Disclaimer: Pokémon no me pertenece es propiedad de Satoshi Tajiri .
Notas de autor: Capítulo dedicado a Ravie, porque me recordó lo que mi pobre mente saturada de cosas no podía recordar por si misma TwT.
Llegando a la recta final~
Advertencias: Ninguna
...
La puerta de la casa se abrió con violencia mientras los pasos resonaron en las escaleras, la habitación desordenada fue lo único que el campeón de la región alcanzó a ver cuando entró.
—¡N! — Gritó llegando hasta el muchacho dormido en la cama y zarandeandolo sin cuidado alguno.— ¡Despierta muchacho!
Los párpados hinchados se abrieron lentamente y un quejido se deslizó de los labios del chico, murmuró algo adormilado pero después de unos segundos se incorporó de golpe.
—¿Estoy alucinando? —Mirto volvió a zarandearlo—, ¡Touko esta...!
N tapó sus labios con rapidez, presa del pánico.
—¿La vis...— El peliverde se sostuvo la cabeza con fuerza mientras sus nuevos recuerdos llegaban a él y sin que pudiera evitarlo se sonrojó ante sus celos infantiles.
—¿N, qué esta pasando?— Preguntó el campeón con cara seria.
—Touko está en el pasado— admitió con voz baja—, nadie lo sabe excepto Zoroark y yo.
—¿Por qué ocultar algo así?
—No sé cómo traerla de vuelta, así que estuve investigando...— Mirto dirigió sus ojos a la infinidad de papeles desordenados por doquier—, no quiero causarle a su madre un dolor profundo sino puedo encontrar la manera y mantenerla con la esperanza es muy cruel.
—Soportarlo todo solo tampoco es bueno— dijo el pelirrojo con un suspiro—, siento que debo disculparme por lo de tu amigo.
N le sonrió agradable, pero no era una sonrisa llena de felicidad. Mirto sospechaba que no iba a verlo sonreír sinceramente hasta no verla a ella.
—Touko ya te dió tu merecido.
El campeón no pudo evitar reír a carcajada limpia cuando lo escuchó, asintiendo enérgicamente.
—Es una gran chica— dijo acariciando el cabello verde—, esperemos que nadie más la note.
N enrojeció unas tonalidades de carmín, lo que sin duda captó la atención de Mirto.
—¿A estado contigo todo este tiempo?— N asintió ante la pregunta—, ¿cómo se siente tu yo del pasado?
—¡Soy un niño! — Dijo tapando su cabeza para ocultar su sonrojo, dado que su rostro revelaría la verdad.
—Cuando me viste no parecías serlo.
N se destapó para taladrarlo con sus ojos verdes.
—Lo hiciste a propósito entonces— le riñó con mala cara, haciendo reír a su acompañate.
—Siempre me ha gustado divertirme— admitió sin vergüenza alguna—, además tienes la misma cara que en aquel entonces.
Duraron unos minutos así, disfrutando de la pequeña paz que había entre ambos.
—Estoy celoso— murmuró N escondiendo su rostro entre sus manos, sintiendo sus mejillas enrojecer—, estoy celoso de mi mismo, ¿qué tan estúpido es eso? Tanto mi yo del pasado como mi yo de ahora, estamos celosos el uno del otro.
—Pero dentro de esto, hay algo bueno— Mirto volvió a acariciar la cabeza del muchacho con cariño, no lo odiaba; sabía que había sido sólo un instrumento para su supuesto padre—, te enamoraste de ella dos veces, y ella te ama también. En ese entonces y ahora.
El campeón de Teselia se fue muy entrada la tarde, entre ambos habían tratado de buscar una solución para él problema sin obtener un resultado.
—Tendremos que confiar en alguien más —había dicho antes de irse, pero N había negado.
—Serian falsas esperanzas, no podría soportar desilusionarlos nuevamente.
Aunque se estaba volviendo loco de la desesperación y necesitaba contarle a alguien de ello, al mismo tiempo no quería herir a nadie.
—Bien, es suficiente— Victini revoloteó a su alrededor y segundos después lo empujó por la espalda—, es hora de irnos.
—¿Irnos? ¿A dónde?— N preguntó con sorpresa, más que eso, ¿a quienes se refería con eso de "irnos"?
—¡A Johto!— El pequeño pokémon lo levantó sin esfuerzo empezando a arrastrarlo hasta las escaleras, lo empujó sin ningún cuidado y Emboar detuvo su caída.
—Con cuidado— le riñó sacudiendo cualquier arruga en la ropa del muchacho, le tendió una mochila con un montón de comida pokémon y bayas, así como también cinco poké balls y pociones. —Las necesitarás.
—Pero...
—N— la madre de Touko lo vio estando lleno de confusión, acarició su mejilla con una sonrisa. Ese chico era realmente adorable—, recuerda que aquí siempre estaré esperándolos.
El peliverde la abrazó, no quería dejarla ni darle falsas esperanzas. Ni siquiera él sabía si podría volver, pero se lo debía.
Emboar, Victini y ahora Zoroark, estaban esperando con una sonrisa. Lo que le dejaba las otras dos poké balls para Zekrom y Reshiram.
—Por cierto, él también quiere ir. —Victini llamó la atención de N señalando tras él, donde un pequeño pokémon azul se encontraba con una poké ball en sus manos.
¿Por qué no lo había notado antes? Era el pokémon del huevo que Touko con tanto cariño había cuidado. No sabía que había eclosionado tan pronto.
—Oh, según la pokédex es un Riolu— explicó la mujer extendiendo los brazos para alzarlo—, sé que no lo has visto antes, pero ha estado cuidando de ti por las noches.
El pokémon bebé escondió la cara avergonzado, pero cuando N estiró los brazos para alzarlo no dudo en ir a ellos.
—Según se dice, lee las auras.
—Ya veo, es alguien realmente increible— N acarició la cabeza con cariño, mientras el pokémon le sonreía ampliamente—, volveré. Lo prometo.
—Estaré esperándolos.
El peliverde salió fuera de la casa para encontrarse con Reshiram y Zekrom, ambos dragones miraron al pequeño en sus brazos y mostraron una sonrisa.
—Así qué ya lo conociste oficialmente— Zekrom fue el primero en hablar.
Riolu asintió sin emitir palabra, lo que sin duda extrañó de sobremanera a N. Él nunca había experimentado eso con un pokémon antes.
—No puede hablar— Reshiram explicó suavemente—, pero se da a entender.
Riolu se bajó de los brazos de N para abrazarse al dragón blanco, se restregó en su pelaje y después le quitó la mochila al humano sacando las poké balls. Sin demorar apuntó hacia Zoroark y este ingresó a ella, después hizo lo mismo con Emboar.
—Alguien esta ansioso por irse— se río Zekrom acariciando al bebé, después miró a N—, Reshiram te guiara junto con Victini.
—Será un largo viaje, ¿cierto?
N se ajustó la gorra negra que el pequeño Riolu le tendió con una sonrisa antes de meterse a su poké ball, guardó todo en la mochila y se subió al dragón blanco.
«Te traeré de regreso Touko, espera por mi».
A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario es, como han dicho otras autoras:"como manosearme la teta y salir corriendo."
Hayden
