Disclaimer: Pokémon no me pertenece es propiedad de Satoshi Tajiri .

Notas de autor: Dos capítulos más y esto se termina, de verdad, extrañare un montón este fic TuT

Advertencias: Posible OoC.


Los párpados se abrieron y N se incorporó de golpe provocando que el paño sobre su cabeza cayera con un ruido sordo. Todavía se sentía desorientado por el sueño que había tenido, se había sentido tan real...

Miró a su alrededor, estaba en una habitación que no conocía y no recordaba como había llegado ahí, la puerta se abrió y un pequeño Eevee asomó su cabeza.

—Iré por Silver— dijo sabiendo de antemano que él podría entenderle.

—Gracias.

Un par de minutos después y el pelirrojo apareció en el umbral de la puerta, entró sin pedir permiso y se sentó en la cama.

—¿Qué ocurrió con ella?— Preguntó con sus ojos grises puestos en los verdes—, no creas que quiero torturarte; pero si estuviera muerta no serviría de nada buscar a Celebi.

—Está en el...— N estaba por contestar pero se cortó al ver a Riolu entrar a la habitación colgandose de Silver para que lo subiera—. Lo siento, no tiene mucho que nació.

—En otro tiempo me hubiera molestado— admitió acariciando la cabeza del pokémon para después ayudarlo—, desde que la conocí todo mi mundo dio un giro de trescientos sesenta grados.

—Como el mío— N le sonrió para tranquilizarlo— y sé que no soy nadie para decirlo, pero no desperdicies el tiempo con orgullo o timidez.

Silver murmuró algo que el peliverde no alcanzó a escuchar, pero le sonó a un «no es tan facil» que lo obligo a sonreír ampliamente. Algo que murió cuando tuvo que contestar:

—Ella está en el pasado, no sé como pasó— se apresuró a explicar por miedo que lo juzgaran loco—, pero mis recuerdos han estado cambiando y Touko se encuentra ahí.

—¿Recuerdos?

—Antes de ser adoptado viví en el bosque— la intensidad con la que los ojos grises estaban mirándolo hizo que N tuviera que buscar otro lugar para ver—, varios pokémon me cuidaban. Ella apareció ahí y desde entonces todo lo que sucede lo veo con mi yo del pasado.

—Suena difícil de creer — Silver admitió con un suspiro, más sin embargo N sabía que le creia—. Yo he visto a Celebi, se encuentra en el Encinar al sur de la ciudad Trigal.

—Tengo que ir ahí...— Antes de que pudiera incorporarse un mareo lo detuvo—, estoy bien.

Silver lo miró atentamente, no sabiendo exactamente que sentir por el extraño acostado en su cama. Era cómo un pequeño niño perdido y al mismo tiempo la fiereza en sus ojos le hablaban de un adulto enamorado. No era bueno hablando con extraños, eso no había cambiado a pesar de todos los años que había pasado junto a Kotone, pero al mismo tiempo y de una extraña manera el chico extranjero le recordaba a él.

—Tus pokémon están afuera— dijo con calma mientras sentía a Riolu abrazarlo con cariño—, están preocupados por ti.

—Tengo que disculparme— N se rió avergonzado—, supongo que Zoroark armó un alboroto...

Kotone entró en ese momento con una sonrisa en sus facciones, vestía su ropa habitual pero sus coletas estaban desechas dándole un aspecto más femenino.

—Me alegra ver que te recuperaste— dijo acariciando la frente del peliverde, quien sólo negó al ver la mirada de Silver.

—En lugar de jugar deberías estar ayudando a los demas— le riñó despeinandola, después miró al pelirrojo—, es Zoroark.

—Que rápido lo descubrió — la verdadera Kotone se rió en el marco de la puerta ante la cara de desagrado de su rival.

— Es mejor sí vamos al bosque— dijo el pelirrojo con mala cara.

Apenas habían bajado cuando uno de los pokémon de Kotone apareció.

—¡N! Problemas, alguien esta peleando contra Emboar.

Ni bien lo escuchó, el peliverde corrió a siguiéndolo mientras sentía un deja vú. Riolu se adelantó aún más rápido que ellos dos y en menos de un segundo había embestido contra el pokémon que lastimaba a su amigo.

Ambos dragones aterrizaron al mismo tiempo para protegerlo.

—Dudo que quieran pelear contra él— susurró Kotone conteniendo una sonrisa, a lo que Silver río entre dientes.

—Y si te miran a ti...

Dicho y hecho, en cuanto los adolescentes la vieron empezaron a disculparse diciendo que creyeron que no tenía entrenador. Ni bien se fueron Kotone se acerc Emboar, que parecían estar en una animada platica con su pokémon y el de Silver.

—Entonces es verdad que hablas con ellos— murmuró sorprendida.

—Si— aceptó sonriéndole—, Typlosion y Feraligatr me han estado contando acerca de sus viajes.

Ambos pokémon miraron al cielo cuando sus entrenadores los vieron interrogantes, esperaba que ciertos detalles hubieran quedado fuera de esa conversación.

El collar de N emitió un sonido que lo hizo suspirar, se disculpó mientras contestaba.

—¡N! ¿Dónde estas? —Era la voz de Cheren—, los pokémon de Touko están inquietos sin ti.

—¿Estás en el laboratorio?— Preguntó empezando a sentirse mal, no les había dicho que haría el viaje —ponme en altavoz.

Empezó una conversación con ellos hasta que todos se tranquilizaron. ¿Debería decirles el motivo?

—Zoroark, ¿puedes decirles porque vinimos?— Preguntó extendiéndole el collar, el pokémon siniestro asintió empezando a relatarles lo que N le había pedido y los chillidos emocionados empezaron a sonar por el teléfono.

Después de colgar la llamada Typlosion miró a Kotone y sin medir su fuerza la abrazó. Silver miró a Feraligatr que al parecer quería hacer lo mismo y suspiró extendiendo sus brazos para él siendo de inmediato rodeado por su pokémon que lo apretó demasiado robándole el aire.

N sonrió ante la imagen, al menos hasta que Victini llegó volando abrazándole la cara.

—Lo encontré, ¡lo encontré!— Chilló emocionado y después lo empujó para que subiera a Zekrom—, tenemos que ir.

Sin darle tiempo a que los otros reaccionarán Reshiram tomó a Kotone y a Silver, mientras Riolu subía con N; quien sentía su corazón martillarle en el pecho.

Cada vez estaba más cerca de ver a Touko, lo presentía.


A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario es, como han dicho otras autoras:"como manosearme la teta y salir corriendo."

Hayden