UNA SEGUNDA CARTA…

Kowalski hizo un gruñido al pelear con sus herramientas de trabajo, estaba tan concentrado que no se percato que cabo lo veía ya muy molesto.

-¿necesitas ayuda?.- Kowalski al oír su voz alzo su mirada para verlo, a lo que le negó con la cabeza.- veo que si es muy difícil arreglar un aparato así.

-no, no es muy difícil.

-bueno, yo solo vengo a entregarte otra carta que acaba de llegar, es también para ti.- se la extiende y mira al alto solo ver los datos del sobre, lo abre y saca la hoja, comenzando a desdoblarla para leerla. Tardo como 14 segundos en leerla, terminando por volverla a doblar.

-¿y qué dice?.- pregunta el joven sin querer, mostrándose como un chismoso.

-es una carta de mi madre, me informa que vendrá aquí a la base dentro de unos días.

- ¿se quedaran aquí?

-por lo que yo entendí en la carta, si.

-¿crees que eso moleste a Skipper?

-sinceramente no lo sé, se lo informare de inmediato.- decide caminando hacia la puerta.- prefiero saber su opinión en estos momentos a que me este reprochando a cada momento del por qué no se lo dije, además de que lo creo capaz que la trate mal si es que lo incomoda.- termina por explicar saliendo finalmente del laboratorio, para su suerte logro localizar al capitán sentado en la mesa, bebiendo un poco de café.- hola Skipper, oye, quiero comunicarte algo importante, mi madre vendrá a quedarse por unos días.

-¿qué?, ¿y eso por qué?

-es que, el zoológico donde ella se está quedando, harán aseo los cuidadores y necesita esconderse por unos días.

-¿tu madre vive en un zoológico a escondidas?

-si… ella antes tenía su hogar pero lo derrumbaron al realizar una construcción, ahora vive en ese zoológico, gracias a esos pingüinos ella puede tener un hogar.

-bueno, después de todo es tu madre, por mi no hay ningún problema en que ella viva aquí por un tiempo.

-gracias Skipper, gracias de verdad, no sabes cuánto te agradezco esta buena obra, has estado haciendo tanto por mí, me has dado permiso para mi prueba de ciencia y para brindarle un techo a mi madre… te estaré agradecido por siempre.

-no tienes nada de que mas agradecerme soldado.- le habla el pingüino dándole ligeras palmadas en su espalda. Kowalski se sintió aliviado, jamás pensaría que el capitán pudiera darle demasiados gustos, pues él le tenía mucho atributo a aquel refrán: "donde manda capitán, no gobierna marinero".

2 SEMANAS DESPUES…

Kowalski limpio hasta la última pelusa de la base, Marlene y él sabían muy bien que el maestro científico llegaría dentro de pocas horas, Skipper y los demás pingüinos también decidieron ayudarlo, Marlene pudo distinguir que en muchas ocasiones Skipper la volteaba a mirar muchas veces, aun seguía siendo blanco de su mirada. Marlene deseaba hacer cualquier cosa con tal de hacerlo sentir mal, de hacer que se arrepienta de su decisión al dejarla, miro a Kowalski barriendo por cuarta vez y se acerco a él.

-Kowalski así no se barre bien.- se acerco a él y tomo la escoba, más adelante se puso enfrente de él y comenzó a barrer para el científico, Skipper desconoció un poco ante esa acción, pero no quería prestarle mucha atención.

Después de varios minutos, por fin escucharon tocar su plato de comida como si fuera una puerta, Kowalski fue el que decidió ir a atender, lo cual no fue inoportuno para los demás, ya que creían que el seria el indicado para atender tal visita.

Cuando Kowalski hizo a un lado su plato de comida, miro hacia arriba y descubrió a una nutria macho de estatura mediana, ojos verdes y un pelaje café un poco fuerte.

-hola, soy Fernando, el maestro que viene a evaluar al científico de esta unidad.

-sí, pase por favor.- le invita Kowalski ayudándole a entrar a la base con facilidad.- mi nombre es Kowalski y es conmigo con el que usted va a tratar.- se presenta ya estando por completo abajo, mira hacia a Marlene y le hace una seña para que se acercara a él.- y ella es mi compañera de laboratorio, en la carta decía que podía contar con ella en esta evaluación.- comenta teniendo a Marlene ya a un costado de él.

-si, así es, que bueno que cuenta con ella.- da su vista a la hembra.- es un placer conocerte Marlene.- le saluda extendiéndole su pata, a lo cual ella la estrecha con su pata, Marlene le sonrió y este a ella, en ese momento sus ojos brillaron hacia él, debía admitir que no estaba nada mal, era guapo y muy atractivo, Skipper ahora al lado de él no le llegaba ni a los talones, pensaba ella, si daría mayor tiempo de su vida a estar con él y con Kowalski montando una farsa, debía hacer que valiera la pena, lo conquistaría, en aquellos instantes se estaba convenciendo de conquistar a aquel maestro que se postraba ante ella, con un buen porte y alto grado de macho.- bueno, comencemos a evaluar sus conocimientos joven Kowalski.- le invita la nutria terminando el saludo con la hembra, mientras el pingüino le asiente con la cabeza y Marlene no le quita la mirada de encima.

Kowalski comenzó por mostrarle el laboratorio y alguno de sus inventos, el maestro los calificaba y evaluaba según su criterio, Marlene conocía alguno de ellos, por lo que ella también pudo mostrarle sus funciones y conocimientos sobre de ellos, tratando de lucirse ante él lo más posible, mas adelante comenzaron por realizar una pequeña prueba de la cual, el equipo científico lo paso con éxito. Se instalo en una de las literas y comenzó a socializarse con el equipo entero de pingüinos, todos, incluyendo a Marlene se sentaron a la mesa a comer, la hembra solo se llenaba de miradas y a la vez las daba, Skipper la miraba a ella, mientras ella miraba a Fernando, la nutria macho en ocasiones también volteaba a mirarla, pero ella se escondía a la vez que disimulaba su interés en la mirada que encontraba con la de Kowalski.

-la comida estuvo deliciosa.- opina la nutria macho sonriente ante todos ellos, pronto miro sin querer a Marlene.

-qué bueno que te haya gustado, rico siempre suele hacer un corte de pescado magnifico que hace que todos se encanten con el sabor que toma.

-bueno chicos, yo creo que mejor me voy.- se despide la hembra subiendo las escaleras, detrás le seguía Kowalski, dispuesto a despedirla mejor y agradecerle por su apoyo.

-Marlene, espera.- la detiene ya estando ambos arriba de la isla de concreto.- quiero agradecerte todo esto que haces por mí, tu apoyo significa mucho para mí, ya verás que esto no será una clase de pérdida de tiempo, a la vez te enseñare los mejores descubrimientos de la ciencia.

-no, no es necesario, me gusta mucho poder ayudar, además, esto lo hago por que además de todo, somos amigos y debemos de apoyarnos, tu ya has hecho mucho por mí, ahora me toca hacer lo mismo por ti.- ambos se unieron en un abrazo, por alguna razón para Marlene fue solo como agradecimiento, para Kowalski igual, pero ambos no podían esconder que de ese abrazo surgió una clase de conectividad. Marlene al marcharse dio oportunidad a Kowalski de volver a entrar a la base. Kowalski miro ya a todos acostados, el paso al laboratorio a descansar de igual manera, ya que Fernando ocuparía su lugar de litera para dormir. El pingüino sintió pasar la noche demasiado rápido, pues apenas se acomodo para dormir y luego se despertó ante el nuevo día. Se levanto de inmediato, pues hoy sería su primer día de prueba y debía organizarse con Marlene para su primer experimento de prueba.

Salió del laboratorio y no le fue necesario ir a buscar a la hembra, pues ella ya estaba ahí presente, reunida con los pingüinos y con la nutria macho.

-vaya Kowalski, ya era hora de que despertaras.- le regaña ligeramente el líder por su retardo.

-lo siento, me quede dormido, pero me alegra que ya estés aquí Marlene.- agradece mirando de reojo a la nutria.

-bueno, comencemos inmediatamente la prueba.- pide Fernando caminando hacia el laboratorio junto con los otros dos. La prueba fue lo más fácil que Kowalski pudo realizar, pero no Marlene, pues ella apenas y era aprendiz y para Kowalski, era muy buena aprendiz, utilizaron todo tipo de utensilios de laboratorio y tardaron en promedio dos horas y media en terminar dicha prueba que fue superada con éxito, tanto para realizarla, como para que Marlene pudiera aprender de ella.

-excelente, prueba superada, bien hecho.- les felicita el macho mamífero, escribiendo en su libreta de reportes.- pero deben tener en cuenta que esta es la primera prueba, y como todo primero, es muy fácil, así que deben superar la prueba siguiente con más dificultad, los dejo solos para que ustedes puedan planear su próximo proyecto.- la nutria salió del laboratorio y ambos animales enseguida se felicitaron con un abrazo.

-todo salió perfecto Marlene, demasiado perfecto.

-no me lo agradezcas todo a mí, no lo hubiera logrado sin ti.- devuelve el agradecimiento la hembra, cortando el abrazo.- ¿y ahora que haremos como nuevo proyecto?

-tengo una idea, pero esta vez necesitare mas de tu atención y si todo nos sale perfecto, podremos seguir avanzado hasta llegar a la etapa final y yo… y yo podre convertirme en uno de los científicos más importantes de toda la unidad militar de pingüinos.- aspira Kowalski viajando a través de su imaginación, pues ese era su mejor sueño, el mejor y el único, el siempre lo había aspirado desde que era un niño… un niño… un niño, nunca antes había viajado en su niñez, hacia mucho que nunca recordaba su infancia, a la cual no se aspiraba a juegos y risas con amigos, sino a pequeños experimentos, estudios y prácticas de laboratorio simples así como los que practicaban los humanos de una escuela a la cual llamaban secundaria. Pronto su mente volvió a viajar al pasado, directo a su infancia.

*Flahs Back*

Kowalski tomo su pequeño volcán de plástico y lo acerco a su madre que descansaba sobre una roca de hielo, era una pingüina de estatura mediana, ojos azules, alta y muy hermosa.

-mira mami, mi primer volcán de bicarbonato, ¿te gusta?.- pregunta hacia la hembra, que desvía su mirada un poco, observando el proyecto de su hijo con horror.

-por qué no te ahorras un favor a ti mismo y tiras esa basura.- le aconseja cruelmente, mientras el pequeño pingüino intenta ignorar las palabras de su madre.

-no es basura, mira.- le pide comenzando a vaciar sobre su volcán una cucharada de bicarbonato y enseguida acompañándolo con vinagre, espero unos pocos segundos para mirar su acción, al terminar de hacer reacción su volcán su madre le quito la vista nuevamente.- viste como funciona, es impresionante, ¿no?, pero creo que puedo mejorarlo.

-Kowalski, entiéndelo, tu nunca serás bueno para la ciencia, por qué no mejor buscas algo mejor que hacer en tu vida, por qué tu nunca, serás un excelente científico.- le asegura su madre sin importarle romper sus ilusiones.

*Fin del Flahs Back*

El alto despertó de su recuerdo y volteo a mirar a la hembra, le sonrió un poco y ella a él, ahora que contaba con el apoyo de Marlene no le cavia la menor duda que esta vez lograría lo que quería. Dejo a Marlene retirarse del laboratorio para volver a su habitad para comer, la nutria al llegar, se metió enseguida a su estanque a darse un pequeño baño como solía hacerlo todos los días, al salir miro el habitad de los pingüinos y vio a Skipper entrenar como siempre, aun no podía olvidarlo, siempre lo veía entrenar a diario, siempre lo admiraba, le parecía valiente, insuperable, inteligente y con grandes aspiraciones a crecer en el futuro, cerro sus ojos y volvió a recordar las citas que tenia a diario con él, siempre se había mostrado detallista con ella y llevaba consigo una gran caballerosidad, recordaba cada palabra que le decía, cada beso y cada caricia eran únicas en su vida. Daria lo que fuera por volver a tenerlo como su amado, por volver a pertenecerle y que él le perteneciera, pero… cada vez que lo deseaba, volvían a su mente las palabras de desprecio y desamor que este le había atacado al volver a su vida aquella halcón de la cual se había enamorado tiempo atrás, había cortado su relación de una forma muy humillante, muy baja y muy cobarde. Lo amaba, aun lo amaba, pero sentía que su orgullo podía más que su amor, no podía mentir que se ilusionaba cada vez que él la miraba cuando ella estaba cerca de Kowalski, pero no volvería a caer en aquella prisión de la cual se había encerrado al estar perdidamente enamorada de él, se vengaría, estaba dispuesta a vengarse con lo que sea, en la forma que sea y en el momento que sea, lo quería hacer pagar de la misma forma en la que él la humillo, en la que él se sintió superior a ella, en la del mismo sentimiento, no le importaba si eso sería un delito o un crimen, solo le importaba vengarse y nada más, aun no tenía idea de cómo, pero lo haría.

De pronto algo nuevo capto su atención, Fernando subió a la isla de concreto para hablar con el líder pingüino, lo miro de arriba a abajo, era muy apuesto, de pelaje brillante, ojos verdes y muy inteligente, incluso podía afirmar que él si es superior a Skipper. Lo miro sonreír, sonreía de una manera única, se sintió una hembra diferente teniéndolo a su vista, sentía como su corazón aceleraba de una nueva forma, le atraía, Fernando le atraía de una nueva forma, ahora Marlene tenía un nuevo propósito para volver a enamorarse y olvidarse por completo de Skipper, tenía una ventaja a su favor, Fernando era un macho de su misma especie.

Sin importarle que estuviera algo alejada de él, le lanzo una mirada seductora, Fernando ahora despertaba en ella su instinto de hembra, pero no estaba muy segura de gustarle, ¿cómo podía conquistarlo fácilmente para darle a Skipper la lección de su vida?, debía pensar en un nuevo plan, de pronto cruzo por su mente el pingüino científico, el le parecía un buen amigo… un buen y gran amigo, Marlene pronto produjo una gran sonrisa en su rostro, Kowalski, ¡el seria su salvación!, volvió a retomar sus recuerdos y llego a la conclusión de que estando él cerca de ella, despertaba las miradas de Skipper y con el tiempo también podía despertar las de Fernando, así que creo un plan en su mente, estaría más cerca de Kowalski, pero estar cerca de él como amiga no le beneficiaria mucho y rápido de lo esperado, debía actuar con algo más efectivo… una amistad no le bastaba, así que debía ser algún sentimiento más fuerte que la amistad a lo cual sería… el amor.

Efectivamente, con el amor podía lograrlo todo lo que quería, si enamoraba a Kowalski de alguna forma lograría vengarse de Skipper y producir celos a Fernando, así es como lograría todo lo que se proponía, ahora tenía un as bajo la manga, no lo pensó dos veces, solo imaginaba las reacciones de ambos machos en su interés al estar unida a Kowalski de forma muy, muy cariñosa, estaba dispuesta a hacer lo que sea con tal de lograr sus objetivos, así que volverse la novia de aquel pingüino genio no sería un excepción, no le importaba si llegaría a algo más lejos con él, estaría dispuesta a contraer matrimonio con él y hasta incluso a llegar momentos íntimos con aquel pingüino.