Disclaimer: Pokémon no me pertenece es propiedad de Satoshi Tajiri .
Notas de autor: Muchos me llamarán enferma xDDD (?
Advertencias: ¬w¬ Shota(?
Era un magnífico día en el bosque, habían pasado casi una semana desde que Touko había viajado al pasado y cada día N le hacía compañía junto a los demás pokémon. Habían encontrado infinidad de ellos heridos después de escapar de las batallas y ella los curaba con sus reservas. También había notado que N no dejaba de observarla cuando hablaba con los pokémon muy atentamente, no lograba entenderles a la perfección como él pero muy a su manera se comunicaba.
—Eres maravillosa. —N dijo mirándola cuando curaba a un Audino, la cabeza de Touko se volvió con rapidez para verlo lo que sin duda lo hizo enrojecer—, ¡sólo decía lo que él te quería decir!
—Entonces...¿tú no lo crees?— Preguntó ella con un pequeño puchero, aumentando el sonrojo del menor.
—Es...probable— murmuró dándole la espalda, pero de inmediato ella lo abrazó.
—¡Eres tan adorable!
Zoroa llegó corriendo hasta donde se encontraban en ese momento con una expresión de terror. Le dijo algo al niño quien palideció inmediatamente.
—¡Problemas! —Fue lo único que atinó a decir soltandose del abrazo sin el menor tacto.
N salió disparado tras el pokemon siniestro mientras Touko se quedaba parada, miró a Purrolin y supo que algo malo había pasado. Tomó al pokémon en sus brazos y emprendió la carrera tras los demás.
Un entrenador tenía acorralado a Darmatinian que empezaba a debilitarse, mientras N no hacía más que temblar escondido en los arbustos. En momentos como ese odiaba ser un niño pequeño sin la posibilidad de defenderlos, Touko apretó los dientes mientras salía hecha una furia.
—¿Cómo te atreves a lastimar a mi pokémon?— Le gritó al extraño poniéndose delante del pokémon herido.
—Lo siento, no creí que tuviera entrenador— respondió, obviamente con una cara de sospecha en su rostro.
—Disculpa aceptada, ya puedes dejarlo en paz. —Los ojos azules eran dos pedazos de hielo cuando habló, se agachó a revisar a Darmatinian agradeciendo el haber traído su bolsa con ella. Sacó una poción y empezó a aplicarla mientras le ofrecía una baya.
—Eres una chica peculiar— el entrenador sonrió al verla lo que provocó que Touko volteara a encararlo—. Sé que no es tu pokémon, pero no dudo que él te conozca dado que te deja tocarlo.
—Tonterías— la chica se dio la vuelta dispuesta a no escucharlo, pero él entrenador fue más rápido mientras la tomaba de la cintura. —¿Qué rayos crees que estas haciendo?
En esa posición lo único que podía hacer era dos cosas, darle un puñetazo o gritar. Emboar la había ayudado a practicar por sí algún tipo así se cruzaba en su camino. Juntó toda la fuerza que pudo tomándolo de un brazo y levantándolo por su espalda, lo tiró al suelo con la mayor facilidad mientras ponía una de sus botas en la mejilla del entrenador.
—Nunca toques a una chica de esa manera— gruñó ignorando la punzada que sintió en el vientre—, la próxima vez no tendrás tanta suerte, idiota.
Apremió al Darmatinian para que escapara a donde N lo esperaba, sabía que tan importante era él para su supervivencia.
El entrenador empezó a reír con fuerza, levantando sus manos en señal de derrota.
—Lo siento, lo siento. No lo haré otra vez.
—¿Puedes levantarte?— Touko le extendió una de sus manos y el extraño la tomó para incorporarse.
—Es sólo que noté que estas herida— habló sin perder su buen humor—, nunca espere que me alzaras con tanta fuerza.
Touko enrojeció al comprobar que había malinterpretado todo, se rascó la cabeza apenada.
—Lo siento, es sólo que esto ya había ocurrido— mientras se explicaba Purrolin llegó hasta ella exigiendo atención—, dos tipos estaban molestando ha este pequeñín y su Timbur me lastimó.
—Creo que tengo medicina para el dolor— dijo rebuscando en su maleta, Touko dejó que la ayudara a quitarse las vendas dado que empezaba a sentir dolor otra vez—, por cierto... Soy Mirto.
La chica abrió los ojos sorprendida, ¿el ex-campeón de Teselia? Aquello era tan improbable, ¡no parecía él! No alguien tan delgado y con el cabello tan controlado.
Un ruido en los arbustos la alertó de que alguien no estaba feliz, pero seguía tan confundida ante el giro de los acontecimientos que no podía reaccionar.
—Te estaba buscando— Touko fue lo bastante rápida para no quedarse con la boca abierta al ver a N caminar hasta ella, no era el pequeño N; sino el que ella conocía.— ¿Pasó algo?
—No, yo... — Sentir el calor de la mano del chico cuando ésta tomó la suya sólo sirvió para que sus mejillas enrojecieran en milésimas de segundo. Se volvió a ver a Mirto con una disculpa—Lo siento, tengo que irme...
—Espero encontrarnos pronto.
N cargó a la chica para caminar más rápido, dirigiéndose a una de las cuevas del lugar y cuando estaban por llegar Touko alcanzó a divisar al niño peliverde. La dejaron en el suelo con cuidado, sólo atinó a voltear y ver a Zoroa tomar su forma original.
—¡Mentirosa! —N le recriminó con sus ojos verdes al borde de las lágrimas, estaba por tocarlo cuando le dio un manotazo alejándose de ella.
—N...
—¡No me llames así! —Gritó empezando a tallar sus ojos para limpiar sus lagrimas—, me mentiste, dijiste que sólo una persona que amarás te tocaría y...él te tocó, pero yo no puedo, a mi no me quieres. Así qué deja de llamarme así.
Touko sintió algo cálido en su pecho mientras se acercaba al lloroso pequeño, lo apretó contra ella luchando contra sus propias lágrimas y la fuerza que él hacía para mantenerla apartada.
—Eso no es verdad, —murmuró acariciando su cabello verde—, eres muy importante para mi.
—¿Más que él?— Preguntó y Touko bien sabía que no estaba hablando de Mirto.
¿Cómo hacerle entender que ella le pertenecía, en su tiempo y en este? Lo separó ligeramente de ella para que la viera a los ojos y depositó un beso en su mejilla, acto seguido se despojó de su blusa quedando sólo con su sujetador.
—Tócame, convéncete de lo que significas para mi.
A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario es, como han dicho otras autoras:"como manosearme la teta y salir corriendo."
Hayden
