Vio a Drogon desde lejos; era una belleza negra. Muchos lo tacharían de monstruo y bestia, pero para Daenerys era de las cosas más bellas que había visto en su vida; sus escamas eran más hermosas que la más fina perla negra que alguien haya podido ver, sus cuernos rojos relucían desde la distancia y sentía su calor. Era su hijo. Ella era la madre de los dragones, y una madre nunca debe de abandonar a sus hijos.

'Rhaegal y Viserion también son tus hijos'. ¿Cómo estarán? Recuerda la última vez que vio a sus dos dragones. 'Estaba con Quentyn, él estaba encaprichado en casarse conmigo, mientras yo veía tranquilamente mis dragones crecer. Él veía poder donde yo veía amor'. No debería de haberlos dejado allí encerrados, en Meereen. Les podía pasar cualquier cosa, y Dany jamás se lo perdonaría. Tenían que crecer. Tenían que crecer para ser fuertes y defender de las personas. 'Los hombres son los verdaderos monstruos'.

Drogon no se acercaba a los campamentos más de 50 varas. Sabía que eso alteraría a la gente y no encontraría comida, sólo muerte. Hace días que Dany no se acerca a él, pero tiene miedo. La última vez que se acercó tanto a él por poco se quema en sus llamas tan calientes que tiene.

Dany se metió en su propio campamento, ya que tenía que reunirse con Khal Pono en unos momentos. Su campamento era bastante amplio para ella; era uno de los más grandes y las pieles las más gruesas. 'Últimamente hay vientos muy fríos por aquí'. ¿Estará ya el invierno aquí? Dany no sabía como afectaba el invierno en todo Levante.

Su hermano le contaba de pequeña los inviernos en Poniente. Nieves tan interminables y fríos dolorosos. Familias enteras morían de hambre y de frío, y si no el robo y la traición lo hacía. La mayoría de veces Daenerys se ponía tan triste que lloraba, pero Viserys siempre le decía: 'Cuando sea rey, ninguna familia jamás morirá de hambre y de frío en invierno'. 'Pobre idiota', Dany pensó, mirando sus ropajes.

Su fino vestido de Meereen quedo hecho pedazos; era de un color marrón y verde, con manchas de sangre por las faldas. Era un desastre. Ni siquiera le llegaba a cubrir apenas nada, ya que un pecho se asomaba al aire. Cuando llegó, débil, las mujeres dothrakis tiraron la prenda al fuego y le dieron ropajes dothrakis. No había mucho que elegir; ya no tenía sastres a sus pies para confeccionar los mejores vestidos y túnicas para la Reina Plateada, aquí era sólo la esposa de Khal Drogo, con un dragón salvaje. Ya no tenía esos vestidos de tela exótica y colores vivos que realzaban su color de ojos o tono de piel. Tenía prácticamente la misma ropa que cuando ella estaba casada con Drogo, casada con los dothrakis.

Tenía un vestido de seda lila (seguramente de las Ciudades Libres), otro de una seda más basta pero más gruesa de azul oscuro y unos calzones de piel con una chaqueta y la parte de arriba que le cubría el pecho de piel pintado de color verde hierba con medallones en la parte de las caderas. 'Ya no soy la chiquilla que me creían, soy la reina de dragones y con la sangre de dragón, y verán que si puedo ser tan fuerte como Drogo'. Era mejor que fuera vestida en calzones y no en vestidos.

A pesar de la situación, no pudo evitar coger la chaqueta de piel y olerla. Olía a sudor, a sangre, a hierba, a caballo, a alegría, risas, vino, olía a Drogo…

Se lavó sin la ayuda de las khaleesiyas, aunque no le salió muy bien. El agua que pidió estaba fría y se dio cuenta de que a los dothrakis no les iba a hacer gracia que estuviese sin pelo, ya que es antinatural, pero no tenía ningún gorro. 'No me pueden ver calva'. Intentó ponerse un cinturón en la cabeza, pero estaba ridícula. El pelo le tardará más en crecer ahora; apenas tenía pelusilla que le rodeaba la cabeza.

Se miró a su cristal reflector por última vez buscando una reina, pero no encontró más que una muchacha demacrada. Estaba más pálida que nunca, y a falta de no haber comido, tenía hoyos en vez de mejillas y pequeñas bolsas en los ojos. Intentó buscar valentía en sus ojos, pero no había más que cansancio. 'Aún así, debo de parecer fuerte'.

Salió de su campo y la luz del sol la dejó ciega; era una mañana en un pueblo dothraki. Escuchaba los gritos de los niños al jugar y las mujeres chillaban órdenes y hacían sus tareas. Dany escuchaba con añoranza sus antiguos días de Khaleesi. Pero ya no es una Khaleesi, si no la madre de dragones, sólo que ella ha abandonado a sus dragones.

Entró en la tienda que tan harta estaba de ver, y encontró a Khal Pono con Mago y con la esposa de Khal Pono, la nueva Khaleesi Jidi; era una hermosa joven de aproximadamente su edad con los rasgos característicos de los dothrakis; pelo largo y negro con piel aceitunada, pero en vez de los largos ojos almendrados de color castaño, tenía unos ojos grandes verdes llenos de sensualidad y ternura a la vez. Además Jidi tenía más pecho y caderas que Daenerys, por lo que le intimidó un poco a Dany. No había hablado mucho con la chica, pero desde el primer día que ella despertó, la nueva khaleesi no dejaba de mirarla de forma reacia. 'Se cree que he venido a robar su título de khaleesi'. ¿Qué hubiese hecho ella si seguiría con Drogo y de repente aparece una antigua khaleesi que está recibiendo toda la atención de una actual?

—Vamos a Volantis —interrumpió Khal Pono sus pensamientos para hablar sobre guerra—. Daenerys, debes de recoger a tu demonio alado para irnos.

'¿Se cree que Drogon es como uno de sus caballos al que puede galopar y domesticarlo cuando él quiere?' Dany no pudo evitar soltar un bufido.

—¿Cuándo volveremos a Meereen? —Dany quiso saber. 'No puedo para siempre con ellos. Ellos no son mi khalassar, ni yo su khaleesi'.

Primero Volantis; después Meereen. Tienes que montar tu dragón si quieres que te llevemos a Ciudad de Esclavos —Mago habló con autoridad; no quería que le hablasen así de directo a su Khal.

—No puedo montar a mi dragón como vosotros con nuestras mujeres —Dany replicó—. Un dragón no se doma. 'Ni yo tampoco'.

—Nos da igual tu demonio alado, queremos su fuerza y fuego —a pesar del temor que dothrakis tienen a Drogon, Daenerys ha escuchado unas cuantas veces a niños jugando a montar al monstruo negro y chicos y hombres admirando la belleza negra por el cielo. 'No han visto un dragón en su vida ni sus antepasados en mucho tiempo; están maravillados y atemorizados a la vez'.

—Debes de montar a tu dragón para conquistar Volantis —la fiera khaleesi interrumpió—. No vamos a esperar a un monstruo.

—Drogon será todo lo monstruo que habláis, pero él será vuestra arma—'si van a jugar con fuego, juegan con el dragón'—. Dadle paciencia y hará lo que le pidáis si no sois brutos— 'si Drogon no es bruto con vosotros'—.

—No somos brutos, ni esperaremos a un demonio. Iremos a Volantis con o sin tu bestia, e iremos con o sin ti —Khal Pono salió de la tienda con Mago tras suya, dejando a Jidi incómodamente en la tienda con Daenerys.

Jidi se puso de pie y se dirigió hacia Daenerys. Estaban tan cerca que Dany podía sentir su respiración; sus ojos derrochaban furia verde, pero Dany tenía su propio fuego.

—Tú no perteneces aquí. No deberías mandar sobre Khal Pono. No le hables así jamás, o sino serás carne de tu propia bestia —Jidi parecía que iba a saltar sobre Dany en cualquier momento—.

—No voy a ser khaleesi de nuevo, si eso es lo que temes —Dany respondió, mirando hacia arriba. Jidi era medio palmo más alta que ella, por lo que Dany le resultaba difícil ser autoritaria—.

—Yo no temo nada. Una khaleesi no teme nada —dijo Jidi en su vulgar dothraki—. Tú eres la que deberías temer como te metas otra vez—Jidi la miró hoscamente por última vez y se marchó—.

Dany no aguantaba a la chica. '¿Era tan irritante e infantil cuando era esposa de Drogo?'. Los Dioses quieran que no.

Salió de la tienda también y empezó a andar hacia el final de las tiendas. Tenía que reunirse con su dragón.

Drogon se ponía donde le apetecía; no tenía un punto fijo. A veces lo veía volando por el cielo como si fuera un pez nadando en el mar azul. A veces veía su negra armadura resplandeciendo en la sólida arena. Incluso de vez en cuando podía ver sus llamas, negras como el carbón y rojo como la sangre, brillando más que la joya más preciosa que haya existido jamás. Dany sabía que sólo tenía que andar a algún lugar deshabitado; Drogon le gustaba la tranquilidad cuando necesitaba descansar, y de vez en cuando buscaba ciegamente a su madre escondida bajo esas pieles marrones, tapando el sol a cinco tiendas sólo con un ala.

Dany vio restos de una cabra muerta a unas varas; Drogon se quedará allí. '¿Donde habrá sacado la cabra?' No habría ovejas hasta en muchas leguas. 'A lo mejor habrá encontrado algún rebaño'. Eso le preocupó más a Dany. 'Hazzea'. No se olvidaría de su nombre. Jamás. 'Espero no tener que encontrarme a muchos Hazzeas con Drogon'. Aunque también estaban Viserion y Rhaegal. 'No, ellos no harían daño a nadie'. Pero eso es lo que ella pensó de Drogon al principio.

Se quedó sentada horas, tocando la arena calienta con sus delicadas manos. A Dany no le importaría esperar, mirando el cielo azul, buscando lo imposible de encontrar mientras está sumergida en sus pensamientos. 'Drogon debe de aparecer'. Pero cuando aparezca, ¿qué hará? No puede domarle; no es un esclavo. No puede hablarle. 'Es mi hijo igualmente. No se necesita lengua ni órdenes para eso.

Cuando Dany estaba medio dormida encima de la interminable piscina de arena, sintió una sombra tapándola del sol a la vez que un calor leve que va aumentando. Escucha el bateo de sus alas y la respiración profunda de su nariz. 'Ya está aquí'. Dany se puso en pie para enfrentarse al dragón.

A varas de distancia era bastante grande; a varios pies era enorme. Las patas era casi igual de largas que la misma Dany y sus alas eran tan largas que tenía que desplegarlas para asegurarse de que no se hiciera daño a sí mismo. Dany tuvo que alejarse unas varas porque no estaba segura de que Drogon la había visto y podía aplastarla. Era aún más hermoso de cerca.

Tenía la misma mirada feroz cuando era una cría chupando del pecho de Dany hace dos años, pero ahora tiene colmillos afilados de mármol negro esculpido. Humo salía por la ranuras de su nariz, y en su boca había una oveja con el cuello salido, más rojo que blanco. Drogo la lanzó elegantemente al aire, como una bailarina que tanto admiró Dany en Braavos de pequeña, le prendió fuego con su llama brillantemente negra y la cogió de nuevo al vuelo, esta vez para masticarla tranquilamente.

Daenerys dudó en si Drogon se había percatado de que ella estaba allí. 'No molestes jamás a un dragón cuando come', su hermano una vez le dijo, retorciéndole un pezón cuando la niña le había interrumpido en una charla con unos esclavistas ricos. Dany, por primera vez, tomó consejo de su hermano.

Cuando Drogon terminó, escupió los huesos, se retorció y se dispuso a dormir. Sus ojos como rubíes se apagaban poco a poco hasta caer en el párpado negro lleno de escamas. Dany se quedó un rato observándolo, admirando. '¿Así es lo que siente una madre al ver a su hijo dormir?', ella pensó, '¿No importa cuán cruel o cuán bueno sea, dormido siempre aparecerá como el dulce niño a quien amas?'. Dany quería reír, llorar, gritar, gemir, pero ella era la sangre de dragón, y debe estar siempre serena y vigilante. Poco a poco, se acercó sigilosamente al dragón.

Dany escuchaba las pisadas de sus sandalias en la arena, escuchaba la gente lejos de ella, atentos a sus tareas, pero escuchaba más que nadie la profunda respiración de Drogon. Se aseguró de que no estaba despierto y estaba totalmente relajado para acercarse aún más. Se aproximó primero a la cola, tan larga que podría ser más larga que el más amplio campamento dothraki. Veía cómo sus escamas brillaban a luz del sol, perlas negras en su esplendor. Sus patas, flexibles, asomaban uñas afiladas, y al final del recorrido, un largo y delgado cuello tenía, donde las escamas eran aún más largas y bonitas. Veía como la piel subía y bajaba lentamente. Acercó la mano para acariciarle la piel como un amante besa suavemente a otro. 'Siento el calor, como cuando los sentí en los huevos de piedra'. Tenía miedo de quemarse la mano, pero decidió dejarla un poco más. Sentía a Drogon, a Viserion, Rhaegal, Viserys, Drogo, Jorah, Missandei… Se sentía a sí misma. 'Voy a volver a Meereen y demostrarlos lo dragón que soy', pensó Daenerys, más decidida que nunca.

Finalmente, llegó a la cara. Los colmillos reposaban afiladamente sobre el suelo mientras que leves vientos de calor salían por su nariz. Dany se puso en frente suya, cara a cara con el dragón. Lo observó detenidamente. '¿Por qué una criatura tan hermosa puede hacer tanto daño?', se preguntó. '¿Pero no ven que él no entiende nada?'. Y rápido como el viento, los ojos de Drogon se abrieron, dejando a Daenerys inmovilizada.

No podía correr. Si corría, él no tardaría en cocerla entre sus llamas pensando que es una amenaza. No puede hacer nada, excepto estarse quieta. No tenía nada para calmarlo, ni una oveja, ni carne ni un látigo, sólo ella, la madre de dragones. Se quedó paralizada con una expresión de terror grabado en su rostro.

Drogon parpadeó unas cuantas veces, y Dany, esperando el fuego que la abrasaría eternamente, estuvo quieta como si fuera esculpida de piedra. Se llevo inútilmente las manos a la cara, mientras Drogon reconocía en segundos a quien tenía por delante. Aspiró aire profundamente. 'Me voy a reunir con Viseras y Rhaegar', Dany pensó.

Pasó unos segundos y se dio cuenta que nada salía de él. Daenerys abrió los ojos para encontrarse con los de su dragón. Estaban tan asustados como los de ella. Entonces Dany comprendió. 'Él estaba todo este tiempo asustado. Ha visto a su madre muchas veces en peligro y él mismo también, ha visto su madre encerrarle en una cripta y se ha asustado. No era más que un niño asustado que quería defenderse'. Drogo acercó el morro a Dany, y ésta estrechó su mano para acariciarle dulcemente. Poco a poco, se iba acercando hasta abrazarlo.

—Volveremos a casa, te lo prometo —dijo Dany—. Rescataremos a tus hermanos, quemaremos a los injustos y sobretodo, volveremos a casa—.

No estaba segura de que la iba entendido, pero Drogon lentamente desplegó su alas y le ayudó a Dany a subirse a su lomo. Dany miraba al suelo para no caerse, pero cada vez lo veía más y más lejano. Sus cicatrices ya sanaron, ha renacido un nuevo dragón. Y ese dragón volverá a Meereen.