¡Hola! Un poco tarde, pero aquí está el nuevo capítulo :D

Aprovecho a decirles que como recién entro a clases puede que el ritmo de publicaciones baje, solo es una posibilidad, trataré de encontrar tiempo 3

Espero lo disfruten y gracias por leer hasta aquí. :D

El manga y personajes de Haikyuu! Le pertenecen a Haruichi Furudate.

A Tu Lado

El corazón de Yamaguchi dio un vuelco, voló al cielo y se quedó ahí. Flotando como en una fantasía.

Pese a toda la explosión de sentimientos que estaba experimentando en el interior; en el exterior intentó (con esfuerzos sobrehumanos) tratar de mantenerse normal.

—¿Salir? —Dijo Yamaguchi. Pudo haber agregado "¿A dónde?" pero no quería arruinarse él mismo la fantasía.

Tsukishima pareció fruncir por un momento los labios, como si quisiera decir algo que no podía salir.

—Mi madre, si, ella…dejó una lista allá abajo. —Parecía como si estuviera formulando una mentira en ese mismo instante. —Cosas que quiere que le compre en el centro de la ciudad…si.

Y Yamaguchi sintió una punzada. El corazón le bajó del cielo y se estrelló contra el duro asfalto.

«Supongo que era demasiado bueno para ser verdad…no debí hacerme ilusiones, tonto»

—¿Y quieres que vaya contigo? ¿Cierto? —no esperó la respuesta y tomó la mochila que contenía su ropa y salió de la habitación. —¡No tardó, iré a cambiarme, Tsukki!

En cuanto cerró la puerta del baño, sintió un mar inundándole los ojos.

Se sentía terrible sentir que algo estaba tan cerca pero a la vez tan lejos.

«Es muy tonto tener tantas esperanzas, es mi culpa…» Pero ese día no habría lágrimas, había que ver el lado optimista. «Podré salir con Tsukki, al fin se curó un poco y podemos salir. Los dos. Juntos, solo nosotros» Cuando lo pensó, se emocionó y apretó la mochila entre sus brazos, imaginando que era su Rey a quien abrazaba.

Si iban a salir solo los dos, había que verse bien. Asi que Yamaguchi tomó la ropa invernal que mejor aspecto tenía. Había que complacer al Rey.

Luego de varios segundos se decidió por una sudadera roja, una bufanda a juego, orejeras negras y un pantalón. Se miró al espejo.

«Tsukki, ¡hoy verás lo lindo que puedo ser!» Y después se sonrió, dándose animo.

Salió y fue a encontrarse con Tsukishima en la planta baja, él también estaba listo, pero usaba ropa más…modesta.

Una sudadera gris de estilo deportivo, un pantalón del mismo estilo y sus audífonos de toda la vida.

—¿Eh? ¿Por qué tan arreglado? Solo vamos al Supermercado que queda cerca de aquí. —Dijo Kei quien después de hacer el comentario miró a Yamaguchi de pies a cabeza.

—Lo siento, Tsukki, es lo único que tenía para usar en mi mochila —Mintió y se percató de la "inspección" por parte del rubio.

—¿Eh? Ah, claro… —dijo Kei mientras parecía que lo sacaban de una ensoñación de lo más divertida. —Bueno, vamos ya. —tomó las llaves de la casa y la lista de compras junto al monedero que había dejado su madre y salió junto a Yamaguchi de la casa.

Caminaron como siempre lo hacían, Yamaguchi iba detrás y Tsukishima caminaba delante abriéndose paso por la solitaria y ligeramente nevada calle. Tal parecía que el sol iba a salir ese día.

Anduvieron asi por varias cuadras hasta que Tsukishima le dirigió la palabra.

—Yamaguchi. —inquirió en un tono casi tan helado como la nieve que se derretía en la banqueta.

—¿Qué pasa Tsukki? —Tadashi usó uno de los tonos más dulces que tenía. Debía llamar la atención de Tsukishima.

—¿Por qué siempre caminas detrás de mi? A veces es algo molesto…me refiero a que, parece como si no estuviera con nadie. —se detuvo y se dio la vuelta para mirar a Tadashi.

—A-Ah…este, pues… —la pregunta tomó por sorpresa a Yamaguchi, no esperaba tal cuestionamiento por parte del rubio. Y realmente, jamás se había hecho la pregunta a sí mismo.

«Tal vez es porque caminando tras de ti algún día puedo llegar a ser tan genial como tú» Fue lo primero que pensó. «Esa genialidad que hace que me sienta más y más enamorado de ti cada día…»

—N-No lo sé, quizás la costumbre. —sonrío de manera despreocupada y mintió como solo él sabía hacerlo.

—Pues a veces me molesta, asi que ven aquí. —pausó un segundo, como conteniendo el aliento. —Camina conmigo a mi lado.

Yamaguchi se sintió impresionado. Caminar al lado de Tsukki era algo tal vez insignificante para el mundo, pero muy importante para él. En ese momento, podía decirse que estaba a la par de Tsukishima, que podía ser un amigo como tal.

Y también le dio esperanzas de que tal vez con ese gesto, le diera una pequeña entrada a su helado corazón.

Y nada podía hacerlo más feliz en ese momento.

Se apresuró algo tímido y se colocó a su lado, una pequeña sonrisa se asomó por sus labios.

Caminaron entonces lado a lado hasta el supermercado.

Yamaguchi entró casi en un trance de ensueño mientras realizaba las compras con Tsukishima. Pasaron por todo el proceso hasta que salieron del supermercado, cada uno sujetando una de las bolsas de plástico que contenían la compra del día. Para Yamaguchi, la escena bien podría ser la de una pareja que iba de compras, y pensar en ello lo hizo sonrojar un poco.

Cuando ya faltaban tres cuadras para llegar a la casa de Tsukishima, Yamaguchi volteó a ver disimuladamente y se impactó al verlo.

Estaba totalmente rojo, pero no parecía que estuviera sonrojado, más bien, parecía que la fiebre había vuelto. También se tambaleaba al caminar y podía verlo sufrir escalofríos.

—¡Tsukki! ¿Te sientes mal? —Tsukishima solo le respondió con un gran ataque de toses.

Yamaguchi entonces actuó, se pegó a Kei e hizo que lo sujetara como si de una muleta se tratara.

—No te preocupes, ya casi llegamos. —Dijo Tadashi tratando de ocultar el leve pánico por el impacto y la sorpresa de ver a Tsukishima en un estado como ese.

Anduvieron más lento por el trayecto que quedaba, Tsukishima caminaba débilmente (por no decir que casi se arrastraba) y Tadashi era quien soportaba casi todo su peso y lo hacía avanzar.

Cuando llegaron a la casa, dejaron caer las bolsas en la entrada, Yamaguchi cerró la puerta y se apuró a ayudar a Tsukishima a subir a la habitación.

—Ya casi, Tsukki, ¿estás bien? ¿Cómo te sientes?

—Me siento…caliente, no estoy muy bien —y de nuevo, tosió con fuerza.

Llegaron y entraron a la habitación. Cerró la puerta y cuando se dirigió a dejar a Kei a la cama, se tropezó.

Y eso hizo que ambos cayeran en la cama.

Yamaguchi cayó debajo y Tsukishima encima, casi abrazados. Demasiado cerca.

«Esto está mal…» Pensó Tadashi mientras Kei acercaba peligrosamente su rostro al suyo.

Eso fue por hoy, sé que en las últimas semanas he dejado en intriga todo esto y planeo no hacerlo en el próximo capítulo. También planeo mover las cosas entre estos 2 un poco más rápido.

Muchas muchas gracias a los lectores que me han seguido hasta este punto y mil gracias a los que me dejan reviews 3 Hoy como en todos los demás capítulos, agradecería mucho sus comentarios y todo eso, de verdad me animan a seguir.

Espero lo hayan disfrutado c:

Eso es todo, ¡hasta otra!