DEDICADO A MI POLLY QUERIDA QUE LA QUIERO MUCHÍSIMO.

IX. El cumpleaños de Eugene.

—Déjalo estar.

—¿A qué te refieres?

—¿A qué crees, zopenco? —Rodó los ojos y se puso las manos en las caderas—. Arnold, déjalo estar por el amor al pastrami o te mataré.

—¿El qué?

—Eres más terco que una mula. Olvídalo. Sólo no me metas en este chasco. —Alzó las manos al cielo y se fue mientras murmuraba un montón de maldiciones por lo bajo y advirtió antes de desaparecer por la puerta—. ¡No te atrevas a decir que esto también fue mi idea!

Arnold prefirió ignorarla. Helga se ponía negativa muy fácilmente y era perder tiempo valioso en una tarea tan accidentada. Especialmente cuando tenía tantas cosas que preparar para la fiesta sorpresa de Eugene. Sí, otra vez. Y en realidad no tendría que haber estado haciendo tantas cosas para una fiesta, pero la verdad es que se sentía algo culpable.

Eugene se había convertido en una gran estrella de musicales allá en Nueva York. Era el nuevo actor favorito de Broadway y varias compañías teatrales muy famosas lo habían invitado a participar de protagonista en cuantiosas obras. Había sido un cambio muy afortunado desde que los tres primeros años de su carrera parecían no augurar nada bueno. Lo importante era que, finalmente, lo había logrado. Todos los que lo conocían se sentían orgullosos de él en mayor o menor medida, mucho más quienes habían pasado casi toda la adolescencia a su lado, así que se armó un gran revuelo cuando Eugene anunció a toda la clase que regresaría a Hillwood.

Todos habían decidido hacerle una fiesta de bienvenida monumental. Aportarían aquí o allá y podrían hacerlo sentir como en casa. Todo hubiera ido perfecto de no ser porque el día que llegaba coincidió con su propia vuelta desde San Lorenzo. Gerald lo recogió del aeropuerto y le avisó de los pormenores de la fiesta de Eugene, pero cuando la clase lo vio llegar se armó tal alboroto que la celebración tuvo que compartirse y finalmente desviarse completamente. Al parecer las historias de la selva eran más entretenidas que las de los grandes dramaturgos.

Tanto Gerald como Helga le habían dicho que no era su culpa, pero no podía evitar sentirse un poco responsable. Más aún, sabiendo que Eugene había ocultado su desilusión y que le quedaban pocos días para volver a su ocupada agenda en una ciudad tan grande y distante.

Así que había decidido hacerle una fiesta él mismo. Una en la que ya todos estarían hartos de sus aventuras y se concentrarían en los éxitos de su antiguo compañero de clases. Había sido complicado desde el inicio, desde programar la fecha hasta conseguir los adornos necesarios para darle un ambiente temático a la reunión. Helga no se lo había hecho más fácil, repitiéndole la inconveniencia de todo el asunto y repitiéndole que parecía todo muy ensayado para sentirse cómodo. Pero Helga sólo lo decía porque estaba cansada, así que prefirió ignorarla.

—¡No soy yo, Arnoldo!, ¡escucha al melenudo del clima!, ¡vamos a estar a menos dos grados mañana y quieres una fiesta en el techo!, ¿estás loco? —Escuchó que Helga le gritaba desde una de las ventanas de la casa de huéspedes.

—¿Y dónde podríamos tener una fiesta con piano, entonces? —Le respondió exasperado—. Además, esos pronósticos siempre se equivocan.

Helga lanzó un gruñido lleno de frustración.

—Olvídate de la boda, cabezón cerebro de pez, mañana moriré congelada. —Alzó un índice amenazador—. ¡Muerta, marca mis palabras, con el resto de la clase!

—Yo también te quiero, cariño. —Le respondió entre dientes y con una sonrisa forzada. Tenía que terminar de subir las sillas al techo. Helga estaba loca, con todo ese calor, era improbable que alguien se muriera de frío.

Helga sólo estaba siendo negativa. No se le iba esa mala costumbre.


Soy yo, retoños. Por fin les puedo escribir (no mucho porque me desespera), pero por fin. SÍ. Estoy viva, pero con la misma suerte que Eugene... bueno, las viñetas las tengo desde hace tiempo, por eso no me ha costado mucho subirlas. Dos por uno. Creo que las actualizaré así. Perdonen que no conteste los reviews por ahora, pero les juro que esto me ha tomado quince minutos de malabares con el teclado (sólo esta nota de autora). Ya les escribiré más. GRACIAS POR TODO EL APOYO. LOS AMO, FANDOM. LOS AMO A TODOS, así con mi amor empalagoso y de oso :3 (para que rime). Nos vemos pronto, lo prometo.

ABRAZOS ROMPE COSTILLAS :D

¿Clic al botoncito? :3 (para que no me olviden)