Allí estaba Kurt tras su primera audición con los Warblers.

De verdad quería ese solo. Sí, sabía muy bien que era el chico nuevo, pero acababa de dejar su vida entera cantando Evita frente a todos, y no había manera de que no hubiera quedado.

Eso no quería decir que los dos chicos sentados junto a él no fueran buenos.

¿Cuáles eran sus nombres?

Estaba seguro que el rubio era Jeff, Blaine lo había mencionado varias veces en sus conversaciones.
Y el otro… ¿Nick? ¿Rick…? Algo así debía ser.

Wow, de verdad debía comenzar a socializar más con sus nuevos compañeros de clase.

Comenzó a mover sus piernas impaciente, mordiendose el labio con fastidio.

¿Por qué tardaban tanto en decidir?

- Siempre son así. - Comento a su lado Jeff, con un suspiro hastiado. - Una vez nos tuvieron dos horas aquí… ¿Puedes creerlo? -

- ¿¡Dos horas!? - Kurt exclamó indignado, y desde el otro lado Nick/Rick dejó salir una risita.

- Lo peor es que luego descubrimos que tardaban tanto porque fueron a comprarse un café y se olvidaron que estábamos aquí esperando. -

- Puedo llegar a matarlos. - Dijo Kurt pasándose una mano por la frente.

- Tu nombre es Kurt… ¿Cierto? - Hablo entonces Nick/Rick, estirando la cabeza para observarlo.
- Yo soy Nick, creo que aún no nos habíamos presentado. - Y se acerco a estrecharle la mano.

Bueno, al menos ahora si sabía su nombre.

- ¡Y yo soy Jeff! - Exclamó el rubio, aunque por suerte Kurt eso ya lo sabía.

- Es un placer. - Respondió con una gran sonrisa.

- Y entonces… - Comenzó Nick, conversacionalmente. -¿Blaine y tu están juntos o…? -

Kurt se puso rojo de inmediato.

- ¿¡Qué!? No, claro que… somos amigos… - Trago saliva, y luego un pensamiento rápido paso por su cabeza. - ¿Les dijo algo de mí? -

- Pff… - Jeff dejó salir un bufido. - No, Anderson nunca nos cuenta los detalles sucios. Pero pasa tanto tiempo contigo que todos hemos estado preguntándonos… -

Kurt volvió a acomodarse en el asiento, y se arregló la corbata de manera nerviosa.

- ¿Entonces estás soltero? - Pregunto Nick.

Kurt no se había dado cuenta, pero el muchacho de cabello oscuro ahora estaba sentado a su lado también, y Kurt se sentía en medio de un sandwich.

- Eh… bueno, . - Comenzaba a sentirse incomodo.

Mirando hacia abajo, se perdió la mirada cómplice que los otros dos chicos se estaban dando.

- Que extraño, un chico como tu ya debería estar afuera del mercado. - Comentó Jeff.

- ¿…a que te refieres? - Kurt lo observó confundido.

- ¿Qué no te has visto en un espejo? ¡Eres precioso! - Exclamó el rubio.

Kurt sentía que la cara le ardía.

¿Estaba escuchando bien?

- Jeff tiene razón, cualquiera estaría ciego en no verlo. -

No podían estar coqueteandole… ¿Cierto?

- Ya paren. - Dijo soltando una risa nerviosa. Ambos chicos a sus costados le sonreían, y de repente parecían estar aún más pegados a su cuerpo.

- Oye Kurt… ¿Te gustan las películas? - Pregunto Nick.

- Tenemos un boleto extra para una función el sabado, ¿Quieres venir? -

- ¡Y luego podemos ir a comer! -

- Ah…ehr… -

- ¡No te preocupes, nosotros invitamos! - Dijeron al unísono.

Kurt estaba totalmente confundido, mientras su corazón latía con fuerza.

Bueno, venía diciendo que debía conocer mejor a sus nuevos compañeros después de todo…

- Ah, claro… ¿Por qué no? -

- ¡Genial! - Exclamó Jeff.

- ¡Es una cita! - Añadió Nick.

Y ambos chocaron sus palmas emocionados.

Kurt los miraba completamente estupefacto.

¿Cita?

- Oye Kurt, dame tu teléfono así anoto nuestros números. - Dijo Jeff, y Kurt, hecho un robot, se lo paso aún sin registrar lo que pasaba.

- Te encantará la película, es de robots y alienígenas… pero también tiene romance. - Describía Nick, pero Kurt seguía catatónico.

Entonces Blaine abrió la puerta.

- Hey chicos… Nick, Jeff, felicitaciones…-

El dúo se levantó entusiasmado, realizando un pequeño festejo, y tras darle la mano a Blaine, partieron del cuarto. Sin embargo, antes de salir, Jeff había volteado hacia Kurt y había echo un claro gesto de "llamanos", para luego guiñarle un ojo.

Blaine se acercó a preguntarle si estaba bien, pensando que su estado de shock se debía a haber perdido el solo.

Al diablo con él solo. Pensó Kurt.

Ahora tenía otros asuntos por los cuales preocuparse.