Holis, Lo se, tienen todos los motivos para odiarme por tardarme tanto, Pero estuve unas cuantos días en el hospital y odio la comida de hospital, y luego ponerme al día con el liceo. Uffff. En fin el caso es que aquí esta el capi como se los debía.
Gracias a todos los que se tomaron la molestia de dejar Review, La verdad me alegraron mucho cuando los vi. Aunque no los pude contestar por razones ya explicadas. También agradezco a los que agregaron la historia a su lista de Alertas/favoritos. Muchas gracias!
Oh y a mi beta, que la super quiero.
Bueno, sin mas, qui el capi:
Cartas
POV Katniss:
Hacia más de medio mes que había ocurrido, pero todavía podía recordar la intensidad del momento.
Cada vez que nos mirábamos se nos escapaba una sonrisa de los labios, como si pícaramente saliera al encuentro de ese grato recuerdo.
Estaba claro que ya no existía ninguna tristeza entre nosotros, era como si un nuevo lazo se hubiera reforzado a nuestro alrededor impidiéndonos separarnos. Simplemente era algo maravilloso.
El sonido de la puerta al ser tocada me arrebató de mis pensamientos. Mire a Peeta, quien se encontraba sentado a mi lado, y aunque le interrogue con la mirada él no parecía saber que le decía ya que me levanto una ceja y entrecerró un ojo, como desentendido.
-¿Esperas a alguien? –Le dije por fin.
-Haymitch me ha dicho que pasaría a recoger un poco de pan – Hizo una pausa tratando de adivinar la hora – Solo que no pensé que fuera a pasar tan temprano.
Otros golpes se escucharon en la puerta. Me levanté perezosamente del comodo sillón y me encamine hacia la puerta.
En cuanto la abrí la "encantadora" voz de Haymitch inundo el lugar.
-¿De verdad tanto les cuesta abrir la puerta? – Termino de entrar sin dejar de quejarse - ¿Qué clase de hospitalidad es esta?
-Lo lamento Haymitch – Dijo Peeta acercándose a nosotros – Solo hemos tenido una mañana un poco ajetreada.
Haymitch miro a Peeta de manera extraña y luego me miro a mi interrogante, pero me hice la desentendida.
-¿Saben que son mas de las 3 de la tarde? – Nos miro y luego se le dibujo en el rostro una sonrisa extraña… Ya sabia que significaba eso – Chicos, yo entiendo que" jugar a las cartas" les quite casi toda la noche y tengan que dormir toda la mañana, pero traten de no ser tan consecutivos.
Esta vez nuestros rostros no se tiñeron de un rojo escandaloso, como solían hacerlo… no, solo fue un ligero sonrojó que se nos escapo al captar la indirecta. Lamentablemente Haymitch capto esto.
-¿Por qué tan tranquilos? – Pregunto confundido – Si mal recuerdo ustedes dos no pueden escuchar una sola palabra insinuante sin colorarse tanto como es posible– Era verdad. Solo que eso era antes.
Peeta me miro y luego los dos reímos silenciosamente.
-¿Quieres sentarte mientras busco el pan? – Le ofreció Peeta señalando la sala que estaba a unos pocos pasos de donde nos encontrábamos - ¿O prefieres quedarte aquí?
-Puedo esperar aquí – Dijo. En cuanto diviso que Peeta se alejara me lanzo una mirada cómplice.
Mire hacia un lado nerviosa sin saber realmente que hacer o mas bien que responder a eso, se acercó un poco más a mi y susurro:
-¿Entonces funciono?- Pregunto con una sonrisa picara en sus labios.
-¿A que te refieres?
Alzo una ceja y ahogo una risa que podría delatarlo en su bajo intento de parecer discreto. Encogió los hombros como si le quitara importancia a lo que estaba apunto de decir:
-La charla, los encantos, los chistes, ir de compras con Peeta, las indirectas…- Me miro por un momento- ¿Han jugado a las cartas de verdad? O me equivoco.
Esta vez mi coraza de indiferencia hacia sus comentarios perdió fuerza de forma repentina y sentí el sonrojo inundar mi cara tan velozmente como un pestañeo. Entonces el sonrió satisfecho con mi reacción.
-¿Acaso lo has planeado todo? – Le pregunte evitando contestarle.
-No me has contestado aun.
Sabía que no se detendría hasta que me oyera o me mirara afirmarlo. Además estaba más que segura que si Peeta volvía en este momento se lo preguntaría también a él, y eso si lo volvería incomodo, muy incomodo a decir verdad. Le mire por un momento y como sabía que las palabras no saldrían de mi boca aun así lo quisiera, al final me resigné a asentir de manera afirmativa y Haymitch soltó una carcajada… de esas que sueltas cuando sabes que has hecho algo muy bien.
En ese preciso instante llego Peeta con el pan que había hecho para Haymitch.
-¿Qué es tan gracioso? –dijo mirándonos, y aunque antes lo había mirado para que no preguntara, eso ya era caso perdido.
Haymitch lo miro y embozo una sonrisa, quizás mi interrogatorio había acabado, porque sabía que de mi boca no saldría nada más, pero el de Peeta estaba a punto de comenzar:
-Muchacho… muchacho –Comenzó Haymitch y Peeta lo miro de manera extraña.- Y yo que pensaba que te vería devolviéndolos en unos días o regalándolos a alguien más- hizo una pausa- Pero ahora me encuentro con que ya los has entrenado- Se volvió y me miro- bueno has estrenado dos cosas.
Estaba segura de que si había un limite de sonrojó yo lo había sobrepasado de manera sorprendente, Peeta me miro como interrogándome de donde el había sacado esa información, yo solo lo mire apenada como disculpándome, para luego responderle a Haymitch.
-Yo… bueno es que tenia… o más bien – Peeta se interrumpía sin saber bien que decir o por donde empezar.
-No te preocupes luego hablaremos de eso- Dijo Haymitch riendo- Me tengo que marchar, pero por amor a dios no se excedan.
Le despedimos en la puerta y nos quedamos en silencio… un silencio bastante tenso y un poco incomodo.
De repente me llego esa pregunta de nuevo ¿Habría Haymitch planeado todo desde el momento en que le pedí el consejo? … O seria que ya me estaba imaginando cosas.
-¿Cómo lo supo? –pregunto Peeta aun consternado.
-Bueno ya no nos sonrojamos escandalosamente cuando hace sus comentarios y además nos hemos reído, envés de apartar nuestras miradas, no es tonto, se hubiera dado cuenta tarde o temprano.
Fue una explicación vaga, y en cierto modo ni yo me la creía, y quizás era cierto que nadie podría llegar a una conclusión tan apresurada con solo eso, pero era Haymitch y además no iba a asegurarle a Peeta que yo había sido la que hizo que Haymitch dejara de suponer y tuviera una información confiable que le diera tal real conclusión. Sentí la mirada de Peeta clavada en mí.
-¿Y a llegado a esa conclusión con solo eso? –Me cuestiono. Odiaba que él fuera listo… cualquier otro se hubiera quedado con mi explicación.
-¿Estas insinuando algo? – Sabía que esto no iba a acabar bien.
-No es eso –Se apresuró a decir Peeta –Es solo que me parece extraño que con solo eso haya acertado, ¿a ti no?
-Supongo – me moví nerviosa, tratando de dirigirme a la sala de la manera menos sospechosa posible, ya que no quería que pensara que me estaba escapando como alguien que sabe que la han descubierto. Aunque así fuera.
Cuando estuve apunto de desaparecer de su alcance, lo escuche llamarme. Porque demonios Haymitch tuvo que haber hablado, porque no solo se quedo callado y riendo en silencio, que no era tan difícil, cualquiera podría hacerlo… Peeta volvió a llamarme y yo me di la vuelta, rogando para que no fuera a tocar más el tema.
-Katniss espera un momento.
-Peeta si piensas que le he dicho algo a Haymitch…
-No, no es eso- Me corto antes de que terminara – Perdón si parecía que te estaba culpando, la verdad no era lo que quería dar a entender.
Me sentí culpable, Peeta se estaba disculpando por deducir algo que era cierto.
-Peeta en realidad yo…
-De verdad no importa Katniss- Se acercó a mi y me abrazo.- No me gusta discutir contigo. Preferiría no hacerlo nunca-
Me acerque mas a él y lo bese, por un lado quería permanecer callada, pero por el otro me sentía culpable, no era su culpa, y aun así el quiso que fuera de esa forma.
Peeta era de esas personas únicas, que no podías dejar ir por nada en el mundo. Él era de esas pocas personas que prefieren sufrir antes de que los demás lo hagan. Y no era la primera vez que me lo demostraba.
Me dio otro beso de repente, era uno muy rápido, como si quisiera que me olvidara de todo, y así fue. Pase mis brazos por su cuello y el coloco sus manos alrededor de mi cintura. Se separo un poco de mi y divisé una sonrisa traviesa en sus labios.
-¿Qué? –Pregunte sin entender.
-¿Te gustaría ir a jugar cartas? –Dijo con un tono juguetón y mostrando en todo su esplendor una sonrisa picara.
… Ese era uno de los lados de Peeta que más me gustaba.
-Me encantaría. –Le conteste riendo.
Y abrazados nos fuimos riendo por las escaleras.
Bueno ¿que les pareció? Me encantaría leerlo en un Review, Si tienen alguna critica constructiva, también es bienvenida.
El próximo capi lo escribiré esta semana, para no tardarme mucho. Y lo haré largo, para disculparme por haber tardado tanto :)
Gracias por leer y espero les allá gustado.
Bueno hasta luego. :3
