Disclaimer: Pokémon no me pertenece es propiedad de Satoshi Tajiri .
Notas de autor: AMO A N, amo el SoulSilver. Y amo a Ravie, por eso este fic es para ella (L
Advertencias: Ninguna
Había viajado varios días seguidos, lo más probable era que apestara y que su pinta fuera terrible; pero a pesar de eso ninguno de sus amigos se quejó. Y los lugareños parecían más interesados en el extraño chico de otra región que parecía hablar con los pokémon.
—Te lo digo, es él— escuchó a unos jóvenes entrenadores hablaban mientras caminaba—, dicen que no acepta ningún combate debe ser muy débil.
N se sentó en una piedra conteniendo un suspiro, debería estar acostumbrado a las habladurías pero estaba empezando a cansarse de ellas.
—Vamos chicos, es suficiente— un anciano de aspecto amable dijo ahuyentandolos con suavidad. Cuando éstos se fueron volteó a ver al peliverde—, ¿te gustaría tomar un baño, muchacho?
—No quiero ser una moles...— Empezó a decir, pero se cayó cuando vio a Riolu asentir enérgicamente—. Uh, sino le importa...
Después de un largo baño N se cubrió con la yukata que el anciano -que se había presentado como encargado de una guardería pokémon junto a su mujer- había dejado para él, Riolu estaba encantado cuidando su mochila fuera del cuarto golpeando distraídamente la madera del lugar.
—Siento las molestias— el peliverde hizo una reverencia a la pareja de ancianos que sólo lo vieron con una sonrisa.
—Ese pokémon no es de esta región— la anciana dijo observándolo—, es muy lindo.
—Venimos desde Teselia— N contestó abriendo sus brazos para el bebé, que sin dudar corrió a ellos mientras se acurrucaba contra su pecho—, estoy investigando sobre el pokémon del tiempo.
—¿Sobre Celebi?— Un chico pelirrojo con ojos grises de no más de diecisiete años -acompañado de un pokémon enorme que N no había visto antes-habló mientras abría la puerta de la guardería, su mala cara pareció no incomodar a los ancianos pero al peliverde lo puso un poco nervioso—, ¿cómo ésta Eevee?
—Puso un huevo, iré por él— la anciana contestó yéndose de la habitación.
—¿Qué decías sobre Celebi?— Preguntó N interesado.
El pelirrojo lo ignoró como sí no existiera, lo que sin duda indignó al peliverde. Bien, no le preguntaría nada a ese adolescente malcriado; podría investigar sobre Celebi con cualquier otro. Antes de que algo pasara la puerta se abrió con fuerza y una menuda chica de dos coletas castañas entró al recinto tomando la oreja del muchacho.
—Silver, tienes que contestar cuando te hablan— le riñó con voz enfadada pero dulce—, es de mala educación no hacerlo.
—Como sí me importara— gruñó alejándose de su tacto, sin embargo sus mejillas se tiñeron de un suave color rosado.
Oh, así que ahí ocurría algo. Antes de que N pudiera detenerlo Riolu corrió sosteniendose del pantalón del chico de orbes color plata, los ojos del pokémon brillaban entusiasmados al verlo.
—¿Qué le pasa a éste...— Silver se detuvo abruptamente al ver la sonrisa del bebé.
—¿Acaso no es lindo?— La chica de coletas lo alzó para verlo más de cerca, pero el pokémon no estaba interesado en ella—, creo que le gustaste.
—Esta leyendo su aura. —N se había aproximado hasta llegar a ellos, extendiendo los brazos para Riolu pero él negó alargando los suyos para con Silver.
—Bien, ¡abre tus brazos!— La castaña no esperó a que su compañero obedeciera sino que ella misma puso al pokémon en su pecho abrazando al muchacho también.
—Kotone — gruñó con las mejillas más rojas que un tomate.
N intentó contener la sonrisa que amenazaba por escapar al comprobar que Riolu estaba en su papel de cupido con esos dos. Le hizo una seña para que bajara y así lo hizo provocando que ambos adolescentes se abrazaran, enrojeciendo por igual antes de soltarse de golpe.
—Se dice que ese pokémon puede viajar por el tiempo— el anciano sonrió al ver la escena, pero concentrando su atención en el extranjero—, también es el guardián del bosque.
—¿Cómo puedo encontrarlo?— Pidió dando unas zancadas hasta llegar a su lado—. Por favor, dimelo.
Ante el suspiro de su mayor, el pecho de N se congeló con la más pura desilusión.
—Nadie lo ha visto, muchacho— dijo al fin—,lo siento.
Riolu le dio golpecitos al peliverde para calmarlo y éste le asintió acariciando su cabeza en señal de entendimiento.
—Aquí está tu ropa ya limpia y seca— la anciana llegó tendiendosela y con un huevo pokémon en la otra—, esto es tuyo Silver.
—Gracias— murmuró por lo bajo, ignorando el hecho de haber quedado en evidencia frente a ellos.
N se disculpó torpemente dirigiéndose al baño para cambiar su ropa, no iba a derrumbarse en ese momento. Riolu seguía sus pasos muy de cerca, sin dejar de ver su rostro, sus labios se fruncieron en una mueca llena de dolor.
—No me rendiré, ¿está bien?— Lo tranquilizó con unas palmaditas—, así que no te preocupes.
El chico agradeció la amabilidad de los ancianos con unas cuantas bayas que no se daban en la región y se dirigió al sur, a donde se suponía estaba el bosque que Celebi cuidaba.
Ni bien había caminado unos cuantos metros y la chica de coletas apareció sentada en una roca junto al pelirrojo quien parecía que un - estaba aplastando su estómago por la mueca que tenía.
—¡Sabía que vendrías!— Se incorporó hasta llegar con él—, antes no me presente. Mi nombre es Kotone y él es Silver.
—Me llamo N— contestó sin entusiasmo—, vengo de Teselia.
—Eso es muy lejos, ¿qué te trae por aquí?
—No lo tomes a mal, pero...no tengo ganas de hablar— N intentó decirlo con tacto, pero al parecer el pelirrojo no se lo tomó a bien.
—¿Quieres pelear acaso?— Le gruñó tomando a Kotone de los hombros y poniéndola tras él.
—No. — N suspiró la palabra dejándose caer en la piedra donde minutos antes estaban, —además dudo que puedas derrotarme— dijo sin ninguna pizca de sarcasmo, como para comprobar su punto sacó las poké balls de la mochila y liberó a sus amigos—, salgan y descansen un rato.
Reshiram, Zekrom y Victini miraron a todos lados mientras que Emboar y Zoroark lo hicieron directamente a la pareja.
—¿Algún problema con ellos?— Preguntó Emboar tronando sus nudillos.
—Ninguno, — contestó desanimado—, pero tampoco hay rastro de qué alguien haya visto a Celebi.
—¡Déjamelo a mi!— Victini sonrió dirigiéndose al bosque.
Zoroark miró directamente a Kotone que parecía interesada en él. Antes de que ella pronunciara palabra ya había adoptado su forma.
—¡Es asombroso!— El chillido lleno de emoción no tomó por sorpresa a N, pero si lo hizo sonreír. Ella se sentó a su lado ignorando la cara de sorpresa de Silver—. Sé que no quieres hablar, pero creo que te haría bien.
—Es una larga historia —N le sonrió amistosamente, escuchando el gruñido del muchacho pelirrojo—, además no creo que a tu novio le agrade.
Ambos enrojecieron mientras Reshiram negaba, eran tan obvios. Le recordaba Touko.
—¿Te recuerda a alguien?— Zekrom preguntó mirándolo, el dragón blanco asintió. —¿N y Touko?
—Exactamente, ¿crees que sean rivales?
El peliverde se distrajo momentáneamente con la conversación de las cavilaciones de los pokémon.
—Si, los son— el pokémon de agua del pelirrojo les contestó a ambos mientras el de fuego asentía energicamente.
—¡Nosotros nos conocemos desde que salimos del huevo!—dijo con una sonrisa—, después nos separamos y tuvimos que luchar entre nosotros, pero siempre fue divertido.
—Derrotado por un pokémon de fuego— Feraligatr gimió negando—, pero siempre aprendía de él.
El entrenador de blanco sonrió intentado no incomodar a los pokémon con sus recuerdos, el más que nadie sabía lo importante que eran.
—¿Te importaría contarme de ti?— Preguntó El peliverde después de un momento mirando a la chica.
—Soy de pueblo Primavera— Kotone sonrió al ver que N estaba dispuesto a charlar, algo en él le recordó al pelirrojo que en ese momento estaba apuñalandola con sus ojos grises—, hija única, mi mejor amigo es mi vecino y tiene un pequeño Marril.
—Y es la campeona de Johto y Kanto— Silver agregó como sí de verdad no quisiera hacerlo.
—Entonces...¿tú eres su rival? — El peliverde sonrió al ver lo protector que el muchacho se estaba volviendo.
—¡Si! Al principio lo fuimos— Kotone aceptó con rapidez—, mi viaje no hubiera sido lo mismo sin él.
—Creo que entiendo eso— N le sonrió admirando la felicidad de ella—. Me enamoré de una chica que acababa de empezar su aventura y recorrimos la región luchando en varias ocasiones.
—Eso es...— Silver iba a decir la palabra igual, pero guardó silencio al ver que sería una declaración indirecta.
—Soy el hijo adoptivo del líder del equipo Plasma en Teselia, —sonrió con amargura al recordar todo lo que había pasado—, me consideran el rey del equipo.
—Silver...—Kotone volteó a ver al susodicho con sus ojos llenos de angustia.
—Soy el hijo del líder del equipo Rocket— soltó una risa amarga empezando a entender un poco al muchacho.
Duraron un rato en silencio, comprendiendose mutuamente, pero fue el peliverde quien rompió aquello:
—En la batalla final...mi padre quiso apuñalarme, pero ella me salvó recibiendo la navaja.
N revivió el momento como sí estuviera ocurriendo, el ojo rojo puesto en él; el odio emanando de los poros de aquel que había considerado su padre y de pronto, Touko empujandolo y recibiendo el impacto.
Pudo verla entre sus brazos mientras le sonreía, el te amo escrito en esas orbes azules que tanta felicidad le traían.
Las lágrimas bajaron de sus ojos antes de que pudiera evitarlo, Zoroark tomó la apariencia de Touko empezando a hablarle para calmarlo sintiendo que el peliverde lo abrazaba de la cintura.
Kotone miró a Silver con sus ojos al borde de las lágrimas. No, ellos no habían pasado por algo así y esperaba que nunca ocurriera; así que no iba a dejar a N solo con su dolor.
El pelirrojo asintió como sí hubieran compartido la misma idea, aún no sabía como, pero sin duda iban a encontrar a Celebi.
A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario es, como han dicho otras autoras:"como manosearme la teta y salir corriendo."
Hayden
