Disclaimer: Los personajes de Free!ES no son mios, son propiedad de sus respectivos dueños.

Advertencias: AU (alternate Universe). Momentos tortuosos para los protagonistas (pocos).

Parejas: MakoHaru, RinTori, ReiGisa, SouGou –Leve MomoTorio-


Capitulo 2:

El sabía muy bien cuáles eran sus límites. Los había aprendido en aquel lugar. De por si sus poderes lo hacían resistente al agua, a tal punto que llegaba a sentirse a gusto sumergido en ella. Casi puede sentir como el agua tocaba su piel en esa estrecha bañera en su baño. Le molestaba mucho el invierno.

En cambio ahora no importa en qué estación este. El todos los días sin falta se sumerge en el agua. No importa a qué hora ni que este él haciendo, ellos simplemente lo toman y lo sumergen. No alcanza a sentir el agua, ya que sabe perfectamente que al sumergirse ya no hay marcha atrás. Sabe que desde que está bajo el agua, los minutos comienzan a pesar y a sentirse horas.

En un desgarro de fuerza logra sacar su cabeza a la superficie. No espera ni un segundo para llenar de aire sus pulmones. Haruka se da cuenta que lo que hizo no les gusto nada a los hombres de vestir blanco. El de cabello negro simplemente los mira con desagrado e ira en sus ojos.

Uno de los hombres de blanco deja escapar una pequeña risa de sus labios, mientras se acerca a la parte superior de la piscina donde se encuentra el de ojos azules.

-Buen trabajo, N° 5.-Deja oír un tono amistoso en sus palabras- Tus resultados han sido muy altos en comparaciones a los otros monstruos. Coperas y eres resistente.-Sigue hablando con el falso tono.

Haruka, apenas ve al hombre acercarse, se afirma de lo primo que encuentra que en este caso sería la reja de metal que cubre la piscina. El sabe a qué punto quiere llegar. Ayer le hicieron una propuesta a la que él hizo oídos sordos, a causa de esto recibió castigos. Parece que el hombre quiere volver a tocar el tema.

-No lo acepto.-Hablo en voz baja por la, todavía, falta de aire.- Se lo dije ayer.-Continuo interrumpiendo la supuesta charla que quería entablar el hombre.

-Deberías volverlo a pensar. Es un trato justo.-Dice ahora con un tono más brusco.

-No pienso ser el juguete de nadie.

-Lucharas por tu país. Serás la carta bajo la manga de Japón. Un arma que ganara cualquier guerra.- Decía con entusiasmo.- Además te darán libertad de todo esto.

-Eso no es libertad.-Le escupió las palabras con furia.

El hombre de blanco callo, dio media vuelta y le dio indicaciones en voz baja a sus compañeros. Lo único que sintió después fue algo tirando con fuerza su pie, sumergiéndolo por completo nuevamente.

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Su mente estaba hecha un caos. Sabía desde un principio que no debía confiar en los hombres que ayudaban a tenerlo encerrado allí. Aun así la propuesta era sumamente exquisita para él. Es verdad que la primera semana que se la propusieron lo rechazo, creía que ellos le mentían. Pero con lo que sucedió hoy no sabía qué hacer. Aun puede escuchar la voz del hombre diciéndole con tono deprimente esas palabras.

"Nosotros solo obedecemos ordenes ¿sabes? No es como si quisiéramos encerrar a unos jóvenes como prisioneros. Esto es obra del gobierno, todos aquí pensamos que estamos haciendo lo correcto."

Lo escucho con tanta sinceridad. Tiene sus dudas, pero la propuesta es otra razón para créeles. El de verdad quiere salir de aquí. Quieres ir con sus molestos padres y abrazar fuerte a sus entrometidas hermanas mayores que nunca pensó extrañar tanto.

Jugaba con las esposas de tamaño exagerado que rodeaban sus muñecas. Ya no aguantaba que lo vieran como una máquina para hacer escombros. Aunque el mismo sabía que su realidad no estaba tan alejado a eso.

-¡Nagisa!-Lo llama uno voz conocida y que últimamente resonaba en su cabeza.

-¡Goro-san!-Alegre se acerca a la puerta de su habitación.

El hombre que le había dicho aquello era él, es el único guardia en el que Nagisa puede confiar. Muchas veces su amigo le ha intentado convencer que sus compañeros no son malos en realidad, que solo son marionetas del gran jefe. Nagisa solo lo escucha y no confirma nada. Después de todas las atrocidades que le han hecho, no cree poder creer en las palabras que él dice. Le costó mucho creerle a este hombre que ahora es su amigo, solo cuando lo vio su lado más miserable pudo creer en sus palabras.

-¡Come lento! Me ha costado robarlo de la cocina.- Ríe al ver como el chico come rápido el plato que le trajo-He intentado hacer esto con tus compañeros, pero simplemente me ignoran o me tratan de sacar los ojos.

-No te conocen. Es normal-Dice más animado en comparación a su actitud antes que llegara.- Ohh… tenía tanta hambre~

-Se que a ustedes le dan bastante comida.-Le regaña- Lo tuyo es pura glotonería.

Suelen charlar dentro de la habitación del menor. En cierto modo Goro Sasabe le había tomado cariño a ese joven con cara de niño. Le traía comida extra, prendas para vestir nuevas y hasta le contaba a veces sobre planes que tenían sus compañeros para él y los demás que están encerrados.

-¿Sabes? Parece que ya se hartaron de rogarte.-Come un bocado de la comida en la bandeja- Hoy supe que ayer le propusieron a N°5 ser la nueva arma.

Casi se atraganta al escucharlo- ¡¿Qu-Que?! ¿Van por Haru-chan?-Alza la voz desesperado.

-No grites.-Le calla- No sabía nada de esto ¿ok? Parece que vieron potencial también en N°5, todos estaban hablando de él hoy.

El mundo se le fue abajo. No solo estaba perdiendo la posibilidad de escapar de allí, sino que estaba a punto de perder al único amigo que entendía por lo que estaba pasando. No hablaba casi nada con él, sus paredes eran muy gruesas, pero aun así a veces el de ojos azules le hablaba por un pequeño agujero que estaba en la pared que los separaba.

Ya era la hora de que terminara el descanso de Goro , así que se despidieron rápidamente.

Se quedo pensando. Aun así esas pequeñas conversaciones con Haru lo hacían sentir comprendido. Él era el único que sabía cómo se sentía. Haru sabía lo que es tener sus manos, unas manos que lo destrozan todo. No quería que se fuera, y menos para sufrir como una marioneta mas del gobierno.

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Se sentía muy culpable. Pero a la vez le daba mucha rabia porque sabía que no era culpable de esto. Aun así no podía evitar sentirse de esa manera. Su mente era un completo caos. No quería que su senpai sufriese más, pero tampoco estaba dispuesto a alejarse de él. Aprendió a apreciarlo mucho, ahora se volvió más que cercano a él. Temía que ese aprecio avanzara demasiado.

"…Maldición. ¿Cómo le explicare esto a Sakura?...Bueno, siempre puedo divorciarme. Pero ¿Y si después me no deja ver a los niños? ¡Ellos necesitan un padre! Aunque con este trabajo solo han recibido un padre ausente. ¡Hasta me perdí el cumpleaños de Rise por trabajar!

Ellas saben que las quiero mucho. Pero ya no aguanto las discusiones con Sakura"

Intento no prestarle atención a los pensamientos del guardia e intento concentrarse en su propia mente. Estos últimos días por diversión se había entrometido a examinar los problemas de ese hombre. Peleas en el matrimonio, poco tiempo para dedicarles a sus hijas, planes de divorcio, eso era lo único que pensaba ese hombre. A Momotarou le deprimía de alguna manera también. Solo pensaba en sus problemas, en nada más. Aunque, en este momento, intenta ignorar esa voz que le transmite la vida estresante que lleva aquel hombre. Quiere pensar en sus asuntos. Pero siendo francos ¿Qué es lo que tenía que pensar tanto? Si para que las cosas pasen se necesitan acciones.

-Disculpa, Nitori-senpai. –Alcanzo a decir. Últimamente se le había hecho costumbre hablar solo. Pensaba que así no se volvería loco de soledad.-¡Soy un tonto entrometido! ¿Por qué me gusta tanto estar contigo?-Se tomaba la cabeza y se estira en el suelo. Agita un poco sus piernas haciendo pucheros.

De verdad que le daba rabia estar allí. Habían pasado ya 3 meses y medios desde que desapareció ¿Creía que si se dejaba capturar podría reunirse con él?¿En qué momento creyó que esta era una buena idea? En el medio mes que ha estado allí, se pudo dar cuenta de las cosas horribles que les hacen. Temía que su senpai no se encontrase bien, temía que no pudiera soportar todo eso. Pensaba siempre que 4 meses es un largo tiempo. Un escalofrío le bajaba por la espalda al pensar que su senpai ya abría "tirado la toalla".

Se sentía tan estúpido. Se supone que vino a sacarlo de allí, mas no pudo hacer nada. También le daba rabia el que Rin, su otro senpai, no haya cumplido su promesa. Él lo decía tan serio ,que no vio necesario examinar su mente para saber si mentía , el de verdad confió en las palabras del peli rojo. Se dio cuenta que se equivoco.

Por su egoísmo, su senpai está encerrado y perdido en el sufrimiento. Y ahora el debía ser castigo.

Se comienza a recostar en el suelo sin ánimos de subir a su cama. No quiere saber más de la vida del deprimente hombre, así que con la intención de dormir un poco se acomoda los brazos tras la cabeza. Cero los ojos y cuando estaba a punto de caer en los brazos de Morfeo, escucho la gran explosión.

Se incorporo rápido para poder alcanzar a ver quien lo provoco, pero lo que capturo su atención fue ver a un joven de ropas negras que también cubrían su rostro. El joven misterioso de ojos miel, igual que los suyos, golpeo en una parte en particular al hombre deprimente y lo dejo inconsciente en cosa de segundos. Se acerco a la puerta de su habitación y parecía intentar abrir su puerta. En la mente de Momotarou solo se le vino una palabra a la mente.

-…¿Hermano?-Pregunto iluso.-Eres tu ¿Cierto? ¡Eres tu! Pero…¿Cómo…?-Preguntaba algo desesperado y confundido.

La puerta ante él se abre rápida y bruscamente. El joven de ropas negras corre y se dirige a otra habitación. El joven misterioso ya con mayor facilidad abre la segunda puerta, la habitación N° esta no vio reacción alguna. Al contrario de la habitación N°6, que apenas la abrió vio una reacción, el chico rubio corrió a la habitación continua.

-¡¿Haru-chan?!-Busco con la mirada a su amigo, cuando lo encontró ,al fondo de su habitación, corrió rápido hacia el.- Vamos, tenemos que irnos. ¡No es un sueño, alguien abrió las puertas! ¡Vamos!.-Le habla apresurado, mientras intentaba poner de pie al chico que tenia la respiración agitada y el cuerpo todavía mojado.

El peli negro tenía la vista borrosa. Sentía los esfuerzos de Nagisa por levantarlo pero su cuerpo no reaccionaba como para poder ayudarlo. Escuchaba los estruendos que venían de afuera de sus habitaciones, también veía demasiada luz. Su cuerpo no reacciono hasta que vio unos extraños objetos en el aire. Vio varios trozos de metal levitando. Su mente hizo Click .El que provocara eso solo podía ser Makoto.

Su cuerpo, que antes no le respondía, ahora actuaba casi por instinto. Se levanto del suelo con rapidez y tomo la mano del rubio, dirigiéndose hacia fuera con él.

-¡Nitori-sempai!-Escucho un grito casi ahogado. Una voz que el peli negro reconoció levemente.

Busco con la mirada el dueño del grito y se encontró con Momotarou arrodillado frente al cuerpo inconsciente de Nitori. Se notaba que el menor hacia intentos por despertar al de cabellos grises.

Nuevamente se escucho ruidos, pero esta vez de derrumbe. Humo se esparció por el aire, y de entre todo esa niebla gris aparecen Rin y Sousuke que se acercan a el inconsciente Nitori , a Momo y a Makoto. Ningún guardia a la vista, pero seguían siendo gente que no conocía para Haru y su desconfianza no se hizo esperar.

Soltó a Nagisa, necesitaba tener la mano libre, de otra forma podría dañar a su amigo. Apretó su puño con fuerza, no se noto cambio alguno hasta que abrió este mismo. Electricidad de gran potencia rodeaba su mano, hasta se podían ver las descargas que hacían en su palma, era impresionante que eso surgiera del cuerpo del peli negro. Con su arma de protección ya lista, miro con ojos agudos y desconfiados a los individuos allí.

-Haru…-La tierna voz del castaño resonó en los oídos del moreno.

Bajo su mano con asombro. Ese era Makoto. Su Makoto. Era la primera vez que lo veía en persona.

Los altavoces comenzaron a prepararse para algún anuncio. El más mayor de ojos miel, no le dio tiempo de escuchar que anunciaba. Se alejo un poco las ropas negras de su cuerpo y se dirigió a los presentes.

-¡Apresúrense! Nos queda poco tiempo.-Miro de re ojos al chico en el suelo.-Es muy pronto para que alguien muera, ¿Oyeron? ¡Alguien cárguelo y vámonos!-Sin esperar respuesta comenzó a correr.

Solo el más menor del grupo reacciono de inmediato a la orden. El menor, apenas escucho las instrucciones, tomo en brazos al inconsciente peli gris e intento correr detrás del mayor.

Los demás aun no podían asimilar las cosas, pero estaban consientes que no les quedaba demasiado tiempo. Finalmente los errores están unidos, ¡¿y lo único que hacen es mirarse entre sí?! Faltan pocos días para que la luna vuelva a teñirse de rojo. Es su oportunidad. La sirena roja parpadea y produce un sonido horrendo y molesto. Se escuchan correteos desde lejos. Es hora de moverse.

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En una habitación elegante y llena de cosas valiosas a exhibición, se encontraba un peli azul sentado frente una pantalla que le mostraba todo lo que capturaban las cámaras de seguridad del lugar. Vestido con ropas sumamente caras, se encuentra sentado cómodamente junto a un hombre mayor, comienza a observar el movimiento que se ha producido en la plana 3 de ese edificio.

-Mira, hijo. –Le habla el hombre viejo.- Así de fuertes son ellos. No tienes que confiarte en la calidad de este recinto.

-…No me llames así.- Se queja con un mirar completamente serio.

-Te llamo así porque, te guste o no, eso es lo que eres ahora, "hijo".-Habla con firmeza y brusquedad- Y como tal, eres el segundo dueño de todo este lugar. Y también eres dueño de ellos.-Dice apuntando a las 8 personas que se ven corriendo en las cámaras de seguridad.

El joven de lentes suspira pesado al ver como ellos escapan. Su corazón se achica pensando en que deben sentirse libres y felices de salir de sus habitaciones, no saben que él es el encargado de no dejarles salir nunca de ese lugar.

-Es tu trabajo ahora-Habla nuevamente el hombre.- Mantén aquí lo que es tuyo. –Dice ya serio acercando se al rostro del más joven- Ja, ¿No te es divertido pensar que son de tu misma edad? Aun así tú eres mucho más superior a ellos.

El no quería ser superior a ellos. Tampoco quería ser dueño de todo lo que estaba heredando. No quería ser dueño de un horrendo lugar como ese. Pero lamentablemente estaba encerrado en esa pequeña jaula que limitaba cada movimiento que hacía. El solo quería escapar de todo eso. A ese vejete le podría parecer bello ese lugar, pero para el solo veía sufrimiento en el.

Se levanto de su asiento, y pidió permiso para retirarse. Tenía ganas de ver a su amiga, que en ese momento se encontraba en el cuarto de rehenes. En su cuarto de rehenes, siendo secuestrada por el lugar del cual era el dueño. El solo pensarlo hacia que se sintiera la peor persona del mundo. El solo quería ser libre de todo lo que heredaría.


Hola! Primero que nada, gracias por los reviews. Me motivan a traerles más intentos de FF de acción XD. Si no entienden los poderes de lo personajes todavía, es normal no se preocupen. Trato de dar pequeñas pistas por ahora para que durante la historia se vayan dando cuenta cuales son. Ok? Trate darle su pequeño momento a cada personaje. Para que sea justo! Todos son protagonistas en este FF. No le he dado los típicos poderes a los personajes, quise ser mas complicada en los poderes XD

Nos vemos en los próximos capítulos. Un besazo!

Jaxiro Out!