Los personajes no me pertenecen en lo más mínimo, pero las ideas (a menos que yo aclaré que no) si son mías.
Las prácticas habían demorado demasiado, y no sólo fue eso, sino un par de entrevistas a los medios, firmas de autógrafos, y demostraciones en circuito callejero. No podía quejarse, todo eso era parte de su sueño de ser la mejor piloto de carreras en la historia del automovilismo.
Haruka Tenoh, cansada, entró al departamento que había rentado en la ciudad para mayor comodidad, arrojó las llaves de su auto por instinto a la mesa colocada al lado de la puerta y encendiendo la luz del pasillo mirando el reloj que marcaba ya pasadas la medianoche, dejó escapar un bostezo que cubrió con su mano mientras se despojaba de sus zapatos y de su chaqueta de piel que usaba para ir a los entrenamientos, silenciosamente se dirigió a la cocina y bebió directamente del envase de té helado, al regresarlo a su lugar sonrió, si Michiru la hubiese observado seguro se molestaría con ella.
Siguió caminando a media luz hacía el baño para quitarse la grasa de sus manos y el sudor que traía por todo el cuerpo, una ducha rápida con agua fría bastaba, al salir se vistió con lo necesario para dormir, lavó sus dientes y se dirigió a su habitación.
Al abrir la puerta, un aroma a mar, arena y rosas la recibió, la tenue luz de la media luna que había en el cielo iluminaba con discreción a la diosa aguamarina que la esperaba, con respiración suave y profundamente dormida, cubierta con las sábanas blancas que ambas habían decidido comprar por no ponerse de acuerdo en que color elegir, la rubia sonrió y cerró la puerta a sus espaldas con cuidado para no despertar a su pareja.
-¿Día largo?- preguntó la Princesa de Neptuno entre sueños al sentir a la Princesa de Urano colarse entre las sábanas.
-Algo así- respondió Tenoh acariciando la mejilla de Kahio amorosamente- Pero ya estoy en casa- agregó besando a su amada en el cuello, creándole un escalofrió por todo el cuerpo a la violinista, que pronto fue rodeada por los fuertes brazos de su amante.
Ambas sonrieron, no importaba que no estuviesen en su casa, siempre que Haruka pudiera rodear con sus brazos el divino cuerpo de Michiru y la aguamarina sintiera la cálida respiración de la rubia en su cuello al momento de dormir, cualquier lugar sería su hogar.
Había dicho que actualizaba si me llegaban 7 reviews, pero fueron 10!
SatouSei, Bubuzuke, Ficr, LiGlez, Bash07, Sieghart, Ali y Gabi! Y a los lectores anónimos también muchas gracias! Muchísimas!
recuerden dejar sus reviews y peticiones =D ya estoy trabajando en las de Sieghart ; ) y de nuevo, gracias!
