Bien había dicho que lo finalizaría antes del 28 de febrero… pero algunas cosas ocurrieron y me retrase enormemente… eso y que no podía decidirme si hacer o no…. Ejem nada en fin espero que sea de su agrado y por favor disculpen la espera y la falta de ortografía este fic no a sido vetado por mi amadísima Beta Reader n_n a ella le pongo otros fics muajajajaj! Mas largos xD lol!

En fin chicas y chicos espero les guste un saludo a mis fieles lectores y amigos!

Feliz feliz lectura!


Un Ángel enamorado.

By:

Aurora la maga.

Libre elección… el camino que no tiene regreso.

El viento arreciaba con fuerza, estaba sobre el edificio más alto de toda la ciudad, aquellas duras palabras llenas de mentira le habían hecho llegar ahí, admiraba todo desde arriba, los edificios el atardecer que había sucumbido tras las nubes negras, el cielo que parecían ser las únicas testigos de lo que estaría a punto de hacer, elevo su mirada, para mirar ondear la bandera de ese país con el fuerte viento y escuchar el susurro de este; dio el primer paso pensando.-"Quiero sentir el viento en mi rostro, quiero sentir sus manos, sus labios… Souichi…"- Miraba hacia arriba con las cejas juntas de miedo, pues sabía que él lo observaba.

Podía sentirse regañado, pero esas palabras de Isogai llegaron a su memoria y pensamientos.

-"Él le regala algo tan preciado, ¿Tú crees que no nos lo daría a nosotros?"-

-"El libre albedrio…"

-"La libre elección."-

Las voces de Kunihiro e Isogai se mezclaban en su cabeza, eran tan profundas y taladraban en su decisión. Pero ya estaba decidido, por amor caería en el vacío, dio otros tres pasos, tragaba grueso y extendía sus manos, notando como el viento azotaba sus ropas negras y queriendo arrancar su bufanda negra, también, sus cabellos negros azulados se agitaron contra el viento, y sus ojos se iban cerrando lentamente al ver el filo de aquel lugar en donde se encontraba, sus ojos cerrados completamente y el dando el último paso se lanzó al vacío.

En su cabeza pasaban todas las experiencias que había pasado mientras era ángel, desde la primera vida que llevo al cielo hasta los últimos sucesos en donde estaba el médico, caía con prisa pero para el parecían minutos y horas… en un último chispazo pudo ver a su amado observarle dolorosamente y con lágrimas en sus ojos.

-Souichi…- Fue su último suspiro, como un Ángel.

A lo lejos se podía apreciar la figura del cayendo, nadie más que Kunihiro pudo verlo, sus ropas negras se extendían en el transcurso de su viaje al piso, apreciándose como alas, que desaparecerían en el instante en que el cayo.

-Ya eres libre…- Susurro.- Espero que hayas hecho lo correcto.- Agrego, cerrando sus ojos verdes y dando la vuelta para abandonar el otro edificio en donde estaba siendo el testigo de aquel ángel que cayo… bajo el poder del amor.


La mañana llego, en la ciudad de los Ángeles, en donde el clima urbano seguía su rutina una y otra vez.

Se escuchaban ruidos enormes desde los hierros torcerse en la construcción hasta las hojas de acero que cortaban madera y martillazos y el dolor, el dolor se podía sentir en todo su cuerpo, un sentimiento raro que solo los humanos poseían, le dolía la cabeza, el cuerpo. Tenía cerrados los ojos había caído totalmente dormido por la caída y despertaba a las 9 de la mañana, en medio de una construcción, había caído en una plataforma y por debajo era admirado por un grupo de trabajadores que gritaban.

-¡Oye, tu! ¿Qué haces ahí?-

-¡Uhg!- Abría de a pocos los ojos sintiendo como la luz del sol quemaba sus ojos, era un sentimiento doloroso y cálido al mismo tiempo, acomodo su vista para analizar su alrededor, estaba tendido boca abajo en esa plataforma y una de sus manos mostraba algo rojo que el reconoció como sangre. También tenía una buena herida en esta y en su frente también justo en la ceja, un labio lacerado por el golpe y el dolor intenso de sus huesos.-¡Ahg!- Enseguida observo a los hombres de abajo y susurro.-Pueden verme.-

-Oye idiota si sigues aquí te caerá algo enzima.- Grito uno de los hombres con casco.

-Pueden verme.- Dijo de nuevo con un poco más de voz elevada y por consiguiente poniéndose en pie y riendo descuadrado al tiempo que gritaba.-¡EN REALIDA DPUEDEN VERME!-

-Claro que sí, no eres invisible.- Gritaban, ahora dos más arriba de él, un piso más.

-¿Me vez?- Gritaba señalando con su mano herida al de arriba.

-Si amigo, claro que te podemos ver.-

-¿Oye te sientes bien?-

Tetsuhiro admiro su herida y susurro.-Es mi sangre.-

-Sí, y es roja.- Gritaba otro riéndose.-

-¿De cuál, droga fumaste?- Grito otro, para con prisa llegar un hombre sofocado a su lado y gritar acomodándose su casco.

-Señor no puede estar aquí.-

-¿Señor?- Dijo acercándose y tocando sus hombros para gritarle.-SOY HUMANO.-

-¿HE?-

-Oye ¿tienes a dónde ir?- Grito otro más arriba y el asintió diciendo.

-¡SII, SI, SIIII!- Grito emocionado para irse corriendo de ahí.

Llevaba más de cinco cuadras a pie y el pecho se le estaba entumeciendo de tanto respirar, estaba perdido pero al menos feliz, tomo una avenida y camino, comenzando a cantar lleno de alegría, mientras lo hacía observo a unas mujeres que no parecían de la zona pero igual se aventuró a preguntarles.-Señoras, disculpen, podrían decir en donde está el Hospital del condado?-

Aquellas mujeres le ignoraron.

-¿Disculpe, podría…?-

-¡Aléjate, vagabundo!- Grito una de ellas muy molesta, para agregar algunas palabras en Chino que él no entendió nada, se quedó un poco asustado por aquello, ahora cuando él se daba cuenta que ya no poseía el do de las lenguas, miro al piso con tristeza y apretó sus puños con impotencia. Pero el ruido incomparable de una ambulancia en otra calle le hizo saltar el corazón en su pecho, con prisa elevo su rostro para observar aquel enorme transporte que corría rápido por las avenidas y él también lo hizo. Corrió a seguirle definitivamente lo haría.

Finalmente luego de casi perderle la pista logro llegar a las puertas de vidrio del hospital, el respiraba agitado y mientras se acercaba a estas pudo ver algo que lo dejo asombrado, su reflejo… después de tantos años existiendo, logro por fin saber cómo era, llevo una mano a su rostro y toco la herida de su ceja y jimio, ahora la paso por su nariz y boca y sus cabellos los cuales estaban desordenados y un poco sucios, pero se miraba tan lindo tan único. Las puertas se abrieron dejando salir a un paciente, mientras él salía de su asombro y corría hacia adentro luego revisaría mejor su apariencia.

Adentro se posó en el mostrador y respirando verdaderamente agitado susurro, a la enfermera que le observaba con ojos llenos de impresión y un tanto susto.-Espere ne-cesito normalizar mi aliento… necesito respirar.- Comenzó a reír.- No es increíble, RESPIRAR.-

-¿Disculpe, necesita algo?- Cuestiono de mala gana.

Mientras el grito.- Busco al Doctor Souichi.-

-¿El doctor Tatsumi Souichi?-

-Si…-

-Él no está aquí…-

-¿Qué pero cómo?- Cuestiono con sus delgadas cejas arrugadas en extrañeza. Sin duda las expresiones en su rostro eran únicas.

-EL se fue del hospital ayer en la arde.-

Sus ojos se agrandaron y enseguida susurro.-Podría localizarlo por favor, hágalo con esas cosas que tiene ahí.- Dijo sujetando el teléfono sin permiso.

-Oiga, ¿qué hace?- Grito la enfermera impactada y molesta, mientras tras del ojo verde caminaba Kurokawa Mitsugo a quien grito.

-¡Doctor Mitsugu!- EL mencionado se quedó de piedra y se giró sobre sí mismo en el pasillo admirando a quien le hablo, enseguida este susurro.

-¿En dónde está, En donde esta Souichi?-

-Voy a llamar a seguridad.- Dijo la enfermera de prisa, pero el peli negro detuvo sus movimientos al expresar.

-No… tranquila, lo conozco.- Expuso el acercándose al ojo verde a quien susurro.-Ven, vamos necesitas atenderte.-

Lo llevo despacio en dirección de una de las salas de emergencia, ahí le sentó en un banquito y cuestionó mientras se ponía guantes y preparaba lo necesario para sus heridas.

-¿Eres el amigo de Tatsumi-san, el de la otra vez?-

-Si…-

-¿Qué te paso?-

-Me, me caí…- Respondió en un tono de más infantil.

-Eso veo, pero ¿Cómo?- Dijo posando un algodón con alcohol en la ceja y haciéndolo saltar asustado.- Perdona.-

- caí, en el amor.-reafirmo serio.-E….Eso duele.-

Kurokawa quedo congelado, muchas situaciones pasaron por su cabeza acaso ese sujeto le había dicho claramente que estaba enamorado de Tatsumi Souichi, fue demasiado. Y por consiguiente llego a pensar que quizás esa era la razón de que Souichi hubiera dejado por un tiempo el hospital y decidido trasladarse a Japón. Admiro el rostro de aquel sujeto, sus ojos preocupados y sus orbes brillantes estaban completamente enamorado. Soltó un largo suspiro y susurro.-Sí, te duele porque estas herido.-

Tetsuhiro sujeto su mano y susurro.-Por favor, Kurokawa, dime en donde esta… dime que todavía no es tarde.-

Él se la pensó un poco y susurro.- Dijo que partiría a Japón en unos días, mientras tanto se está quedando en una cabaña, en el Rio Tajoh.- Tetsuhiro al escuchar aquello rápidamente algo se activó dentro suyo que lo hizo ponerse en pie y salir corriendo.-¡
OYE, ESPERA A-A DONDE VAS!- El pediatra no pudo contenerlo, logro ver como él se perdía por los pasillos y salía de inmediato del hospital, algo en su interior le dictaba que ese sujeto estaba buscando a Souichi para decirle algo importante. Esbozando una sonrisa susurro.-Hermoso, sería maravilloso ver a Souichi-san feliz por primera vez.- Con calma se dejó caer en el banquito en donde estaba antes y susurro.- Espero lo encuentres muchacho.-


Recorría las avenidas y las calles, estaba cansado demasiado cansando quería tirarse en el piso y quedarse quieto, pero no podía quedarse sin hacer nada, no tenía la menor idea de adonde ir como ir a Tajoh ni nada solo sabía que en las experiencias como ángel, había seguido a un chico que se fugó de su familia y entonces recordó una de las paradas de auto bus, logro llegar ahí, pero había un enorme problema. Se posaba en la orilla del auto bus y admiraba todos los que subían tenían dinero y monedas, para pagar el pasaje pero él… ¿Qué podía tener? Nada no tenía nada, más que solo su ropa y zapatos y esas enormes ganas de querer ir a donde estaba su amado; era frustrante ver como los autobuses pasaban de largo a su lado y él no podía ir en ellos. Echo de menos el poder viajar a la velocidad del pensamiento a donde quisiera.

-Si continuase siendo un ángel, podría encontrarte…- Susurro con lágrimas formándose en sus ojos, entonces logro entender el porqué de las lágrimas en un cuerpo humano, susurrando.- Los sentimientos que poseo hacen que mi cuerpo gotee, me siento muy desesperado ahora sé lo que ellos sufren,.. No… -Corrigió.- Lo que nosotros sufrimos.- Trago grueso y noto como un sujeto en el otro lado de la calle pedía un aventón, solo necesitaba poner su pulgar señalando hacia a un lado y con suerte alguien le llevaría a su destino quizás un alma caritativa se detuviera, pero por desgracia suya.

Un auto se detuvo, entonces el emocionado se acercó a la ventana para susurrar.- Muchísimas gra…- No pudo decir nada mas ya que era golpeado en la cara y Tetsuhiro cayó al piso de espaldas mirando al cielo, comenzaron a darle patadas y lo levantaron para estrellarlo contra el capot del auto, eran tres ladrones que buscaban robarle algo, pero al no encontrar nada, lo único que pudieron hacer fue arrebatarle los zapatos y lo dejaron tirado en el piso, yéndose con prisa.

Estaba aturdido y adolorido, todo había pasado demasiado rápido, un enorme trueno se presentó en el cielo, eso era lo último que le faltaba que comenzara a llover, despacio se fue poniendo en pie y a costa del dolor en su rostro y en todos su cuerpo continuo con su pose de pedir aventón, pero la lluvia comenzó a arreciar y ya había pasado dos horas ahí parado. Se dio por vencido bajo sus brazos y dio pasos hacia atrás para dejarse caer en la banca de cemento y susurrar.

-Souichi… quisiera estar contigo; Souichi.- Las gotas golpeaban su rostro y habían pegado sus cabellos a la frente y mejía suyos, con pesar observaba los autos correr de un lado a otro, analizando todo a su alrededor y luego hacia arriba susurro.

-Ku-Kunihiro… Si estás ahí…- Trago grueso y soltó unas lágrimas.- Ayúdame por favor.-

En cuestión de segundos un tráiler viajero se aparcaba a su frente haciendo rechinar los frenos y bajando la ventanilla del lado del copiloto un hombre grito con fuerza.-¿Necesitas ir a alguna parte amigo?- Tetsuhiro se puso en pie despacio y desconfiado, pronto se asomó a la ventana un perro el cual ladro emocionado y eso le dio alivio, siendo así que el dijera a donde se dirigía.

-¿Podría llevarme a Tajoh, por favor?-

-Bueno amigo yo voy a Reno.-

-¡YO VOY A TAJOH!- dijo más fuerte.

-Sube lo resolveremos en el camino.- Grito el hombre que manejaba.

Iris~Go go Dolls.

And I'd give up forever to touch you
Cause I know that you feel me somehow
You're the closest to heaven that I'll ever be
And I don't want to go home right now.

Y abandonaría por siempre tocarte
Porque sé que me sientes de algún modo
Tú estás más cerca del cielo de lo que yo jamás estaré
Y no quiero irme a casa justo ahora.

Al instante en que el subió a ese tráiler, se sintió aliviado, el ángel castaño estuvo a su lado el no pudo notarlo, le había ayudado y vigilado desde que despertó en la construcción mientras el enorme transporte se alejaba, Kunihiro observaba hacia arriba y susurraba.- Espero que puedas ser feliz, Tetsuhiro…-

El enorme transporte de 15 velocidades se recorría la carretera inter estatal, que lo llevaría a su destino, el cansancio y los pensamientos emocionados pero inconclusos que vagaban a millones de segundos en su cabeza lo hicieron perder la batalla de su cansancio, siendo observado por su acompañante él se durmió mientras aquel hombre susurro.

-Al parecer ha sido un día duro para ti.- Dijo el platinado de cabellera un poco larga hasta los hombros y una barba un poco poblada.- Si…- Dijo metiendo otra velocidad.- Relájate muchacho… Resonó aquella voz tranquila y grave, el hombre traía una gorra que decía "Heaven" y una camisa uniformada en la cual se leía un nombre de pila, Souji era este. Su perro uno de orejas largas se acomodó en su regazo y acariciando su pelaje se inició el camino por las curvas peligrosas que en cuestión de horas los llevaron a las cercanías del Rio Tajoh en Reno.

Souji y su enorme tráiler se aparcaban en un motel y susurraba a su acompañante.- Oye muchacho.- Susurro pero aquel no respondía seguía dormido, emitió una sonrisa y toco su hombro para removerlo un poco, causando que aquel se asustara y cuestionara.

-¿Qué paso?-

-Te quedaste dormido.-

-¿Do-Dormido?- La verdad es que todo era nuevo para él, nunca pensó que el cuerpo se apagara de esa manera, solo lo había visto en los humanos y ahora que lo sentía, que podía sentir a flor de piel el cansancio y esa acción extraña en la que el cuerpo se mantiene relajado y sin hacer nada fue tremendo, acomodo sus ojos a la luz de los autos que estaban al frente en el parqueo y cuestiono.-¿En dónde estamos?-

-En Reno… lamento decirte que hasta aquí puedo llevarte.- Dijo con las cejas juntas Souji.

-Está bien, se lo agradezco.- Comenzó a alistarse para bajar pero enseguida aquel hombre le detuvo cuestionando.

-¿Sabes a dónde vas?-

-Creo que si.- Dijo con duda.

Souji sonrió y susurro.- Espero tengas suerte.- Tetsuhiro se bajó deprisa y en cuanto estuvo en el lugar aquel enorme transporte se movió a la carretera, la lluvia todavía arreciaba y él era bañado por esta sin clemencia, el frio comenzó a colarle los huesos, era tan gélido y dolía, observo a todos lados y noto el nombre del Hotel que decía "LA ULTIMA ESPERANZA." Respiraba agitado y estaba completamente abrumado y perdido, cerró con fuerza los ojos y susurro.

-¿Y ahora qué hago?-

El viento hizo sonar una cadena de la cual pendía un enorme libro amarillo, en una caseta telefónica, entonces se acercó dudoso, llevo su mano a su cabeza y trato de recordar algo que le ayudara.

Esa cabaña, si no más recuerdo, es de… - Tomo el libro y busco en único nombre y apellido que le vinieron a la cabeza y ahí estaba el apellido Masaki, era el único apellido de ese tipo, con prisa se movió al motel y en este…

-Bienvenido a la última esperanza, me llamo, Tomoe, ¿En qué puedo ayudarte?-

Tetsuhiro se aferró al mostrador y susurro.- Bu-Busco esta dirección, ¿Podría decirme por donde es?-

-Cielos.- hablo angustiada una joven de unos 21 años, quien noto la forma en que estaba aquel hombre que aparecía.-¡Tomoe-nisan! ¿Qué le paso a este señor?-

-Kanako… no seas mal educada, el señor está buscando una dirección, nada mas.-

-Pero está muy mal herido, debe quedarse en una habitación rápido.-

-No… muchas gracias, en verdad agradezco su preocupación… pero en este momento necesito ir a este sitio.-

-Yo puedo decirte a donde es.- Dijo una mujer con mirada amable a la cual ambos chicos llamaron madre, ella sonrió y se acercó susurrando, al tiempo que tomaba aquel papel y susurraba.-Si cruzas el bosque veras la cabaña, está a unas dos millas de aquí, lamento no poderte llevar pero la tormenta es demasiado severa, lo mejor sería que esperes hasta mañana.-

-NO, NECESITO IR.- dijo saliendo del lugar casi corriendo, los tres observaron a aquel que desaparecía por la puerta de vidrio en dirección al bosque, cada uno se observó y de un momento a otro desaparecieron de inmediato…


Corría por entre los árboles, el cuerpo estaba cansado y parecía tenerfiebre pues sus mejías y labios estaban rojas y el vapor que salía de su boca era demasiado visible, su cuerpo temblaba y sus pies dolían pues corría como loco descalzo y sufriendo, pero en su cabeza y corazón solo algo lo movía el poder encontrarse con su pelo largo; finalmente salió a un camino de tierra. El corazón se le agrando al ver a la enorme cabaña al costado del lago enorme que recibía inclemente las enormes gotas y el viento que hacía que la marejada sea salvaje.


Dentro de la cabaña, Souichi se encontraba sentado en un sofá enorme, admirando o más bien tratando de relajarse admirando la llama en la chimenea, no podía concentrarse, desde que lo vio por última vez en la biblioteca. Llego un momento en que observo al piso y susurro.

-Es mejor así… No soy quien para hacerte perder ese maravilloso poder.- Tomo un largo suspiro y observo por la ventana admiraba el lago, siendo apenas iluminado por los faroles de las otras casas alrededor del lago, la lluvia parecía haberse disipado la tormenta estaba ahora silenciosa y el solo podía sentirse devastado y completamente desesperado, lo había perdido todo desde un principio su vida había sido miserable, lo único bueno que tubo era el hecho de poder haber salvado a esas personas y de poder haber salvado a esa pequeña niña y lo más importante el haber conocido a Tetsuhiro.

Aun se sentía solitario cuando su perro elevo su cabeza y miro a la puerta moviendo la cola con alegría se puso de pie y corrió ladrando a la puerta.

-¿Mm, que pasa Kuma?- Se puso en pie despacio, traía puesta su pijama blanca y un suéter de landa con botones al centro dicho elemento lo traía abierto, enseguida observo que su perro se posaba en dos patas y golpeaba la puerta con entera emoción y desesperación.-¡OYE TRANQUILO IDIOTA!- Dijo para sujetarle del collar y hacerlo a un lado al tiempo que abría la puerta de un golpazo y susurraba.- No hay na…- Se silenció.

Sus orbes se dilataron y temblaron al ver al que se encontraba en la puerta, parecía estar muy mal, sangre había en todo su rostro un rostro que tenía una expresión cansando y totalmente adolorido, pero emitiendo una sonrisa apenas susurro.-Soui…- No pudo conjugar su nombre la emoción lo venció haciéndolo caer al piso Souichi con prisa llego a su lado y grito.

-¡OYE!- Toco su cuello y se reclamó diciendo.- QUE MIERDAS ESTOY HACIENDO.- Él sabía que eso no funcionaria, pero entonces en su mano se sintió el palpito de aquella vena en aquel cuello del peli azul, impresionado susurro formando enormes lágrimas en sus ojos.-¿Qué fue lo que hiciste?-

No pudo responder nada, ya estaba totalmente inconsciente, con calma lo llevo adentro y lo coloco en el piso sobre una alfombra cerca de la chimenea y quitándole toda la ropa susurraba.

-No puede ser cierto. Estas cubierto de sangre tienes fiebre, ¿Qué te paso?- expuso con las cejas juntas y el rostro preocupado, admiraba su cuerpo y lo tocaba sin poder creerlo, ahora sentía la tibieza de su piel y silencioso noto como su pecho se elevaba con suavidad gracias a la respiración, una alegría lo invadió pero no era momento para sentir eso. Se puso en pie y busco una sábana, también se hizo de una toalla y un recipiente para poder bajarle la fiebre. Al menos al llegar la 1 de la mañana la fiebre había cesado y el ojo miel se dedicó a limpiar sus heridas en su rostro.

Llego un momento en que no pudo evitar el poner un dedo en una de las heridas y verificar que aquello era sangre era imposible, sentía su calidez, ambiro la sangre en sus dedos y susurro.

-¿Por qué… que, has hecho?- Souichi noto como el peli azul abría sus ojos lentamente, ubicando la luz y admirando el techo de la cabaña, los giro a un costado en donde pudo ver a Souichi y sin pensar en el dolor y cansancio de su cuerpo, se incorporó de prisa y le abrazo. Souichi agrando los ojos y susurro.-¿Qué estas…?-

-Souichi…- Susurro con la garganta apretada quería llorar y no pudo evitar ese padecimiento.- Souichi.- Le llamaba con lágrimas cayendo por sus mejías, con calma el mencionado se fue apartando y susurraba.

-No llores… ¿Qué fue lo que hiciste tonto?-

-La libre elección…-

-¿La libre elección?-

-Souichi… yo…-

-¿Por qué hiciste eso, porque dejaste de ser lo que eras?-

-Por ti.-

-¿Pero por qué?, yo… no te lo pedí.- Dijo molesto e irritado.

-Souichi lo hice porque te amo.- El pelo largo se quedó tieso y agacho su rostro hacia abajo admirando la alfombra que estaba bajo los cuerpos de ambos.

-Tonto…- Sollozo.- Dejaste esa hermosura por algo que no vale la pena.-

-No digas eso… no, me arrepiento si puedo verte si puedo tocarte si puedo, si puedo… besarte.- Susurro para sujetar su rostro y elevarlo despacio al mismo tiempo que observaba sus orbes miel y muy despacio juntaba sus labios a los de un Souichi que comenzó a temblar, se estaba poniendo nervioso y completamente estresado, pero ante sentir aquellos labios un sentimiento de alegría y de amor se formó en su pecho tanto así que no pudo evitar el llorar, sentía el aliento de su boca el calor de sus labios, el sabor de la sangre en estos y todo eso lo volvió loco.

-Tetsuhiro…-

-Te amo, por fin puedo sentir tus labios.- Susurro, con voz suave y necesitaba, para acrecentar los besos que con entera pasión se daban, Souichi noto como él le hacía caer lentamente sobre la alfombra y chupeteaba su labio inferior haciendo sonidos exquisitos y sonoros con su boca, sus lenguas se asomaron para sentirse tibias y cálidas, tanto así que Souichi comenzó a temblar más y a sentirse sofocado al punto de susurrar excitado.

-Tetsuhiro…-

-¿Dime?-

-Quieres que te muestre algo, que jamás vas a olvidar.-

-Si… por favor.- Ante aquello lo empujo con calma para dejarlo caer boca arriba mientras él se retiraba el suéter y abría los botones de su pijama, enseguida la deslizo por sobre sus hombros, sus piernas estaban a los costados del cuerpo del ojo verde quien admiraba todo con los ojos entrecerrados, notaba como Souichi exponía su torso, admirando esa piel blanca y tersa, esas tetillas rosadas y ese cabello que se desparramaba sobre sus hombros y apenas inundaba su pecho, pronto el se retiró el pantalón de la pijama y susurro.

-Esto… espero nunca lo olvides.- Sentencio para agacharse y besar sus labios haciendo sentir la necesidad en el Ángel de emitir un jadeo, mientras las caderas de Souichi se acariciaban contra el miembro de su ojo verde quien se tensó y susurro, un poco asustado.

-So-Souichi, ese calor…-

-Es el tuyo y el mío.- Susurro, para mirar hacia donde estaba ambos miembros acariciándose, Tetsuhiro le observo con los ojos abiertos enormemente y susurro.

-Tengo miedo.-

-No lo tengas…- Susurro, para tomar su mano y llevarla por todo su cuerpo, hasta su entrada en donde susurro en su oído.- Este lugar…- Tetsuhiro acaricio el recto y sometió un poco su dedos susurrando.

-Es tu interior.-

-¡Humg!- Jimio para notar que Tetsuhiro se sentaba y quedaba con las piernas abiertas sobre su pelvis, notando como el miembro palpitante del ojo verde se acariciaba en sus testículos y ansiaba entrar a ese lugar, con calma Souichi sometió su mano entre ambos cuerpos y guio aquel miembro a su entrada para presionar y susurrar.-Di-dime que sientes.-

-…- No podía hablar, percibía como su glande era acariciado en aquella entrada, percibía la necesidad de empujar la punta de su pene en ese lugar, pero al instante en que noto que Souichi se penetraba susurro.- Ahg, Souichi…- Le observo con los ojos llenos de placer y entonces este cuestiono de nuevo.

-Dímelo, di-Dime que sientes.- Souichi respiraba acelerado y comenzaba a sudar, mientras Morinaga se aferraba a su cintura en un abrazo y ocultaba su rostro avergonzado en su pecho soltó un enorme jadeo percibiendo como su pene entraba despacio en ese sitio, en el momento en que todo su grueso pene entro a ese sitio el elevo despacio su rostro y soltando un jadeo susurro.

-Siento…- Se silenció al percatarse que Souichi apretaba su entrada y le besaba los labios susurrando entre estos.

-Di-dime, por favor…-

-Se siente… cálido, doloroso… y placentero… -Respondió para besarle desesperado y sentir como Souichi movía sus caderas haciendo un poco más placentera la faena.-Ah, ¡Ah! Souichi.- Le llamo temblando por completo. El mencionado llevo sus manos a sus cabellos y enterró sus dedos en estos para jalonearlos un poco y enterrar en su cuello el rostro de Tetsuhiro quien succiono su piel en sus besos y a quien confeso.

-Somos uno.- Tetsuhiro elevo su rostro y le observo completamente enamorado, mientras el soltando una de sus manos de aquellos cabellos sujeto su mejía y le beso con pasión enorme y agrego.- Fuimos hechos para serlo.-

No hubo más que decir, las envestidas eran profundas y totalmente dolorosas para ambos, pues era la primera vez que ellos conocían esa sensación, Souichi estaba completamente extasiado, esos ojos que le miraban en cada expresión placentera lo excitaban más y más, había soñado con este momento desde que conoció a ese Ángel.

Tetsuhiro tomo su espalda en sus manos y lo dirigió a la alfombra para recostarle con cuidado, sin separarse, no quería salir de su interior en ningún momento, su cuerpo era algo que él no podía soportar, no entendía como seria explicar o describir eso que lograba percibir, estaba lleno de amor, de deseo y de éxtasis, tomo las piernas de su amado y las beso con total pasión, mientras sus caderas se movían marcando el paso y su miembro ahora salía y entraba con facilidad, dejo los besos para acercar sus labios a la boca de su pelo largo quien jadeaba diciendo.

-¡Ahhhg! No, te muevas de esa forma oh yo…-

-Souichi, siento que algo se incrementa en mí, ¿Qué es?-

-E-Eso, se llama orgasmo…- Susurro con voz trabajosa.

-Quiero explotar, quiero hacerlo.- Susurró con lágrimas y asustado.- Souichi esto, esto es demasiado placer.-

-Tetsuhiro.- Susurro arrugando las cejas y notando como el mencionado aceleraba sus envestidas y lo descolocaba, se aferró a los brazos de su amante quien había colocado sus manos a los costados de su cuerpo y se había agachado para alcanzar sus labios y besarle con entera desesperación, el momento en que ambos cuerpos estaban llegando al orgasmo llego, Tetsuhiro aparto sus labios de los de su ojo miel y con los ojos apretados fuertemente grito.

-¡AHG!- Una enorme corriente lo rodeo un escalofrió tremendo lo rodeo, percibía las palpitaciones en su miembro y entre abrió los ojos en donde Souichi respiraba acelerado y susurraba.

-No… No mires.- Dijo el con los ojos entre abiertos y sintiéndose venir remojando todo su vientre y parte del vientre de Tetsuhiro quien agrando la mirada al notar como el semen se escapaba de aquel miembro, no pudo evitar tomar entre su mano aquel miembro y cuestionar.

-¿Entonces es eso?-

-No… no lo toques.-

-Pero…- Dijo masajeándolo sin pensar en que Souichi se volvería loco de nuevo y se correría de nuevo.

-NO AHG.- De nuevo eyaculo en su mano manchando parte de su rostro y el Tetsuhiro al notar que eso cayo en su mejía susurro.

-¿Este eres tú?-

-No, deja, eso yo voy a limpiarlo.-

-Pero… quiero saber cuál es tu sabor.-

-NO.- Dijo tomando su mano y susurrando.- Eso no se come.-

-Solo quiero probarlo.-

-Co-Como quieras.- Dijo apartando su mano y notando que él se llevaba aquella gota a su boca y probaba y susurraba.

-Mmm, no sé a qué sabe.-

-Estúpido.- Susurro con una gotita en su frente, queriendo salir de su pose, pero Tetsuhiro no se lo permitía susurrando.

-No… quiero estar así para siempre.-

-Eso es imposible.- Dijo con suavidad.- debemos separarnos.-

-Pero el calor de tu cuerpo, esa humedad la quiero siempre en mi cuerpo.- Souichi sonrió y susurro.

-Eres tan tonto.- Dijo para por fin hacerle separar e invitarlo a recostarse a su lado, lo encajo en su pecho en donde el ojo verde sintió y escucho el palpito de aquel corazón y susurro.

-No solo esto es suficiente para amar a una persona y tú debes saberlo muy bien.-

-Si… el sexo, es solo un acto de amor entre dos personas que se aman de corazón…- Se elevó un poco y susurro.- Souichi mi corazón y el tuyo laten al mismo tiempo.-

-Si… y es probable que algún día deje de hacerlo.-

-No digas eso.-

-Es la vida… alguien me dijo una vez que cuando el cuerpo falla uno debe morir.- Tetsuhiro se entristeció.- Pero no te preocupes, tontito, yo todavía tengo mucho que vivir y enseñarte…- El ojo verde se aferró a su cuerpo y susurro.

-Vivirás mucho lo se.- Se fue quedando dormido lentamente.


La mañana llego, y él se ponía de pie, fue el primero en abordar la regadera y ducharse, sentía como el agua banaba su cuerpo acariciaba sus largos cabellos y todos rincón de su cuerpo, se sentía pleno feliz y completamente realizado, admiro las botellas de champo y susurro con una sonrisa.

-Tetsuhiro… me alegro que hayas tomado esa decisión, aunque… no lo merezco…- Observo por la ventana los arboles enormes y el cielo limpio y sin nubes. Ya listo se dispuso a cambiarse de ropa y llegar a la sala en donde se agacho y posando algunos mechones de su cabello tras de sus orejas, beso esos labios y susurro.

-Oi… despierta.- Entre movimientos suaves él fue despertando Tetsuhiro admiro esas orbes miel y susurro.

-Buenos días, Souichi.-

-Buenos días.- Contesto con calma y una linda pero rápida sonrisa.- Ya es hora de que te levantes, señor Morinaga.-

-¿Morinaga, quien es Morinaga?-

-Tú me dijiste que así era tu apellido.-

-E-Eso…- Se sentó en el piso y rasco su mejía susurrando.- Em, está bien me quedo con ese apellido, ¿te parece?-

-Me parece ridículo, pero debes tener un apellido si es que quieres vivir en este mundo, no puedes tener uno que sea extraño como un plato o vaso.-

-No entendí nada de lo que dijiste.-

-Déjamelo a mi yo me encargare.- Dijo para intentar ponerse en pie pero fue jalado por el ojo verde quien lo recibió en su cuerpo y le estrujo en un abrazo y un cálido y hermoso beso, Kuma al frente ladro emocionado ante aquello Souichi se sonrojo y susurro.

-Dios este idiota nos vio haciendo cosas que no debemos ayer.-

-Souichi, él debe estar feliz por ti.-

-Bueno, debo decir que es un pervertido, perro pervertido, no creas que no te vi que nos espiabas.- El animalito chillo y se escondió tras el sofá, ambos rieron y entonces ya de pie y desnudo Tetsuhiro se estiro aun adolorido, pero ahora más pues su abdomen dolía mas bien sus músculos.

-Me siento un poco adolorido.-

-Es porque tu cuerpo no está acostumbrado a hacer esas cosas.

-Entiendo eso Souichi pero, ¿Por qué me miras así?- Cuestionó el con un entrecejo curioso pues Souichi le observaba de pies a cabeza y es que solo le faltaba la baba para que este denunciara que estaba asombrado por ese cuerpo tan varonil y hermoso.

-Eres tan…- Se aclaró la garganta y susurró.- Ejem hare, ve a bañarte yo… hare algo para que comamos.-

-¿Comida? ¡SOUICHI! ¿Te das cuenta?- Cuestiono abrazándole.

-¿Qué dices que hablas?-

-Cocinaras mi primera comida.- Expuso emocionado y al borde de lágrimas de emoción.

-Oye, oye eso no es cosa de otro mundo joder.-

-Para mí si lo es.- Entristeció.

-Ya, está bien…- Dijo para darle un beso en la mejía y susurrar.- Date prisa, te deje ropa en el perchero del baño.

-Si.- Dijo emocionado y con camino rápido fue al cuarto de baño siendo guiado por las indicaciones del pelos largos que enseguida, abrió la nevera y susurro.

-¿Y que se supone que cocine?- Dijo sacando algunas cosas y apresurándose con una ensalada, estaba arreglando la mesa y había puesto a coser fideos para hacer un platillo italiano, la pasta era lo mejor que le quedaba…


Mientras él se lucia en el baño, Tetsuhiro estaba tardando por dos razones, la primera no sabía cómo demonios funcionaba la regadera, la toco con miedo pero nada paso, ahora se enfocó en un pomo redondo de cristal y lo giro haciendo que el agua cayera de inmediato en su cuerpo, estaba fría y con prisa grito.

¡ESTA FRIA!-

Se salió del cuarto de la regadera y susurro, temblando.- Vamos Tetsuhiro tu puedes controlar eso.- Tomo el cristal y lo movió suavemente a otro costado posicionándolo al medio y causando que esta dejara salir los chorros de agua templada un poco cálida perfecta, se sometió emocionado y lo que sintió lo dejo atolondrado, el agua recorría su cuerpo, era algo tan delicioso relajante y sensual, tanto así que poso sus manos sobre los azulejos de la pared y pensó en ese calor interno de Souichi, sintió su cuerpo estremecerse. Mientras el hacía eso.


Souichi veía todo preparado, ya había pasado una hora y el aun no salía, extrañado observo el pasillo y luego la mesa del comedor y admirando la ensalada y la pasta que humeaba al igual que dos velas y los manteles que cubrían dos puestos, en donde reposaban dos platos, con prisa algo llego a su cabeza.

-Él nunca ha probado una pera.- Dijo eso y se puso en pie, para correr afuera, tomar su bicicleta y partir a la tienda más cercana, había sido un viaje rápido a la tienda, había pasado la carretera peligrosa y finalmente logro comprar las peras, admiraba todo a su frente como el viento soplaba y removía los flecos en el frente de su rostro, se sentía tan bien ese día, era un día en que toda su tristeza se había ido por un largo y extenso tubo. Tomo la mochila en donde puso lo que compro y se la hecho a la espalda para disponerse a ir, mientras pedaleaba sentía el viento en su cara era tan rico, tan delicioso que podía calarse hasta sus huesos, su corazón irradiaba felicidad y se sentía tan libre por fin. Pues la carga de sus fantasmas pasados y la dura vida se esfumaron.

-Ahora conocerás todo a mi lado.- Sonrió, mientras cerraba por un momento los ojos y comenzó a sentir esa necesidad de soltar el timón y estirar sus brazos, él lo había hecho antes, pero no sabía por qué quería hacerlo, sentía que si lo hacía podría tocar el cielo, pues a su lado ya estaba la persona más importante que pudo conocer…


En el baño el hacía lo mismo, estiraba los brazos sentía esa sensación de querer volar, mientras el agua le bañaba por completo el cuerpo, pero luego de notar que sus dedos se arrugaban decidió terminar aquello, salió del cuarto de baño y con prisa se cambió, se puso una camisa a cuadros y un pantalón deportivo, en el pasillo encontró a Kuma ladrando alegre.

-¡Souichi ya termine!- Dijo emocionado, mirando todo a su alrededor en donde noto la mesa atestada de comida, sonrió un poco al notar los dos manteles unidos y cerca, todo era perfecto, entonces, se acercó a la puerta corrediza que daba a un porche, en donde podías ver a todo su esplendor el lago hermoso, poso sus antebrazos en la madera rígida de este balcón y susurro.-Es hermoso.- Sonrió, pero un sentimiento extraño lo golpeo, pareció escuchar la voz de Souichi a lo lejos y girando su rostro, noto que una de las velas se apagó.

Su corazón comenzó a palpitar acelerado, una angustia lo rodeo de pies a cabeza enseguida hizo silencio y escucho solo el viento, algo no andaba bien, con prisa como si le hubieran dicho salió corriendo por las gradas que daban al bosque, recorrió todo en unos minutos…


En tanto en la carretera, un camión que llevaba una carga de árboles talados, estaba en el costado de esta, el chofer con prisa localizo la ambulancia en el radio y esta llegaría pronto, se bajó a poner un sinfín de antorchas para avistar el accidente que se había suscitado, se agacho al accidentado y grito.-¡IRE POR AYUDA!- Grito para dejarle puesto un abrigo negro.

El solo respiraba trabajosamente, había estado tan feliz que no pudo ver el camión y se estrelló con la parte trasera, su cuerpo dolía y el pecho le ardía.- Mal…dita sea…- Susurro, arrugando las cejas pudo descubrir que si se movía algo por dentro se rompería, dedujo como médico que aquel accidente le había causado una hemorragia interna, tanto que comenzó a toser.- Tetsuhiro…- Susurro con lágrimas y desesperado.


El finalmente llegaba a la carretera en donde miro a ambos lado y cuando observo a su derecha noto peras en el piso, y las antorchas también la bicicleta bajo el tráiler, se apuró a rodearlo y no pudo creer lo que miraba, Souichi estaba en piso, se barrió a llegar a él y sujeto su mano gritando.

-¡SOUICHI!-

Tocia con esfuerzo y derramando lagrimas susurraba.- Tet-suhiro…-

-No hables…- Dijo con desesperación y ojos angustiados.

-Lo arruine…-

-No… cálmate tranquilízate, ya viene la ayuda por favor no…-

-Tetsuhiro…- Susurro con la garganta apretada.- Quería mostrarte todo…-

-Lo harás, por favor no hables.-

-Veo a alguien… una persona se está acercando.- El ojo verde arrugo las cejas en enfado y grito.

-NO LO MIRES MIRAME A MI, SOUICHI POR FAVOR.-

-¿Es eso lo que pasa?- El corazón se desquebrajo en su pecho estaba temblando y comenzó a llorar con fuerza susurrando.

-Si…-

-Comprendo…- Susurro, por ultimo diciendo.- Cuando… me pregunten… que fue lo que más me gusto… diré que fuiste tú.-

-Souichi…- Lloraba y estrujaba su cuerpo con fuerza el último aliento del pelos largos se hizo sentir…


Todo se volvió blanco, observaba a un sujeto castaño el cual le susurraba.

-Es por acá…- Souichi le siguió, no había nada a su alrededor el dolor los llantos y la voz de Tetsuhiro se desaparecieron al instante, no sentía nada, solo sentía paz, siguió los pasos del castaño quien le observo por sobre su hombro y expuso.-Hace mucho que no eras feliz.-

-¿Quién eres?-

-Eso no importa.- Dijo mientras se hacía más fuerte la luz y Souichi quedaba solo entonces, no supo a donde ir, miraba todo a su alrededor no había nada solo el, cuando de pronto una enorme luz se hizo fuerte a su lado derecho, entonces escucho.

-¡NIISAN!- Su cuerpo se quedó tieso esa voz la reconocía, dos lagrimas cayeron por sus ojos y se giró a ese costado observando con asombro a su hermana quien corría con los brazos abiertos y se lanzaba enzima. Era la misma niña pequeña y la cual fue cambiando hasta estar mayor Souichi estaba impactado y susurraba.

-Kanako.-

-Souichi.- Susurro otra voz más grave y tremendamente reconocida para él, a los lados estaba su padre Tomoe su hermano y… tras de ambos su madre, a la cual se le lanzo enzima y acaricio con fuerza susurrando.

-Están aquí.-

-Hijo.- Expuso la mujer con total calma y voz suave.

-Nii-san, te extrañamos mucho.- Susurraba Tomoe.

-Te queremos demasiado.-Agrego Souji con una sonrisa.

-Pero aun no es tu momento.- Dijo la mujer de cabellos cortos y castaños a quien toco con un dedo a su hijo justo en el lado izquierdo, dejando un doloroso sentir en el pelo largo quien grito.

-¡AHG! Madre ¿qué haces?-

-VETE YA.- Gritaron sus hermanos, siendo empujado por Souji quien susurro al último.

-SE FELIZ… y siempre, siempre cree en ti y en Dios…- Dijo empujándolo con fuerza cosa que Souichi solo podía ver chispazos de luz y sentía caer, un enorme dolor se presentó en su pecho que le hizo gritar con fuerzas.

-¡AHHGG!- Se apretó el pecho y de pronto solo pudo verse en una sala de hospital su cuerpo estaba siendo azotado por el electroshock, a su lado Kunihiro susurro.

-El entiende que has sufrido mucho y que tus buenas acciones han hecho recapacitar su decisión… vive y se feliz.- Susurro empujándolo a la cama en la cual cayo entrando a su cuerpo de prisa…


Se encontraba en el pasillo del hospital tenía una pera en su mano y miraba al piso lleno de lágrimas, no podía parar de llorar, había sido duro ver aquello tanto así que restregó su rostro y enfureció admirando al cielo del pasillo con odio. Cuando de pronto se encontró solo en aquel lugar sintió algo que jamás había percibido alguien le parecía mirar y entonces expuso.

-No puedo verte pero sé que estás ahí.-

-Tetsuhiro.-

-¿Fuiste tú?-

-Yo…-

-POR QUE EL HIZO ESTO.- Grito levantándose y llorando con fuerza.- ¿Acaso es un castigo?-

Kunihiro se silenció y susurro con calma.- No, sabes que eso no es así, el no castiga, lo prometió desde la última vez hace miles de años.- Ahora se acercó a él y poso su mano en su hombro y susurro.-Tetsuhiro… Tengo que preguntarte algo.-

-¿Qué?- Cuestiono bastante cabizbajo y con la tristeza en toda la expresión de su rostro.

-Si hubieses sabido que esto iba a pasar, ¿Lo hubieras hecho, hubieses dejado todo por el?-

-Si… lo hubiese hecho… prefiero unos minutos poder tocar su rostro, oler su cabello y sentir sus besos que siglos sin eso.- Las lágrimas recorrían su nariz hacia abajo, Kunihiro suspiro y expuso.

-Entiendo…-

Se escucharon pasos en el pasillo y Tetsuhiro elevo su rostro para observar de quien se trataba era Kurokawa Mitsugu quien llegaba apresurado y cuestionaba.-¿Qué paso?- El respiraba agitado y observaba al peli azul oscuro quien susurro.

-Kurokawa…-

Escucharon pasos nuevamente y el medico fue asaltado de prisa por el pediatra quien aún respiraba agitado y cuestionaba.-¿Doctor, usted está atendiendo al doctor Tatsumi?-

-Si…-

-¿Que paso?- Tetsuhiro aun miraba el piso escuchando apenas lo que el diría.

-¿No hay familiares?-

-No… Susurro con tristeza, para luego observar a el que estaba cabizbajo.- Pero él es su amigo, intimo.- Aquel medico entonces sujeto a Tetsuhiro quien solo observaba con ojos rojos al que había tratado al pelo largo.

-El accidente fue tremendo, perforo un pulmón y tiene roto un brazo y una pierna… esto…- Susurro rascando su cuello.- Es prácticamente un milagro que aun este vivo.-

Aquello dicho hizo elevar con prisa el rostro de Tetsuhiro y escuchar.

-Es un milagro, pues el vino aquí clínicamente muerto, pues la sangre interna había…-

-¡PUEDO VERLO!-

Corto de prisa y con un enorme llanto, sujeto las manos del docto el cual susurro.- Por supuesto…-

Tomo camino por el pasillo y corrió mientras el medico gritaba.-¡OYE ESPERA, QUE LE PASA!- Grito observando al otro y este susurrando.

-Está enamorado eso es lo que pasa.- Ambos le siguieron de cerca ya que una enfermera no le dejaba entrar a la habitación, no sin antes ser aprobada por el doctor de emergencias, el cual susurro.

-Déjale entrar…- Dijo con voz grave para agregar.- Esta sedado, paso por una operación mayor, se cuidadoso.- Dijo a lo que el Tetsuhiro entraba despacio, escuchando los sonidos de las máquinas y notando que la cortina estaba cubriendo la luz del sol afuera, se acercó despacio a él y con entera calma tomo su mano sentándose a su lado en una silla, en cuanto tomo su mano su pecho se apretó y el deseo de llorar lo inundo. Lloraba de alegría y de alivio, al menos Souichi había sobrevivido, era un milagro, entre sus llantos susurro mirando al cielo de la habitación.

-Gracias…- No podía dejar de llorar era demasiado…


Unos mes después…

Entraban a la habitación Isogai Taichirou y familiares, ya no estaba en terapia intensiva ahora estaba en una habitación normal y solo faltarían unos días para que pudiera salir de ahí, Taichirou observaba con una enorme sonrisa al pelo largo quien era atosigado por Raiko la cual gritaba.

-¡Muchacho estúpido, como nos preocupas!-

-Señora, tranquilícese.- Susurro el pelos largos moviendo su mano buena, la cual no tenía el yeso y mirando enfadado a la mujer quien lloraba de emoción.

-Ya es suficiente Raiko.- Expuso con calma el platinado de cabellos cortos al tiempo que cuestionaba.-¿Cómo te sientes Doc?-

-Horrible… ya quiero irme a casa.-

-Vamos tranquilo todo a su tiempo.- Expuso con calma el Taichirou, quien noto como Souichi buscaba a alguien.

-¿Buscas a Tetsuhiro?-

-Si…-

-Pues bueno él nos dijo que irían por él, por eso no vino con nosotros.-

-¿Qué, pero quién?-

-Yo…- Se escuchó la voz de un rubio que asomo en la puerta y quien traía un enorme ramo de rosas, a su lado Tetsuhiro se miraba furioso, ambos parecían tener un ojo morado.

-¿Masaki?- Cuestiono impresionado el Tatsumi, a aquel que se acercaba y susurraba.

-¡Te ves bien a pesar de haber pasado por el lumbral de la muerte.- Bromeo, Tetsuhiro agacho su rostro tristemente.

-Tarado no es gracioso…- El clima se sintió tenso.-¿Podrían decirme que ocurre?-

-Pues nada, solo que este sujeto golpea duro.- Dijo sobando su ojo y mandíbula.- Pero ya quedamos en algo, ¿No es verdad Tetsuhiro?-

-…- Aun miraba al piso.

-Bueno, bueno Raiko, y usted señor dejémosle solos a ambos.- Dijo con calma para salir de ahí y por fin dejarles a solas a ambos, Tetsuhiro se movió despacio y susurro.

-¿Souichi, aun estás enamorado de ese sujeto?-

-¿Qué, pero que estás diciendo?-

-SE HONESTO.-

-Por supuesto que no idiota.- Respondió indignado.- Al único que quiero es a un tonto e idiota ángel que decidió dejar todo por mí.-

-ESE SOY YO.- Dijo feliz acercándose a él como un niño y mirándole profundamente al mismo tiempo que cuestionaba.-¿Dime, que sucedió?-

-Te lo explicare luego, por ahora solo quiero dormir.- Dijo con calma Souichi estirando su mano y susurrando.- Y quiero que tu veles mi sueño.- Tetsuhiro asintió y susurro.

-Descansa…- Se quedó ahí con él la tranquilidad rodeaba su corazón a menudo se apretaba la cara o un brazo para saber si aquello no era un sueño, en el que Souichi aún estaba vivo, pero no era eso, tal parecía él estaba con vida y a su lado, notando que el pelo largo se durmió plácidamente se puso en pie y se acercó a la ventana para observar a su frente en donde se encontraba a lo lejos un ángel de cabello castaño y quien sonreía, lo pudo ver tan frescamente a lo lejos.

-Kunihiro… muchísimas gracias…-


Los días y meses pasaron, ellos estaban juntos finalmente, la vida se estaba volviendo más y más hermosa para el Ángel, a veces extrañaba ser uno de ellos pero al conocer todas las cosas que el mundo te puede dar se olvidó por completo, claro que el siempre agradecía o platicaba con Kunihiro cuando esta solía llegar a verlos. Souichi se volvió un médico especialista en cardiología, el mejor de la ciudad el accidente no afecto para nada su profesión, pero eso sí, dejo el cigarro y la bebida, puesto que las medicinas eran su coctel de cada día, gracias al pulmón perforado… el cual fue sanando poco a poco, estaban felices incluso se movieron a una nueva casa más grande puesto que ahora sería una enorme familia de tres.

Kurokawa acompañado de una trabajadora social le entregaron luego de dos años a la pequeña del hospital. Ahora si estaban completos…


9 Años después…

Esos días tristes y llenos de dolor se esfumaron, ahora ambos caminaban por la playa y una niña corría por entre la arena gritaba a Kuma que no se escapara y Souichi también gritaba.

-Kanako, no te separes demasiado.- Tetsuhiro observo la imagen, observaba a Souichi elevando a la pequeña bebé, que hace 9 años encontraron en un basurero tras una pastelería, ahora ella era su hija adoptiva la hija adoptiva de ambos, Souichi la abrazaba por detrás y reía junto a ella pues la reacción de ella al tocar la espuma del mar era terriblemente llena de miedo, Tetsuhiro respiro hondamente observando al mar y sintiendo esa sensación de cantos celestiales, no había duda él le había regalado algo más que una libre elección, le regalo el amor.

¡Souichi, Kanako!- Gritaba acercándose a ellos corriendo y gritando.-¡UNA CARRERA A VER QUIEN LLEGA MAS RAPIDO A la camioneta!-

-YO TE GANARE PAPI.- Grito con prisa, la pequeña siendo seguid por ambos, Kuma ladraba con fuerza y ellos se perdían abandonando el mar agitado pero hermoso.

-¡Oi! No se vale, ella tiene ventaja.-

-RAPIDO SOUICHI O NOS GANARA KANAKO.-

La vida…a veces te puede dar muchas pruebas enormes y dolorosas, pero no hay prueba que no sea superada solo la muerte… para eso si no hay más remedio más que solo aceptar el hecho de que esa persona que amabas se fue de este mundo y que ahora descansa, si tienes a alguien que falleció hace poco o que fue hace años nunca dudes que esta persona te observa… quizás desde un cielo muy lejano lo hace, nunca la olvides porque tarde o temprano se reunirá contigo…

Fin.


Bueno este fue un fic lleno de emociones y de sentimientos n_n quería ser fiel a la película pero, al darme cuenta que Souichi había sufrido demasiado decidí que lo mejor sería que disfrutara su vida con su amado Ángel… ¿Les gusto? Espero con el corazón que si, por qué a mí me encanto, perdonen el retraso es que he estado muy ocupada y tendré que atrasar muchos escritos los estoy haciendo lo más pronto posible cuando tengo tiempo así que perdonen u.u Espero hayan captado el mensaje del fic y que no haya sido de su desagrado el final n_n a mí me gusto además no quería hacerlas llorar ya suficiente lo hicieron gracias nenas! Y caballeros un saludito a todos!

SE DESPIDE Aurorita! Nos vemos en mis demás fics que espero actualizar pronto ja ne!