¡Hola de nuevo! Aquí el nuevo capítulo c: decidí escribirlo hoy porque las ideas me fluyen de madrugada y porque obviamente es muy casual escribir a las 2:02 am (?).

Además, si no lo subo cuando lo termino, se me olvida. Y no miento :((

En fin, disfrútenlo c:

Haikyuu! No es de mi propiedad, es de Haruichi Furudate.

Resfriado

La vida pasó frente a sus ojos y se lamentó terriblemente por no haberla vivido apropiadamente.

La cálida y pálida mano que salió de en medio del pandemónium de cobijas le tomó por la muñeca y su agarre fue lo suficientemente fuerte como para que el celular que sostenía Yamaguchi en la mano fuera a parar al suelo.

Acto seguido, pudo escuchar una especie de gruñido que a sus oídos parecía ser el llamado de guerra del lobo más salvaje y furioso del mundo.

Definitivamente, su vida iba a acabar ese día. Pero al menos las manos de su Rey lo iban a matar, asi que las cosas no podían ser tan malas. ¿Verdad?

Cerró los ojos con fuerza esperando su sentencia y justamente después, sintió como la fuerza de la mano lo jalaba y tumbaba con fuerza sobre la cama.

«¡¿E-Eh?!» La confusión de ese momento fue completamente abrumadora, no sabía lo que sucedía hasta que al cabo de unos segundos, puso orden a las imágenes que había experimentado.

Tsukishima había usado su mano para tumbar a Yamaguchi sobre la cama, justo a su lado, justo a un lado del infierno de mantas. Cuando Yamaguchi recobró el sentido, se dio cuenta de que Tsukki seguía profundamente dormido, o anestesiado, o en coma, o lo que fuera.

Lo siguiente que sucedió fue algo que ni siquiera Yamaguchi en sus más vergonzosas fantasías habría imaginado.

Tsukishima liberó su cuerpo de todas las mantas que lo aprisionaban y después, con todo su cuerpo atrapó a Yamaguchi como si de un pobre gatito se tratara.

Lo inmovilizó completamente y lo pego con fuerza a su cuerpo.

Por supuesto, Yamaguchi sabía que si moría en ese momento, moriría más feliz que cualquier persona en el mundo.

—No sé como es que esto pasó…pero es como un sueño. —Dijo en el tono más bajo que su voz le permitió y casi al mismo tiempo se sonrojaba como nunca en la vida.

Tsukishima, quien estaba prácticamente encima de él, solo soltaba sonidos que eran muy similares a gruñidos, quejidos y gemidos de sufrimiento. Esa fiebre definitivamente debía ser una nueva mutación mortal.

«Supongo que entonces debo disfrutar un poco, ¿no es asi?» Pensó Yamaguchi y entonces comenzó a abrir su cuerpo para dejar que su predador lo cubriera por completo, relajó todo su ser y se aferró a Tsukishima lentamente.

Yamaguchi jamás había experimentado un abrazo más cálido y más cómodo. Era como si fueran uno solo, todas las partes de su cuerpo encajaban a la perfección, las largas extremidades de Tsukishima provocaban que otras partes como los hombros y el pecho del mencionado fueran lo suficientemente amplias para que Yamaguchi se pudiera refugiar con facilidad en ellas. Y eso se sentía genial.

Sin hacer ningún reniego y disfrutando al tope de dicho contacto, pasaron alrededor de 15 minutos de esa manera. Fue entonces cuando Yamaguchi empezó a sentir que Tsukki despertaría en cualquier instante.

«Definitivamente no me puedo arriesgar, si él despierta y nos encuentra asi…no quiero ni pensar en que pasará» Pensó. «Pero es que es tan cálido y cómodo estar asi» Puso cara de niño mimado al pensar en eso y después, lamentablemente para él, se dispuso a romper el abrazo.

Muy suave y muy cuidadosamente se fue zafando del agarre involuntario que Tsukishima estaba ejerciendo sobre él. Pasaron 5 minutos para que estuviera al fin libre de los brazos de Tsukki.

Se puso de pie, se acomodó un poco la ropa y también volvió a arropar a Tsukishima con todas sus cobijas.

«Puedo ir y hacerle un té mientras despierta» Y con una amplia sonrisa en el rostro, dejó la habitación y bajo hacia la cocina. Preparó una simple taza de té de manzanilla y regresó.

Tsukki ya estaba despertando y se empezaba a enderezar en la cama para sentarse, se restregaba los ojos y se ponía las gafas. Yamaguchi entró y Tsukishima lo miró un poco extrañado, aunque esa mirada desapareció en cuestión de segundos.

—Supongo que mi madre dejó todo abierto, vaya descuido. —dijo Tsukishima con su habitual tono frío y calmado; después tosió muy fuerte y pareció temblar de frío en su sitio.

Yamaguchi se apresuró a poner la taza de té en la mesa de noche que el más alto tenía ubicada a un lado de la cama.

—Te hice esto, Tsukki, espero te mejores pronto. —Y después le dedicó la sonrisa más sincera que había hecho en su vida.

Tsukishima solo asintió y le dio un sorbo al té, luego dio otro y por último se relamió los labios. Al verlo hacer eso, el corazón de Yamaguchi dio un pequeño saltito de emoción.

Después de eso, la tarde transcurrió de la manera más tranquila, estuvieron sentados en la cama mientras Tsukki se comía uno a uno los dulces que Yamaguchi había llevado solo para él, mientras lo hacían solo veían la TV, Tsukishima estuvo como siempre, muy callado.

Pero Yamaguchi ya había hallado una comodidad en esos silencios prolongados y también sabía perfectamente como es que Tsukishima se comunicaba por medio de ese silencio. Y sabía que detrás de tan sepultural silencio, le estaba dando las gracias.

Ya eran las 9:00 pm lo que era sinónimo de regresar a casa. Yamaguchi recogió todas sus cosas y se encaminó a la entrada del cuarto.

—Me voy por ahora, ¡te visitaré mañana, Tsukki! —Salió de la habitación y alcanzó a escuchar un suave, muy muy suave y bajo "Si, hasta mañana" de parte del rubio. Eso lo hizo sonreír.

Recorrió las calles frías y solitarias calles de la ciudad, todo estaba muy tranquilo, silencioso, y asi le encantaba la ciudad.

Le encantaba asi…porque ocultaba su dolor.

Si, un dolor que siempre callaba, el que siempre se aguantaba cuando llegaba a casa, un dolor que soportaba durante todo el día hasta llegar a su cuarto, hasta que se tiraba en la cama y lloraba, lloraba por largo rato, un dolor que jamás mostraba frente a nadie, y que nadie sabía que tenía, porque era un dolor suyo, solo suyo y de nadie más. Era su posesión más amarga.

Llegó a casa, a su habitación y por último a su cama.

Entonces puso su cara contra la almohada y sintió sus ojos estallar en lágrimas.

Por supuesto, no había que nombrar al culpable.

—T-Tsukki tonto, tonto, tonto— balbuceaba mientras lloraba contra la almohada y golpeaba la cama.

Y eso fue todo por hoy, si en algún momento del final pensaron: "¿Qué demonios acaba de pasar con ese cambio tan repentino?" Entonces logré mi propósito.

Espero todos sus comentarios/reviews/eso. De verdad, de verdad me alientan mucho a seguir y me hacen sentir que lo le estoy escribiendo a una pared. (?)

¡Hasta otra!