¡Hola! Tal vez creyeron que estaba muerto. Sin embargo, no. Los exámenes me comieron la vida las últimas 2 semanas y la nueva historia que estoy haciendo me la consumió un poquito más.

Por supuesto, no podía dejar descuidada esta otra historia. Y después de mucho pensar, decidí que este capítulo 12 sería el capítulo final. Siento que ya conté lo que quería contar y pienso que con eso es suficiente.

Sin embargo, no hay porque ponerse triste (?) porque también decidí que haré esa serie de drabbles que comenté hace un tiempo.

Sin más que agregar aquí, espero lo disfruten mucho.

Todos los créditos son para Haruichi Furudate creador del manga y personajes de Haikyuu!


XII. Andrómeda

Yamaguchi Tadashi abrió los ojos y se dio cuenta de que la noche anterior no había sido un sueño. Y no había nada que lo hiciera más feliz que pensar eso.

Despertó con una nueva perspectiva del mundo, un invierno que antes se veía tan gris y moribundo, ahora se veía de tonos iluminados y vivaces, una nueva visión de la vida. Colores muertos pero tan brillantes que se veían llenos de vida.

Y todo solo por el hecho de amanecer al lado de Tsukishima.

Aún sentía la conmoción, aún sentía los sentimientos transmitidos en la tarde anterior, y aún podía escuchar a lo lejos los últimos acordes de la última canción que Tsukishima le había cantado.

Aún el mundo le daba vueltas, y aún se sentía en el cielo.

«Aunque…con él a mi lado, tal vez ya vivo en el cielo»

Se quedó varios segundos mirando la habitación y la cama sobre la cual estaba acostado, todas las mantas que tenía encima…no estaban la noche anterior.

No sentía frío. Al contrario, se sentía tan cómodamente cálido.

Cuando estuvo más despierto que dormido, y cuando dejó de soñar despierto con Tsukishima, se dio cuenta de que lo estaba abrazando por detrás.

Kei estaba muy pegado a él, abrazándolo con firmeza pese a que aún estaba dormido, con las piernas entrelazadas a las suyas. Como si no lo quisiera dejar ir.

Tadashi pudo sentirlo por completo, sentir todo su calor, sentir todo su ser aferrarse…era tal vez la sensación más bella del universo. Su vida bien podía estar completa.

Paso 5 minutos gozando plenamente del contacto hasta que sintió algo muy suave tocando su cuello.

Suave y ligeramente húmedo, tomó unos segundos hasta darse cuenta de qué era lo que estaba tocándolo. Eran los labios de Tsukishima.

Estaba besándole el cuello suave y amablemente. Pequeños roces ligeramente húmedos que fueron llenándole el cuerpo de un suave escalofrío.

—Tsukki, ¿estás despierto? —dijo, y por primera vez, no importaba si estaba dormido o no.

—Si, lo estoy. —Kei susurró a su oído, con la voz aún adormilada. —Buenos días, ¿Qué tal tu noche? —se pegó más a Yamaguchi.

Yamaguchi sonrió para sí mismo y acto seguido, se dio la vuelta en la cama, quedando frente a su Rey.

—Fue la mejor noche de mi vida. —lo abrazó con fuerza y le sonrió. —Todo gracias a ti, ¡Tsukki!

—Eso me alegra. —Kei tomó su mentón y suavemente, le depositó el primer beso del día. Su beso de buenos días. —¿Sabes? Me alegra mucho provocar esas cosas…pero solo si las provoco en ti.

Tadashi se sonrojó levemente, ahí estaba de nuevo diciendo cosas vergonzosas.

—Soñé contigo…estábamos frente a un lago y la luna se podía ver enorme. Estábamos sentados en el césped y tú tomabas mi mano. No pasaba nada más, solo eso, y solo así fue perfecto. —Kei lo volvió a besar cuando terminó de relatarle el sueño.

—Tsukki…todo eso es muy romántico, casi no pareces el mismo de siempre. —Tadashi soltó una suave risa.

—Eso es porque solo contigo quiero ser asi, solo contigo puedo ser auténtico de esta manera. —Kei le sonrió.

Se volvieron a abrazar, a besar y acurrucar. Duraron todo el día asi, por supuesto, solo se ponían de pie para ir a comer.

Después de eso, los días de su nueva relación fueron avanzando y pasaban uno tras otro como páginas de un libro. Las vacaciones de invierno habían terminado y la vida volvía a la normalidad.

Solo que a partir de ahora, "normalidad" iba a adquirir nuevo significado.

Tsukishima y Yamaguchi casi jamás se separaban, y ahora que su relación estaba en un nuevo nivel, ya nunca lo hacían.

«Las cosas no son tan distintas…solo que ahora, él es mi novio» Iban caminando rumbo a la escuela mientras Yamaguchi pensaba aquello. Aún era raro llamar a "Tsukki" su novio.

Durante las prácticas, Kei aprovechaba cualquier oportunidad que hubiera para susurrarle a Yamaguchi en el oído cosas como: «Ese último saque fue genial, pero puedes mejorar» o «Recuerda que te quiero mucho» y «Quisiera abrazarte, aunque fuera solo un poco».

Casi nadie lo notaba, pero Yamaguchi se sonrojaba como tomate y solo podía asentir ligeramente cada que Tsukishima le hablaba.

Algunas veces, ambos se quedaban después de las prácticas para poder disfrutarse el uno al otro en la sala de lockers. Solo se besaban, se abrazaban y se decían lo mucho que se querían.

Asi era su relación, estúpidamente romántica y demasiado cliché.

Pero eso a ambos los hacía extremadamente felices.

Yamaguchi pensaba mucho en los diversos aspectos de su relación, el romance estaba completamente desarrollado, su intimidad era perfecta y sin embargo, había un aspecto que estaba descuidado.

El sexual.

Y Tadashi pensaba sobre aquello, pensaba mucho sobre eso. Había escuchado que las parejas tenían contacto sexual seguido. Pero él y Tsukki jamás habían pasado de las caricias y besos. Durante varios días, eso agobió a Yamaguchi, aunque al final, llegó a una conclusión.

«Probablemente aún no lo necesitamos…»

Y era cierto, por el momento, el romance y la miel que ambos derrochaban eran suficientes para hacerlos sentir satisfechos.

Los días continuaban pasando, y el invierno empezaba a tocar su final. Tsukishima y Yamaguchi llevaban para entonces un mes y medio saliendo.

Una semana antes de la llegada de la primavera, Kei le hizo una propuesta a Yamaguchi.

—Escuché que el 21 de Marzo habrá una lluvia de estrellas…—estaban acostados como todas las tardes en la cama de Tsukishima. —¿Quisieras ir a algún sitio a verla? —le propuso mientras cambiaba los canales en la TV.

—¿Eh? —Yamaguchi tenía un poco de sueño. —Supongo que sería muy lindo, ¿no lo crees, Tsukki? —sonrió y se acurrucó más.

—Si, lo será. Además, recuerdo que alguna vez dijiste que querías ver una asi.

Aquello era cierto, pero Tadashi lo había dicho cuando tenían 12. Era increíble que lo recordara.

—Entonces es una cita. —Tadashi soltó una suave risa y se abrazó más a Tsukishima. Kei por su parte, solo pudo asentir.

La semana pasó rápido. Y el fin de semana llegó sin siquiera avisar.

Era sábado. 21 de Marzo, el día en el que el invierno moría y la primavera empezaba a florecer. El hielo empezaba a derretirse y las flores podían empezar a crecer tímidas pero hermosas.

Tsukishima lo había citado en su casa para después ir a algún sitio alto para poder ver la lluvia de estrellas juntos.

Para ese día, Tadashi había elegido ropa muy cómoda, pero también muy linda. Unos jeans azul oscuro y una camiseta verde con un chaleco naranja encima, zapatos rojos y unos guantes negros. Una no muy buena combinación, pero por alguna razón, Yamaguchi sabía que a Tsukishima le gustaba que se vistiera asi. Llevaba también una mochila grande donde guardaba postres y unas cuantas cosas más para el viaje.

Llegó de nuevo frente al portón de los Tsukishima y tocó. Apenas un par de golpes y la puerta se abrió. Kei salió de la casa con una camisa azul y unos jeans del mismo color, solo que más claros, tenía puestos unos zapatos cafés.

Pero lo que más le llamó la atención fue lo que Tsukki llevaba consigo.

Llevaba, igual que Tadashi, una mochila algo grande pero además tenía colgado al hombro un estuche alargado y grande que se veía un poco pesado.

—¿Y eso que es, Tsukki? —miró curioso el gran estuche mientras Tsukishima abría el portón y salía de la casa.

—Es un telescopio, es de Akiteru, me lo prestó por hoy. —dijo y después dio un vistazo a su novio. Sonrió. —Hoy te ves bien. —lo atrajo hacia sí y le dio un suave beso. —Vamos ya, se nos hará tarde.

—Pero Tsukki, apenas son las 4 de la tarde.

—Aún asi, vamos a un sitio lejano, en la mochila tengo una pequeña casa de campaña.

Yamaguchi entonces se sorprendió, aquello no era parte del plan.

—¡No traje suficiente comida! —dijo con un tono preocupado mientras caminaban.

—No importa, yo traje la suficiente. Deja de preocuparte, será divertido. —Kei volteó a verlo de nuevo y le sonrió otra vez.

Y así fue, Tadashi decidió hacer caso y no preocuparse por el momento.

Caminaron hasta llegar al metro más cercano, abordaron e iniciaron su viaje.

Se sentaron uno al lado del otro, el metro no estaba tan lleno y aquello era raro ya que solo eran las 4:30pm.

Duraron 2 horas viajando, si, el sitio al que iban a ir era de verdad lejano.

Cuando bajaron, el sol empezaba su marcha hacia el oeste y el cielo iniciaba a colorearse de naranja, eran las 6:32pm.

El metro los había dejado en un pueblito algo desolado, se veían varias casas de madera, pequeños riachuelos que atravesaban el pueblo y algunas personas a lo lejos estaban cosechando algo que parecía ser maíz. Aquel sitio era una comunidad rural muy alejada de lo que Tadashi conocía como "ciudad".

—Tsukki, ¿Dónde estamos? —se empezaba a impacientar un poco.

—No te preocupes, sé lo que hago y a donde vamos. —Kei solo lo tranquilizó y después le tomó la mano para caminar a lo que parecía ser una estación de bus.

Se quedaron ahí 20 minutos, esperando a que un bus algo destartalado llegara a la parada.

Era color arena, y estaba muy viejo, cuando ambos subieron, Yamaguchi tuvo que sostenerse de los tubos de los asientos para caminar por el pasillo del bus mientras Tsukishima pagaba. Se sentó al fondo y segundos después, Kei fue a sentarse a su lado. Los únicos viajeros en el camión eran él, Kei, el chofer y un anciano que estaba dormido en los asientos de más adelante.

El bus empezó a escalar por un camino rocoso, ligeramente empinado mientras todo traqueteaba. Yamaguchi ya no estaba tan seguro sobre todo ese viaje.

Otros 20 minutos pasaron para que el bus parara y Tsukishima se pusiera de pie, bajando del autobús. Eran las 7:10 pm y el cielo iniciaba a oscurecerse.

Bajaron al pie de las escaleras de un templo, frente a las escaleras se encontraba el camino del bus y más allá, estaba un mirador. Yamaguchi fue hacia allá y miró por hacia abajo, sujetándose a la baranda.

El paisaje era hermoso.

Aquél pueblo desabrido en el que se habían bajado del metro se podía ver desde ahí. Comprendió que el bus subió una montaña y los llevo casi hasta la cima.

La noche hacía que desde allá arriba, el pueblo fuera un tumulto de luces no tan lejanas. Yamaguchi no sabría decir la altura que el sitio tenía, solo sabía que desde ahí, se podía ver todo el pueblo a la perfección.

Un viento algo frío le acarició las pecas y se estremeció.

—Tsukki, ¡Tsukki! Ven, mira aquí. —le gritó a Kei en un tono algo infantil mientras el mencionado cruzaba para llegar al mirador. —El paisaje es precioso aquí. —dijo mientras Kei se ponía a su lado.

—Si, lo sé, he estado aquí antes. —Tsukishima lo tomó por la cintura y lo besó. —Solo quiero que lo veas…porque me encanta este paisaje. —lo besó otra vez. —Y también me encantas tú.

—No digas esas cosas vergonzosas…además, aún debemos ver la lluvia, ¿recuerdas?

Después, ambos subieron las escaleras del templo y luego, siguieron por un sendero que los llevaba aún más arriba.

Mientras caminaban por dicho sendero, el bosque que hasta ese momento Yamaguchi no había notado, los empezaba a cubrir. Iban tomados de la mano.

Para entonces ya debían ser las 8:15pm.

Unas cuantas luciérnagas empezaban a salir de los árboles e iluminaban su camino.

Y al cabo de unos segundos, llegaron al sitio ansiado.

Yamaguchi perdió un poco el aliento al verlo.

Era un llano extenso que estaba totalmente iluminado por la luz de la luna, había césped y flores que crecían en el suelo, el bosque se cerraba en torno a ese sitio.

Kei bajó las mochilas y ambos armaron la casa de campaña. Cuando estuvo lista, Tsukishima empezó a armar el telescopio con algunas dificultades.

—¿Necesitas que te ayude, Tsukki? —dijo cuando vio que continuaba en problemas.

—No, tengo esto bajo control, Akiteru me enseñó a armarlo. —el tono de Kei intentaba sonar genial, pero Yamaguchi sabía que Tsukki no tenía nada bajo control.

—¿Olvidaste como hacerlo, verdad? —Tadashi soltó una suave risa mientras Tsukishima asentía derrotado.

Pasaron después otra media hora armando juntos el telescopio. Cuando al fin lo lograron, Tadashi se sentó en el suelo, victorioso.

—Ven, quiero que veas algo. —Tsukishima lo llamó mientras enfocaba y apuntaba el telescopio al cielo estrellado.

Yamaguchi se acercó y cuando lo tuvo ajustado, Kei se hizo a un lado.

—Mira, aquella de allá es Andrómeda…tiene forma de "V".—dijo cuando Tadashi ya tenía un ojo puesto en el telescopio.

Yamaguchi la ubicó rápidamente.

—La veo, Tsukki, es linda. —sonrió y Kei ajustó el telescopio hacia otro lado.

—Aquella es Orión, tiene forma de arquero…—Tsukishima lo abrazó por atrás. —Y aquella es Casiopea, tiene la forma de una "W" ¿la ves? —le susurró cerca del oído.

—S-Si…puedo verla. —después se separó del telescopio. —Tsukki, ya es hora de la lluvia de estrellas, ¿n-no?

—Si, tienes razón, ya casi.

Tsukishima después sacó una cobija y la puso sobre el césped, acostándose sobre ella.

—Ven, después de todo, vinimos a ver esto… —Yamaguchi hizo caso y fue a acostarse a su lado, abrazándolo.

—¿Sabes, Tsukki? Todo esto es muy lindo…gracias por traerme aquí. —se abrazó más a su novio.

—No es nada que agradecer, Yamaguchi, es solo que me inspiras hacer estas cosas…

Y antes de que Tadashi pudiera decir algo más, miro hacia el cielo y vio como las estrellas empezaban a rasgar el cielo nocturno. Pequeñas y tímidas estrellas corrían de un lado al otro del cielo pero en cuestión de segundos se convirtieron en decenas y decenas de estrellas que desfilaban rápidamente de un lado a otro.

Yamaguchi pasó por lo menos 5 minutos mirándolas sin retirarles la mirada. Hasta que decidió voltear a un lado.

Tsukishima lo estaba mirando fijamente.

—¿Qué pasa, Tsukki? —lo miró un poco extrañado.

—No es nada, solo te miro. —Kei siguió sin inmutarse.

—¿Por qué? Si allá arriba el cielo se ve genial… —Yamaguchi regresó su mirada al cielo, ahora más estrellas decoraban el firmamento.

Tsukishima lo tomó del mentón y con rapidez, lo volteó y le dio un beso algo prolongado.

—¡Tonto! —dijo riendo suavemente cuando se separaron. —Todas las estrellas que necesito están aquí mismo… —y después le acarició las mejillas llenas de pecas a Tadashi, de manera gentil. Yamaguchi se puso completamente rojo.

—N-No digas esas cosas…

—¿Por qué? —Kei empezó a besarle las mejillas lentamente, pareciera que estuviera besándole peca por peca.

Tadashi ya no contestó nada, sino que buscó sujetarle la mano a Tsukishima. Y cuando logró tomar su mano y apretarla con la suya, empezó a pensar.

Empezó a pensar en todo lo que había pasado durante aquellas vacaciones de invierno…desde aquellos días donde Tsukishima estaba enfermo hasta el día en el que lo besó siendo víctima de la fiebre. Todo parecía como si hubiera sido ayer.

Yamaguchi comprendió que después de tanto fantasear con su "mejor amigo" al fin su fantasía se había vuelto realidad y que después de tanto tiempo, estaba viviendo el sueño.

También se dio cuenta de que la meta que se había propuesto aquél día en el que lloró amargamente ya se había cumplido.

Las murallas de su Rey del Hielo ya estaban más que derretidas.

Y fue bajo las estrellas de esa noche de Marzo cuando se dio cuenta que el fuego de ambos corazones ya estaban unidos. Tal vez durarían asi meses, o años, o incluso toda la vida. No importaba.

Lo único que importaba es que en el "ahora" estaban juntos.

Yamaguchi dio su misión por concluida.

Concluida y completada con éxito.


Eso fue todo.

Me siento un poco triste por terminar esta historia, es como si una pequeña parte de mi se hubiera muerto(?), pero como mencioné arriba, esto no termina aquí, sino que continuaré con los drabbles. Empezaré pronto con esa nueva historia, antes debo actualizar en Aquél que Roba la Luna y subir los otros one-shots que prometí hace eones.

Fuera de eso, quiero agradecerles de todo corazón por haber leído toda esta historia. ¡De verdad! Jamás habría esperado tantos reviews QAQ. Me siento muy satisfecho y muy orgulloso con toda esta historia y sin ustedes, lectores de mi alma, jamás habría llegado a siquiera terminarla. Asi que quiero que sepan que son importantes uvu. Y como siempre (y ahora por última vez) me encantaría mucho saber si este final (y la historia en general) les gustó y todo eso, asi que espero sus reviews.

En fin, de nuevo, muchísimas gracias y ya nos leeremos en mis demás historias.

¡Hasta otra!