Hola… Se que no me merezco ni apsarme por aquí, ay que llevo un mes sin actualizar, y ni siquiera deje lun adelante.
Me enferme, nme dio flojera, unos amigos vinieron a casa, la computador del coño estaba ocupada, estaba sin batería, estaba en Narnia o llegaba tarde a mi casa, o tenñia un monton de tarea del instituto, pero siempre pasaba algo.
Me siento suuuper mal por no haber actualizado, asi que espero recompersaroslo con este capitulo.
Y aunque no lo merezco, os pido aunque sea un review sean lindos. Prometo actualizar mas a menudo, y lo intentare, pero estoy a finales de curso y ahora tengo tarea para terminar en casa (wow, milagro, yo jamas tenia tarea)
Disfruten, disfruten, disfruteeen un montoooon!
O.O.O.O.O.O.O.O.O
Fabuloso.
Una persecución por las calles de Dallas de noche.
Fantástico.
Fantastibuloso.
Por lo poco que había entendido , estábamos en Cockrell Hill , por ahí estaba el almacen.
En la calle W Clarendon Percy giro a la izquierda, y por allí siguió recto hasta llegar hasta el Boulevard W Jefferson. Alli siguió recto hasta que a nuestra izquierda apareció la calle Rosemary. Ahí, giro a la derecha, la Avenida Higgins.
Rapidamente entendí lo que Percy estaba haciendo.
Distraccion.
La avenida estaba a oscuras, seguramente se debia de haber ido la luz.
Pero entonces, dos potentes haces de luz blancuzca nos deslumbraron.
Era un Mustang de los 90' seguramente, sobre todo al escuchar el silbido que Percy hizo al ver el auto.
Percy simplemente encendio de nuevo el motor, pero no, por supuesto.
El maldito y condenado Mustang tenia que hacer una maniobra de manejo perfecto, digno de Rapidos y Furiosos y bloquear toda la calle. Hasta que el condenado auto no se quitara, no nos íbamos a poder mover.
No sabia si el chico de ojos verdes y el otro nos perseguían, si seguían por el Boulevard o si estaban en la calle.
Del auto se bajo una chica alta, delgada, con ojos marrones .Iba vestida con unos jeans ajustados y con una camisa morada apretada .Percy soltó otro silbido y una oleada de furia me recorrió.
Esperen, ¿estaba celosa? Oh mi dios, ¿qué me estaba sucediendo?
La chica rodeó el auto hasta apoyarse en el capó y sonreírnos arrogantemente. Se instaló tanto que me temí que no fuera a moverse y nos mataran por eso.
-¿Te importaría quitarte?-preguntó Percy bruscamente, sin paciencia.
-Soy Reyna Ávila-Ramirez. Y no pienso moverme de aquí hasta que me digáis que planeáis.
O.O.O.O.O.O.O
Oh , por los Dioses. Esos chicos lo sacaban de quicio. ¿Por qué se les tenía que haber ocurrido la idea de irse solos a buscar los objetos sin consultarle nada a él?
Se pasó una mano por la cara, intentando eliminar los rastros de sueño que quedaban en él. Eran las seis en punto de la mañana, apenas salía el sol y todos en el campamento mestizo dormían.
¿Por qué aquellos chicos no podían ser normales y haberle consultado primero en lugar de fugarse como si nada?
Además, las cabañas estaban empezando a organizarse y las tensiones se sentían cada vez más. Pequeños roces entre campistas, un Apolo tropezando a un Ares, éste comenzando una pelea.
Ay , dioses, que desmadre.
El era el director del campamento, y debia mantenerse imparcial.
Pero, si la guerra se alzaba ¿de que lado se alzaba él?
O.O.O.O.O.O.O
¿Qué demonios con esa tipa? , pensé.
Detrás de mí, oí a Annabeth suspirar pesadamente… ¿estaba celosa?
Olvídalo Percy, pensé, eso es imposible.
-¿Podrias quitarte?-pregunte bruscamente. De verdad, no tenia humor para toda aquella parafernalia dramática y además, en cualquier momentos, esos tipos podían llegar. ¡Estabamos en medio de una huida y una persecución, por el amor a los Dioses!
-Soy Reyna Ávila-Ramirez. Y no pienso moverme de aquí hasta que me digáis que planeáis.
¿ . . . . . . . . . . . .TARTARO?
Lo se, soy todo uno amor.
-¡Muevete! –le grite desesperándome.
Pero la fabulosisima Reyna Avila se quedo allí , viéndonos, mientras yo intentaba no jalarme los pelos de la desesperación.
Pero entonces, se oyo un grito y pronto vi dos potentes faros de un auto que estacionó al otro extremo de la calle. Oh mis dioses. Eran ellos. Me volteé a ver como un pequeño escuadron de monstruos se nos acercaba. Mierda.
-¡Agachaos!-grito Reyna Ávila y yo empuje a Annabeth hacia abajo. Pronto, oi el ruido que hacen las balas, y rápidamente me voltee para ver como tres empusas se desintegraban en el aire.
-¡Muevete!-grito Annabeth, haciéndome momentáneamente salir de mi embeleso extraño, asi que encendí la moto.
Nos pusimos en movimiento, y sin voltearme, y con tan solo un mero presentimiento, supe que Reyna nos seguía, sobre todo después de oir como los neumaticos de su auto chirriaban en el asfalto.
Maneje hasta volver a W Jefferson Boulevard y segui recto mientras Reyna se colocaba a mi lado. Era de
Finalmente giramos a la izquierda por la Avenida S Gilpin y por allí seguimos hasta girar a la derecha por Meredith Avenue y allí finalmente caimos de nuevo al Boulevard W Jefferson. Seguimos por allí durante diez cuadras, hasta que giramos a la izquierda por RD N Hampton y allí tiramos recto hasta girar a la derecha por W Commerce St. Alli , las cosas empezaron a ponerse feas.
Oimos el sonido de sirenas de policías detrás de nosotros. ¡Mierda, por qué las cosas tenían que complicarse tanto!
Entonces, Reyna se coloco a mi lado y chilló:-¡Percy! ¡En mi auto!
Ni siquiera recordaba en qué momento le había dicho mi nombre, y estaba casi seguro de que no lo había hecho, pero me importaba un comino en ese momento. Simplemente, mire a Reyna y entendí lo que me estaba diciendo.
-¡Annabeth! ¿Sabes manejar una moto? –le grite mientras sentía el viento en mi cara a 90 por hora.
-¿Qué? ¡Por supuesto que no! –me grito ella en respuesta.
-¡Pues tendras que aprender!-antes de que pidera discutir algo, me zafe de sus brazos que me aprisionaban contra ella, y sin pensarlo mucho, deje la moto mas o menos equilibrada y me tire al auto de Reyna.
Me gire para ver la cara de Annabeth.
La pinga. Estaba enojada.
O.O.O.O.O
Rachel
La chica pelinegra se puso en pie , y nosotras la seguimos. Se dirigio al fondo del Hall, a los ascensores, y una vez adentro, marco piso S2.
Sotano 2, ¿Qué íbamos a hacer tan abajo?
Empece a pensar que todo eso no había sido tan buena idea.
Cuando llegamos a S2, nos bajamos del ascensor y caminamos por un largo pasillo pobremente iluminado. A derecha e izquierda, altas estanterías llenas de toda clase de objetos mágicos y normales, no lo sabían con seguridad.
Thalia me dio un ligero codazo. La mire a los ojos y lo que reflejaron no me gusto para nada.
Intriga, seguridad, astucia y…miedo. Alerta, articulo sin ruido indicándome que tuviera los pies bien plantados en la tierra.
Al final de pasillo había otro ascensor. Éste mas rudimentario, mas básico, de rejas y con un lento motor que nos hizo esperar 10 minutos hasta bajar otros 5 pisos bajo tierra.
Cuando finalmente nos detuvimos, la chica con un seco ruido y un fastidioso forcejeo logro abrir la puerta y nos bajamos.
A partir de ahí, las cosas empezaron a salir mal.
La muchacha busco el interrumptor de la luz, pero ¡adivinen! ¡Se había ido la luz!
La chica tuvo que encender una vieja lámpara de aceite y avanzamos por pasillos silenciosos y solitarios, que no hacían mas que provocarme escalofríos.
-¿Qué buscais…-dijo ella con tono de voz sombrio-…específicamente?
Opte por la sinceridad y dije-Un tubo lleno de energía explosiva-esperaba que la mortal entendiera a que me referia pero ella no hizo mas que sorprendernos.
-¿El rayo maestro de Zeus?-dijo con indiferencia, como si estuviera hablando del tiempo o de los nuevos tacones Docce and Gabanna.
Nos quedamos en silencio debido a la sorpresa, asi que ella continuó-No creo que este en este edificio, siquiera en esta ciudad, pero este piso es el único que jamas se pone de inventario, y si algo por casualidad cayera en esta ciudad y alguien quisiera ocultarlo, este es el lugar perfecto.
Finalmente, Thalia logro salir de aquella severa impresión y murmuro-¿Cómo conoces…nuestro mundo?
Ella se detuvo repentinamente, giro sobre sus talones y nos taladro con su profunda mirada.
-Porque…ese es mi mundo.
O.O.O.O.O.O
Annabeth me va a matar. Lo se.
Estoy seguro de que en realidad si ha conducido alguna moto en su vida, pero por supuesto no debe tener la misma experiencia que yo. Me lanza una mirada asesina antes de empezar, sin mucho éxito, a controlar la moto. O aunque sea, lo intenta.
Miro a Reyna, pero ella tiene los ojos fijos en la avenida que se extiende frente a nosotros y el ceño mas fruncido que seda arrugada.
Al notar mi insistente mirada, con la cabeza señala la parte trasera del auto, presiona un botón y veo una pequeña torreta de ataque, con una ametralladora y una silla para el atacante.
-Esta cargada-dice escuetamente.
Con cuidado de no caerme del auto que a toda velocidad se salta semáforos, cruces, y casi choca a un autobús, me coloco en la torreta, me ajusto las gafas de visión nocturna y me preparo para disparar a las tres Jeep rusticas sin techo que nos persiguen.
Pero Reyna va muy rápido, y no puedo apuntar correctamente, pero ya simplemente desisto y apunto a la camioneta líder.
BOOM. Jamas en mi vida he disparado una ametralladora teniéndola en el oído, y el ruido me ensordece por unos instantes. Para desgracia de todos , me devuelven el fuego, y pronto esto se convierte en una verdadera balacera.
-¡A la derecha!-grito, y Reyna se mueve en esta dirección poco antes de que una bala pase por allí y se incruste en el cristal.
-¡Ala! ¡Que el auto es caro y el cristal cuesta 9.000 dolares!-chilla enojada. ¿Enserio? ¿Nos persiguen, casi la matan y se queja del cristal?
Ver para creer.
¡Mierda! ¡Las balas se han acabado! ¿Qué carajos hago ahora? Le pregunto a Reyna y ella me responde que hay varios cartuchos y que por qué mierda aun no he recargado la ametralladora.
Sin embargo, cuando estoy a punto de hacerlo, a nuestros perseguidores se les une una enorme y gigantesca Hommer militar, con una bazuca incorporada, y no tardan nada en disparar balas de 10 centimetros contra nosotros.
¡Reyna y Annabeth se ven obligadas a hacer un complejo zigzag, llevando por delante señales de tránsito y conos y el auto se mueve demasiado como para poder meterle a la ametralladora los condenados cartuchos!
-¡A LA MIERDA CON ESTA VAINA!-grito antes de tirarla para atrás, y coger la primera pistola que me encuentro.
Necesito concentrarme y con mucho esfuerzo disparo, pero la maldita bala en el ultimo momento cambia el rumbo. Se va hacia abajo, y acaba impactando en la ametralladora que acabo de lanzar.
¡PAAAAAAAWWWWWOOOOOOMMM! ¡CON QUE LA MALNACIDA AMETRALLADORA SÍ TENIA BALAS!
¡Adivinen! ¡La bala le dio al arma, la vaina exploto y provoco una reacción en cadena, que por desgracia, solo afecto a una de las tres Jeep!
Ah, por supuesto, esto acaba de suceder en los últimos dos minutos, y apenas hemos recorrido la mitad de la calle W Commerce.
Entonces lo imposible pasa y la maldita bazuca alcanza a unos de los neumáticos de la moto. Annabeth nos mira desesperada, pero ya el caucho ha perdido mucho aire, y estamos muy adelante.
-¡Annabeth!-grito y observo que estamos pasando al lado de una obra de metro.
Por favor, no la caguen.
Intento reunir toda el agua posible y como si estuviera surfeando, me bajo del auto, dejando a Reyna empapada y corro a ayudar a Annabeth. De nuevo, formo otra ola, y esquivando balas que dificultan la vida de mi demostración acuática, llegamos al auto.
Entonces, los malditos engranajes de mi cabeza dan vuelta y todo esta demasiado claro.
-¡LA MOTO! ¡LA MOTO! ¡LA MALDITA MOTO!-chillo perdiendo el control , arrastrado por el pánico.
-¿Qué dice el tio este?-pregunta Reyna indiferente, como si preguntara por qué el mundo es redondo, sin interés.
-¡VUELVAN A POR LA MOTO! – chillo y grito repetidamente, pero me ignoran.
Presa del miedo a la posibilidad del fracaso, me lanzo hacia adelante, y empiezo a forcejear con Reyna por el control del auto.
Finalmente yo gano, asi que doy media vuelta y me enrumbo para buscar la moto , pero ¡las Jeep la han apartado hacia un callejón!
Haciendo una maniobra de manejo físicamente imposible, logro pasar a las Jeep de vuelta, y no tardo en oir como giran para perseguirnos.
Reyna me empuja y toma el control del volante de nuevo, aceptando a regañadientes que tenemos que buscar la moto.
Ya veo el callejón, ¡estamos llegando! Pero de nuevo, otra complicación nos la jode.
El callejón es una calle ciega, sin salida del otro lado. Si nos metemos, nos pingamos.
-¡Yo voy! ¡Acompañame , Annabeth!-oigo como ella suspira, pero me sigue sin rechistar.
Los dos corremos hacia la moto, ¡pero , corcho si que pesa!
-¡Nosotros podemos!-chillo fuera de control pero oigo a Annabeth suspirar, y se que debe de morir por querer matarme.
Entonces, los malditos Jeeps, y nuestros perseguidores llegan empiezan a dispararnos, mientras Reyna grita -¡Muévanse inútiles!- y nosotros intentamos llevar esa cosa de metal sin que nos peguen acero en la cara.
Por supuesto, una típica y divertida noche de viernes.
Finalmente conseguimos meter esa mierda en el auto, y y me derrumbo contra el asiento.
Pero el relajo apenas dura, ya que los ruidos de los disparos me hacen volver a la realidad, una realidad horrorosa donde debo disparar gente a la que ni conozco.
Me siento de nuevo en la torreta, y allí me encuentro co nuna pequeña bazuca, la cual coloco rápidamente en posición de disparo y le meto caña a esa cosa .
Obviamente, Reyna maneja en un horroroso zigzag que nos impide a Annabeth y a mi disparar correctamente-ah si, Annabeth ha agarrado una pistola de por ahí y demuestra unos desconocidos para mi conocimientos sobre como disparar- , asi que no acertamos muchas.
Entonces me volteo hacia adelante. Hace rato que perdi nuestra ubicación, pero Reyna parece conocerla muy bien porque gira entre callejones, callejas y avenidas con facilidad tal cual espada en ristre.
Sin embargo, la suerte no esta hoy de nuestro lado porque en frente de nosotros, un cartel promocionador de un concierto de alguna celebridad esta demasiado bajo como para que podamos pasar sin decapitarnos.
-¡Agachate!-le ordeno a Annabeth, quien queda agazapada en la parte trasera del auto, mientras se mantiene disparando. Imito su posición y entonces me volteo un segundo para cerciorarme de que todo va bien con Reyna y lo que veo me deja sin palabras.
Reyna, cargando un revolver con un cartucho. Reyna, dejando solo el volante. Reyna, con el pie metido en el acelerador hasta el fondo. Reyna poniéndose de pie en el auto. Reyna, de pie, con el pie en en el acelerador, dejando que sigamos recto a la merced del destino. Reyna, sin notar que si seguimos recto nos vamos a estrellar contra un muro. Reyna, mirando hacia el cielo. Reyna , levantando los brazos.
En este momento, ustedes piensan que esto es rebuscado, casi imposible y demasiado estúpido como para ser normal, pero ¡adivina Sherlock! ¡No somos normales!
Reyna , sin agacharse aun cuando estamos debajo del cartel. Reyna, volteándose para apuntar al condenado aviso. Reyna, manteniéndose quieta. Reyna, sin hacer nada.
Reyna, disparando contra el cartel. Reyna, observando satisfecha como una cuerda del cartel se suelta.
Siento próximo mi fin, pero en el ultimo momento Reyna se sienta de golpe y con la facilidad que dijera que el cielo es azul, gira a la izquierda segundos antes de explotar.
¡Oh mis Dioses, esta niña me va a dar una sagrado infarto! ¡Lo juro! ¡A veces me pregunto donde tiene la gente la cabeza!
Finalmente, me volteo y sigo disparando, pero ya no es necesario.
Bueno, tan necesario.
El famoso cartel le cayó encima a otra camioneta.
Bien, ya solo quedan dos.
Sin apenas darme cuenta, hemos salido de la ciudad en medio de nuestra alocada e insoportable persecución.
Oh mis Dioses, ¿Qué esta sucediendo?
O.O.O.O.O.O.O
¿Acabo de escuchar bien? ¿Nadie me esta jodiendo?
¿Esta tia viene y nos mete en un sotano polvoriento sin electricidad y nos dice que forma parte del mundo mágico? ¿Qué carajo?
-¿Qué tu que?-pregunta Thalia, sorprendida.
-¡Si! Es genial, pero a la vez es la puta madre, ¿cierto?-nos dice la chica sonriendo.
-¿Eres…semidiosa?-pregunto mirándola fijamente.
Se perfectamente que es una absoluta insensatez contarle todo a esta chica, que no se si nos esta hablando en broma, anda metida en el mundo mágico o es algún tipo de monstruo nuevo que viene para comerme el cerebro. Pero no puedo evitarlo. Esa chica me inspira mucha confianza.
De repente, me mira con sus ojos verdes, pero apenas le hago caso a su penetrante mirada.
Gran error.
-Soy una –en este momento, ella escupe la palabra, con asco, con veneno, como si le quemara en la lengua- semidiosa.
-Ahora debemos buscar un artilugio, pero luego, tu y yo hablaremos-dice Thalia con su mejor cara de mafiosa, y yo, siguiéndole el juego, me ergo y cruzo los brazos.
Si esta chica quiere problemas, tendrá problemas.
No se por qué, pero cuando veo a esta chcia es como si un monton de emociones en mi interior chocaran haciendo POW.
-Bueno, sigamos-no puedo evitarlo, este lugar me da escalosfrios, y de los feos.
Ella se da la vuelta, y nosotras la seguimos, comiéndonos con los ojos cada atisbo de historia que pueda haber aquí. Observamos las estanterías, los objetos, el suelo, todo. No pareciera que las cosas están bien aquí, por decirlo de alguna forma…
El ambiente esta raro. Esta tenso. Muy tenso. Quiza, demasiado tenso.
Pero seguimos caminando. Avanzamos por pasillos desiertos, internándonos en la absoluta oscuridad.
Oh mis Dioses…
-¡THALIA!-chillo.
Pero ya es muy tarde.
Demasiado tarde.
o.o.o.o.o.o.o
Por supuesto, era lo mas normal estar a las afueras de Dallas, con una Hommer militar de la policía y una Jeep rustica vete tu a saber sacada de donde persiguiéndote en plan Rapidos y Furiosos un viernes por al noche. El típico plan de viernes.
Percy seguía ametrallando a medio mundo, Reyna Avila conducia como si no hubiera un mañana ni un ayer y yo intentaba no caerme del estúpido Mustang.
Siendo sincera, jamas había participado en una búsqueda tan alocada como esta. Mi vida era medianamente tranquila.
O aunque sea lo fue hasta un agosto terrible.
Ah, es que aun no he dicho lo demás. ¡Adivinen! ¡Huimos por toda Dallas , corriendo como locos, saltando 30.000 semaforos, cruces, casi chocamos cuarenta camiones y –ah también, para mas mala suerte-, nos empotramos contra un muro y os chocamos a un camion de helados- los helados rodaron por Arts Districts-, y por supuesto, Reyna y Percy ni se inmutaron!
¡Y por si fuera poco, casi nos mataban! ¡Ya el auto estaba medio roto, casi se caia a pedazos, y además, Reyna y Percy llevaban una amena y alegre conversación respecto a carreras de caballos, autos de lujo y bares de moda en L.A! ¡Mientras nos intentan matar!
A mi, me iba a dar algo.
-¡MIERDA! -¿y ahora que sucedia?-¡LOS PITUFOS!-dijo Percy, mientras y el y Reyna se mataban de risa.
Me costo un poco entenderlo, pero cuando vi 8 patrullas de policía, entendí que eran los "pitufos".
Oh por los Dioses. A veces me pregunto por qué mi vida no es normal.
O.O.O.O.O.O.O
El dolor es horroroso. Me ciega, me debilita, me hace vulnerable.
Extiendo el brazo, intentado infructuosamente encontrar algún arma con que defenderme.
Oigo como la chica semidiosa cruza metal con otra espada, pero no veo nada debido al dolor.
Puntos negros bailan frente a mis ojos. Ya ni siquiera siento mis piernas.
Pero entonces, un chillido desgarrador corta el aire proveniente de un cuchillo.
Rachel ha abandonado su pistola y esta peleando con un cuchillo, en un verdadero combate cuerpo a cuerpo.
Mi vista se ciega cada vez mas.
Pero poco antes de perder el conocimiento, me doy cuenta de una cosa.
La chica semidiosa desarma rápidamente a su primer oponente… con una táctica que solo una persona en la historia denomina.
Percy
¿Quién esta chica realmente?
O.O.O.O.O.O.O
Vergacion. Los pitufos y unos tipòs botados de quinto tártaro nos están persiguiendo. Fantastibuloso.
Se que estoy siendo un idiota al reimer con Reyna, pero pana, yo no estoy en mi cabales. Pareciera como si me hibiera fumado algo raro y ahora enfrento las consecuencias.
Aun asi, me queda un pequeño hilo de coherencia que es el que me impide liarme a reir con Reyna alias me-se-tu-nombre-y-no-me-lo-dijiste-lo-se-marico-soy-una-acosadora-en-serie-quieres-salchicha
El caso es que estamos aca, huyendo como unos locos por las calles de Texas y entonces ¡adivinen! ¿Qué sucede ahora?
Pues por supuesto, llega un helicóptero salido del quinto diablo vete tu a saber de donde, a ametrallarnos como si no hubiera un ayer ni un mañana.
Y entonces…verga , existe gente anormal en el mundo.
De verdad.
-¡Mira huevón, yo te digo la cosa clara! ¡Pa' que vea que soy serio! ¡Tu me da' la moto, y aquí no hay peo'!-me grita uno de los tipos de las camionetas que nos persigue. ¿Pero a este tipo que le dio? ¿Se cree en Venezuela, que habla malandro?
Ay y el Cristo, esto solo me sucede a mi. Puedo oir como Reyna caga de risa y como Annabeth se muerde la lengua para no preguntarme que significa "huevon" en esa oración.
Reyna, en medio de su ataque de risa acelera, y yo sigo disparando y finalmente, insto a Annabeth a que balacee a toda esa gente.
A veces me pregunto, por que esto me sucede.
O.O.O.O.O.O
AL FIN! ACTUASLIZACION!
LO SE, no me merezco muchos reviews, ya que llevo UN PUTO MES SIN ACTUALIZAAAR!
Pero de verdad, los siento chicoooos! Lo sientoooo!
Intentare actualizar mas a menudo, de verdad, ahora tengo mas tiempo libre…
Regalenme un review chicos! Si? Sean finos! Se que estuvo mal, pero si este capitulo les gusto, regálenme reviews, que me hacen muy feliz. Los reviews son mi forma de pago, asi que súbanme el salario! Xd
De todas formas, intentare actualizar prontoo…
Y…las sorpresas del capitulo…no terminan aquí…
CHAN CHAN CHAN
Annie Prior! Los quiere, los adora!
