Capítulo 3: Los retoños de la desgracia
La golpiza de Koizumi aún tenía rastro, pero no físico. Era estupor lo que reinaba en mi pecho. Estupor, y también confusión mezclada con cierto enojo por no poder averiguarlo. Cada vez que veía a Koizumi, en vez de halagarme o algo así, me gruñía (¡y hasta me ladraba y hacía muecas terroríficas!). Era terriblemente mortal acercarse a ella, y sin embargo, yo no podía averiguar qué demonios le pasaba, ni por qué mi plan de amigarme con ella una vez más había fracasado.
Intenté sacarle datos a Nobu: nada. Ella también me decía que Koizumi se comportaba extraña, que tenía los ojos hinchados y venosos de tanto jugar videojuegos, y también me decía que no quería oír un retazo de mi nombre.
Al parecer, me odiaba nuevamente… ¡PERO YO NO HABÍA TENIDO CULPA ALGUNA, DEMONIOS! Desde el concierto de Umibozu estaba demasiado ensañada conmigo, me golpeaba, y me trataba de mala manera. A veces me gritaba "Devuélvemelo" sin saber a qué diablos se debía. Solía acompañar esa demanda con zamarreos constantes que yo interrumpía con gritos y exigencias de por qué ese comportamiento tan inadecuado contra mí.
Era extraño.
Lo peor de todo, es que ese concierto había sido un plan de mi parte para oírla de vuelta feliz… (¡agh, que endemionadamente cursi se oyó eso!) Siempre terminaba lastimándola por cualquier motivo en especial. Pero yo también era víctima de las garras de Koizumi: su amor me estaba condenando ¡Y no sentía nada por ella! Entonces, si así era el caso: ¿Por qué me preocupaba por ella? ¿Por qué quería cerciorarme de que aún debía ser mi amiga? Simple: no quería perder su amistad porque… porque…
-"Porque la amas, imbécil. Pero eso es inadmisible para tu orgullo" se burló la vocecita en mi cabeza.
-"¡IDIOTA! Si la amara en verdad, no hubiera dudado en decirle que SÍ cuando se me declaró" le contesté enfadado, mientras me tapaba hasta los oídos con las sábanas de mi cama.
-"Si tanto le disgustas, entonces ¿Por qué te esfuerzas por volver a unir lazos de amistad con ella?"- insistió la muy obstinada.
Gruñí en voz baja, mientras la almohada me tapaba el rostro. No tenía razón en lo absoluto, y sin embargo, esa estúpida voz mental no me había abandonado desde que Koizumi me visitó.
No obstante, a pesar de la voz en mi cabeza y las discusiones que solía entablar con ella a menudo (sinónimo de "TODO EL TIEMPO"), tenía una teoría en mi cabeza: Koizumi se había vuelto loca.
Tenía hipótesis bien formadas. Desde la visita, sólo tenía recuerdos borrosos de la conversación que mantuvimos ella y yo luego de comer las mandarinas que me convidó. Pero luego de eso, los recuerdos se disiparon y ya no podía rememorar nada más. Tuve que haber hecho algo malo para que ella se enfadara conmigo de esa manera tan drástica. Miles de veces le insinué sobre ese comportamiento, pero sólo obtenía palizas en vez de explicaciones (algo típico en ella). Ni Nobu, Nakao, Chiharu, y Suzuki sabían qué demonios le pasaba a Koizumi.
Conclusión: se había vuelto loca porque yo no la amaba…
No, no era tanto, pero esa incertidumbre me invadía más al punto de no poder dormir por las noches pensando qué le sucedía y que había hecho yo de malo que le había molestado…
"Yo no hice nada" me decía a mí mismo. Pero no era del todo seguro, ya que una parte de mi consciencia me decía que yo no estaba limpio del todo.
A pesar de que no recibía acosos ni insistencia por parte de ella, tampoco recibía buenos tratos…ni halagos. En verdad, estaba dolido y confundido: me había esforzado para llevarnos bien pese a nuestra tensa relación de amistad. Por una parte, mi corazón no latía por ella. Pero ella quería obligarme de alguna manera a enamorarme ¿Cómo?: esforzándose. Y ese esfuerzo me halagaba de tal manera, que no podía contradecirla siempre. Nunca me había sentido tan valioso ni cuidado tan celosamente por alguien como me sentí con ella. Era algo que podía ser insignificante, pero a mí me maravillaba de una manera asombrosa y me sentía realmente importante por muy egoísta y estúpido que sonara...
Con Koizumi podía esperarme miles de sorpresas, pero todas ellas me mostraban el amor que sentía por mí y lo importante que era yo para ella. Y a eso iba, aunque no lo decía, aunque lo disimulaba muy bien, el sentido de mi vida quedó tallado en eso: ser valioso, embriagado en halagos que ella me hacía, preciado gracias a ser alguien que gobernaba en el corazón de una persona como ella.
Fuera desagradable a veces o una gigantona idiota, yo la apreciaba muchísimo. La quería, y la valoraba como buena amiga que era. Ella era, para mí, alguien importante para mí aunque no pudiera ganarse mi amor. Pero se esforzaba en ello, y no como lo hacían la mayoría de las chicas que se maquillaban o coqueteaban demasiado, y se deshacían en timidez y dulzura. Koizumi, por más que lo intentara, estaba lejos de ser dulce. Pero era alguien directa, ruda y valiente: decía las cosas como eran y no tenía como don ocultar sus sentimientos ni demostrarlos de la manera tradicional: lo hacía con atenciones y esfuerzos tan tenaces, tan vivaces que me dejaban impresionado. Era tan alta por fuera como por dentro.
No era cualquier chica. También era claro que no existían personas como ella, y que a pesar de los defectos mostrados ante todos, ese tipo de chicas eran valiosas y quizás las mejores que había…
…Claro que todas esas reflexiones sonaron cursis e impropias de mi persona. Pero el hecho es que eran la encarnación de la realidad.
Por eso estaba tan dolido, confundido y enojado con ella. Ya no era la Koizumi que se esforzaba. Parecía repudiarme en vez de amarme, y no sé por qué sentí mal presentimiento sobre eso. Me sentí alertado.
Esa sensación de inquietud duró el día de la desgracia…
Fue el día en que retomamos las clases, y nos dieron el tablón de anuncios de nuestras clases: otra vez con Nakao, Chiharu, Nobu, Suzuki…Y Koizumi.
La vi de espaldas diciéndole algo con brusquedad a Nobu. Decidí hacerme el desinteresado e ir junto a mis amigas a conversar.
"Quizás ella ya no está enfadada…Quizás ha sido algo del momento" pensé.
Qué pensamientos erróneos. MUY MUY ERRÓNEOS.
-Vaya…Parece que estaremos en la misma clase los tres años…-comenté en voz alta para que me escucharan-. Seguirán llamándonos All Hanshin-Kyojin hasta el final ¿Hasta cuándo pararán con esa broma?-agregué la última incógnita fijando mi vista en las chicas.
A pesar de las molestias, me alegraba en el fondo tener esa esperanza de que ella volviera a ser la misma de siempre…
Sin embargo, la monstruosa cara de Koizumi me acechó furiosa, y el jarrón de esperanzas se hizo trizas. Sentí mis mejillas tironearse y ser pellizcadas con violencia mientras su voz impregnada de cólera me gritaba:
-¡Eso debería decir yo, maldito enano!
Me zafé de un manotazo, ya harto de esas patrañas.
-¿¡A ti qué demonios te sucede!?-inquirí entre enfadado y asustado.
-¡Eso deberías saber tú, microbio!-me replicó con su cara terroríficamente desdeñosa.
-¿Qué te pasa? Empezamos el curso nuevo y ya estás enfadada ¿¡Qué es lo que te hice de malo!?-la enfrenté, preveniéndome de cualquier amenaza que pudiera desatar contra mí
Nobu, asustada por nuestra discusión (y tenía razón al estarlo: Koizumi destilaba veneno por donde se la viera) tartamudeó:
-B…Bueno, yo iré a buscar a Chiharu-chan…Y a…Los demás-dicho esto, salió volando como si el diablo se la llevara.
La miré preocupado y también confundido. Ella me devolvió unos ojos frustrados como mirada:
-Estás de malhumor desde el concierto de Umibozu-le dije-¿Umibozu, acaso, hizo algo mal?
-Umibozu estuvo sensacional, como es de esperar-me dijo sonriendo amargamente y evadiendo mi mirada.
-¿Entonces qué es lo que te pasa? Dilo claramente.
La pesadilla retornó más pesada que nunca. Ella dejó de sonreír y me miró de soslayo:
-¿En serio lo has olvidado?-la dureza y dolor de sus palabras me impresionaron. Pero también había algo que me inquietaba ¿Acaso yo había olvidado algo? ¿Qué demonios era?
Sentí el sudor correr por mi frente:
-¿Ol…Olvidar?-titubeé-¿De qué me hablas?
-Mi…Mi primer beso-musitó para sí, mientras temblaba de ira y se preparaba para atacarme.
Sentí cómo mis ropas eran aferradas por sus manos y me gritó:
-¡Devuélvelo! ¡Devuelve mi primer beso!-luego se esas palabras, sus ojos tornaron un brillo dolorido y de rencor.
Una revolución se tornó oscura en mi cabeza: Cuando algunas veces me dijo "Devuélvelo"… ¿SE REFERÍA A SU PRIMER BESO? En parte, eso aliviaba mi incertidumbre. Pero…Si me pedía que yo se lo devolviera…era ¡porque yo le había robado su primer beso!
"No, no, no…Esto tiene que ser un error… NO HAY DUDA: Koizumi enloqueció... ¿De dónde imaginó esas locuras?… ¿En qué momento yo pude haberla…?" pensé atormentado.
-¿K…Koizumi?-pregunté, luego de que sus manos me soltaran.
Sí: tenía que ser un error. Yo nunca recordé haberla besado. Tampoco jamás lo hice… Eso era imposible. Jamás hubiera sido capaz de ilusionarla y menos con un beso donde yo no estaba seguro de lo que realmente sentía por ella, por más que la memoria perspicaz me hubiera fallado… Sin embargo, ahí estaba ella, reclamando que yo le devolviera su primer beso… Sí: había enloquecido, no había duda alguna.
Saqué el celular de mi bolsillo, dispuesto a llamar a la ambulancia. Quizás Koizumi en el camino se había golpeado la cabeza y ese traumatismo le había causado alucinaciones. Sí…Eso tenía que ser.
-El 119 es el número de la ambulancia ¿no?-balbuceé para mí mismo.
Un golpe en mi cabeza llamó mi atención:
-¡¿Qué demonios haces?! –chilló.
-¿Qué tipo de alucinación has tenido?-le pregunté asustado. Koizumi sólo me miró con incertidumbre, a la que yo respondí:-¡La próxima vez aparece con un certificado de matrimonio y di que nos hemos casado!
Era algo parecido: ¿Me había emborrachado y la había besado? ¡Insensato! Nunca hubiera cometido ese tipo de error. Quizás ella se había hartado de mi nula respuesta hacia sus atenciones…Y me había mentido. Aunque no la creía capaz de eso, era una posibilidad.
Sus ojos cambiaron a dos oasis enloquecidos. Pero no me iba de allí hasta aclararle sus fantasías. La tomé suavemente de sus hombros:
-¡Espabila de una vez! Puede que no recuerde lo que pasó, pero no mezcles la realidad con las fantasías ¿De acuerdo? No te dejes llevar ¿De acuerdo?... ¿De acuerdo?
Quería estar seguro de su respuesta…Que no fue muy generosa, sino una sarta de insultos acompañada por otro de sus tantos golpes.
Eso no quitaba mi idea asentada en que ella me reclamaba una fantasía mezclada con un suceso real… Besarla ¿Para qué haría eso? Era ilógico, irracional…Imposible. No cabía duda de eso.
Era cierto que mi memoria falló, pero aún seguía confundido. Y más con la historia que había inventado, de eso no cabía duda. Y tampoco dudé en seguir pensando el enojo de ella hasta que llegamos junto a Nakao al aula.
Ahí estaba ella…Cambiada totalmente. Por un momento, tuve algo de desconcierto hasta que la vi totalmente envuelta en una bruma que yo desconocía. Tenía cara de tonta, y parecía pensar en algo específico que yo desconocía:
-¿En qué clase estará?-la oí decirse a sí misma mientras miraba con ojos… ¿enamorados? hacia el techo.
Algo me dijo que no era bueno. Que había algo en esa situación que era malo, y no me lo pude explicar. Aunque mi orgullo me obligaba a actuar molesto con ella, aunque en el fondo me preocupé un poco:
-¿Qué demonios te pasa ahora?-le gruñí-Estás dándome repelús…
Ella me frunció el ceño enfadada… Señal que me alertó también… ¿En quién estaba pensando…?
Claro que su cara fruncida cambió a una terrorífica mientras reía siniestramente. Trataba de ser lo que no era: alguien delicada y dulce. Me sobresalté, espantado.
-Jejeje…No…No tengo que arruinar mi preciosa cara-se decía.
La miré con escalofríos mientras mi lado sarcástico se desenterraba:
-¿Preciosa?-pude inquirir-Yo diría monstruosa.
-¡Cain-sama me dijo eso!-me replicó molesta y también como si algo le chocara en contra.
"¿Quién demonios es 'Cain-sama?'" me pregunté mientras mi mente reproducía la palabra DANGER una y otra vez. Estaba asustado, y no era sólo porque ella estaba imaginando…
Me quise convencer y tapar mis señales de alerta con la firme teoría que sostuve: ¡Koizumi y sus fantasías nuevamente! Hoy estaba alucinando demasiado.
-¡Diablos! ¡Koizmu está fantaseando con un amante imaginario!-dije alertado, mientras me acercaba al banco de Nakao-¡Y encima es un extranjero!
-Ah…Así que aún no lo ha superado-comentó mi amigo.
Entonces él sabía algo… No lo ha superado encerraba una pista, el motivo por el cual quizás ella se enfadó conmigo.
-¿Eh? ¿He hecho algo malo?-le pregunté aterrorizado.
-No lo sé-me contestó despreocupado.
"Idiota" pensé mientras mi ilusión de rasgaba de un tirón. Pensé quizás que Nakao me dijera algo, una pista… Pero no decía nada. Quizás ni siquiera sabía, y me había jugado una mala pesada.
Pero mis sospechas y el enojo de Koizumi sólo eran el comienzo…Aún no sabía la desgracias que me esperaba.
La puerta bruscamente se abrió, apareciendo Nakano-sensei (aunque solía llevarme mal con él, en el fondo no me caía mal…sólo que el muy idiota me había convertido en integrante del dúo cómico en nuestra clase) Además, pensé aterrorizado si ese gorila (como lo llamábamos a menudo) volvía a ser nuestro instructor de clase, estaríamos sin vacaciones de verano nuevamente… Al parecer, otra vez sí.
-Bueno, vuelvan a sus asientos-ordenó, mientras se acercaba a su escritorio.
Hubo murmullos en su contra, y yo me uní ¡Porque ya me había cansado de esa cara todo el tiempo!
-¡Otra vez el gorila! Ya estoy cansado de verlo-musitaban las protestan en toda el aula.
-Ya les dije que no me llamen así, soy Nakano-sensei-respondió tan despreocupado como imponente, virtudes demasiado contrarias para ir de la mano en una persona…Aunque al parecer él lograba mezclar lo imposible.
Hubo risas por su respuesta, por lo que aparentó estar molesto aunque no se notara tanto.
-Bien, ya les dije que no es gracioso. En fin, acabemos con esto rápidamente-dijo, mientras un lápiz rascaba su cuero cabelludo-Los delegados serán Otani y Koizumi.
Ahí se fue mi buen humor que había emergido con la molestia de Nakano-sensei… De un tirón había decidido algo que yo en el momento rechacé… ¡Siempre lo mismo, encima con es amazona! Peor si ella estaba enfadada conmigo. Esa decisión fue tan poco democrática, que me levanté al mismo tiempo que Koizumi a protestar:
-¡Un momento!-objetamos al unísono.
-¿Tienen algún problema?-inquirió despreocupado
-¡Sí muchísimos!-respondimos los dos juntos otra vez.
-Ah, lo siento, lo siento-respondió con calma-Antes de eso, me olvidaba de algo importante.
-¿En serio? ¿Ya lo tenía decidido?- y yo supe que estaba perdido: Nakano-sensei no iba a cambiar de opinión. Eso era totalmente seguro, pero seguí protestando junto a la gigantona para que cambie de opinión.
-Tenemos un profesor nuevo que será ayudante del tutor. Déjenme presentarlo-agregó-¡Maitake-sensei!
Quedaba, por ese entonces, en el aire la decisión de ser delegados de la clase o no. Sin embargo, eso no era trascendente como lo que iba a sucederme en eso momento: la desgracia, viva y completa. El motivo por el cual iba a terminar arruinado.
Mi derrota.
Miré atento la puerta correrse, sin saber qué clase de ser despreciable se encontraba detrás de ella, sin saber nada. Pero las malas sensaciones que fluían en mis venas no estaban tan equivocadas.
-¡Qué cruel es, profesor! Yo pensaba que se había olvidado de mí-bromeaba una voz suave, pero afeminada.
-Lo siento, lo siento-respondió Nakano-sensei.
Era sin duda un profesor, pero el más terrorífico que pudo pasar por mis ojos: de tez demasiado blanca, como si estuviera desteñido; de cabello largo y negro; y su camisa
(¡qué terror!) estaba desprendida hasta su pecho.
Era el prototipo que les solía fascinar a las mujeres, y yo me preguntaba qué demonios veían en un tipo así. Demasiado estético y horroroso.
No obstante, eso no fue el clavo que se hundió en mi pecho, sino ver a Koizumi saltar de su lugar gritando frente a todos:
-¡C…Cain-sama!
Estaba loca. Estaba loca y pensaba que ese muñeco de torta era ese tal Cain-sama del que hablaba. Quizás, en su despecho, había creado un chico imaginario. Sí, no había duda, Koizumi estaba enloqueciendo y me asustaba. Me asustaba muchísimo. Esas teorías tapaban mi verdadero miedo, uno que no supe explicar en ese momento.
-¡Cálmate Koizumi! ¡Esa persona no existe de verdad!-le respondí trémulo, mientras me levantaba de mi banco. Como era el deber de amigo, iba a socorrerla por más loca que estuviese.
-Ah, eres la chica de antes ¿verdad?-preguntó él, haciéndose el dulce con Koizumi.
Me quedé atónito ¿¡O sea que él ya la conocía!? Tuve una fuerte presión en mis piernas, y me sentí un tremendo idiota de repente sin saber por qué.
-Sí, ¿eres el profesor?-preguntó a su vez ella, embelesada y también emocionada.
Me asusté más que de costumbre. Koizumi estaba loca, y había hecho un alardeo frente a todos por alguien que no existía. Pero ¿Por qué él parecía conocerla? ¿Por qué le llamaba Cain-sama? ¿¡Qué demonios estaba pasando!?
No sé por qué pero tuve un plan: llamar a la ambulancia, usar a ese profesor como cebo y hacer que Koizumi perdiera la memoria y me olvidara de una vez por todas. Quizás hubiera optado por decirle que sí cuando me pidió salir con ella, pero eso hubiera sido un error tremendo…
"¡Ya se! Tomaré unos libros que me indiquen cómo hipnotizar a una persona y entonces curaré a Koizumi…" pensaba mientras la miraba aterrorizado.
Nobu se me acercó desde su pupitre y tironeó de mi campera, lo cual me ayudó a salir de mi estupor.
-¿De verdad se llama Cain?-susurré tembloroso.
-Claro que no, sólo se parece al personaje de un videojuego.
¡Entonces era eso!: Nobuko me había dicho una vez que Koizumi últimamente se la pasaba jugando videojuegos. Quizás ese idiota de Maitake-sensei se parecía a ese Cain-sama del que la gigantona hablaba…
"¡Qué mal gusto tiene esa amazona!" pensé.
-"Se supone que eras tú el que le gustaba a Koizumi…" me acusó burlona la vocecita en mi cabeza. Sentí que mi rostro se ponía blanco.
Claro que entre toda esa bruma de confusiones, no pude escuchar bien al profesor que estaba diciendo:
-…Seré su nuevo profesor de inglés y ayudante de su tutor-decía con su voz ridícula. Entonces dijo el nombre sinónimo de desmoronamiento-Me llamo Maitake Kuniumi. Pero pueden llamarme Maity.
A esa altura, todas las chicas gritaban con fervor y emocionadas. Por mi parte, yo sólo pensaba que "Maity" era un apodo tan patético como el idiota que lo portaba.
No sé por qué, pero Nobu se me unió en el pesimismo. Él siguió hablando:
-Acabo de llegar de Tokio, así que apenas conozco Osaka. Si no les importa, enséñenme cuanto puedan-eso, sin exagerar, sonaba más a cortejo que una presentación formal de profesor a alumno.
Todas las chicas, incluida la gigantona, gritaron que con gusto iban a ayudarle. Yo aún me encontraba en shock, y miraba con desdén a ese nuevo profesor. Era patético ¡por donde se lo mirara!
-¿Te parece que elijamos a los delegados de clase ahora?-le preguntó Nakano-sensei.
-Claro-le respondió con una sonrisa ridícula ese Maitake-sensei.
Risa se levantó de vuelta alzando la mano con ímpetu jamás producido.
-¡YO! ¡Me ofrezco de voluntaria!-gritó emocionada.
-¿De verdad? Muy bien ¿Quién será la otra persona…?-comenzó a preguntar Maitake-sensei.
Sentí un tirón de mi uniforme, y supe que estaba perdido: otra vez iba a formar parte del dúo cómico. Pero esta vez sí estaba asustado y disgustado realmente por la opción que ella había tomado sin consultarme.
-¡Sí! ¡Este pequeñín dice que se ofrece de voluntario!-respondió entusiasmada.
-¿¡EH!?
Siempre que eramos los delegados de clase, Koizumi y yo nos enojábamos…Pero no era un enojo real. Era fastidio, pero no se asemejaba en nada a la verdadera ira.
Sin embargo, esta vez no me enojé sino que tuve una mala sensación en la boca del estómago. No era común que ella se ofreciera de voluntaria, y menos conmigo. Y eso me molestó: ¿Por qué se ofrecía de voluntaria con ese profesor, y conmigo jamás lo hizo?
-Ya veo-respondió Maitake-sensei (el muy maldito)-¿Están todos de acuerdo?
-¡SÍ!-sentenciaron todos, mientras yo trataba de oponerme.
Había algo malo que circulaba en el aire, o quizás yo era el único que lo percibía. Pero era un hecho que me sentía estupefacto y también atormentado ¡Tantos hechos durante un período tan corto de tiempo! Eso era mucho para mí, debía descansar, debía…
-Esos dos son conocidos como los All Hanshin-Kyojin y son muy famosos por aquí…-comentó Nakano-sensei al otro idiota que se hacía llamar "Maity"
-¡Profesor!-lo retó la amazona, algo avergonzada y fastidiada.
-Vaya, qué apodo más bonito-comentó Maitake mientras le guiñaba un ojo a Koizumi.
Aún no repuesto del todo, volví a mi banco sin aire para respirar. La gigantona miraba con tanto entusiasmo a ese profesor nuevo, que no pude más que preocuparme. Había algo malo ahí, algo muy malo. Era claro que ese profesor se había ganado mi odio.
Mientras Koizumi seguía con su cara idiotamente entusiasmada por ÉL, yo me encontraba saliendo del estado de shock.
Pero detrás de ese desdén había algo más… ¿Por qué me molestaba tanto la presencia de esa persona? No lo sabía aún, pero era un hecho de que así era.
"Maitake-sensei…TE DETESTO" pudo escupir mi mente, envenenada sin razón alguna… ¿O sí había una razón para odiar a ese profesor?
Sí había una razón, pero no la sabía aún.
¡POR FIN! Mi querido Maity-sensei .3 *-* La pena es que bueno, lo tuve que poner de la perspectiva de Otani. Y es obvio lo que piensa él XD jajajaja. Disculpen por tardar, me enojé tanto conmigo. Pero el hecho es que estoy muy complicada u.u Lo siento! y GRACIAS POR LOS REVIEWS A TODOS me animaron. Ya verán que pondré más comedia en los próximos capítulos. Este está basado en el principio del capítulo 14...
Bueno, eso es todo. Espero que lo hayan disfrutado
Saludos!
LOVELY COMPLEX NO ME PERTENECE, TAMPOCO SUS PERSONAJES!
