Resumen:Todo el mundo hablaba sobre el accidente en el hielo. No importa cuantas veces intento olvidarlo, allí estaban todos para recordárselo. Elsa es una joven estudiante distinguida entre los pasillos escolares, fría y seria, pero algo nuevo sucederá cuando entable una amistad con cierta pelirroja ¿Será posible que la compañía de cierta pelirroja sea suficiente para que la rubia se abra?

Disclaimer: Frozen es propiedad de Disney. Con la participación especial de algunos personas más de Disney.


Voluntad sobre Hielo

6

Anna nunca había patinado jamás en su vida y ciertamente no planeaba hacerlo nunca, pero la influencia de cierta rubia la tenía tan embelesada que sin darse cuenta ya estaba sobre unos patines deslizándose con su ayuda por el hielo. Bajaba la vista sorprendida y con una sonrisa, no movía sus piernas y con sus manos se sujetaba de los brazos de la rubia que de espaldas patinaba.

– Anna, creo que puedes hacerlo por tu cuenta – La chica rió.

– No, no. Me caeré – Dijo. Estaba segura de que si la rubia la soltaba se caería, pero una razón más para no querer soltarse era que le gustaba ser llevada por aquella rubia.

– A mí me parece que si movieras los pies seguramente no te caerías – La rubia sonrió – Vamos, puedes hacerlo. Yo aprendí a caídas y mírame, soy la mejor patinadora artística

– Es difícil creerlo. Sabes, es agradable poder estar contigo sin tener que correr por los periodistas – Anna rió – Me gustan las lecciones gratis de patinaje

Elsa rió – ¿Quién dijo que serían gratis? Ochocientos dólares la hora

– ¿Qué? ¿Estás de broma? –

– Podemos hacer un trueque. Si logras avanzar al menos tres pasos sola, te daré lecciones gratis – Elsa le guiñó el ojo causando que Anna se sonrojara ligeramente.

– Terminare en el suelo – Anna gimió.

– Bien – Elsa la soltó y le sonrió – Si te caes, te atraparé

Dicho esto se deslizo lejos de Anna. La chica intento voltear a ver a su amiga, pero no la pudo encontrar. Separo las piernas y los brazos apretando los puños, observo hacia el frente.

"Bien, Anna. Solo tres pasos, ¿qué tan complicado puede ser?"

La chica llamó a Elsa una vez y al no escuchar que respondiera decidió intentar a avanzar, pero no más allá de dos pasos dados resbalo y cuando estaba por sentir que su cuerpo se estrellaría contra el hielo, alguien la tomo de los brazos impidiéndoselo. Abrió los ojos elevando la cabeza y allí estaba Elsa detrás de ella sonriéndole.

– Te dije que si te caías te atraparía – Dijo ayudándola a enderezarse – Veamos, no fueron exactamente tres pasos, pero lo aceptaré por el intento

Anna rodó los ojos riendo. Un momento… "Ella está… coqueteando. No, imposible. Eso solo en mis sueños."

– ¿Entonces, tendré lecciones gratis? – Anna pregunto sujetándose del hombro de Elsa. La chica rió asintiendo.

La pista de hielo "ICE ICE" se encontraba con algunas pocas personas que estaban patinando cerca. Elsa había sugerido ir con Anna pues allí podría ayudarla a patinar y pese a que la chica no estaba del todo segura decidió hacerlo.

Hasta el momento, las personas miraban a Elsa, pero nadie se había atrevido a acercarse, tal vez debido a que estaba con Anna o tal vez debido a que no querían molesta.

– Esto es horrible – Anna bufó.

– Tranquila. Todos comenzamos con caídas – Elsa rió – Incluso yo

– De eso puedo estar segura. Te he visto caerte ciento de veces. Realmente dudo que seas la gran patinadora que dices ser – Anna rió. Elsa la miro divertida y con una sonrisa maliciosa, tomando a la chica de ambas manos la arrastro por todo el hielo a gran velocidad. La pelirroja grito pidiendo que se detenga y en cuanto a Elsa solo reía.

– ¡Qué decías sobre mis caídas! – Rió Elsa.

– ¡Lo siento! – Anna chilló. La chica rió nuevamente y se detuvo, sin embargo con la velocidad a la que iban Anna impacto con ella probando que ambas cayeran al suelo. Elsa rió – Dios, lo lamento

– Tranquila, no me duele – Elsa sonrió.

Anna miro a Elsa a los ojos. Azules y perfectos. Como un bonito cielo reflejado o como el agua. Su sonrisa era hermosa, como siempre y sus rostro, Dios, ellas estaban a solo centímetros de distancia. Anna sonrió ansiosa, en otra circunstancia probablemente habría sido capaz de besarla, pero en ese momento no encontró ni el valor ni determinación. Además habían muchos espectadores.

Al mirar su rostro, blanco con una sonrisa noto algo que antes no. La sonrisa se le borro de a poco al volver a la realidad de la situación.

La rubia se puso en pie ayudando a la pelirroja y luego, sin previo aviso, comenzó a deslizarse lentamente guiando a la chica. Anna seguía sumida en sus pensamientos como para notar en qué dirección iban avanzando. Realmente había dejado que su corazón latiera como loco.

No estuvieron más de una hora y media en el hielo. Al salir entregaron los patines. Anna habló con el amigo de sus padres, Oaken, y luego se despidió.

– Fue divertido – Comentó mientras salían – Salvo por esa fea caída. Realmente lo siento

– Supongo que no debí arrastrarte por toda la pista tan rápido – Elsa sonrió – Pero tienes que admitir que fue divertido y no salí herida. Me dolió, pero no tanto como para hacer un pequeño escándalo

Anna rió ligeramente. Ambas chicas entraron en la tienda Sound&Café para comprar algo de chocolate. Habían tenido una tarde divertida, en cuanto a estar juntas. Se divierten como nunca.

Se acercaron al mostrador y pidieron una orden para llevar. Al parecer, Elsa tenía cosas que hacer y por lo tanto no se podían quedar. El mesero le echo una mirada de pies a cabeza a Elsa, se notaba que intentaba coquetearle solo con la mirada y a Anna no le agradaba en nada. Ella quería a la chica solo para sí. Nadie más podía mirarla.

– Ese chico es un odioso – Anna gruño apoyando los brazos sobre el mostrador.

– ¿Sí? ¿Por qué? – Escucho a Elsa preguntar. La muchacha la miro y a través de esa mirada pudo notar que nuevamente no se inmutaba ante la actitud coqueta del joven. Anna frunció el ceño. Elsa no podía ser tan inocente, es decir, cualquiera con ojos pudo haber notado que él le estaba coqueteando.

– Porque… –

– Anna – Una voz masculina llamó.

Ambas chicas voltearon y se encontraron con el joven de cabello rubio y cuerpo musculoso. Anna sonrió al reconocerlo sin problemas.

– Kristoff. ¿Qué haces aquí? –

– Lo mismo que tu, imagino – Respondió la joven. Elsa observo al rubio de reojo y luego volteo la mirada al joven con las órdenes listas, entrego el dinero y luego miro a Anna.

– Ya debo irme, Anna. Nos veremos mañana – La chica sonrió tranquilamente entregándole la taza de chocolate. Anna parecía algo decepcionada, pero termino asintiendo.

– ¿No te molesta que vaya a verte mañana, a la misma hora de hoy? –

– Uhm, yo preferiría que no fueras. Después de todo, nadie sabe que va a pasar hoy – Sonrió tranquila, observo a Kristoff y con una breve inclinación de cabeza se despidió antes de irse.

– Elsa Winter, eh. Un café moka doble – Pidió el joven rubio. Anna se encogió despreocupada – No sabía que eran amigas. Me sorprendió que la hayas llevado el día anterior

– Necesitaba agradecerle que no llamaran a la policía después de que nos atraparan a Rapunzel y a mí observando su entrenamiento –

– Creo que ella es, bueno, diría agradable, pero no lo sé. Quizás es tranquila – Kristoff dijo.

– Lo es – Anna asintió.

Kristoff sonrió torcido. La pelirroja estaba bebiendo su café tranquilamente cuando el rubio supo que debía decirle todo lo que tenía guardado.

– Así que te gusta esa chica –

Anna se atraganto. – ¿Qué? – Chilló.

Él sonrió – Han sido amigas desde hace unos días y parecen unidas, ¿no? Me parece que te agrada

– Ah, sí. Es mi… amiga – Anna asintió con el corazón en la mano. Pese a la respuesta vaga de Anna, Kristoff seguía sonriendo conociendo a la chica y sabiendo de sobra que sin duda había algo más.


– Patines de hielos – Repitió la mujer castaña a la chica del mostrador. Elsa se apoyó con una mirada molesta. La chica asintió y se fue.

– No es posible que realmente estemos comprando patines – Elsa gruñó.

– Ya te he dicho que necesitas nuevos. Y hemos hablado, Majestad. Usted tendrá los patines y los usará en el mundial – La castaña dijo – Uhm, creo que podremos grabarlos, ¿no crees que sería buena idea? ¡Winter! Al igual que los otros que ya tienes

Elsa levanto una ceja – Mi abuela grabo esos, no puedes hacerlo tú. Quiero entrar en la competencia con ellos, no con los nuevos

– Déjate de ser tan caprichosa – Jen rodó los ojos – Si hubiera adivinado que eras una persona tan caprichosa e infantil entonces no te habría entrenado jamás en mi vida

– Y si no me hubieras entrenado nunca entonces ahora no serías la entrenadora de la patinadora más famosa del mundo mundial – La rubia sonrió orgullosa – Y tampoco habrías tenido emoción en tu vida. Han sido unos años divertidos

– Eres tan buena y famosa que me pregunto dónde quedo la chica que se estrellaba con el hielo todo el día – La mujer rió. En el momento en que la rubia iba a decir algo, llego la mujer del otro lado del mostrador con unos patines nuevos y relucientes, blancos y afilados. Elsa hizo una mueca – Oh wow, mira estas bellezas. ¿No están mejor que esas cosas que tienes?

– No –

– Elsa – La castaña suspiro.

– He dicho que no – La rubia dijo fríamente.

Su entrenadora rodó los ojos y de igual modo los compró. Los encargos para el día era ir a ver la pista de patinaje por asuntos formales más que divertidos. Jennifer había hablado con Oaken para ver cuanto sería el costo por tener dos horas la pista cerrada para un entrenamiento privado.

Al cabo de esos pequeños tramites, Elsa pudo volver a casa tranquilamente, aún medio pensando en la divertida tarde que tuvo con Anna.

Tal vez podríamos ir a comer a Festyburger :9
-Anna

Elsa rió.

Lo lamento, pero si como aunque sea una de esas, Jen me matará
-Elsa

La rubia sonrió tranquilamente dejándose caer en el cómodo sofá de su casa. Observo la mirada de su madre, seria y concentrada en su trabajo. Revisaba un par de papeleo desde la comodidad del sillón frente a ella apoyando los papeles en la mesa.

– Mamá, ¿crees que fui demasiado dura con Jen? Ella solo quiere evitarme otro accidente – La rubia dijo.

– No lo sé – La mujer no levanto la mirada de sus papeleos – ¿Crees que lo fuiste?

– Eso creo – La chica dijo – Fui, fría con ella todo el camino y encima no creo que tenga la culpa

Santo Dios. ¿Es que todas las patinadoras piensan solo en su figura? Bueno, no es que tú no te veas bien. Tienes un cuerpo grandioso. No, espera, ¿qué?
-Anna

Elsa rió nuevamente observando el mensaje. Sus dedos volaron sobre las teclas táctiles escribiendo una respuesta.

– Elsa, deberías estar más concentrada en tu competencia, lo sabes, ¿no cariño? – La mujer dijo escribiendo algo – Sin embargo, me gusta verte sonreír así. Es la primera chica que te trae una felicidad constante.

– ¿Eso piensas? – Elsa sonrió.

– Estoy segura de eso – La mujer sonrió.

Así que tengo una bonita figura, ¿eh?
-Elsa.

La chica observo a su madre. Una sonrisa se dibujo en sus labios lentamente y luego se inclino hacia delante.

– Mamá, ¿crees que una vez que vayamos a Noruega nos podamos quedar allí? – Pregunto. La mujer levanto una ceja y observo a la chica sorprendida.

– ¿Quieres quedarte para siempre en Noruega? Elsa, eso no estaba en los planes – La mujer dijo sorprendida.

– Lo sé, mamá. Quiero volver. Ha pasado tanto tiempo en que no he estado y quiero volver allí. Volver a ver a la abuela, a mis amigos, a Lady – La chica dijo sonriendo – Por favor…

La castaña sonrió – Tu padre y yo hablamos sobre eso. Es verdad, te iba a contar y no quisiste esta mañana. Pensamos que es mejor que vuelvas y te quedes con tu abuela

– ¿Qué? – La chica se sorprendió.

– Por supuesto cariño. ¿Qué piensas? ¿Qué nunca íbamos a darnos cuenta de cuanto extrañas volver? Lo cierto es que, clasifiques o no al mundial volveremos a casa y cuando tu padre y yo tengamos que viajar, tú te quedarás allí – Ella sonrió volviendo a las páginas sueltas.

– ¿Eso es lo correcto? – La chica cuestiono. Su teléfono vibro – Mamá no quiero separarme

– Lo sé, pero también puedo notar que extrañas demasiado Noruega. Tal vez no eres la única – Ella sonrió.

– ¿Qué sucederá con mi educación? Mamá aún no puedo irme. Yo… tengo que terminar la escuela, no creo que quiera hacerlo allí en Noruega si ya estoy aquí. Tal vez iré a estudiar en una universidad allí – Elsa dijo confundida – No lo sé

Su madre asintió – Creo que necesitas algo de tiempo para pensar más las cosas. Els, cariño, estás a no mucho de graduarte y es normal que no sepas bien que hacer. Piensa que… tal vez el patinaje artístico no va a ser lo tuyo para siempre. Crecerás

La rubia suspiro. Bajo la mirada a la pantalla de su celular.

Debo a ver sonado como una tonta. Claro que tienes bonita figura, y no lo digo porque tal vez yo sea una pervertida, no pienses mal de mí. Entonces, no hay festyburger, ¿qué tal una ensalada de tomate y pavo?
-Anna

La rubia sonrió – ¿Crees que comer algo grasiento como una hamburguesa estaría mal?

– Creo que no deberías hacerlo, aunque nunca estaría mal comer una de vez en cuando y dudo mucho que Jenn se enteré –

– Ella sería capaz de matarme – La rubia rodó los ojos.

Vale, vamos a comer una hamburguesa
-Elsa.

La confirmación de Anna llegó más rápido de lo que ella esperaba. La rubia se puso en pie y salió de la casa rápidamente. Apenas le había dicho a su madre que volvería en unas pocas horas.

Se dirigió al lugar de hamburguesas que Anna le había indicado y al entrar allí se encontró con la pelirroja junto a la rubia de ojos verdes. Se acerco.

– Hey, Elsa, espero no te moleste que Rapunzel nos haya venido a acompañar – La chica pelirroja sonrió inocentemente.

– Por mí está bien – Elsa sonrió.

En cuanto se sentó ella pidió una simple hamburguesa. El sabor de ella, la carne grasosa, las papas que la acompañaban, la lechuga fresca y el tomate jugoso, algo de queso caliente y tal vez una palta deliciosa. Anna sonrió al ver a la joven dejar escapar un gemido. Sus mejillas sonrosadas y una sonrisa en su rostro mientras masticaba su comida.

– Parece que nunca has comido una – Rapunzel dijo sorprendida, aún con su propia hamburguesa en las manos y sin poder comerla.

– Hace mucho tiempo – Casi sollozo la chica – A Jen no le gusta que coma chatarra, dice que no es apropiado para una chica que entrena un deporte tan delicado

– Bueno, estamos comiendo con una famosa patinadora, eh. Eso no se ve todos los días – Anna rió antes de dar un mordisco en su hamburguesa.

– Entonces, Elsa, Majestad, uhm como sea que pueda llamarla – Rapunzel sonrió nerviosa – ¿Lista para la competencia? Será en poco más de dos semanas, ¿no?

– Elsa, dime Elsa – La chica sonrió. Rapunzel asintió. Una vez más, Elsa gimió al morder su comida, solo que una papa, y luego miro a ambas chicas – ¿Por qué siempre hablamos de rutinas, hielo y competencias? Quizás podrían contarme algo sobre ustedes

– ¿Qué? ¿Nosotras? ¿Hablas de nosotras dos? – Anna chilló sorprendida.

Elsa observo a la pelirroja mordiendo lentamente la comida en su boca, sin expresión en su rostro. Los ojos verdes de Rapunzel brillaban de emoción y el rostro de Anna se había tornado del mismo color que su cabello.

– Nos conocimos en el jardín. Yo era una hermosa y valiente chica mientras que Anna era la nerd del jardín – Rió Rapunzel. Anna frunció el ceño.

– Qué te sucede. Yo no era una nerd, lo eras tú – Anna bufó. Miro a Elsa sonrojada – No le hagas caso

Elsa las miro de soslayo notando más de un rasgo común en ellas. La forma de la cara no era tanto, sino más bien en que de una u otra forma si se parecían.

– ¿Son familiares? – Pregunto.

– Es increíble, ¿verdad? – Anna dijo – Somos primas, por desgracia

– ¿Cómo que desgracia? – Rapunzel rió dándole un zape.

Elsa rió nuevamente. Procedió a tomar una papa frita y cuando estaba por echársela en la boca, la dejo caer observando por la ventana que del otro lado de la calle se encontraba Jennifer acercándose. Trago saliva y salió disparada al baño para encerrarse.

Una vez que Elsa había desaparecido de la vista, tanto Anna como Rapunzel se habían quedado confundidas. La mujer castaña que Elsa había advertido entro en el local de comida. Las dos chicas la observaron acercarse al mostrador y pedir algo para comer, hablaba por el celular y por lo que se podía ver era con alguien a quien llamaba "cariño."

Anna miro la dirección del baño, Elsa estaba allí todavía encerrada. Seguramente la rubia no quería encontrarse con la castaña y escuchar que la regañara. En cuanto le entregaron la orden a la castaña, Anna se dirigió al baño para poder hablar con Elsa, sin embargo notó que la entrenadora se había detenido a hablar con Rapunzel tras reconocerla. Esperaba que a ella misma no la reconociera.

– ¿Elsa? – Anna llamó a un baño. Nada. Intento con otro. Nada. Y finalmente dio en el tercero, la rubia susurro y luego abrió la puerta dejando entrar a la pelirroja de golpe.

Anna trago saliva por la cercanía de la rubia. Se le notaba nerviosa a ella, pero estaba segura que no era la misma razón de la rubia.

La pelirroja comenzaba a pensar en que tenía una terrible suerte si se trataba de estar a escasos centímetros del rostro de Elsa. Primeramente había estado cerca de ella esa mañana cuando cayeron en la pista de hielo. Habían estado rodeadas de personas y ahora aquí, en un viejo y sucio baño escondiéndose. ¡Los dos en el mismo día!

– El… – No término de hablar, estaba nerviosa. La rubia mantenía la oreja pegada a la puerta del baño. Alguien había entrado y su teléfono celular había comenzado a vibrar, cosa que las alarmo a ambas.

"Policía del Patinaje. Jen." Elsa pensó mirando la pantalla del celular. Anna estaba por decir algo, pero la rubia cubrió su boca con la mano enviando una descarga eléctrica por el cuerpo de la chica.

Sus labios temblaron ante el frío y suave tacto de la rubia sobre sus labios. Había anticipado el tacto de Elsa en varias ocasiones, siempre frío, pero con una textura tan suave que parece que estuviera tocando una nube de algodón y no un trozo de piel.

Del otro lado de la puerta se escuchaban unos ruidos, un gruñido entre ellos y un murmullo.

– ¿Qué pasa, Elsa? ¿Por qué no respondes? –

La rubia trago. Miro a Anna alarmada, aún pidiéndole con la mirada no hablar ni hacer ningún sonido. Quito la mano lentamente de su boca y luego la miro a los ojos suplicando. Anna entendió.

– Solo por esto te haré correr veinte vueltas – Gruñó la mujer.

Por poco y Anna las deja al descubierto con su risa al ver la cara de indignación de la rubia después de haber escuchado lo que Jennifer le había dicho. Los pasos se alejaron y una puerta fue cerrada, entonces las chicas respiraron todo lo que habían estado acumulando.

– Si ella me encuentra aquí, tendré problemas – Murmuró Elsa – Y algo me dice que mi madre no me ayudará con esto

Anna asintió lentamente, mirando a la rubia sonrojada. No lo había notado, pero se le podía ver aún más cerca al rostro de la rubia. Anna se estaba acercando sin notarlo. El rostro de Elsa paso de haber soltado el aliento a retenerlo de nuevo. Estaba sonrojada. Podía beber todo los detalles de ese hermoso rostro de piel pálida y encendido en un hermoso escarlata suave. En sus mejillas y nariz habían unas pequeñas, diminutas y casi invisibles pecas que le daban un aspecto aún mejor. Anna sonrió.

– An-Anna – Dijo nerviosa – ¿Qué haces?

La pelirroja despertó de su ensueño. Rápidamente se echó hacia atrás golpeándose la cabeza con la pared. Elsa la observaba sorprendida y confundida. Ambas salieron.

– Dios, me ha dolido – Anna murmuró.

– Sí, bueno, ¿qué paso? ¿Qué estabas…? – Parecía nerviosas. Anna sacudió la cabeza.

– No es lo que piensas, o eso creo – La observo – Yo estaba… viendo tus pecas

– Oh – Elsa sonrió con inocencia.

"¿Qué planeabas Anna? ¿Besarla?"

Furtivamente observo a Elsa lavarse la cara con el agua de la llave. Ambas esperaron un tiempo y luego salieron del baño para dirigirse a Rapunzel que se encontraba mirando su televisión.

– ¿Acaso eres una fugitiva? – La rubia rió.

– Podría decirse que sí – Elsa tomó asiento. Observo todo a su alrededor y luego suspiro – No se supone que deba estar aquí – La rubia platinada opto una postura de una jovencita y su tono de voz fue completamente formal – Comer chatarra va en contra del código de alimentación. Aliméntate con frutas, verduras, fibra y otras cosas. No quiero saber que estas subiendo de peso con solo chatarra

Todas rieron en la mesa. Anna observo a la chica fijamente por uno segundos. No podía dejar de imaginar los labios de la rubia sobre los suyos. ¿A qué sabrían? En ese momento probablemente a la hamburguesa, la bebida y las papas, pero quizás había algo más. Los labios de Elsa tenían que tener algo especial. Siempre estaban pintados de un color rosado suave que la hacía ver hermosa. Ella quería saborear esos labios, quería tanto que en algún momento seguramente perdería el control.

Tan envuelta en sus pensamientos y deseos, Anna no notó cuando Elsa y Rapunzel comenzaron a hablar sobre sus vidas. Ella observaba los labios de Elsa moverse de arriba abajo, cuando reía su mano los cubría de forma delicada, cuando sonreía, era una pequeña y furtiva sonrisa. Eso era perfecto.

– Entonces, Majestad, perdón, Elsa – Rapunzel sonrió – Debe ser grandioso estar de gira, ¿verdad?

– Uhm, sí – La chica respondió distraída.

– Por cierto, Elsa, ¿crees que todos podríamos ir a patinar contigo durante tu practica? – Anna sonrió.

La oji-azul se mordió el labio inferior ligeramente, esto causo que Anna se enamorara aún más de ella. Se veía perfecta. La chica meneó la cabeza de un lado a otro.

– Uhm no creo que sea buena idea. Jen logró conseguir dos horas de practica cerrada, nadie entra y nadie sale a no ser que sean familiares. Lo siento, Anna. Podría intentar convencerla de que puedan entrar, pero no creo que ayude mucho. Siempre le han gustado las prácticas cerradas – Explico la chica.

– Oh, bien – Anna oculto la decepción. Tras haber terminado de comer las tres chicas emprendieron una pequeña caminata por el parque hasta que la noche cayó.

Cada una de ellas se fue por su propio camino hacia su casa. Anna pensaba un poco en los acontecimientos recientes. Había pasado el día con Elsa desde las aproximadamente las cinco de la mañana. Habían patinado juntas, o al menos deslisadose en hielo con ella; ido a comer; esconderse en un baño… casi besarla.

"No pienses en eso Anna. Te ves como una pervertida."

La pelirroja suspiro levemente.

Al llegar a su propio hogar no se sorprendió de encontrar las luces encendidas. La puerta de la entrada daba directo a la sala de estar en donde Anna pudo ver a su hermano sentado cambiando canales. Un poco más al fondo había una entrada para la cocina. A su derecha había un pasillo que daba a la puerta hacia el garaje y la escalera al segundo piso.

– ¿Y mamá y papá? – Preguntó.

– En la cocina – El chico respondió – ¿Dónde has estado?

Anna sonrió – Salí con Elsa. Fui a su entrenamiento a las cinco de la mañana – Bostezo algo cansada – Wow no sabía que tan cansada estaba hasta ahora. También fui a su casa donde conocía su madre, Dios ellas se parecen tanto y su madre es como la mujer más hermosa y sofisticada del mundo. Ella es perfecta. Tiene unos aires de realeza, no me sorprende que su hija sea igual de hermosa – El cerebro de Anna hizo clic – Aunque, ahora que lo pienso, vi una foto de ella con sus padres y ninguno de ellos son rubio

– Anna, ¿de qué hablas? – El chico parpadeó confundido.

– Oh es verdad. Ellos me invitaron – Anna sonrió caminando hacia la cocina. Allí pudo ver a su padre sentado en la mesa leyendo el periódico a su madre hablando él sentada enfrente. Ambos voltearon a ver a la chica.

– Necesito permiso para ir con Elsa y sus padres de viaje a una acampada el fin de semana – Anna dijo sonriendo emocionada. No había pensado en explicarles primero a sus padres de que iba todo, no pensaba en nada más que en ese viaje de acampada a la playa.

Si ellos le apoyaban entonces ella podría ver a Elsa todo el fin de semana, quizás hasta en bikini. "Ok, Anna, deja de pensar tan pervertidamente de la rubia."

– No pensé que fueran amigas – Su madre la miro tranquilamente, Anna se rasco un brazo sonriendo apenas.

– Lo sé, pero lo somos. De hecho, he conocido a su madre hoy y me ha caído bien, a su padre no lo he conocido aún sin embargo ella piensa que sería divertido que fuera. Creo que es porque Elsa tiene problemas para hacer amigos, digo, es una chica tan seria y serena, es completamente contraria a mí – Anna parpadeó al notar que estaba haciendo, suspiro y miro a sus padres – ¿Puedo?

– No lo sé – Su padre habló mirando el periódico – ¿Qué tanto conoces a la chica?

– Mucho más de lo que piensas, papá – Anna dijo tranquilamente.

– Sigo sin estar seguro. Tal vez ella es no es lo que dice ser – El hombre contradijo.

– Papá, no porque los medios de comunicación digan una cosa tu debas creerla. Eso no significa que Elsa sea como las demás estrellas del espectáculo, caprichosas, malas personas, desagradecidas. De hecho, me pareció todo lo contrario –

– No digo que lo sea. Digo que es una persona fría –

– Elsa no es fría, es todo lo contrario, de hecho tiene una sonrisa muy bonita – Anna sonrió inconscientemente más de la cuenta. Ambos padres miraron a su hija.

– Tal vez deberíamos conocerla un poco antes, ¿no crees Kai? – La señora Summer sonrió – Podríamos invitarla a cenar una noche para ver que tal es

El hombre sonrió de pronto – Eso seguramente conseguiría a nuestros vecinos celosos. Sí, por qué no

– Elsa no es tu pasaporte para sacar envidia, papá – Anna se cruzó de brazos.

– Tonterías – Resto importancia – Cualquier superestrella que este almorzando o cenando en mi casa lo es. Yo los hice llegar a donde están pues yo soy su admirador. ¿Dónde estarían ellos sin admiradores?

– ¡Papá! – Anna rodó los ojos y busco ayuda en su madre – Mamá…

– Entonces está decidido. Anna, traerás a la chica para que la conozcamos – La mujer sonrió.

La pelirroja suspiro dando la vuelta – Si hacen esto solo por una amiga no quiero ni pensar como sería por un novi… Espera, no es como una cita porque Elsa solo vendrá y aunque conocerá a mis padres, ellos no le harán un interrogatorio que le harían si fuera mi… pareja, a menos que alguien se dé cuenta de que ella me gusta y eso si sería malo. No, espera… Tranquila Anna, solo es una amiga, nada más

Continuara…