-Hola! Como estan?

Bueno, el caso es que ahora actualizo como loca todo el tiempo, ya que planeo tomarme unas largas vacaciones de 3 semanas asi que pseee

Disfruten!

OOOOOOOO

Mis ojos se llenaron de lagrimas, y no las pude contener. ¿Qué sucedia? ¿Qué había sucedido entre Percy y Piper? ¿Por qué Percy me ocultaba tantas cosas? ¿Piper me había mentido? ¿Jason o Thalia sabían algo? ¿Se relacionaba con la muerte de mi supuesta amiga?

Mi tire en la cama, y pronto la almohada estuvo empapada de lágrimas

Decidi que dormir me haría bien. Aun me que quedaban 3 horas para soñar y abandonar este mundo hasta finalmente, ponerme en movimiento y visitar aquel sospechoso almacen.

O.O.O

En algún punto me halle sumergida entre la conciencia y la realidad, entre el sueño y el despertar.

Solo sentí una caricia en mi mejilla y un susurro en mi oído.

-Si supieras… si supieras Annabeth, todo lo que te hizo.

Cai de nuevo en un profundo sueño.

O.O.O.O.O.O.O.O.O.O

Abri mis ojos. Por la ventana observe que ya era de noche, la luna brillaba a mitad del cielo y Percy escuchaba a todo gas I knew you were trouble en sus cascos de música Sony.

Suspire. Recorde las palabras que había escuchado en algún momento, pero no tenia seguridad sobre si eran parte de mi sueño o si Percy verdaderamente las había susurrado.

-¿Annie? ¿Lista?-me pregunto Percy.

Le dedique mi mejor sonrisa falsa y asentí.

O.O.O.O.O.O

-¡Agachate!-grite a todo pulmón

Annabeth se tiro a un lado un segundo antes de que el cuchillo pasase volando y diese de lleno en el pecho de la asquerosa empusa. En una ocasión medianamente normal, habría tomado un respiro y pensado aunque sea no estamos muertos, pero en pocos segundos podíamos estarlo, asi que la tome del brazo y la arrastre cerca de una ventana.

Entonces recordé que estábamos a unos 12 metros del suelo, y que la caída me mataria seguramente, asi que no me resultaba nada útil estar cerca de una ventana.

Habiamos entrado en el condenado almacen en plan Rebeldes con Causa, ahí todos en plan "¡ya tu sabe! Y caminando como James Bond. Habiamos subido hasta el tercer piso, luego de oir ruidos extraños. Ya era de noche y la ciudad estaba iluminada por las luces de las viejas farolas.

Sin darse cuenta, Annabeth apretó firmemente mi mano, presa del enorme miedo que sentimos cuando oímos unos metales caerse no muy lejos del pasillo en el que estábamos.

Entramos a la habitación y un pequeño ejercito de monstruos nos ataco.

No quería, pero inevitablemente, me vi obligado a arrinconarme en una esquina, cerca de una ventana que daba a la avenida principal de los suburbios.

Perfecto, aplauso, fabuloso.

-¿Para que peleáis, si os vamos a ganar?

Una voz desconocida sono a mi espalda y pronto oi pasos acercándose.

En la entrada a aquella parte del almacen había una figura alta apoyada de la pared casualmente. Era alto, delgado, con cabello castaño y ojos verdes.

Un tipo que jamas en mi vida había visto.

Sonrio con suficiencia y entro con paso elegante a la habitación.

Se dirigio a una esquína y allí se apoyo de la pared e hizo un gesto amplio con un brazo.

-Adelante. Sigue peleando.

Nuestra pequeña c harla termino y Annabeth y yo nos abalanzamos contra una empusa y una dracaenae respectivamente.

Las matamos y seguimos luchando. Annabeth estaba muy ocupada con un monstruo que era muy diestro con la espada, por eso no vio que una empusa se acercaba por detrás.

No tenia tiempo para chillar o actuar rápidamente, ya que yo también enfrentaba dificultades con una dracaenae, asi que estudie rápidamente el panorama y opte por la opción mas rápida e inconsciente que encontré en ese momento.

Le di un fuerte mandoble a la dracaenae, y sin fijarme si le había afectado, me dirigi al centro de la habitación y allí encontré una cuerda muy gruesa, que estaba conectada a un sistema de vigas de toda la habitación.

O eso pensé.

Con seguridad y aglo de esfuerzo, corte la soga, que cayo al piso provocando un seco ruido.

Todos voltearon a verme asustados, con el terror pintado en las caras.

-¿Qué has hecho?-grito el chico de la esquina, incorporándose repentinamente.

De repente, se oyo un ruido seco. Un metal chocando con otro. Entonces vi, que por encima de nuestras cabezas, el techo no era mas que una precaria extensión de vigas con barriles puestas cuidadosamente sobre ella. Y comprendi, lenta y torpemente, que la cuerda era el ultimo impedimento para que se nos cayera a la cabeza todo el techo.

Empezo por el lado derecho de la habitación, justo donde estaba la empusa y el monstruo de Annabeth. Ella, mas rápida que el viento, se movio, impidiendo momentáneamente ser aplastada por una tonelada de metal.

Los dos empezamos a correr, mientras los demás nos seguían, huyendo de aquel peligro mortal.

Corrimos hasta llegar a las escaleras y allí seguimos sin parar hasta llegar al área de despacho de productos del almacen. Habia camiones, autos, cajas, y gruas que en algún momento habían llevado los autos caros de los niños caprichosos de la ciudad.

Eso era bueno. Teniamos Ferrari y Lamborghini si necesitábamos una huida rápida.

Pero mis planes cambiaron drásticamente cuando una estúpida piedra se atravesó en mi camino e hizo que chocara de bruces contra el suelo. Oi a Annabeth suspirando desesperada mientras me tendia una mano para ponerme en pie.

Seguimos corriendo por el almacen hasta llegar a un hangar lleno de autos de carreras . Mustangs y Rolls Royce de hace 20 años.

Pero entonces, vi que al lado de todos los autos había una colección de motos.

¿Podria ser…?

Agarre a Annabeth del brazo y la zarandee fuertemente mientras seguíamos corriendo, cambiando la dirección. Ella empezó a chillar-¿Qué demonios, los Mustangs…?-y entonces se dio cuenta de las motos.

-¡Mierda! ¡Agarradlos!-grito el tipo de ojos verdes varios cientos de metros por detrás de nosotros.

Habia centenares de motos, y era imposible escoger una especifica.

Pero entonces lo supe. Era obvio. Corri hasta la ultima fila de motos, pero a medio camino Annabeth empezó a disminuir la velocidad. Estaba cansada. Muy cansada.

Los monstruos empezaron a alcanzarnos. En ese momento la idea de tirarme al piso y cerrar los ojos con Annabeth me parecio demasiado tentadora, sobre todo al verla tan exhausta, pero hice acopio de mi ultima fuerza de voluntad, y arrastrándola a ella conmigo, corri hasta la ultima fila de motos.

Era una moto pequeña, apestaba a alcohol, tenia sangre en los costados, y en un segundo juro que al fijar la vista en ella, las luces se encendieron y por un momento por mis ojos paso una serie de escenas, de antiguos dueños de la moto.

Un chico llegando a cuarta base con una tia que estaba caliente, una pelea a muerte y la sangre manchando la moto, unos jóvenes enamorados paseando con ella al atardecer por la carretera huyendo de todo, un joven rechazado por su familia paseando por la playa.

Sonrei con las pocas fuerzas que aun me quedaba. Toque de genialidad, definitivamente.

Me fije en la palanca de cambios, y allí estaban. Tres botones.

Corri y llegue. No fue necesario llave ni nada, en cuanto me coloque en la moto, el motor rugio potente. Acomode a Annabeth a mi espalda, sus brazos rodeando mi cintura.

Arranque a toda mecha.

Ya iba saliendo del almacen cuando me voltee a ver el interior. Y allí estaba el tio de los ojos verdes subiéndose a un Ferrari.

Y otro chico , de pelo rubio, dando un potente rugido con su motor de ocho cilindros Lamborghini.

Fabuloso.

Una persecución por las calles de Dallas de noche.

O.O.O.O.O.O

LO SIENTO! Dije que iba a actualizar mucho antes, pero no me alcanzo el tiempo!

La próxima actualización será mucho mas larga y muy pronto, lo prometo! Es que no quyeria pasarme del limite de tiempo y tampoco me alcanzaba el tiempo para 3.000 palabras

SOrry!

Cuidense

Dejen reviews , chicos, y favoritos o follows, lo que les guste

-Annie Prior