¡Hola! Aquí está un nuevo fic, espero que les guste. Soy Annie Prior (por si las dudas, ésta es una segunda edición, la primera no revelaba quién soy)
No los entretengo más!
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, sólo la trama es de mi autoría. Los personajes son obra de mi admirado Rick Riordan
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Había vivido en San Francisc, pero mi padre había decidido mudarse a New York. Y ahora estaba allí, en una ciudad nueva, en un colegio desconocido y sin amigos de ningún tipo.
Era la primera vez que era la nueva en un lugar, y sin duda, me aterraba. Estaba lejos de mis amigos, de mi vida cotidiana, de la "normalidad". Lo único que me resultaba conocido en aquel rincón del Planeta era el Campamento Mestizo, pero estaba a una hora de carretera del apartamento que papá y yo compartíamos.
El Campamento Mestizo no sólo era el lugar que me resultaba más familiar en Nueva York, sino también era el único dónde me encontraba verdaderamente segura y, además, me encontraba entre mis iguales: los semidioses.
Sí, Semidioses. Yo era una eminente hija de Atenea (o eso me hacía creer) y nunca había sobresalido. Jamás me había quedado en el Campamento durante el año escolar, solo pasaba allí las vacaciones de verano, junto a mis amigos. Por lo que me habían contado, el Campamento era un lugar inhóspitamente solitario en la temporada de clases, pero que, cuando llegaba el summer time el lugar se llenaba como un mercado de Calcuta. Efectivamente, aquel lugar se llenaba totalmente. Éramos más de unas ¿500? ¿600? personas que pasábamos allí tres meses bajo el ardiente sol y el calor propio de la zona. Desgraciadamente, al ser tantas personas, era imposible que todos fuéramos mejores amigos de la vida.
Y eso era justo lo que pasaba. No todos eran amigos. Las cabañas tenían rivalidades, pero ninguna seria. No, el verdadero problema no era entre cabañas, era entre nosotros, los semidioses. Al igual que en todas esas películas adolescentes estadounidenses baratas, existían populares, marginados, nerds y esa clase de cosas. Yo nunca había sido sobresaliente entre las multitudes, ni en el Campamento Mestizo ni en mi Antiguo Colegio. Era rubia y tenía ojos grises, así que mucha gente se sorprendía al darse cuenta que yo era una chica más del montón, ignorada, invisible. Desgraciadamente para mí, el tono de mi cabello y mi inteligencia no pegaban mucho, así que la gente solía prejuzgarme y decir que yo era una tonta o una rubia de bote. Ni una cosa ni la otra eran ciertas. Quiero decir, mi color de pelo es demasiado hermoso como para poderse lograr con tintes.
Mis amigos tampoco sobresalían en el Campamento Mestizo, y estábamos bien con eso. Éramos el grupo común, del montón. Nuestros momentos atrevidos se podían contar con una mano, y nunca variábamos. Estábamos bien con aquello.
Y por esa razón éramos diametralmente opuestos a los "populares".
Eran casuales. Eran sociables. Eran chistosos. Improvisaban. Se comportaban como reyes y príncipes; pero, quizá lo eran. Nunca me atreví a juzgarlos, nadie lo hacía.
Todos los admiraban, pero a mí me eran totalmente indiferentes. Quiero decir, nunca hablaba con ellos, ¿Cómo podría conocer sus actitudes, sus gustos? Eran valientes, los mejores del Campamento. Atrevidos, juguetones, atractivos, carismáticos. Hacían toda clase de broma, y tenían pleno derecho. Llenos de carisma, por supuesto que sí: siempre lograban lo que todos queríamos hacer pero no nos atrevíamos. Se escapaban del Campamento todas las noches, lograban colar descapotables y conducirlos por todo el lugar. Eran ricos, y poderosos.
Eso era la época de verano. Pero durante el tiempo escolar, hacían épicas fiestas con gente de su colegio y algunos que invitaban del Campamento. Yo nunca fui a ninguna de sus fiestas. Dudo que en aquellos tiempos supieran que yo existía.
Yo nunca los conocí, al menos no en persona. Quiero decir, cuando ellos estaban en el Campamento, nosotros les rehuíamos. No sé por qué, pero me irritaba sobremanera oír como todos hablaban sobre ellos. Como si fueran Dioses.
Solo los vi una vez en el Campo. Me costó mucho hacer memoria, pero entonces lo recordé. Fue la primera que estuve en el Campamento. Apenas llegué, los vi, a lo lejos. Estaban riendo, descargando las maletas que contenían todo cuanto ellos necesitarían para pasar 3 meses en aquel lugar perdido del mundo. Yo estaba muy enojada con mi papá, no quería abandonar San Francisco para ir a un lugar en el que no conocía a nadie.
Entonces se me acercaron tres chicos. El primero, medio hermano mío, hijo de Atenea. El segundo, hijo de Hefesto, con rasgos élficos y una sonrisa que no auguraba nada bueno. La tercera, una hija de Pluto, muy risueña. Me enseñaron todo sobre el Campamento.
Entonces, cuando estábamos comiendo, llegaron aquellos "populares". Se comportaban como los reyes del lugar, y todos les tenían miedo y admiración, una mezcla extraña e inusual. Yo no les hice caso, pero entonces ellos se dirigieron hacia donde estaban sentados mis tres nuevos amigos. Mientras yo buscaba unos libros que había dejado en mi nueva cabaña (Cabaña Atenea, ¡wuju!) ellos se habían sentado en la mesa con la mejor vista de todo el Campamento.
Estos "populares" no querían una mesa desde la que no se pudiera ver como el sol se ocultaba, y se encapricharon con la nuestra. Yo vi todo de lejos. Estos odiosos tiraron a mis amigos, los empujaron y nadie hizo nada para ayudarlos. Cuando yo llegué, habían ocupado nuestra mesa y disfrutaban apaciblemente de la vista. Me sentía muy incómoda. Quería recuperar la mesa, pero no quería meterme en problemas.
Les dije que esa mesa ya había estado ocupada. Pero algún malentendido hubo y al final ellos creyeron que yo los felicitaba por esa crueldad. Me ofrecieron sentarme con ellos. Todos se quedaron en silencio, el Campamento entero quería saber qué sucedía, por qué una nueva recibía tal "Honor".
Por supuesto que me negué, y durante todo aquel verano se dedicaron a hacerme la vida imposible. Al año siguiente no volvieron y yo los borré totalmente de mi cabeza. Ni siquiera recuerdo su apariencia. Mucho tiempo después, descubrí qué eran ricos, poderosos y todo lo demás. Nunca asocié a los chicos de la mesa con los "populares" que causaban revuelo y que hicieron cosas épicas el verano pasado.
Así pasó mi vida. Por supuesto, también tuve algunos inconvenientes, la principal razón por las que mi padre y yo abandonamos San Francisco. Fue el verano antes de mi mudanza a Nueva York. En el Campamento solo pasé dos meses; agosto lo viví en mi casa de San Francisco, disfrutando lo que quedaba de tiempo en aquella ciudad adorada por mí. Fue allí cuando gran parte de mi vida cambió. Me di cuenta que había subestimado mi vida, que me había descuidado. Fue ese verano también donde conocí a la que sería mi mejor amiga, donde Piper McLean, Leo Valdez, Hazel Levesque, Malcolm Lozada y Annabeth Chase se reunirían juntos, por primera y última vez.
Cuando abandoné San Francisco me sentí devastada. No ayudaba mucho el hecho que todos mis amigos me hubieran dejado. Sí, el Campamento Mestizo era mi hogar, pero… ¿para qué ir? No quedaba allí nadie conocido.
Creí que mi año escolar sería aburrido, común. Me equivoqué.
Sucedieron muchas cosas en muy poco tiempo. Confié en personas que no lo merecían. A veces me despierto en las noches, preguntándome ¿habría hecho lo mismo? ¿De saber lo que me esperaba? Casi siempre digo que sí, lo habría hecho igual, y lo repetiría. Pero algunas noches, como ésta, la respuesta no es tan clara. ¿Lo habría hecho todo igual, aun cuando fue un error?
No lo sé.
Lo más extraño hoy no es la pregunta. Lo más extraño es saber que está es la última vez que podré dudar de eso, que podré preguntármelo. Luego de esta noche, nada volverá a ser igual. Tengo miedo. A pesar de todo el sufrimiento, la confusión, las decepciones, quiero que las cosas continúen el curso que ya habían tomado. Pero eso ya no es posible.
A partir de mañana todo será diferente. ¿Cómo será? ¿Seré una semidiosa? ¿Conoceré a mis amigos? ¿Viviré en Nueva York? ¿Seré rubia siquiera? Solo hay una respuesta.
No cabe duda de que mañana habrá Un Nuevo Comienzo. Pero eso realmente no es cierto. A pesar de mis miedos y mis inseguridades sobre lo que el destino nos depare, quiero creer lo que las Moiras nos dijeron: "el mañana será el reflejo de vuestro ayer".
En ese caso, conoceré a Piper, a Leo, a Hazel, a Malcolm y a… Perseus Jackson. Todos ellos formaron parte de mi aventura y se han convertido en personas muy importantes para mí. Pero… me da miedo… si yo no soy importante para ellos, entonces ¿no apareceré en su nuevo comienzo?
Hasta el día de hoy, de algo estoy segura. Quizá mañana las cosas cambien, pero ese no será mi verdadero comienzo.
Indudablemente, Nueva York fue un Real… Un Verdadero… Un Nuevo Comienzo
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Woaaw! Hooola! Para los nuevos lectores, bueno díganme que les parece? Les gusta? Les invito a continuar leyendo ;) Realmente espero que disfruten esta historia tanto como yo disfruté escribiéndola.
Ahora, para los viejos lectores y quizá algunos nuevos (xD): Sí, escribí un prólogo totalmente improvisado. Que sepan que la primera versión jamás tuvo un prólogo; también voy a comenzar a editar (eliminar errores ortográficos, etc), y mientras tanto, iré escribiendo el capítulo 27. ;) Así que bueno, les recomiendo si quieren que relean la historia, ya que: 1. Así no se les olvida la historia, ya que queda tiempo hasta que vuelva a actualizar y 2. Creo que al arreglar los errores o al arreglar las incoherencias quizás algunas cositas cambien y para que no se pierdan. OJO: no estoy diciendo que voy a remodelar la historia, para nada. Solo si alguna incoherencia se vuelve coherente la arreglare y quizá tome otro significado, nada importante.
Byee!
Annabeth Prior (Lectores nuevos: mi firma es AP o PriAnn)
