Disclaimer: Pokémon no me pertenece es propiedad de Satoshi Tajiri .
Notas de autor: Deberá decir algo súper emotivo, pero no se que; es difícil despedirme...pero tut no sé.
el final no salió como esperaba, pero espero les guste tut diría más, pero me quedare sin internet pronto y debo terminar mi tarea. Los amo.
Advertencias: Posible OoC.
Touko se congeló en su sitio mirando el obsequio que el pequeño N tenía para ella, no era mas grande que una pelota de basquetball y sin embargo los recuerdos emergieron con fuerza robándole el aliento.
—¿No te gusta?— Preguntó el pequeño mirando el objeto, Touko le sonrió intentando verse alegre.
—Claro que si, es muy bonita— tomó el orbe notando que el dragón en su interior se removía en su sueño, la chica rogó internamente por que Reshiram no se despertara.
—Parecías triste. —N dijo sentándose a su lado para acomodarse en su hombro, Touko lo vio con sorpresa ante lo perceptivo que era—, y cuando lo vi, pensé que te gustaría.
—Gracias — Touko le sonrió tan ampliamente como pudo y el peliverde le regresó el gesto.
«Así que querías que sonriera», la chica lo tomó de las mejillas mientras se las apretujaba con cariño, pero el niño se rió intentando zafarse de su agarre.
—Sabes, mis amigos me contaron una gran historia— N dijo mirándola con sus ojos verde-azulados con emoción —dicen que dentro de las esferas viven dos pokémon, ¿te imaginas? Sería genial si pudieran despertar.
—Con el tiempo lo harán —la castaña dijo antes de poder detenerse.
—¿Cómo lo sabes?— El peliverde lo miró cm curiosidad.
—¡Guerra de cosquillas! — Touko se le tiró encima empezando a tamborilear los dedos por el cuerpo de N, arrancando sonoras carcajadas que le provocaron un cálido sentimiento en el pecho. Ella quería ver a N sonreír y reír de esa manera, necesitaba borrar todo el pasado que aun no sucedía y sobre todo, no quería contarle esa historia; no quería perderlo tan pronto.
—Basta, detente.
El niño se carcajeó ajeno a los pensamientos lúgubres de la chica, hasta que algo la jaló lejos del pequeño y la hizo enrojecer con fuerza.
—Detente.
Sabia que era Zoroa transformado en su N, pero aún así; verlo tan cerca después del tiempo que había estado lejos de él, lo hacía añorar mas que nunca el tenerlo con ella.
—¡Zoroa!— El pequeño tomó la cola negra y con un plof, el pokemon regresó a su forma original.
Pero se quejó empezando a frotarse contra el niño buscando su afecto y éste se rió abrazándolo con cariño, entonces los ojos altivos se dirigieron a Touko con suficiencia.
—Creo que esta celoso de mi —se rió la castaña.
—Si, lo esta. — Ante la sinceridad de N, la chica enrojeció completamente ocultando la cara en sus manos.
El pequeño al notarlo se sonrojó también escondiéndose tras el negro pelaje de su amigo.
—¡Juguemos a las escondidas!— Propuso incorporándose de golpe, demasiado avergonzado como para ver a Touko a la cara y salió corriendo—, ¡cuenta hasta diez!
«Ese niño» Touko se rió con ganas cerrando los ojos para contar, al menos hasta que sintió unos brazos fuertes a su alrededor.
Abrió los ojos y los respiración se atoró en su garganta.
—¡N!
No el niño de ese tiempo, no Zoroa; era su N.
El N que amaba.
—Creí por un momento que te había perdido. — N apretó el cuerpo de Touko al suyo mientras ambos trataban inútilmente de contener las lágrimas.
—Estaba tan asustada— hipeó abrazándolo con fuerza. La de ojos azules pareció recordar algo y soltó un chillido alejándolo de si—. L-lo siento, crearás que soy una pervertida...es mejor si...
Los labios del chico cubrieron los suyos ahogando cualquier palabra que Touko estaba por decir y como sí quisiera convencerla de que no había hecho nada malo una de sus manos se coló por debajo de su blusa acariciando su vientre con un toque tímido pero seguro.
—Espera, él podría volver. —Touko lo separó sintiendo ese nudo en su garganta que se había vuelto común el ultimo tiempo.
—No puedo dejarte ir, Getshis...
—¡No! —La chica luchó por liberarse con más ganas, pero N no la soltó—, no quiero dejarte con él.
—Eso será lo mejor— el peliverde le limpió las lágrimas con cariño—, gracias a él podremos encontrarnos otra vez.
Entonces un pokemon verde salió de entre los arbustos trayendo al niño con él, quien se quedó mirando a la pareja con confusión.
—Natural—. N habló acercándose a él, notando que empezaba a temblar—. Gracias por cuidar de ella.
—Tú eres...
—N, tengo que irme —Touko se puso a su altura para verlo a los ojos y acariciar su mejilla—, vendrá alguien por ti y aunque sonará difícil debes dejar el bosque...
—¿T-te veré otra vez?— Preguntó con la voz quebrada, la chica asintió empezando a limpiar las lagrimas rebeldes que brotaban de los ojos del pequeño.
—Y volveré a enamorarme de ti.
N se rió suavemente tomando también la mano de Touko, se acercó a su oído y entonces susurró:
—Te amo.
—Te amo también— contestó ella abrazando su cintura— y volvería a amarte sin importar qué.
—No tengas dudas— el N del futuro le sonrió a su yo mas pequeño mientras los abrazaba a los dos—, ella es nuestro futuro. Siempre lo fue.
El pequeño les sonrío antes de depositar un beso en la boca de Touko y acariciar el cabello de N con suavidad, como si con aquello pudiera prepararse para su futuro.
Celebro entendió aquello y una luz empezó a cubrirlos, mientras los preparaba para regresar a su tiempo. N abrazó por ultima vez a Touko y después dejó que el peliverde mayor la rodeara con sus brazos para sonreírse mutuamente.
Tal vez vendrían pruebas difíciles, pero ahora ellos lo sabían, en el pasado o en el futuro; sus sentimientos seguirían siendo los mismos.
—Adiós
—Es un hasta pronto— N guiñó antes de desaparecer.
A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario es, como han dicho otras autoras:"como manosearme la teta y salir corriendo."
Hayden
