Después de mucho tiempo! y agradeciendo los ya casi 200 review y su infinito apoyo, la escena que tanto pidieron! ... y qué pasó después de que Seiya y sErena dejaron solas a Haruka y Michiru? LÓGICO! un Lemon!
Gracias!
"Mía"
El espejo que se encontraba a las espaldas de Michiru se humedecia por el calor de los dos cuerpos que chocaban contra él, los tacones se encajaban sobre la espalda semidesnuda de Haruka, quien no sólo la besaba, mordia su cuello, entrelazaba sus dedos en el cabello de la aguamarina, respiraba cerca de su oido... provocandole a la violinista mil sensaciones a las que se aferraba cómo si de ellas dependiera su vida.
El único sonido existente en ese camerino era el respirar acelerado de ambas mujeres. La fogosidad que rodeaba la habitación hacía que los cuerpos que se amaban sobre el tocador sudaran pasión y deseo. Mirar alrededor confirmaba la manera apresurada en que la sailor de los vientos había desvestido a la Princesa de Neptuno; el vestido blanco yacía en medio de la habitación y los guantes que le hacian juego se posaban aleatoriamente sobre el piso, el chaleco y la camisa de Tenoh habían sido despojados de su dueña con prisa en el camino al mueble sobre el que se amaban, y mientras las manos impacientes de Kaioh buscaban la manera de deshacerse de la prenda que cubria los pechos de su amante, la rubia se sumergia en besos entre los de la violinista.
-Muerdeme- ordeno Michiru en un gemido ahogado, lanzando su cabeza hacia atrás y dandose por vencida a desnudar a Haruka, quien sentía ambas manos de la sailor de los mares surcar su cabello y presionarla contra uno de sus pechos, la ojiverde hizo caso al mandato de su amante, creandole espasmos hasta el alma a la aguamarina mientras sus manos surcaban violentamente la espalda de la concertista para deshacerse de los encajes y tomar con ambas manos los aperlados pechos. Al separar sus labios, Tenoh sonrio al ver la marca que había dejado sobre su mujer, miro a los ojos de su Sirena aún con esa sonrisa arrogante, recibiendo como repsuesta un apaisonado beso en los labios sellado con una mordida que casi le hace sangrar.
-¿Más?- Preguntó la guardiana de Urano sintiendo cómo las piernas de su compañera de batalla le rodeaban por la cintura y era guiada de nuevo por las manos de Neptune que se aferraban aún a su cuello.
-Más- respondió la aguamarina sintiendo el roce de la mejilla de su pareja sobre su cuello.
Había algo que siempre las incitaba ahacer el amor en lugares donde era prohibido. Socialmente hablando, claro, porque para ellas, hasta el rincón más iluminado era el indicado para dejarse venir en pasión.
Haruka sujetó con fuerza las caderas de Michiru, ella aferró sus piernas a la cintura de la ojiverde y sintió cómo era levantada del mueble por la fuerza característica de la rubia que no despegaba sus labios de la nívea piel de Kaioh, sintiendo sobre su vientre desnudo el encaje que cubría aquella palpitante zona de la aguamarina quién gemía tretejiendo sus dedos con los mechones de Tenoh. La velocista perdía el equilibrío con el movimiento de la mujer que agarraba por la parte final de su espalda, pero con un ágil movimiento, la aguamarina había sido levantada hasta que sus pechos llegaran a la altura del rostro de la rubia, quien sintiendo los tacones de su amante encajarse en su cintura, hundía su rostro entre las curvas de su amante, repartiendo mordidas, encajando sus dedos en la suave piel de quien le rasgaba los hombros a gemidos.
Kaioh sintió el fuerte golpe en su espalda al ser subyugada contra la rasposa pared, tirando del cabello de Tenoh hacía atrás en un gesto de dolor y perderse ambas en la mirada lasciciva que tenían. El aire a su alrededor podía ser cortado debido a la tensión que se generaba en esos ojos verdes que miraban a la violinista posesivamente. El pecho de Michiru se movía agitado, nervioso, ardiendo frente a los labios que la llevaban al paraiso y a las peurtas del infierno; ansiaba más, y la sonrisa que comenzaba a arquear Haruka mientras deslizaba sutilmente su mano bajo la ropa interior de ella la llevaron a rasgar la tez de la princesa de Uranu, quien ante el dolor causado no dudo en clavar sus dedos dentro de la húmeda violínista, quien ante repentina exposión no pudo hacer más que arrojar de nuevo sus pechos contra los labios de la ojiverde.
-Mía- Haruka Tenoh la aprisiono más contra la pared y le hacía saber con un movimiento de su mano y una roja marca en los pechos de su amante a quien debía dejar entrar sólamente a su camerino.
-¿De eso se trata?- la pregunta entrecortada por el gozo que sentía Michiru Kaioh hizo que la mujer que la sostenía la mirara con prepotencia y detuviera sus caricias .
-Claro- respondió sujetandola de la mejilla con una soberbia sonrisa- eres mía, Michiru Kaioh- clavó más sus dedos dentro de su amante.
La víctima de la prepotencia de Tenoh no tenía nada más que decir y sentir aquél calor subir desde su vientre hasta sus pechos y mejillas haciendo que fuera imposible el enojarse por ese gesto egoista de la rubia, pero no podía concentrarse en pensar, sentía la pared raspar su espalda, la fuerza de los brazos de la ojiverde bajo sus caderas, los labios que tanto amaba se aferraban a su cuello dejando marcas que resultarían tremendamente visibles al día siguiente.
La aguamarina movía su cadera con sensualidad con el fin de sentir más y más las manos que le quemaban la entrepierna, los pasos vacilantes de Haruka se dirigían temblorosos hacía el sofá que estaba en el camerino y los gemidos que escapaban de los labios de la princesa de los mares eran acordes al dolor que sentía la sailor de los vientos en su espalda a causa de los rasguños que su amante le regalaba en su espalda.
Llegando justo al borde del sofá, Tenoh dejó caer a Kaioh sobre el níveo mueble, ambas mujeres dejaron escapar un gemido de placer. La mirada esmeralda enmarcaba un egoismo sexual y mientras la ojiazul, jadeante y deseosa de más, deslizaba su mano desde su vientre hacía la parte de su cuerpo que ardía en lujuría. La dama rubia que estaba de pie saboreo el orgasmo que tenia en sus dedos y se hincó con una rodilla frente a la pieza de lencería que retiraba con calma. Michiru, ansiosa, cerró los ojos esprando sentir los labiós de Haruka en su palpitante humedad, pero al contrario de lo que esperaba, su pareja se detuvo.
La sailor de los mares abrió los ojos y se fijó que la guardiana del viento miraba hacía la puerta y se ponía de pie con pesar.
-¿Lo sentiste?- preguntó Haruka con voz seria.
-¿El hecho de que te detuviste cuando estabas a punto de besarme en donde más te deseo?- reclamó Michiru lanzándole una enfurecida mirada.
-No- siguió la ojiverde mirando hacía la puerta.- La princesa está en peligro- Y al escuchar esto, Michiru odio cada una de las veces que le había repetido a Haruka acerca de laa responsabilidad que tenía como Sailor Uranus hacía Sailor Moon, detesto a la chillona de Serena, y todo eso porqué ni un "maremoto de neptuno" le quitaría a ellas las insaciables ganas que tenía de otro orgasm con el sello distintivo de la rubia.
-¿Y?- preguntó muy molesta Kaioh -Que se las arregle sola, ¡regresa a donde estabas!- ordeno la aguamarina.
-Luego- repsondió la guerrera firmemente- te prometo compensarte como nunca después.- La sonrisa coqueta de la rubia, la mirada galante que marcaba esa promesa y el gesto lleno de snesualidad que hizo con su mano apra sacar la pluam de transformación estremecierón las piernas de Kaioh. Sabía que cumpliría esa promesa.. y más le valía que así fuera.
Con dedicatoria especial a la reina del lemon de H&M, MAriel Kaioh! Espero pronto otro lemon tuyo! Y claor que también va dedicado a la muejr que me inspira todo esto n/n mi hermosa Kaioh!
Gracias a todos por su apoyo, espero sus reviews y tengan un bonito final del año y lo mejor del 2015!
