Disclaimer: Pokémon no me pertenece es propiedad de Satoshi Tajiri .
Notas de autor: debería darme vergüenza aparecer con actualización de este fic y sobre todo tan corta, pero aquí está...entre medio de mis trabajos finales en la universidad, problemas de salud, personales y muchos blablabla.
Espero que lloren y paguen mi esfuerzo con sus lágrimas ònó.
los adoro~
Dedicado a Snow, gracias por tus bellas palabras y ser, quién me diera motivación para terminar este capítulo.
Advertencias: Posible OoC. Drama t.t
—¡Mira que bonito!— N soltó un grito de alegría con la cara casi pegada al cristal de la noria, Touko frente a él sonrió con cariño sólo observando la enorme sonrisa que se había dibujado en sus facciones—¡estamos subiendo!
—Exacto. —la chica dijo sintiendo su corazón apretarse en un puño, sin embargo en su cara no lo demostró.
El pequeño peliverde ajeno a aquello siguió en su propia burbuja de felicidad, al menos hasta que reparó en los ojos azules fijos en los suyos a través del vidrio.
—¿Estas feliz?—preguntó entonces Touko y N se despegó de su asiento para ir con ella, depositando un beso en la mejilla de la chica.
—Gracias.
Touko lo abrazó, porque desde el fondo de su corazón tenía un anhelo burbujeando como agua hirviendo; quería poder abrazar a su N, pero no quería abandonar a ese niño sin saber para que había regresado al pasado. Natural al verse abrazado de pronto frunció los labios trazando pequeños círculos en la espalda de la chica en un torpe intento de consolarla.
—¿Tanto te recuerdo a él?
Ante el tono de su voz, la chica se quedo quieta por un segundo; no era por la pregunta en si sino por los celos que logró percibir en el niño.
—¿Estas celoso? —preguntó separándose ligeramente de él.
—Estas conmigo—le reprochó con sus tiernos ojos verdes fijos en los suyos—, no quiero que pienses en él. No merece tus lágrimas.
Fue el turno de la chica para depositar un beso en la mejilla del pequeño, notando como el calor se desprendía bajo sus labios.
—¿Está bien si me enamoro de ti?—preguntó Touko —Soy mayor que tú.
—Yo te haré feliz— dijo N fervientemente tomando sus manos entre las suyas más pequeñas, sin embargo sus ojos verdes tenían una promesa escrita con fuego.
—Soy feliz estando contigo.
La chica sonrió, abrazando al pequeño niño con fuerza; pidiéndole perdón internamente porque sabía que tarde o temprano se marcharía dejándolo solo.
.
Cuando regresaron al bosque, el pequeño se encontraba completamente metido en sus pensamientos. N no tenía nada que pudiera darle a la chica, pero estaba decidido a buscar algo para ella por el día que le había dado, además quería verla sonreír otra vez. Pero la cuestión, era que no podía encontrar algo que fuera perfecto para ella, Purrolin estaba en las piernas de Touko mientras ella lo acariciaba dulcemente y los demás estaban a su alrededor casi podía ver los pensamientos en la cara de N y ella le sonrió tan alegre que el niño carraspeó mirando a otro lado.
Entonces un brillo captó su atención y supo que podía darle.
—Ya regreso.
Touko sólo vio al niño partir y suspiró acariciando al Pokemon en su regazo, incluso ella misma se desconocía al actuar de semejante manera tan triste e infantil.
—Quisiera poder decirle la verdad. —murmuró cerrando los ojos y casi de inmediato se quedó dormida.
La castaña abrió los ojos con la sensación de que alguien la estaba mirando, aunque de inmediato se dio cuenta que estaba en otro lugar muy diferente a donde se había quedado dormida.
Estaba en el castillo de N. Quiso llorar al comprobar que incluso los sueños estaban en su contra, recordándole las cosas que esperaban por ella y no podía alcanzar.
—¿Touko?
La aludida se dio la vuelta sólo para encontrarse con el peliverde, su N.
—¡N!— la chica corrió a abrazarlo y él chico le devolvió el gesto con fuerza y desesperación, notando entonces que algo los había llevado al mismo lugar donde se separaron, aunque sólo fuera en un sueño.
—Prometo que te sacaré de ahí—habló acariciando su cabello marrón—, estoy buscando a Celebi, así que...
—Pero no puedo dejarlo. —Touko se separó del chico mirándolo a los ojos—N...no puedo dejarlo solo todavía, él...
—Estaré bien—el peliverde habló acariciando su mejilla—Getchis está a punto de encontr...
—¡NO! No quiero dejarte con él—La castaña se negó rotundamente y las lágrimas empezaron a surcar su rostro—N, no me hagas hacerte eso, por favor. Tú mereces algo mejor que el futuro que te espera.
—Touko —el chico le sonrió a pesar de que él mismo sería sus mejillas inundadas de agua salada—. Mi futuro eres tú, eres a la única que esperaré a pesar del dolor; no me hagas renunciar a ti.
Touko lo jaló hasta ella, dejando un beso amargo en los labios del chico mientras toda su impotencia, dolor y amor llenaban aquel gesto.
A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario es, como han dicho otras autoras:"como manosearme la teta y salir corriendo."
Hayden
