Hola y bienvenidas a la 12va entrega de este fic que tanto aman, antes de la cortinilla tengo algo que decirles y es que desde el fondo de mi corazón y humildemente les agradezco todos sus hermosos review, así como correcciones, sin duda alguna me logran dar una enorme alegría, les estoy enormemente agradecida de que disfruten este fic, espero próximamente alegrarles con otro fic de Kuroshitsuji. Un beso y mil gracias, tenía pensado que el siguiente capítulo fuera el último, pero este fic y mi inspiración dan para más. Nuevamente muchas por leerlo y disfrutarlo.

Además ¿Ya saben quién es el celoso de la felicidad que vive Grell?... Pues bueno lo verán aquí... ;)


*Después de que Meyrin dejó solos a Sebastián y a la autora... El demonio procedió a ayudarla.*

Sebastián: Lamento muchísimo que Meyrin la dejara en este estado *tomándola de la cintura para que no fuera a caerse*

Hime: Nya... Descuida Sebastián... Nunca había usado un corset... Son dolorosos...

Sebastián: Ohya... Ya entiendo, pero tiene bonito cuerpo no creo que sea necesario además de que casi se desmaya...

Hime: No importa, aún así pónmelo, es un día importante para Grell y quiero ir bien vestida, por favor.

Sebastián: Yes, my lady... Sólo porque es usted *le guiño un ojo coquetamente*

*Se podían oír esos gemidos justo como los que Ciel había pronunciado dos años antes, ya con el corset puesto, le acomodó las medias negras y unos bellos tacones zafiro, la autora suspiro tomando aire y Sebastián le puso el vestido zafiro que traía detalles en azul cielo y negro con un escote sencillo pero exquisito, la peino de lado dejando caer su cabello largo, negro y lacio por el hombro izquierdo.*

Sebastián: Lista my lady... Sin duda es bellísima...

Hime: o/./o... Sólo porque tú me has vestido. Tienes práctica verdad... *le sonrió pícaramente*

Sebastián: Ah... My lady... *saco su reloj de bolsillo* Es tarde... Vámonos...*se hizo el tonto, mientras le entregaba unos guantes negros*

Hime: Está bien *Sonrió y se puso los guantes, al salir los recibió el Conde en la puerta para tomar un carruaje nada común los llevaría al mundo shinigami*


Cap 12: Sonata Nupcial

Justo después de que Grell y Undertaker entraran al departamento del pelirrojo, aquél quién los observará desde lejos a esa pareja, tan llenos de dicha le hacía sentir mal, suspiro tragándose todo su orgullo, tenía que hablar con ese extravagante shinigami, el dolor, la culpa y el desamor lo estaba matando, sí bien sabía que ahora sólo era odiado por quién en un pasado lo amo, deseaba hablarle y desearle felicidad, así que nuevamente suspiro y camino hasta la puerta del pelirrojo y tocó la puerta, quién lo recibió fue Undertaker.

-¡Ah!... Señor, Buenas tardes, ¿Podría permitirme hablar con su prometido?... Prometo no quitarle mucho tiempo y no ser una molestia.- Dijo serio pero con tristeza mientras se acomodada sus lentes.

-Hehehe... Por mi no hay problema William, pero hay que ver que dice mi pelirrojo.- Se acomodó su fleco dejando ver completamente su rostro y sus bellos ojos verde-amárela, dejó escapar un suspiro y llamo a su amado que estaba por empezar a cocinar algo.

-¿Sí, Adrián?... ¿Que sucede?...- Hablaba dulcemente saliendo y poniéndose detrás de Undertaker.

-Oh veras querida... William viene a hablar contigo, no seas mala y habla con él, se le ve triste.- Hablaba calmado y de forma dulce dedicándole una sonrisa, que sólo lo hacía ver más atractivo de lo que ya era.

-Moo... Está bien... William puedes pasar y tomar asiento en la sala en lo que llevó el té.- Dijo amable pero con cierto reproche en su voz.

Después del pase otorgado por Grell, Undertaker y William pasaron a la sala, realmente se le veía tenso al formal shinigami... Sí ya era difícil decir lo que tenía que decir además se volvía muy incómodo con la pareja del pelirrojo presente, Ya no había vuelta atrás era ahora o nunca... Pasaron los instantes en silencio, Undertaker observaba al moreno adivinando a lo que venía, sí bien se pudo sentir celoso no lo hizo, sabía que el completo amor del pelirrojo era para él, quién lo vio crecer, y en eso llegó Grell con tres tazas de té.

-Bien William... Dime a que has venido a mi casa, estoy ocupada con mi boda, ¿necesitas algo del trabajo?- Preguntaba el pelirrojo con duda, mientras se sentaba en las piernas del antiguo y este lo abrazo por la cintura, no imaginaba que podía querer aquel que lo había maltratado tanto.

-Pues veras Grell... Esto es muy difícil para mí y más con usted presente Señor... Pero ya no importa sólo vengo a sincerarme Grell... Sé que han pasado más de 90 años desde que fuimos compañeros en la academia, se que desde que te interesaste en mí, yo te he tratado mal, te he insultado hasta el cansancio, desprecie tus muertas de amor, nunca te di una razón y hoy que es muy tarde lamentablemente, puedo dártela, tenía miedo de corresponderte y que sólo me amaras por poco tiempo o te aburrieras de mi, quizás no fui digno para ti, además me pesaba el qué dirán aunque es absurdo, nosotros no damos importancia al sexo de nuestras parejas, fui un completo cobarde por no aceptar en su momento que yo te amaba Grell, no sé cómo hacer que me disculpes, pero sé que es algo que jamás podrás perdonarme Grell Sutcliff, Yo me encargare de lo poco que quedó de ese sentir, se que ya sólo me odias y eso está bien, yo me lo gané y no lo reprochare... Además sinceramente te deseo felicidad, mucha felicidad.- Hablaba con sinceridad y pesar el shinigami moreno que de un instante a otro comenzó a llorar, era la primera vez que se le veía en ese estado, esto tomo por completa sorpresa a la pareja ahí presente.

Grell con un gesto se disculpo un momento del regazo de Undertaker, se levanto y se dirigió a William tomándole las manos de una forma cálida al par le limpio las lágrimas de una forma dulce.

-William... Gracias por tus palabras, sin duda sí las hubieras dicho a tiempo o en alguna de las oportunidades que te di, Quizás tú serías hoy mi futuro esposo, pero como has dicho, tus despectivas acciones por muchas que aguanté colmaron mi paciencia y mataron mi amor hace tiempo, pero ahora tengo a Adrián a mi lado, soy muy feliz, sabes te perdono todos esos malos tratos, aún te quiero y siempre tendrás un lugar en mi corazón Will...- Las lágrimas de William se habían contagiado al pelirrojo mientras hablaba dulcemente, le abrazo fuertemente hasta que el azabache dejó de llorar, tomaron nuevamente asiento ya más tranquilos, bebieron su té, William se despidió y disculpo por el momento anterior así también porque no asistiría a la boda.

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Después de está emotiva escena entre estos shinigamis y de que William tomara rumbo a su casa aceptando que lo perdió, pero él sería feliz sí el pelirrojo lo era.

Mientras tanto en el mundo humano ya caía la tarde, en la Mansión Phantomhive se veía a Nina en ese cuarto de costura preparado bajo sus gustos y especificaciones, estaba cortando tela y revisando su lista de medidas y especificaciones del Conde, había empezado con un hermoso vestido color vino para Meyrin, se veía que era de las mejores y más finas telas, no pasó mucho tiempo para que lo tuviera listo, lo colocó en la cama de esa habitación.

Mientras aquella mujer hacia su "magia", En la cocina se encontraban Amo y sirvientes platicando amenamente, al par que se hacían los preparativos para la cena, de un momento a otro Sebastián terminaba el postre se decidió hablar de otro tema.

-Meyrin... ¿Ya pusiste la mesa para el Joven Amo y para Lady Hopkins?, Bard... ¿Cómo está quedando el pollo con almendras?... Finny... ¿Está en orden el jardín?... Y Tanaka-san... Ah... Usted está bien así.- Hablaba Sebastián con una voz calmada hasta sonaba dulce, ya era algo usual verlo de ese buen humor, realmente ese trío no volvió a su torpe forma de ser, pero eso sí eran igual o hasta más alegres que antes y Ciel los veía divertidos mientras tomaba su taza de té, de pronto algo le vino a la mente, sí bien ya se habrían dado cuenta de la relación con el mayordomo, pero era mejor decirlo.

-Sí, Sebastián-San, está lista la mesa con nuestra mejor vajilla...- / - Ya casi está listo Sebastián, no te preocupes estará delicioso.- / - Wah Sebastián-san el jardín está en orden.- Respondieron cada uno en el orden que el demonio les fue preguntando, realmente era un alivio que fueran competentes le dejaban bastante tiempo libre para aprovecharlo con su Amo, Ciel se dispuso a hablar.

-Bueno como ya sabrán el Domingo vamos a la boda de Grell Sutcliff, sí... Ese extravagante y pelirrojo hombre, les voy a decir que de donde él viene es permitido un enlace nupcial sin importar el sexo de los contrayentes, Así que pido su comprensión, puede no ser algo común en la sociedad inglesa, pero sé que como dignos sirvientes de la casa Phantomhive lo entenderán perfectamente, después de todo amor es amor...- Los sirvientes escucharon atentos cada palabra de su Joven Amo, y aunque mostraron un poco de confusión sabían a lo que quería llegar el Conde, el trío se miro entre sí y sonrieron, mientras Ciel se acerco a Sebastián y lo tomo de la mano.

-Joven Amo... Entendemos perfectamente, sabemos quién lo hace feliz y es lo único que deseamos para nuestro Amo, su felicidad, nosotros le queremos mucho por darnos una nueva vida y confiar en nosotros, les deseamos que sean felices Amo y Sebastián-San.- Hablaba Meyrin desde el corazón por los tres, ya se habían dado cuenta hace un par de semanas, lo tenían entendido y dicho.

La expresión de sorpresa en el Conde y el demonio fue por demás épica... Digna de plasmarse en una fotografía. Cuando se habían recobrado del asombro la pareja de amantes les sonrió cálidamente, fue un hermoso instante, realmente reinaba la paz... Aunque no se sabían todos los secretos de la pareja. Siguieron hablando hasta que llegó la cena, la cual transcurrió tranquilamente con el frío conde que solía ser, aunque eso ya era sólo fachada par su diversión, pasaron los días Nina ya había terminado los trajes el Sábado en la mañana, Amo y sirvientes se los probaron, realmente les quedaban a la perfección, después de probárselos se los llevaron a sus habitaciones. El Conde estaba complacido, le pago lo acordado más un extra a Nina, quién se sorprendió por esa generosidad, Se despidió contenta dejando la mansión en su carruaje.

-Vaya que está mujer por rara y extravagante que sea es increíble en su trabajo, realmente estoy muy complacido con los trajes... Por cierto Sebastián... No hay nada en la agenda... Que tal sí tú y yo vamos a mi habitación... Me muero de ganas de besarte y sentirte, con Nina aquí no pudimos hacer nada...- Con una sonrisa llena de malicia y encantó le sugería al mayor, este lo tomo en brazos llevándolo hasta su habitación, se encerraron bajo llave... Como era ya costumbre de aquellos amantes, sus ropas comenzaron a volar, dieron pasó inmediato a la pasión, dejándose perder... Varios instantes después sólo se oían gemidos, suplicas y jadeos provenientes de la habitación del Conde, el tiempo pasó hasta la tarde, ambos habían quedado exhaustos y ahora se les podía ver en la cama dormidos, sí bien era raro que aquel demonio durmiera está vez lo hizo, pasó una hora y Ciel comenzaba a despertar mientras Sebastián lo abrazaba, para sorpresa del menor lo encontró dormido, era una vista encantadora realmente era muy bello el demonio y más con ese semblante de paz.

-Sebastián...- Susurro lentamente mientras le acariciaba el rostro con delicadeza y amor, nunca lo había visto dormir, realmente estaba perdido delineando las facciones del mayor con su dedo índice, lentamente Ciel se acerco a los labios del mayor para besarlo delicadamente, ese sutil y cálido roce hizo que el mayor comenzara a despertar.

-Hnm... ¿C..Ciel?...- Murmuro el demonio quién lo abrazaba por la cintura y le correspondía el beso aún medio dormido, el beso siguió por varios instantes subiendo de tono, dejando a ambos bien despiertos.

-Te ves bastante adorable durmiendo para ser un demonio...- Rio divertido.

-Ohya...- El mayor trato de responder pero simplemente no pudo, jamás le habían dicho algo tan dulce, cada día era sorprendido por ese humano que tanto amaba.

Ciel y Sebastián sólo salieron de su pasional encierro para que el menor comiera, Después de eso nuevamente regresaron a la habitación del Conde, pasaron también la tarde encerrados bajo llave, entre momentos dulces y entregas pasionales término la noche del sábado dando pasó al domingo, a la mañana siguiente como ya era costumbre Sebastián se levanto de la cama de su amo, se vistió a medias con su camisa y pantalón, no tenía caso vestirse completo, hoy usaría otra ropa, preparó el baño para su Ciel y para él, ya listo procedió a despertar al menor.

-Ciel, Despierta... Buenos días...- Dijo mientras se arrodillaba a un lado de la cama y de daba un beso de buenos días.

-Hnm... ¿S..Se..bas..tián?... Buenos días...- Sonrió después de recibir aquel dulce beso.

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Mientras este par de amantes se daban un baño, Cierto par de shinigamis que habían dormido juntos, se encontraban ahora desayunando mientras platicaban los pormenores de la boda, todo era a gusto de Grell y Undertaker estaba feliz cumpliendo cada uno de los deseos de su amado, el pelirrojo no quería sólo el contrato legal, también pidió una ceremonia y está sería en un salón decorado con flores rojas y detalles planeados el cual iría a revisar Ronald Knox que les ayudaba con la boda y este al par coqueteaba con la organizadora, y así se fue la plática, ahora hablaban de como se arreglarán mutuamente para la boda.

-Entonces Adrián... ¿Que decidiste al final, te voy a recoger el cabello o no?.- Le daba un sorbo a su café, esperando la respuesta impaciente.

-Ah querida, como tú desees, Yo haré lo que te haga feliz... Hehehe.- El pelirrojo se sonrojo y lo abrazo, realmente era feliz, muy feliz con su platinado.

-Bueno en ese caso... Te haré una coleta y después me peinare yo.- Hablaba feliz el pelirrojo que ya estaba sentado sobre las piernas del mayor.

Las horas pasaron ya era medio día, tanto en el mundo humano como en el shinigami, todo estaba listo para la boda, los contrayentes ya habían tomado un baño, y estaban arreglándose, Grell se encontraba haciéndole una coleta baja a Adrián con un lazo negro, también le acomodó el fleco para que se le viera el rostro, aunque no era su costumbre dejar ver completamente su rostro por esa cicatriz que le abrazaba, desde que estaba con su pelirrojo ya no le importó sí él quería ver su rostro lo mostraría, ya que Grell lo término de peinar Undertaker se levanto para ponerse el chaleco que era rojo pasión, su corbata planteada y el saco negro. Quién diría que después de años se vería al shinigami legendario con traje de nuevo. Después de que término ayudó a Grell con su peinado, le ayudó también a ponerle el vestido de novia, ese bellísimo vestido que iba del blanco más puro hasta el más apasionado rojo, así como esas zapatillas rubia al igual que sus guantes y el velo blanco, después de los detalles finales ya estaban listos. Así que se fueron rumbo para el salón.

Al llegar al salón se pudo ver que los amigos de Grell; Eric, Alan y Ronald estaban en primera fila platicando el juez también ya había llegado, así como toda la oficina de shinigamis división Londres, hasta los altos mandos estaban ahí... Eran amigos de Undertaker. Pero... ¿Y él Conde Phantomhive?... No lo veía, Quizás habían tenido algún inconveniente al cruce de mundos, no era para nada normal que se dejara entrar humanos y un demonio, pero la petición y el permiso lo hizo Undertaker, así que no se le pudo negar, era incluso superior de los superiores.

Bueno Grell aunque estaba nervioso, trato de calmarse faltaba aún un rato para la ceremonia y se fue a parlotear con Alan... Al que le noto algo bajo el guante...

-Ah... Moo... Alan... No me digas que al fin Eric te pidió matrimonio, ¡Que emoción!...- Hacia un escándalo el pelirrojo mientras hacía que se quitara el guante, Alan se moría de vergüenza y todos los presentes no resistieron reírse.

-Sí... Sutcliff-San... Eric me lo pidió hace unas horas... Realmente no creí que lo hiciera... Ya que es de ocultar mucho lo que siente, pero ayer que hablo con T. Spears-San... Lo noté más cariñoso... Quizás lo ánimo para que no sufriera como él lo hace.- Grell se quedó frío... No esperaba eso... William en verdad era noble, y no sólo deseo felicidad al pelirrojo sino que también la de sus subordinados, Grell pensó que era una lástima que ya no lo amara, pero que sí seguía así podría encontrar a alguien. Entonces el semblante de Grell cambio por uno de alegría por Alan.

-Vaya... No me esperaba esto de William... Pero bueno, Muchas felicidades Alan...- Fue interrumpido por Eric.

-Hey roja... Hay te buscan en la puerta... Un Conde, Un demonio y 4 sirvientes... Jajaja...- Dijo con una sonrisa.

-¡Ah!... Gracias Eric, espero que sean felices queridos.- Se despidió y se fue corriendo a la puerta.

Al llegar a la puerta se quedó fría ese shinigami... Era un cuadro de auténtica belleza... Tanaka-san en su forma normal vestía un traje negro con detalles gris y una rosa blanca en la solapa, Bard un traje negro con chaleco verde esmeralda y corbata negra, también con una rosa blanca en la solapa, Finny también portaba un traje negro con chaleco dorado y detalles amarillos así como una rosa blanca en la solapa igual que los demás, se veían como auténticos caballeros ingleses, Meyrin portaba un hermoso vestido color vino, zapatillas y medias negras al igual que guantes, parecía un joven de la nobleza y no una mucama. Ah pero eso no fue todo... Ciel portaba un hermoso traje de pantalón corto color Zafiro, medias completas negras, sus botas azules con detalles negros y azul cielo, así como un saco sumamente bello terminado en una cola larga, su parche azul y detalles cielo, así como el sombrero azul que le había regalado Lizzy bellamente adornado con rosas azules y blancas, así como guantes negros. Por su parte Sebastián vestía un fino traje negro, con un chaleco azul cielo, una corbata azul zafiro, peinado hacia atrás dejando caer la mitad de su fleco por el lado derecho de su rostro, portaban en la solapa dos rosas blancas con un listón zafiro así como guantes negros.

-Wow... Conde... Sebastián... Minna, se ven bellísimos... Gracias por asistir, espero que no hayan tenido problemas al llegar.- Realmente hablaba muy feliz el shinigami carmesí.

-No tuvimos ninguno Grell, Undertaker lo arreglo todo, nos recibió y nos acompañó William, más sin embargo digo que no vendría, y lo entendemos... Pero te mando algo a ti y a Undertaker...- Decía Ciel mientras Sebastián sacaba del carruaje un ramo de novia de 48 rosas rojas y una rosa roja con un listón plata.

-Su ramo de novia my "Lady" y para su solapa lord Adrián, cortesía de William...- Les entregaba Sebastián.

-¡Ah!... Gracias, no sabría qué decir, cuando vea a William le agradeceré este detalle... ¿Verdad querido?.- Le sonrió a su futuro esposo.

-Hehehe... Si querida, lástima que no vendrá, pero bueno es más que entendible, aún así se que él es noble...- Ronald los interrumpió ya era hora de la ceremonia, Undertaker pidió prestado al Conde para que lo acompañara al altar, mientras Sebastián tomaba amablemente del brazo a Grell para entregarlo, Los sirvientes tomaron asiento, la ceremonia comenzó, y como sonata nupcial se podía escuchar "Canon D" de Pachabel. Ciel dejó frente al juez a Adrián, y Sebastián entregaba solemne a Grell en manos del platinado. Tomaron su lugar, la ceremonia se dio de forma tranquila, y aunque la confesión de William y ese ramo de rosas pudieron hacer que Grell dudara, no lo hizo, su completo amor era para Undertaker.

-Bien señores, ahora reciten sus votos previamente escritos en el acta.- Dijo el juez.

-Yo Adrián Crevan, En está inmortalidad, prometo ser tú compañero y amante, me has devuelto una alegría que creí pérdida, te amare a más no poder.- Tomo de su bolsillo una delicada argolla y se a puso al pelirrojo.

-Yo Grell Sutcliff, En esa inmortalidad, prometo ser tú fiel compañero, te amare con todo lo que yo tengo, ya que en ti encontré al ser que me complementa perfectamente.- Lentamente le ponía la argolla al legendario.

-Ahora pueden firmar aquí...- pidió e indicó el juez. -Bajo las leyes de nuestro mundo ahora están casados, un aplauso para los Señores Crevan, Señor puede besar a su novia (?).- Y así lo hizo Undertaker le levanto el velo a Grell, para besarlo dulcemente, instantes después se quedo admirándolo, realmente sus delicadas facciones lo hacían hermoso y femenino, se oyeron los gritos y felicitaciones así como aplausos para la pareja de nuevos esposos.


Bueno aquí termina el Cap. 12, espero que lo hayan disfrutado mucho, así como yo me divertí escribiéndolo, espero con muchas ansias y alegría sus review.

Un beso y Cuídense dulzuras, no olviden sí tienen un amor luchen y peleen por el hasta el final y vívanlo en el presente, el pasó ya fue y no se adelanten al futuro, el hoy es el que importa.

Hime Diamont, 2014, ©