¡Feliz cumpleaños Nuleu! (voy retrasada cariño, perdóname)
III. El novio de Helga
Siempre discutían por lo mismo. Por la misma visita semestral que no admitía negativas y que insistía en separar a los miembros de la nueva familia Pataki y Shortman. Estás exagerando Arnoldo, le parecía a Helga que decidía no ver lo que se paseaba delante de sus ojos. Una verdad indiscutible y dolorosa que se asomaba para minar la seguridad del más ecuánime. Un temblor, un casi terremoto, que se aparecía en su puerta vestido con elegantes ropas oscuras.
—Hey Arnold. —Le sonreía con la perfecta sonrisa de medio lado y siempre respetando las distancias—. Buenos días.
—Buenos días, Alan. —Contestaba un poco más tenso de lo que debía. Se hacía a un lado y se obligaba a continuar—. Pasa, por favor.
Dos veces al año y siempre durante los días en los que comenzaban las vacaciones, el gran amigo de Helga (sabrá el cielo cómo se habrían conocido y, por si acaso, mejor no saberlo) venía con regalos de distintas partes del mundo para excusar sus largas y divertidas visitas que duraban, con continuación, al menos cuatro días. Eran regalos muy bien pensados, sofisticados y siempre con la sombra de una aventura extraordinaria costeada por las ingentes cantidades de dinero de su fortuna. Arnold no podría estar menos celoso que nunca. Él había tenido (y seguía teniendo) sus propias aventuras, sus propios regalos y sus propios medios para costear sus propias excentricidades. Lo que le disgustaba, de aquí a la luna y de regreso, era el entusiasmo mal disimulado que encendía de satisfacción los rasgos de su esposa. ¡No sólo de su esposa!, esa era la ofensa más grave, sino también los de su hija.
—¿Cómo estás? —Preguntó con la voz llena de honestidad. El ambiente era incómodo y la intención era corajuda. Alan había dejado cuatro cajas enormes sobre la mesita de la sala y miraba a su alrededor con interés. Seis años de visitas y entre cuentos de novias inventadas y de amoríos con mala fortuna, Arnold se preguntaba si acaso no sería todo una gran mentira para hacerse el inocente. De cualquier manera, no estaba funcionando.
—Bien, un poco agripado, ya ves el clima. —Le ofreció una taza de chocolate y se sentó al frente—. ¿Y tú?, Helga me contó que estuviste en Canadá.
—Cerrando tratos, nada interesante. —Contestó lacónico y le dio un sorbo a su chocolate.
—¿Quieres oír algo interesante? —Preguntó tomando la última parte de su frase, sintiéndose ridículo y atrevido mientras se imaginaba lo que Helga diría cuando se lo contara. Era una gran tontería, pero valdría la pena si podía desestabilizar esa aplastante seguridad que se entrometía en su vida familiar.
—Sí, claro. —Respondió de inmediato y mirándolo con desafío.
—Helga me contó que su primer novio fue Stinky.
El tema con Alan y Helga era la sólida relación que habían mantenido durante los años en los que él estuvo viviendo con los ojos verdes. Alan, el enamorado y novio formal que Bob Pataki había conocido y aprobado. El primer chico que había llevado a su casa para que Miriam se deshiciera en halagos y risitas entusiastas. Redmond hijo y su galante coquetería capaz de tranquilizar los ánimos de Olga. Si hubiese sido más perfecto quizá la televisión les habría abierto un espacio los sábados por la noche, para la comedia familiar de turno. ¿Celos?, no, para nada.
La expresión de Alan se descompuso, cayó su ceja sarcástica y la leve inclinación de los labios. Se arrugaron las cejas y la frente y sus ojos se volvieron en un mar turbado por una preocupación profunda y auténtica. Sus manos se anudaron sobre sus piernas y su porte perdió el equilibrio uniforme que sostenía sus hombros anchos y masculinos. Parecía enfermo y con la sombra de la duda mientras preguntaba silenciosamente lo que Arnold se había preguntado en su momento.
—¿Stinky Peterson?
Le tuvo pena cuando se reconoció en la desazón sentida de su incredulidad.
:) Perdonen la espera retoños, andaba de vacaciones pero con un montón de trabajo. Les dejo este cachito porque fue el cumpleaños de Nuleu y no pude publicar más temprano. Espero que les haya gustado. Esta viñeta es muy tonta, un poco de Arnold y Alan discutiendo sin discutir, juar.
No se preocupen, ya subo Entre Luces y Cuando Helga perdió la paciencia.
¡Nos vemos muy pronto!
Respuesta a los review.
Ale. :D Gracias cariño, ojalá con este te hayas reído. Nos vemos prontito ;)
Polly. :) Aw, gracias linda. Verás que siempre me acuerdo que estás presta a las actualizaciones, perdona la demora. Trataré que no sea una espera muy larga. Nos vemos prontito ;)
Nuleu Strack. :) Pues si nadie me reporta... aprovecharé por mientras. ¡FELIZ CUMPLEAÑOS!, quería actualizar antes, pero no me alcanzó el día. Cariño, igual tengo un fic por tu cumple. Espera que ya lo termino y lo subo ;) Ñam.
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