Bueno aquí un capítulo más de mi historia no más seguida. Por extraño que parezca esto es la calma antes de la tormenta… me van odiar ¡yo me odio!
En fin… les recomiendo discreción.
Tony Stark 16 años, 22 de abril del 2009, Long Island, Nueva York.
¡Oh siiii! ¡Se siente tan bien!
Tal y como lo pensé, tanto esfuerzo ha valido la pena. El profesor integridad y moralidad Bruce Banner está mamándomela tan fuerte que, creo que puede quitarme el pene por la emoción… y eso ¡No importa! Cierro los ojos y me limito a sentir, ¡esto es tan excitante! ¡Nunca lo había hecho en el laboratorio de ciencias! es una suerte que apenas haya comenzado el receso.
Sonrío al recordar como sucedió…
Hoy fui el mejor de la clase, antes de entrar hable con el profesor y le prometí ya no hacer sandeces, le pedí que me disculpara y le propuse comenzar de nuevo.
El estúpido creyó todo, cuando hablaba o participaba no dejaba de mirarme… y al terminar la clase me asegure de ser el último en salir, como Banner estaba de espaldas a la puerta no vio cuando la cerré con seguro, sin que lo notara me posicione detrás de él, lo comencé a tocar con mucha delicadeza, le dije que realmente me gustaba y que sabía que yo no le era indiferente; él de inmediato trato de resistirse pero lo mire fijamente y comencé a acariciar su miembro, me acerque lentamente y lo bese de la forma más suave que pude, tome su mano e hice que me tocara. Por un momento creí que había fallado pues no se movía, pero cuando metí mi mano en sus pantalones ya no pudo más y correspondió al beso. No cambie el ritmo de mis caricias hasta que note que me tocaba y exploraba por iniciativa propia.
En todo ese tiempo me porte lo más delicado que puede y al parecer eso le gusto, poco a poco sentí que me besaba con ansiedad, empecé a desvestirlo y él me imito, entonces "enloqueció" pues me empezó a tratar con más rudeza; con la voz más aguda que pude y la cara de mosca muerta que pongo en estas situaciones, le pedí que no se detuviera, le decía tonterías como "quiero más" o "dame todo" y eso hacía que perdiera más la razón.
Me termino de desvestir y me subió a la mesa de trabajo, él con la ropa medio puesta me beso desde los hombros hasta el abdomen, yo con la misma voz chillante y suplicante le pedí que me ayudara y le mostré mi pene, inmediatamente bajo y se lo comió.
Debo admitir que hace un buen trabajo, pues mis jadeos salen sin que pueda detenerlos, además sus manos están oprimiendo y pellizcando mis pezones y cada que levanta el rostro muerdo mi labio inferior y lo miro de manera "suplicante".
Lentamente voy recostándome a lo largo de la mesa, siento que estoy cerca de llegar, llevo mis manos con las que antes me apoyaba a la cabeza del tonto y lo separo…
- Bruce… abre la boca – pido lascivamente. De inmediato me obedece y comienzo a masturbarme, me vengo y veo como el semen sale disparado hacia su rostro, lo acerco nuevamente a mi entrepierna y el comienza a limpiar todo con su lengua - ¡oh! Me ha gustado tanto – le indico que suba y me incorporo al mismo tiempo, apoyo mis brazos en su nuca y aun estando sentado en la mesa lo pego más a mí, siento como su pecho sube y baja, como su pene palpita entre mis muslos y como sus manos acarician mis caderas.
- Tony… esto – lo beso inmediatamente.
- Se siente bien ¿no? – susurro a su oído.
- Sí, pero… - no lo dejo continuar pues le doy un beso más profundo, tanto que hasta percibo el sabor de mi propio semen, siento como me aprieta cada vez más fuerte.
- ¿Cómo… te gusta… hacerlo? – apenas si alcanzo a preguntar, trato de no permitírselo pero se separa levemente de mi - ¿quieres estar dar o…?
- Tony – parece asustado, así que lo vuelvo a besar, ahora llevo mis manos a su espalda, acaricio sus glúteos y atiendo su pene con mis muslos.
- ¿Qué sucede? - Pregunto con inocencia, lo miro con curiosidad y muerdo mi labio inferior.
- ¿Cómo te gusta a ti? - ¡Oh no! No quiero pensar en eso, cierro los ojos y trato de no recordar… ¡No ahora! A mí… a mí no me gusta que me toquen ¡Demonios!
- Yo… - trago con dificultad la saliva que voy acumulando – sólo quiero tenerte – digo de manera mecánica. Afortunadamente parece no haber notado el lapso que tuve y de hecho comienza a morder mi cuello con fuerza. Trato de perderme ¡No quiero pensar! ¡No quiero recordar!
Se inclina y siento como levanta mis piernas, las pone es sus hombros, estoy nuevamente recostado, cierro los ojos y percibo como va dejando rastros de mordidas por todo mi torso, en una situación normal me quejaría y apartaría al bastardo que intenta marcarme… pero ahora ¡quiero aferrarme a estas sensaciones!
Instintivamente levanto mi cadera y él toma mi cintura, sigue mordiéndome… ahora siento como chupa de manera intercalada mis testículos… delinea mi ano con su lengua y la introduce, al principio es lento pero pronto aumenta la velocidad, además va cada vez más profundo; mis gemidos son algo fuertes y los hago así porque al parecer eso le gusta. De pronto se ha detenido, abro los ojos y como lo pensé, no deja de ver mi cuerpo, ahora me está devorando, literal y figurativamente.
Se incorpora y eso hace que cuelgue de sus hombros por mis rodillas, con mis brazos me apoyo lo más que puedo, mi espalda es sostenida firmemente por él, hago presión para no dejar que se aleje demasiado. Noto que lleva una mano a su miembro, de manera automática me levanto y bajo a lamerlo, oigo como empieza a jadear fuertemente… él se inclina y siento como acaricia mi trasero, levanto las caderas al ponerme en cuatro e inmediatamente mete sus dedos… cuando siento que es suficiente dejo el falo que está sumamente duro y vuelvo a donde antes estaba.
Estoy al borde de la mesa y decido recostarme, con mis codos me apoyo y abro las piernas lo más que puedo, pongo mis pies en el borde, alcanzo a tomar mis talones, levanto mis caderas… creo que en esta posición es seguro que ve todo, se acerca y de golpe entra en mí.
¡Maldición!
¡Como duele! Pero no tengo intenciones de detenerlo… de algo estoy seguro… todos los "mayores" pierden las razón con "niños" como nosotros.
Bruce lo está haciendo bastante bien, pero es igual que todos…
¡Ahhhh! Con cada golpe que da siento que me atravesara, ahora me está mordiendo y podría jurar que estoy sangrando.
¡Joder! espero venirme rápido.
Steve Rogers 18 años, 28 de octubre del 2011, Brooklyn Heights - Middagh Street, Nueva york.
Estoy a mitad de mi primer semestre y realmente es difícil hacer todo lo que tengo al día, administro mi tiempo y puedo hacer casi todo.
Primero despierto lo más temprano que puedo, sí tengo alguna tarea pendiente la hago y sí no es así realizo entrenamiento con el equipo de Football me toque ese día o no, lo sé es raro… pero no puedo evitarlo; Después me baño y voy al trabajo, estar en la librería es muy bueno, tengo descuentos, las tareas son simples y hasta me dan desayuno todos los días. Posteriormente me dirijo a tomar clase, mi horario es mixto por lo cual tengo clases en diferentes horarios y no comparto más que unas horas con diversos compañeros, de hecho hasta a Bucky que es mi único amigo aquí, no puedo topármelo en algunos días. Al finalizar las clases voy a la biblioteca y realizo los deberes, si termino rápido voy a las prácticas de lucha en el último turno. Finalmente me voy al dormitorio y me ducho nuevamente…no es extraño para mí, pues hay días en los que llego a bañarme más de 3 veces… y no sé por qué.
En fin, hoy augura ser uno de esos días "normales" donde llego al trabajo, saludo al jefe y tomo los alimentos que me da. Después comienzo y acomodo muchos libros que seguramente serán esparcidos por toda la tienda por los clientes.
Después de comenzar con mis labores una mujer me llama y me pide ayuda, no encuentra en la base de datos el libro que busca, voy hacia la computadora y comienzo a teclear, rápidamente me hago cargo de su pedido pero durante la búsqueda no deja de seguirme y hablar… trato de ser cortes pero me abruma tanto el contacto que quiere hacer conmigo.
El jefe nota mi incomodidad y le pide que lo acompañe para cobrarle, antes de irse tras él, ella me guiña un ojo y sonríe provocativamente, mientras tanto yo trato de parecer lo más tranquilo y continúo acomodando más libros.
Durante un rato más me abstraigo con mi trabajo y apenas noto que me están llamando, rápidamente tomo mi celular y veo que es mi hermano.
- Thor, ¿Qué sucede? – pregunto directamente.
- Tu siempre tan cortes hermanito – se oye bastante ruido al fondo, seguramente está entrenando.
- Trato de serlo – le respondo amablemente.
- Pues no lo logras – se burla de mí.
- ¿Hablaste para decirme los malos modales que tengo? – me quejo mientras sigo acomodando más libros.
- No, sólo quería invitarte al último partido de la temporada, ya sabes son mis últimos días y en la fraternidad darán una fiesta - ¡No! No quiero ir.
- Pero… - interrumpo en voz alta.
- Si ya sé que no te gustan las "reuniones" – resopla fuerte mente -¡Por el amor de dios! haz una excepción y acompáñame a festejar la victoria – está molesto, no me agrada oírlo así…
- ¿Cómo? Sí todavía no han ganado – desvió su atención.
- Pero lo haremos – su tono suena pretencioso, se le ha pasado.
- Eso me da tanta seguridad… - digo con sorna.
- En fin, ¿vienes? te recuerdo que como parte del grupo titular no puedes seguir aislándote… - guardo silencio pues pienso en un pretexto para no ir –apenas entraste, eres el primer jugador de primer semestre que entra en años, ni siquiera yo hice esa hazaña, debes convivir con los compañeros –sigue insistiendo y yo no puedo decir nada - tal vez podrías ser capitán – eso detiene mis pensamientos, no sé por qué pero la idea no me suena tan mal- de hecho estoy seguro que lo serás… -siento como si debiera hacerlo… yo- pero sólo si mejoras esa agonizante vida social que tienes.
- Lo intentare – digo finalmente, pero hay un silencio algo denso después de eso – tratare de llegar, enserio.
- Promételo – pide firmemente – eres un hombre de palabra hermanito.
- … - comienzo a hacer ruidos extraños sin pronunciar nada.
- ¡Promételo! – salto levemente al oír su grito, doy un suspiro largo y…
- De acuerdo, lo prometo.
- Muy bien pasare a recogerte antes del partido de mañana, un grupo de porristas estarán felices de verte por ahí… - lo que me temía – y tal vez hoy sea el día en el que mi tierno hermanito se haga todo un homb…
- ¡Suficiente! -¡Oh no! No me gusta la idea, cuelgo inmediatamente y guardo mi celular, no quiero nada de lo que mi hermano ha planeado.
...
Mi tuno ha terminado, me despido de mi jefe y me dirijo a la escuela, en el camino voy pensando en lo que hable con Thor, en todo lo que dijo tiene razón… me cuesta tanto relacionarme con otros ¡No me gusta la atención que me prestan las personas!
Ojala pudiera pasar desapercibido…
…
Las clases son un distractor muy bueno, hoy me toco llevar las materias de rama histórica de la literatura, los deberes son tantos que apenas si me da tiempo de comer algo después de ir a la biblioteca; inevitablemente deseo que me dejen más deberes y ojala así pueda faltar… pero no, no puedo hacer eso, ya prometí ir.
Ya no quiero seguir pensando, voy al dormitorio me ducho y salgo para ir al gimnasio, hoy haré algo de lucha…
…
Al llegar al gimnasio el entrenador me dice que caliente y sigue danto indicaciones a los otros. Hago ejercicios de fuerza y termino rápido, me incorporo con los demás y casi de inmediato tengo un enfrentamiento con Johann Schmidt; lo conozco porque es un estudiante de intercambio, lo he visto en la oficina de tramites escolares, además tiene fama de matón… debo tener cuidado.
En el primer enfrentamiento Schmidt comienza empujándome y yo trato de esquivarlo todo lo que puedo, después me agarra por debajo de las caderas y presiona tan fuerte que no puedo evitar un grito de dolor, gane pero creo que me ha dejado herido; en el segundo enfrentamiento decido ser el que comience y lo toco primero, cuando lo creo prudente lo agarro y de un movimiento lo mantengo controlado con los dos omoplatos sobre el tapiz, lo hago con mucha presión pues Johannn es muy fuerte, al parecer más que yo… pero mi técnica ha durado el tiempo suficiente para que el árbitro me dé la lucha. Al levantarme y extenderle mi mano para que se levante, sin que nadie lo prevenga de un solo salto se incorpora y lo último que veo es su puño acercase.
…
Despierto y creo que estoy en la enfermería. Me incorporo con lentitud y me siento en la cama.
- ¿Cómo te sientes? – volteo hacia donde oigo la voz y veo a una joven, supongo (por su forma de vestir) que es la enfermera.
- Como si me hubieran dado una paliza… - digo sin pensar.
- ¿Así que no es la primera vez que te hacen algo como eso? – me mira atentamente y señala mi ojo, lo toco y por lo que siento creo que lo tengo morado.
- No exactamente… - digo en un susurro.
- Explícame – pide y se sienta frente a mí.
- … - ¡No quiero recordar!
¡No!
No me gusta pensar, respiro con dificultar y miro hacia la nada.
Lo que pasa es que odio rememorar las ocasiones (cuando estaba en la preparatoria) después de la muerte de mi madre, en las que yo… salía y… buscaba pelea; varias veces me rompí los nudillos, en esa época siempre tenía heridas en todo el cuerpo, hasta llegue a estar en el hospital y afortunadamente Thor no lo sabe.
- No hay nada interesante que reportar, lo usual –hablo fríamente y creo que la enfermera me tiene miedo, se levanta y me pide reposar un momento más.
Me vuelvo a acostar y trato de poner mi mente en blanco, llevo un brazo mi rostro y tapo la luz que me molesta.
…
- No eres tan fuerte – oigo la voz de siempre y me asusto, me levanto inmediatamente y salgo corriendo.
¡¿Qué fue eso?!
Continúo corriendo y espero que eso despeje mi mente.
- ¡¿Por qué?! ¿Por qué me has dejado sólo? - me detengo y miro de un lado a otro, estoy completamente solo, es tan noche que el campus se ve sombrío…
¡Siento angustia! ¡Desesperación! quiero saber ¡¿Qué me sucede?!
18 de julio del 2003
El niño ha estado muy raro, es lo que piensa Howard antes de terminar el wisky que tiene, le parece extraño que ya no haga tanto ruido, que ya no "juegue" con sus experimentos o que ya no le pida atención para mostrarle alguna tontería…
Es medio día y tiene poco de haber despertado, tal vez sea momento de llamar a algún lugar de comida…
Tony aparece en la habitación y sin mirarlo va hacia la cocina, se sube con dificultad a la barra y come algo de pan con mantequilla de maní, es lo único que está a su alcance y está seguro que es lo único que comerá en el todo el día. Howard lo mira detenidamente y no le dice nada…
El niño ha estado muy raro.
Y realmente Tony sigue sintiéndose tan raro, considera que debe creer todo lo que el entrenador le dijo… seria genial sentirse apreciado, desea confiar en el mayor; vamos, el niño piensa que podría estar con él y hacer todo lo que le diga… pero…
Pero no quiere.
El entrenador Stane le atrae (o le atraía, ya no lo sabe) y nunca creyó que él, siendo tan pequeño pudiera "gustarle"; Tony está confundido porque no sabe qué debe hacer. Preguntarle a Howard puede ser… Con toda la discreción que puede tener un niño de 10 años voltea levemente y ve de reojo a su padre, él está bebiendo y fumando, siente su mirada inquisidora y se asusta, vuelve la vista a los alimentos y desecha la idea inmediatamente… no confía en Howard, tal vez se molestaría y lo reprendería, lo castigaría y… no quiere seguir pensando en las posibilidades.
De momento recuerda a Steve, es la única persona que conoce (de su edad) que no es un idiota, tal vez…
El teléfono suena y el silencio que había en la habitación se rompe, Howard sin incorporarse lo toma y contesta, es una tal Sarah Rogers que dice ser la madre de Steve, él bufa con molestia… le habla como si debiera saber quiénes son. Después de mucha habladuría por parte de la mujer le dice el motivo de la llamada, al parecer su hijo quiere jugar con Tony, en un principio le extraña enormemente; Tony portándose bien y teniendo amigos no es algo común.
La mujer le pregunta si habrá algún problema en acordar algo para los niños, Howard le dice que espere y sin algún cuidado deja el teléfono; le pregunta a Tony si quiere estar con Steve, el inmediatamente se voltea y deja lo que está haciendo, mientras baja lentamente de la silla le dice que sí, ve como Howard vuelve a tomar el teléfono y lo más rápido que puede se instala frente a él.
- Mira esto es lo que harás, te dejo al enano y mañana lo regresas después de su entrenamiento – del otro lado de la línea la señora Rogers se sorprende y no tiene tiempo de replicar – ¿a donde lo llevo? – con algo de perturbación le da la dirección de su casa y al parecer espera a que lleguen en media hora – prepárate para mañana – le ordena a Tony, quien por primera vez sin oponerse le obedece.
El niño está demasiado raro.
Se levanta y se sirve un trago más, cuando lo termina se dirige a la habitación de su hijo, se detiene en el marco de la puerta… mientras lo ve meter en su pequeña mochila ropa y alguna otra tontería, tantea en sus bolsillos y encuentra la cajetilla de cigarros que buscaba.
- ¿Qué hiciste? - dice antes de tomar uno y encenderlo, el niño se sorprende y lo mira sin emoción, Tony no cree que deba decir nada… o tal vez sí.
- Nada – sale en voz baja de su pequeña garganta.
- No te creo - habla con el cigarro en la boca y apenas si se le entiende.
- Lo sé – el pequeño termina de empacar y se instala frente a su padre, él con una mirada de incredulidad se mantiene estático y mientras se termina de consumir el cigarro, ambos se miran fijamente.
- Vamos – habla finalmente y se dirige a la salida.
Durante el trayecto nota que el pequeño está muy distraído, generalmente cuando salen habla y habla, además le pide explicaciones de temas que no son comunes para su edad; le ha llegado a preguntar ¿Cómo funciona un motor de combustión interna? ¿Cuánta energía tiene el sol? ¿Por qué los transistores son tan comunes en los aparatos?
Todas y cada una de las preguntas son muy obvias para el padre y es por eso que siempre se burla de su hijo por no saber, pero termina respondiendo de la manera más concisa que puede.
Es por eso que, desde el sábado en la mañana al despertar con una cruda mortal Howard cree que Tony está muy raro.
…
Howard Stark es un genio, sabe que podría tener todo el dinero del mundo, pues cuenta con los recursos e inteligencia para crear un sin número de armas, pero…
María ha muerto y fue su culpa.
La culpa es la principal razón por la que no puede amar libremente a su hijo, no le deja vivir y ser medianamente feliz… la culpa no le permite hablar y preguntar cosas tan básicas a su pequeño.
¿Qué tiene?
¿Qué le ha pasado?
¡¿Cómo puede ayudarle?!
…
- Llegamos – anuncia y detiene el auto – no quiero tener alguna queja de ti – sale del vehículo y mira como el pequeño lo acompaña lentamente – Tony – dice con inseguridad, al oír su tono el niño lo mira intensamente, ¡es la primera vez que lo llama así! – no hagas tonterías –… y es por eso que no puede hablar con él. El pequeño se siente decepcionado y se reprende por guardar alguna esperanza para su padre…
- ¡Hola Tony! – afortunadamente ese sentimiento se opaca y se alegra infinitamente al ver a su nuevo amigo, esta por responderle, pero ve cómo Steve cambia su semblante y baja la mirada – Señor Stark – saluda con nerviosismo al mayor.
- Steven / ¡Steve! – llaman al mismo tiempo Tony y la Rogers, el niño moreno se sonroja furiosamente y en un arranque jala al rubio, lo mete a su propia casa, dejando su mochila descuidadamente en la entrada; en el camino le pregunta donde pueden estar solos y Steve lo lleva a través de la enorme (según Tony) vivienda, suben al cuarto de juegos.
En todo esto los niños no alcanzan a oír el regaño que Howard le da a su hijo, el mayor suspira con molestia al verlos desaparecer y se disculpa con la señora Rogers de mal humor, ella le pide que no se preocupe.
Después de que los mayores terminan de acordar el cuidado de los niños y Howard se retira con lo que parece ser desinterés.
Hoy tendrá oportunidad de beber más de lo acostumbrado…
Hoy recordara a María…
…
La señora Rogers por otro lado, se entristece al pensar en el pequeño Tony y se dispone terminar de hacer su comida.
…
- ¿Cómo conseguiste el número de mi casa? – pregunta Tony al cerrar la puerta.
- Lo busque en el directorio – responde en un susurro Steve.
- ¡Oh! Pensé que lo habrías hecho de una manera más interesante – dice simplemente mientras recorre la estancia, el niño piensa que hay varios videojuegos y juguetes interesantes.
- Lo siento – habla Steve al seguirlo.
- No te disculpes por tonterías como esa – pide hostilmente el moreno – mejor vamos a hacer algo más interesante ¿Qué te gustaría hacer? – pregunta y de inmediato comienzan a pasar el tiempo.
Contrario a lo pensó Tony en un inicio, disfruta enormemente del "juego infantil" que propuso Steve, su compañía parece ser el mejor bálsamo para sus dilemas y por un momento olvida la dependencia que parece estar formándose en él.
…
Cuando la comida esta lista y el señor Roges llama a los niños, se lavan las manos (Tony con resignación) y todos se sientan a la mesa; el moreno pregunta por el hermano de Steve, ya que es algo que acaba de descubrir y la señora Roges le responde que está en un campamento, al parecer no lo conocerá… o tal vez hasta mucho después.
Posteriormente a la toma de alimentos, el pequeño Stark habla sin censura y pregunta con algo de agresividad sobre la forma de vida de la familia, Steve no deja de mirarlo y responder a todo lo que pide, mientras, sus padres que al inicio se mostraron sorprendidos, se dan cuenta que el moreno es muy inteligente para su edad, piensan que esa agresión es producto de una vida difícil, pero se alegran al conocer al primer amigo de su hijo menor.
La preocupación que tenía la señora Rogers es rápidamente cambiada por un sentimiento de ternura y confort, el señor Roges en cambio se siente satisfecho por la elección de amistad de su hijo, el niño Stark es duro y espera que sea una buena influencia para el tímido Steve. Y Steve esta que no cabe de la felicidad, se siente tan alegre al estar con Tony, pero nota que esta diferente.
…
Durante toda la tarde los niños juegan en el jardín, Steve le muestra la casa del árbol que comparte con su hermano mayor, y mientras suben a ella le explica las ventajas y desventajas de tener uno, extrañamente le da recomendaciones para llevarse bien con la gente… pero eso no le servirá.
Tony piensa que es terriblemente bueno, le aburriría estar con alguien como Steve pero el rubio es especial; al entrar completamente a la casa de madera, se instala cerca de la venta y pretende escuchar… pero no puede concentrase totalmente.
- Tony – llama en voz alta el rubio - ¿Qué tienes? – pregunta con preocupación al ver el semblante abatido de su amigo.
- Nada – dice simplemente al evitar la mirada.
- ¿Por qué no me quieres contar? – pregunta con tristeza Steve -¿no me tienes confianza…? Te puedo ayu…
- ¡Ya te dije que no me pasa nada! – interrumpe y responde de manera alterada el de ojos cafés.
- … - Tony se siente mal, ver que Steve entristece lo hace sentirse aún peor –lo siento, no volveré a preguntar – el silencio que guardan los niños es tan antinatural para ambos, así que inmediatamente lo rompen, Steve comienza a construir un edificio con las piezas de lego que tiene al alcance y al poco tiempo Tony lo sigue. No se miran fijamente pero trabajan juntos, Tony se da cuenta que cuando lo están… no necesitan hablar.
- No sé qué hacer… – dice de pronto el pequeño Stark.
- Una escuela o un hospital – responde algo tímido Steve.
- ¡No tonto! ¡Me refiero a que…! Yo… no - y el nerviosismo que le inunda le impide seguir.
- No te preocupes, te ayudare en todo lo que pueda – la sonrisa de Steve le da el impulso necesario para no seguir mortificándose, se siente cómodo en su compañía y Steve no le hace cosas para mantenerlo así.
Tony piensa que tal vez no deba dejar que el entrenador le haga cosas… pero tiene miedo ¿y si esto no dura? ¡¿Y si Steve lo abandona?!
- ¡Niños! está anocheciendo, vengan a cenar – dice la señora Rogers, Steve esta por levantarse pero se da cuenta del terror en el rostro de Tony.
- ¿Tony?– le pregunta confundido - ¡Tony! – comienza a sacudirlo lo más fuerte que puede con sus delgados brazos.
- ¿Steve? ¡no me dejes! – pide mientras lo abraza, se aferra a él y presiona con fuerza su cuerpo. Sin saber que hacer, el pequeño rubio comienza a responder al abrazo lentamente… se preocupa pues ¿a qué le teme Tony? Esta por preguntar, pero sabe que hay algo más importante…
- Aquí estoy – dice con firmeza y determinación que no sabía que tenía – no te dejare – declara y recuerda lo que le ha dicho su padre – te doy mi palabra – ve que Tony se separa y lo mira con confusión – no hay nada más valioso para un hombre que su palabra, así que… - antes de poder seguir con su explicación…
- ¡Niños! – vuelve a llamar la madre del rubio.
- Debemos ir… - dice simplemente Tony mientras se levanta y se separa del otro niño.
- Yo… - antes de continuar, guarda silencio al sentir que lo toman de la mano y ver que el moreno desvía su mirada.
- Vámonos – habla con normalidad, pero aprieta más fuerte la extremidad que tiene.
- … -el pequeño Steve no entiende completamente lo que le pasa a su amigo, pero cree que debe distraerlo – sí, vámonos – lo conduce a la salida aun con las manos unidas – ¡Si mamá! - grita hacia abajo y su madre asiente y entra a la casa – me lo dirás ¿verdad? – pregunta con seriedad el pequeño Rogers.
- … - Tony esta apenado y evita mirarlo – si tú quieres – dice finalmente.
…
La cena es más silenciosa de lo que creyeron los miembros de la familia Rogers, a los padres les pareció extraño pero al terminar todos se dirigieron a sus habitaciones; antes de dormirlos la madre de Steve reviso que los niños se asearan, los acomodo en la mima cama y los cobijo de la manera más dulce que Tony ha sentido en su vida.
- Dulces sueños cariño – dice la señora Rogers antes de besar la frente de su hijo, no ve la mirada incrédula del pequeño Tony.
- Espero que duermas bien Tony – señala antes de arroparlo nuevamente y darle un beso como a su hijo.
- Si… gracias – Tony está muy sorprendido con el trato que le dan y lo disfruta lo más que puede.
…
- ¿Cómo es tener una mamá? – pregunta en medio de la oscuridad el pequeño Tony a un rubio adormilado.
- Es muy bonito – Steve bosteza y se acomoda para estar frente a él – lamento que no puedas… he… - apenas si puede continuar.
- No importa, pero dime que más hace…
- Una mamá te cuida, te protege de todos los malos… - el pequeño Steve va perdiendo la batalla contra el sueño.
- ¿Nunca te deja solo? – pregunta con intriga Tony.
- No – responde y lo mira fijamente, ve la tristeza en su rostro y toma una de sus manitas - aunque tu mamá no esté aquí, estoy seguro que nunca te ha dejado – dice con seriedad el rubio.
- No te creo – replica con enojo el chiquillo Stark.
- Entonces yo no te dejare – se incorpora con rapidez y lo abraza con fuerza, deja que la pequeña cabeza del castaño se acomode en su pecho y como puede lo cubre más con la cobija – es hora de dormir – declara y comienza a acariciar la espalda de su amigo.
Tony se siente tenso y no responde a nada, el contacto es algo abrumador pero no tiene nada de parecido con lo que paso al estar con el entrenador; las caricias que Steve le da lo relajan paulatinamente, tanto que llega a corresponder y dormirse profundamente.
…
Nunca en su corta vida había dormido así de bien, al despertar lo primero que ve es el rostro de su amigo rubio y sin moverse comienza a grabarlo en su memoria: sus espesas pestañas rubias, sus carnosos y rosas labios, su cabello revuelto, su piel clara y suave… todo esto es algo que jamás olvidara.
- Tony – susurra levemente antes de abrir sus ojos - ¿ya te quieres levantar? – pregunta con dulzura el rubio.
- No – responde inmediatamente, sin olvidar grabar el azul de sus pupilas.
- De acuerdo – dice simplemente mientras se acerca más al moreno.
Después de un largo rato en la misma posición ninguno de los dos se mueve o deja de mirarse profundamente, pero de momento Steve se acerca más y besa de manera suave su frente, al separarse se sonroja y evita su mirada; Tony por otro lado, se encuentra extrañado por la actitud de su amigo, le gusta lo que ha hecho y cree que no hiso nada malo, de hecho a él le gustaría…
- Cierra los ojos – pide el moreno y ve que de inmediato le obedece.
Se acerca y "sabe" que debe hacer, pero ¿y si asusta a Steve? Él mismo se asustó cuando el entrenador se lo hiso. Decide cerrar los ojos y también se acerca lentamente… lo besa de la misma forma en que le enseño el mayor… ¡siente el miedo y la confusión de su amigo! Es por eso que Tony en cambio decide ir más lento. Poco a poco comienza a jugar con los labios del rubio, prueba la saliva y acaricia la pequeña lengua que logra alcanzar.
- ¿Tienes miedo? – pregunta Tony antes de separarse completamente.
- No… es sólo que no sé qué hacer… - responde con un tono ronco el rubio – mi mamá y mi papá lo hacen siempre… pero… - esta tan nervioso que no puede soportar la mirada inquisidora que le da el moreno.
- Howard también lo hace – declara Tony y comienza a pensar.
- ¿Todos los grandes lo hacen? - pregunta con interés Steve.
- Al parecer si y como nosotros ya somos grandes podemos hacerlo– explica el pequeño Stark.
- ¡Niños! Si ya estaban levantados debieron bajar a desayunar – interrumpe la señora Rogers.
Inmediatamente los levanta y ayuda a asearse, ya cambiados se sientan a tomar el desayuno con el señor Rogers, durante el tiempo que están en la mesa los niños se mantienen algo serios y callados, pero al parecer jefe de la familia irá a la base militar a trabajar… es por eso que los mayores no reparan en ello. El papá de Steve se despide de ambos niños y le pide a Tony que cuide de su hijo, besa ligeramente a su esposa antes de salir y se vuelve a despedir de todos.
Después la señora Rogers les manda a prepararse para su práctica de Football, al entrar nuevamente a la habitación del pequeño Steve ambos niños se miran y sonríen levemente, antes de hacer cualquier cosa se acercan y de manera sincronizada unen sus pequeños labios en un casto beso.
Finalmente con una alegría renovada se disponen a organizar su equipo, Steve de una manera pulcra y Tony como puede… recibe ayuda de su amigo y todo entra perfectamente en su mochila.
La señora Rogers los lleva a la cancha y antes de parar se da cuenta que ambos niños no han dejado de tomarse de las manos, le conmueve verlos tan unidos; cuando todos salen del auto les promete que el señor Rogers los recogerá puntualmente. Se despide de ambos niños con un beso en la mejilla y ambos la ven partir.
- Steve – llama el pequeño moreno a su amigo – pase lo que pase no me dejes – presiona fuertemente su mano y espera a su respuesta.
- No lo haré – dice firmemente – te lo prometo.
¿Qué valor tiene la palabra de un niño de 10 años?
Esto es todo por ahora, dependiendo de la recepción que tenga esto escribiré (y no es amenaza), pues siento que el ultimo capitulo de Insomnio no salio como debería…
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