantenerse firme

-Soy inmune a tus trucos pequeña, vamos a acomodar tus cosas y luego juguemos un rato.

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Un par de horas después Naruto se sentía más cansado de lo esperado. Si la comparaba con sus hijos, Anzu no era tan traviesa como Bolt, Himawari era la tranquilidad personificada, pero tenía mucha energía y necesidad de gastarla. Jugaron con sus muñecas un rato hasta que ella se hartó de estar encerrada.

Recorrieron las calles de Konoha con la pequeña arriba de sus hombros, incluso Anzu demostró ser bastante intrépida porque le pidió que corriera y saltara por los tejados con ella en esa posición. Los chillidos de deleite indicaban claramente que la pequeña tenía alma de ninja, era bueno ver que contribuía con su descendencia a dotar de más ninjas a la aldea.

Finalmente cumplió su promesa del helado comprándole una paleta doble, un momento un tanto emotivo para él porque no pudo evitar recordar a su antiguo maestro. No importaban los años transcurridos, seguía extrañando la presencia de Ero-sennin, le hubiera gustado compartir con él y sus padres varios momentos familiares. Era una lástima que ni en ese mundo alterno estuviera vivo.

Cuando era cerca de la hora de la comida el apetito de ambos los guió hasta el Ichiraku, apenas cruzaron la entrada cuando la pequeña corrió hasta treparse a uno de los taburetes para ordenar. A pesar de su energía y la impaciencia que demostraba, saludó respetuosamente a Ayame y pidió amablemente su orden. Sin duda aquello era obra de Sakura, porque a su edad él no mostraba aquellos modales.

Estaban comiendo sus respectivos tazones, él devorando a todo lo que daba, cuando una conocida voz a sus espaldas los hizo voltear con expresión culpable.

-¿Me pueden explicar por qué no me esperaron para comer? Incluso podrían haber ido por mí a la clínica

-Eh…perdón Sakura-chan, se me fue el tiempo encima.

-Ya…

-Siéntate con nosotros mamá, el ramen está rico

-Espero que no les moleste mi presencia, en vista que ni se acordaban de mí-los acusó de manera exageradamente dolida mientras se sentaba al lado de la niña

Aunque sabía que estaba bromeado, o al menos eso esperaba, el propio Naruto se sorprendió de que no se le hubiera ocurrido pasar por ella cuando deseaba pasar todo el tiempo que pudiera a su lado. La presencia de Anzu borró por completo sus pensamientos, sin duda la niña lo tenía atrapado.

-Ahora que estás con nosotros estamos completos Sakura-chan, nos hacías falta.-dijo con sinceridad que iba más allá de la que podía explicar. A cambio recibió una sonrisa mientras se acomodaba en su propio taburete.

-Lo bueno de que arruinaras la comida es que no tendré que cocinar…¡y que pagarás todo hoy!

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La tarde fue mucho mejor de lo que se pudo imaginar al inicio del día. La comida fue agradable, hasta que Sakura debió irse a la clínica después de comer porque tenía un día ajetreado. Por suerte él y Anzu se divirtieron a lo grande durante el tiempo que estuvieron a solas, reafirmando su idea de que lo tenía conquistado y que sus temores iniciales de no saber comportarse con una niña que le era tan desconocida fueron ridículos.

Cuando Sakura llegó a casa demostró que la disciplina familiar era la suyo pues de inmediato repartió obligaciones antes de la cena. Mientras ella se encargaría de prepararla, él debía ayudar a la niña con su tarea, situación que lo desconcertó sobremanera y sus quejas no se hicieron esperar.

-¿Tarea? ¡Tarea Sakura-chan! Anzu apenas va a cumplir seis años ¿a quién se le ocurre mandarle tarea? ¿Qué clase de sádico maestro tiene a cargo la educación de nuestra niña? ¡Apenas va en la guardería ninja!

Cansada de las quejas colocó su índica sobre los labios de rubio para hacerlo callar mientras lanzaba un resoplido de fastidio.

-¿En serio vamos a tener la misma conversación siempre que te toca a ti ayudarla? Ya sé que tú nunca fuiste un buen alumno, y jamás entregabas tareas, pero lo que le mandan es demasiado fácil como para que hagas un drama por eso. Así que ve a ayudarla-le dice con los brazos en jarras y una mirada que no admitía discusión alguna.

Quizá fuera su instinto de supervivencia o su aburrida experiencia como Hokage envuelto en diversas negociaciones, pero decidió que aquella era una batalla que era mejor abandonar.

Hacer la tarea no fue tan aburrido y problemático como imaginaba, simplemente la niña debía recortar figuras geométricas de papel de colores para pegarlas formando un dibujo. En él recayó la responsabilidad de recortar todas las figuras, pero como si de dos niños se tratara discutían varias veces sobre las figuras que podían armar. Para cuando fueron llamados a cenar, Naruto estaba cerca de exclamar 'soy tu padre y por eso te digo que las pegues como quiero'.

Durante la cena disfrutó escuchándolas contar sus respectivas anécdotas sobre su día, riendo principalmente de las ocurrencias de la niña

-Iruka-sensei dice que soy igual a ti papá, creo que eso no lo hace muy feliz

-¿Ah sí? ¿Por qué?

-Dice que apenas sobrevivió a ser tu profesor y teme el día que le toque enseñarme. No lo entiendo ¿eras muy travieso papá?

Entonces procedió a contarle varias anécdotas, hasta que una patada por debajo de la mesa interrumpió su narración de cuando lanzó bombas de gas en la sala de profesores

-¡Ay Sakura-chan! ¿Por qué me pegas?

-Porque le estás dando ideas

Pensó negar la acusación, pero una mirada al rostro infantil le dejó claro que la niña bebía ansiosamente las anécdotas para almacenarlas en su cabeza. Era mejor detenerse antes de que los mandaran llamar por una nueva bomba para los maestros.

Acostarla fue otra batalla difícil de ganar, el deseo de disfrutar cada minuto de la presencia de su padre la tenía revolucionada y sin ganas de dormir. Las negociaciones amistosas fracasaron, también el soborno, culminando todo en una carrera por toda la casa hasta que Naruto logró atraparla. Luego de caer estrepitosamente por las escaleras al perder el equilibrio en una curva de la carrera.

Mientras Sakura se encargaba de recoger la mesa se percató que había transcurrido demasiado tiempo desde que padre e hija partieron a la recámara. Eso no era la preocupante, sino que la casa estaba sumida en un total silencio.

Intrigada por lo que ambos estarían haciendo, se dirigió apresuradamente hasta la recámara infantil. El cuadro que se encontró la hizo sonreír, Anzu estaba profundamente dormida sobre el pecho de su padre, quien también dormía mientras sujetaba entre sus manos un libro de cuentos y a sus pies estaban otros dos.

Los contempló un par de minutos, disfrutando la imagen, hasta que decidió que aquella incómoda postura, con medio cuerpo colgando de la cama, no era conveniente para el rubio. Suavemente lo despertó y en cuanto abrió los ojos le indicó que saliera sin hacer ruido. Levantar a la pequeña de su pecho y colocarla sobre el colchón requirió de sus mejores habilidades ninja.

Una vez fuera de la recámara, Naruto procedió a seguir el consejo que Sakura le dio por la mañana, dejando un clon a las puertas para que velara el sueño de la niña y pudieran tener tiempo para ellos.

Temerosos de que un ruido despertara a la niña, bajaron en completo silencio hasta la sala, mientras él se dejaba caer en un sillón, cansado por lo ajetreado de su día, ella se dirigió hasta la cocina y regresar con dos copas de helado, una de las cuales le tendió.

-Pensé que ibas a usarlo para un platillo Sakura-chan-comentó antes de tomar un bocado.

-En realidad lo compré para nosotros, mañana le podremos dar un poco pero por hoy…es sólo para los adultos-respondió mientras se sentaba a su lado-Así que ¿cómo te fue con Anzu? No fue como un día libre cualquiera ¿cierto?

-La verdad es que entre estos momentos contigo y mi tarde con ella…puedo decir que ha sido uno de los mejores días de mi vida.

Lo cual era una absoluta verdad. Aunque veía ocuparse de la niña como una responsabilidad por estar en un mundo ajeno y pensaba que contaría las horas hasta reunirse con Sakura para disfrutar de su compañía, disfrutó cada minuto al lado de su hija. Rayos, si hasta la veía como hija. Aunque no fuera del todo real.

-Siento un poco de envidia por tu día con ella. Estas dos semanas he tenido tanto trabajo que no he podido salir antes para disfrutarla. Digo, no es tanto tiempo como aquella vez, pero no puedo evitar sentirme mal. Ino dice que todas las madres trabajadoras nos sentimos así pero…-dejó caer los hombros con pesar y luego se recargó contra él mientras tomaba otro bocado de helado.

-¿Preferirías dejar de trabajar? Podrías estar siempre en casa con ella si es lo que deseas

-Sí. No. Mira, me gustaría pasar más tiempo, pero me gusta el trabajo que hago en la clínica y contigo. Tú necesitas mi ayuda, la aldea me necesita. No me veo sintiéndome satisfecha de estar como ama de casa ¿entiendes? Es una de las cosas que me gusta de ti, nunca me has pedido que me quede en casa

-Eres muy inteligente Sakura-chan, y pocas personas se han ganado mi confianza como tú. Claro que me gusta que trabajes a mi lado, ser Hokage no es nada fácil.

-He pensado…reducir mis responsabilidades en la clínica, aún te ayudaría y continuaría con los proyectos que hemos puesto en marcha, pero dispondría de más tiempo para estar en casa.

-¿Es lo que en verdad quieres?

-Sí. Ya no eres nuevo en el cargo de Hokage ni tenemos que iniciar desde cero, nuestros proyectos están en marcha y simplemente puedo supervisar mi parte. Cuando los niños sean más grandes, quizá cuando salgan de la Academia Ninja, podría volver a trabajar de lleno, o incluso antes si lo creo conveniente.

-¿Hasta que nuestros hijos sean grandes Sakura-chan? Eso podría tomar mucho tiempo, ya sabes, hasta que los cinco cumplan esa edad…

-¡Cinco!-el trozo de helado que iba a llevarse a la boca terminó sobre su escote a causa de la impresión, así que para desquitarse le dio un codazo-De ninguna manera tendré cuatro hijos más. ¿Qué te hace pensar eso?

-Bueno Sakura-chan, acuérdate que tengo un clan que resucitar.

-Para ti es fácil, como tú no tienes que pasar el parto. Espero que no hayas olvidado que cuando nació Anzu estuve a punto de castrarte.

-Me alegra que no lo hicieras-dijo mientras se inclinaba hacia adelante y lamía el helado que estaba sobre la tersa piel, aunque para ello debió desabrochar los botones de la blusa para continuar su recorrido a donde la piel estaba limpia

-Sí a mí también-respondió con un suspiro de placer-Aunque…no es sólo el parto. Si tengo que atender a cinco niños con la misma energía que ella…Kami…me volveré loca. No creo que la aldea esté preparada para cinco diminutos clones tuyos.

La piel de Sakura ya estaba limpia del postre, pero ese detalle no detuvo a Naruto, sobre todo cuando terminó de quitarle la blusa y procedió a desnudar sus pechos, cuando la tuvo ante si se la quedó mirando embobado por varios segundos

-Eres tan hermosa-murmuró con la voz enronquecida por el deseo

-Suenas demasiado sorprendido-le reclamó juguetonamente

-Bueno…es que…no me termino de acostumbrar a verte así-prefirió no decir más palabras para no traicionarse, en lugar de ellos tomó el helado restante de su copa y embarró los pezones con el producto, provocando que ella se estremeciera a causa del frío.

Lentamente procedió a lamer el helado hasta retirarlo, pero sus caricias continuaron atormentando ambos pechos, tomándose su tiempo hasta tenerla anhelante por sus caricias.

-Ya no hay helado-se quejó lastimeramente antes de arrastrar su lengua a lo largo del torso hasta llegar al ombligo, el cual rodeo con su caricia húmeda un par de veces.

-No te preocupes. Hay un bote casi completo en la cocina, suficiente para ambos.

CONTINUARÁ

Poco a poco el tiempo empieza a escasear y mis actualizaciones se van espaciando más, previendo esta situación me puse un 'tentativa' calendario de actualizaciones que marca que publicaré quincenalmente. Por eso digo que ideas de fics NaruSaku me sobran (tengo como 6 cocinándose), lo que me falta es tiempo.

En fin, ya pudimos ver en este capítulo un poco de cómo hubiera sido la vida familiar de Naruto de haber concluido con Sakura, el siguiente va por el mismo rumbo, marcando otros contrastes.

Nos estamos leyendo por los primeros días de abril (o antes)

2015-03-20