Este capítulo no va exactamente después que el anterior, sino que se sitúa en plena batalla.
Asha soñó de su hermano Theon, no el Theon de ahora, si no el chiquillo de 10 años que tanto quería y conocía antes de que Eddard Stark se lo llevase. 'Era tan vivaracho, tan lleno de energía y alegría'. No podía comparar con el hombre que se ha encontrado en las celdas, asustado incluso de sí mismo. 'El desea acabar con este sufrimiento, desea morir'. A Asha se le recorrió un escalofrío por la espalda.
Estaba en la pequeña celda que Stannis le había dado; no era muy diferente que el de su hermano, excepto que éste tenía una cama y una letrina en vez de mierda por el suelo, junto a una pequeña mesa con una vela. 'Quieren que tenga al maldito Señor de la Luz hasta durmiendo'. Asha se preguntó si alguna vez alguien habrá quemado algo o se habrá metido en problemas por su devoción.
Estaba tumbada en la robusta pero incómoda cama, mirando el cielo negro como el tizón por la pequeña ventana de la celda. Estaba todo tan tranquilo, tan sereno. Y entonces escuchó gritos, y empezó a ver pequeños puntos brillantes. Ya ha venido lo que Asha temía. 'Viene el Bastardo'.
Una dama cualquiera se hubiese quedado en la celda que lo confinaron, rezando a su Dios para la paz y la victoria de su Lord, e incluso las más valientes hubiesen dudado entre quedarse o salir y huir. Pero Asha no era una dama, era una hija del hierro; se largó de su celda en cuanto escuchó el primer grito para dirigirse a la batalla.
Debía de encontrar algún arma para atacar; le confiscaron sus hachas cuando la capturaron, así que estaba como ella se sentía, desnuda. Necesitaba algo con lo que matar.
No había ningún guardia en la entrada por lo que Asha salió del torreón sin problemas, pero se encontró que estaba por primera vez en una batalla y sin un arma. Había hogueras y muertos por todos lados; estaban los hombres de Ramsay Nieve luchando contra los de Stannis, y Asha no tenía mucha esperanza que Stannis gane. Más hombres venados muertos que hombres desollados habían, y la cifra aumentaba. Asha no sabía qué pasaría si Stannis perdiese; ella sería entregada a los Bolton y sabe que acabaría peor que su hermano. Decidió coger una espada a falta de hachas de un soldado muerto y se dispuso a matar hombres rosas.
Los hombres de Bolton eran tan tontos como un retrasado mental haciendo sumas; serán fuertes y fieros en la batalla, pero eran predecibles y acaba con ellos rápidamente. Cuando vio un hacha chorreando sangre en la cabeza de otro hombre, no se lo pensó dos veces y lo cogió, sintiendo fuerte de nuevo; va a demostrar quién es ella.
Desde Bosquespeso, Asha estaba secuestrada de hombre en hombre y desde hace tiempo no ha podido hacer lo que ella quería, pero ahora se sentía ella de nuevo. A pesar del olor a muerte que impregnaba el bosque, Asha no se podía sentir más viva en su vida. La hacha era otra parte de su brazo y repetía la misma actuación que ella siempre hacía; era su baile de las hachas. Era de las mejores en Pyke manejando hachas, y su hacha parecía una ala; volando de un sitio a otro, elegante y refinado en el sucio bello trabajo de matar.
Asha perdió la cuenta de hombres que mataba, pero se dio cuenta que eran demasiados, o quizá había pocos de su bando. Sabía que tarde o temprano acabarían con ella en cuanto llamase la atención.
Dos hombres grandes se acercaron a ella, llevando una espada cada uno en cada dirección. Uno levantó la espada para dar en el pecho, pero Asha lo detuvo con su fiera hacha, mientras que esquivaba el golpe del otro. Asha le dio de lleno en el brazo del soldado a quien detuvo el golpe y éste empezó a gritar mientras el rojo dominaba sobre el rosa en la parte izquierda de su cuerpo. Y entonces llegaron tres hombres más.
Eran cinco contra uno; Asha sabía que iba a morir aquí, pero moriría en la guerra, algo a lo que ya imaginaba y quería. Moriría pero no antes de darlo todo. Perdió la cuenta de hachazos que le dio a los soldados, al igual que ella recibía heridas. Había matado a dos; a ambos le metió el hacha por el cráneo, pero se unió uno más a la pelea. Estaba perdiendo sangre y se sentía mareada; sabía que le queda poco para su final. Moriría con un hacha y sangre en sus manos; moriría feliz. Uno de ellos la despojó de su querida hacha y ella esquivaba los golpes que podía.
Otro hombre entró en la pelea; pero no era un hombre rosa, ni un sol blanco, ni tritón ni siquiera un gran puño gris; era un oso, un gran oso negro sobre un campo verde. '¿Aly?', pensó, 'No, no es Aly. Aly es pequeña y está lejos de aquí, con la pequeña Stark dirigiéndose hacia el muro. Además no trajo hombres aquí'. Pero ahí estaba, grande y feroz con un oso era, y mataba a los hombres de Bolton. Otro oso se unió a él; con sus grandes espadas derribaban a los estúpidos hombres desollados. Cuando mataron a todos los que atacaban a Asha, uno de ellos la cogió como si fuera una muñeca y la llevó en su gran y ancho hombro.
Se sentía mucho más mareada y pasaba una mano por cualquier parte de su cuerpo y sólo encontraría sangre y heridas. Pero ella no se fijó en eso; se fijó en la batalla.
Ya no estaban los pocos venados y hombres desollados muriendo en el campo, si no que se había llenado de hombres de diversos colores luchando contra los hombres de Bolton y Karstark. Puños grises, gigantes encadenados, tritones e incluso algún que otro lobo huargo. Era una gran mayoría y cada vez se veía menos rosa y más sangre. Y todo empezó a distorsionarse y Asha no pudo evitar cerrar los ojos.
-Con un poco de leche de amapola y unas sanguijuelas, Lady Greyjoy se recuperará -dijo una voz suave como las olas de Pyke cuando el sol aún no ha salido.
-¿En cuánto tiempo? -la voz era áspera e impaciente.
-Em… No lo sé, puede que en tres días o más -la voz era anciana; seguramente sería algún maestre.
-El Rey Stannis te ha sacado de esa sucia celda para que cures a la kraken y lo único que has hecho ha sido quejarte y limpiar sangre -Asha podía reconocer la voz, pero no encajaba quién era.
-Eso es lo que tengo que hacer. Las batallas son rápidas y espontáneas, pero después las heridas son prolongadas y difíciles de sanar. Lady Asha no sufre nada importante, sólo está débil y necesita recuperarse.
-Pues más vale que se recupere pronto, porque dentro de dos días nos marchamos a Invernalia para acabar esta guerra de una maldita vez. Como no se recupere en un día, nos marchamos sin ti -pasos se escuchaban y un portazo recorrió las duras y frías paredes de piedra.
-No… Necesito más leche de amapola -Asha descubrió lo débil que estaba su voz.
-Lady Asha, al fin se despertó -había un tono de alivio en su voz-. La batalla la ha dejado con heridas leves, pero debe de recuperarse. ¿Le duele algo?
-Por ahora, no -Asha se intentó sentar en la cama, pero le dolía demasiado el cuerpo para hacer cualquier movimiento. 'Hacía tiempo que no luchaba, y he sangrado demasiado.
-Tiene suerte, mi señora de que llegasen los demás cuando estaba luchando -el maestre removía un líquido que era verde y pringoso-. Tiene que darme el brazo para que le eche este remedio. Le escocerá, pero es el más rápido y eficaz.
-¿Los demás? ¿Quiénes son los demás? ¿Qué ha pasado con Stannis? -ella sabía que Stannis había ganado; si no ahora estaría o muerta o en el alguna celda preparada para ser torturada por el Bastardo.
-Han venido más aliados para el Rey Stannis. Antiguos abanderados de los Stark. Bueno, todos los abanderados de los Stark. Vinieron cuando la batalla estaba acabando y han matado a casi todos los hombres de Ramsay Bolton.
'Stannis ha ganado la batalla, y gracias a los lobitos de los Stark'. Intenta recordar algo de lo que pasó, pero sólo recordaba al gran hombre que la rescató de los hombres que la iban a matar. 'No era Aly, era un soldado de los Mormont'. Se recostó en su cama y cerró los ojos e intentó imaginarse que estaba de vuelta en Pyke.
Horas después, se sentía mucho mejor y el maestre avisó de que se había despertado y a pesar de las quejas del maestre hacia la salud de Asha, Lord Stannis quería hablar con ella. 'Theon, seguramente es Theon. Habrá muerto en la guerra o Ramsay lo habrá capturado de nuevo o simplemente podría haber escapado'. Pero entonces, ¿a dónde habría ido su hermano? No tiene a nadie ni a ningún lugar a dónde ir. A lo mejor habrá huido como idiota que es y estará muerto de hambre o de frío en alguna parte del bosque. De repente, tenía un sentimiento de culpa. 'Igualmente iba a morir. Ahora preocúpate de los vivos'.
Salió de su cama y se limpió las heridas como el maestre le había dicho, cogió un trozo de pan duro que le habían dejado y se dispuso a vestir. Su ropa estaba demasiado sucia y rota como para ponérsela; le dieron un vestido gris que le quedaba grande y parecía patética con él, pero no estaba en condiciones de quejarse.
Se dirigió al torreón donde residía Stannis, por lo que tuvo que salir del suyo y enfrentarse a la realidad. En el campo había sólo sangre y muerte; había igual de hombres del Bastardo que los de Stannis muertos; ellos, sus caballos, sus familias, sus vidas. Sólo estarán allí hasta que los lobos se acerquen y se coman a todos ellos. La nieve que estaba en el suelo sólo resaltaba más las marcas de barro y sangre que quedaban en la batalla.
Hacía un día gris; era uno de los pocos días que no nevaba, pero el frío no era menos que el de un día de nieve. Hundía su pie hasta la espinilla de nieve, haciendo que su largo vestido se moje y se ensucie por los bordes. Asha contempló el bosque que la rodeaba; estaba en el Bosque de los Lobos, cerca de Invernalia. Recordó su instancia allí, cuando su hermano aún era su hermano y tenía sus estúpidos sueños de ser alguien importante. La comida allí estaba fría, al igual que su gente; los hombres del hierro vinieron a arrebatar sus pequeños señores y conquistar lo que no es suyo; toda Invernalia los querían muertos. Miró al bosque, oscuro y frívolo, diciéndole de alguna manera que ella no debería de estar aquí. Asha se sintió incómoda y siguió caminando.
Al entrar al Salón Principal, Asha se encontró con Stannis Baratheon, hablando con una mujer, probablemente una señora, pero por la apariencia Asha no lo diría; era bajita y fuerte, con el pelo gris y vestía con cota de mallas, y en su pecho estaba cosido un oso negro sobre un campo verde. Tenía una herida en la mejilla derecha, así que ella supuso que había participado también en la guerra. 'Tiene que ser la madre de la Osa'. Asha se acerca a ellos, y recibe una mirada fría de Stannis, pero ella estaba acostumbrada.
Stannis estaba demacrado; había participado en la guerra por un vendaje que asomaba cubriendo su mano. 'Me pregunto si se habrá quemado con la espada de fuego'. Estaba pálido como la nieve que los rodeaba, y parecía que no había dormido en días; largas y oscuras ojeras acompañaban las patas de gallo que le han salido desde que entró en guerra con Roose Bolton. A pesar de eso, Stannis quería parecer un rey, así que su rostro era una mezcla de orgullo y dolor. Lo único intacto del aspecto de Stannis eran sus ojos; dos glaciares azules miraban fijamente a Asha con desprecio.
-¿En qué puedo ayudarle? -Asha sonrió falsamente.
-¿Y quién es esta mujer? -Lady Mormont preguntó.
-Esta es Lady Asha de la Casa Greyjoy, hija de Lord Balon -Stannis parecía incómodo ante la presencia de las dos mujeres.
-¿Así que eres otra kraken? -Lady Mormont la miró sospechosamente-, ¿cómo te sentías cuando mi hija te quitó lo que robaste?
-Lady Asha, ésta es Lady Maege Mormont, Señora de la Isla del Oso -Stannis no quería disputas ahora-.
-¿Para que me queríais? -Asha fue directa; no quería estar más allí, no más de lo que ellos la querían allí.
-Hemos ganado la guerra -Stannis siguió mirándola con fríos ojos.
-Ya lo sé. Vi a los norteños a su favor -miró a Maege Mormont.
-Lady Maege, Lord Glover, Lord Umber, Lord Manderly, Lord Flint, Lord Wull… Todos. Incluso Lord Reed está con nosotros y sus lacustres.
-¿Lord Reed? -Asha le pareció extraño que los lacustres hayan salido del Cuello-. ¿Para luchar contra Roose Bolton?
-Para vengarnos -dijo Maege, con su fiera voz-. El Norte no olvida, Asha Greyjoy. Si el lobo muere, los demás nos vengamos. Roose Bolton estuvo con Robb Stark, le aconsejó, marchó junto a él en la guerra, y lo mató, junto con mi hija, mi querida Dacey. Los leones están cayendo y los Bolton lo harán. Mataremos a todos como hicieron ellos en la Boda Roja.
-Roose Bolton sólo tiene a los Freys y Karstarks y pocos más, y nosotros tenemos a Arnolf Karstark como rehén y sus estúpidos nietos -Stannis rechinaba sus dientes-. Nosotros tenemos casi todo el Norte a nuestro favor, los Manderly y los Umber han apoyado nuestra causa, y tienen varios dentro de Invernalia. Podemos atacarlo por ambos lados. Los Bolton están perdidos -a pesar de suerte, Stannis Baratheon no sonrió ni un poco.
-¿Y para qué me habéis llamado entonces? -'aquí hay algo que no me gusta'. Pero, ¿qué habrá pasado? ¿Sus hombres habrán matado algún caballero sureño y Stannis va a castigarlos? No lo cree. ¿Y si…?- Theon. Ha muerto. O recapturado por el Bastardo. ¿Qué le ha pasado a mi hermano?
-Theon escapó. No sabemos lo que ha pasado -la mandíbula de Stannis estaba tan tensa que parecía que se iba a descolocar-. Los hombres del Bastardo habrán ido a por él, pero Howland Reed me ha contado que sus lacustres mataron a todos y dejaron que Theon huyese. Un soldado se lo encontró huyendo hacia el bosque, sin tener ni idea a dónde ir -'quería convertirse en comida para lobos', Asha pensó-. Lo tenemos de nuevo en la celdas, encadenado.
-Y queréis adelantar su ejecución -Asha dijo amargamente.
-Antes de la batalla. Los norteños quieren ver a la cabeza del cambiacapas en una pica antes de morir en la batalla -Stannis miró a Maege Mormont-.
-Los norteños quieren ver muerto al hombre que mató los dos niños de Eddard Stark -Maege tenía un tono de amargura en su voz-. Era sólo niños, no eran una amenaza contra él.
'También lo era Theon de niño, pero eso no os paró de llevároslo de su hogar y que viva con el miedo de que cualquier día llegue Lord Stark con su gran espada y lo parta en dos'.
-Debe morir, se ha equivocado demasiado -la frívola voz de Stannis hacía que Asha deseaba tener un hacha allí mismo para matarle.
-Vos debe ser el que lo ejecute -Asha dijo, desafiante.
-Y lo haré antes de la batalla. Sólo quería comunicaros eso.
'Como si ejecutar a mi último hermano fuera algo irrelevante para mi'. Asha quería estrangularlo allí mismo, ver como su dura y fría cara se vuelve de color morado hasta la muerte. 'Lo haré, aunque sea lo último que haga en mi vida'.
