Resumen:Todo el mundo hablaba sobre el accidente en el hielo. No importa cuántas veces intentó olvidarlo, allí estaban todos para recordárselo. Elsa es una joven estudiante distinguida entre los pasillos escolares, fría y seria, pero algo nuevo sucederá cuando entable una amistad con cierta pelirroja ¿Será posible que la compañía de cierta pelirroja sea suficiente para que la rubia se abra?
Disclaimer: Frozen es propiedad de Disney. Con la participación especial de algunos personas más de Disney.
Voluntad sobre Hielo
11
Los próximos días después de la competencia en New York pasaron con completa calma. Elsa había pasado apenas algo de tiempo en el hielo, pero más lo pasaba en su cama descansando. No había ido a clases en tres días y a Anna le comenzaba a preocupar preguntándose si tenía la culpa.
– Esta es la última vez que bebes, Anna – Se dijo a sí misma la chica.
Se pasó la hora del almuerzo sentada en una banca con la vista enfrente de la puerta de entrada, esperando que por sí ya apareciera Elsa, pero la chica nunca cruzó la puerta. En su siguiente clase volvió a mirar la entrada, pero tampoco apareció la chica. Finalmente, ya a la hora de irse, espero en la salida a que apareciera y como resultado obtuvo lo mismo, no apareció.
Anna suspiró volviendo a pie acompañada de Rapunzel. La chica iba hablando sobre algo relacionado con su clase de química, pero nada relacionado con Elsa. En las calles habían carteles de todo tipo anunciando el triunfo de Elsa y su clasificación en el mundial.
Seguramente estaba entrenando. Anna tenía una esperanza. Si la chica estaba entrenando entonces significaba que tal vez no estaba molesta con ella por casi besarla hace tres días. Un minuto… Anna casi besa a Elsa, ¿qué piensa la rubia de eso? ¡Quizá solo la estaba evitando!
– Oye Anna, ¿qué te tiene tan pensativa? – Escuchó la voz de su prima/mejor amiga.
Rapunzel se cruzó de brazos al ver a la pelirroja tranquila. Anna se encogió de hombros.
– No lo sé. No he visto a Elsa. Me preguntó qué le sucede – Comentó Anna desviando la mirada preocupada hacia uno de los tantos carteles que habían.
La rubia sonrió tranquilamente y le dio un codazo. Ambas chicas sonrieron sabiendo lo que significaba. Caminaron por las calles hasta el lago congelado. Esperaban encontrar a la rubia platinada allí, pero la decepción fue que ella no estaba allí.
– Supongo que está en la pista o en su casa – Rapunzel dijo con pesar.
Anna paseo la mirada por todo el parque y se detuvo al encontrar a una chica sentada bajo la sombra de un árbol. Era rubia platinada, su cabello atado en una trenza y solo un mechón de su cabello perfectamente bien peinado caía en su frente. No podía asegurar el color de ojos, pero el instinto le decía que eran celestes. Usaba un camisa blanca arremangada y unos jeans ajustados. Su pierna izquierda estaba flectada y en ella apoyaba un libro mientras que su otra pierna estaba completamente estirada. En sus ojos traía puestos unas gafas de lectura. Ella no había notado la presencia de las dos chicas y mucho menos había levanto la mirada, pues estaba demasiado concentrada en su libro.
– O está allí sentada – Anna sonrió.
Ambas chicas se encaminaron hasta la rubia y le sonrieron. La joven levanto la mirada cuando una sombra con silueta humana cubrió aún más su visión del libro. La sombra del árbol evitaba el sol, pero aún así dejaba algo de ver.
– Anna – Dijo con un tono suave y delicado. La pelirroja trago saliva.
– Hey –
– ¿Qué hacen aquí? – Miro a Rapunzel y luego a Anna. Ciertamente no esperaba encontrarlas en el parque así como las chicas no esperaban encontrarla sentada bajo la sombra de un árbol.
– Íbamos al lago para verte, pero nos sorprende que estés aquí. No es que tengas prohibido hacer otra cosa que no se a patinar, pero tu básicamente vives para patinar y cuando no patinas es raro. Básicamente eres como mecánica, sonríes al patinar y sonríes al leer, creo que son tus pasatiempos favoritos, ¿no? – Anna dijo nerviosa. Rapunzel rodó los ojos y le dio un golpe ligero, luego miro a la chica.
– Quiere decir que es raro no verte patinando – Sentenció tranquilamente.
– Ah, lo sé. Es raro – La chica tranquilamente bajó la mirada al libro – No había mucho que hacer. Jennifer está estudiando todas mis rutinas para ver qué debo hacer en el mundial
– ¿Y las clases? – Anna cuestiono.
No quería sonar tan desesperada, pero no pudo evitar que su voz la traicionara. La joven estaba ahí sentada como si nada, tan tranquila y apaciguada que era realmente extraño.
– No tenía ganas de ir – Dijo con un tono monótono.
Anna abrió los ojos sorprendida. Rapunzel miro a su prima sorprendida y luego miro a la rubia sentada en el pasto. Tragó.
– Si te saltas las clases quedarás atrasada –
– Lo sé –
La voz de Elsa había salido algo fría, y Anna lo había notado demasiado al igual que Rapunzel. Cuando Elsa se puso en pie, suspiro mirando hacia el cielo y luego a Anna con una sonrisa fingida.
– Ya debo irme. Mi padre cocinara y estoy segura de que ya tiene listo, aunque no es muy buen cocinero, ¿saben? Como sea, mejor me voy –
– Uhm, Elsa... ¿te sientes bien? Es raro que no hayas ido a clases – Presionó Anna – Tú, bueno, siempre llegas una hora antes de que entremos. Sé que estabas distraída desde ayer por tu competencia, pero ahora...
– Estoy bien – Fríamente respondió Elsa.
La pelirroja se mordió el labio. La actitud de la patinadora le estaba incomodando, el solo pensamiento de que es debido a lo que sucedió con ambas en la fiesta la atormentaba. Recordaba el momento como si hubiera estado completamente sobria cuando no estaba sobria. Recordaba con tanta claridad como si hubiera sido el día anterior. Recordaba con tanta claridad ese momento. Había decidido besarla. Estaba por besarla. Quería besarla. Pero no pudo... no pudo hacerle eso a Elsa y mucho menos a sí misma.
– Entonces, uhm, nosotros iremos mañana a almorzar todos juntos en un local de comida rápida. ¿Quieres venir? – Anna pregunto con esperanzas de tener una positiva, sin embargo Elsa negó con la cabeza.
La rubia se fue rápidamente sin decirle nada más a la pelirroja. Anna suspiro mirándola alejarse.
– ¿Qué le sucede? – Rapunzel parecía sorprendida y confundida.
– Debo hablar con Mérida – Anna dijo arrancando rápidamente dejando sola a su prima y confundida.
Elsa entro en su casa tranquilamente encontrándose con la mirada de su madre que estaba esperándola. Ella levanto una ceja y luego camino hacia el living.
– No me digas que no puedo entrar –
– Tesoro, vives aquí – Su madre rió.
– Lo que digas – Elsa se encogió – Mamá, ¿qué…?
Se detuvo en la entrada del living observando con sorpresa que enfrente de ella había un pequeño paquete envuelto con un papel de regalo color rojo decorado con algunas campanas doradas. En una tarjeta a su lado escribía: Elsa, con la distancia podía leerlo claramente.
– ¿Y eso? –
– Un regalo – La mujer sonrió tranquila. Tomo a su hija de ambos brazos por detrás de ella y luego acerco su mentón al hombro – Anda, ábrelo. Te va a encantar. Te lo ha enviado tu tía
Elsa asintió confundida y se acerco al regalo que había allí. Lo tomo en sus manos y lo sacudió. Algo resonaba adentro, nada frágil y nada pesado. Frunció el ceño y con delicadeza lo abrió. Dentro del papel de regalo encontró una caja café clara y al abrirla encontró un pequeño globo de nieve. Dentro había un muñeco de nieve junto a un árbol. Luego miro a su madre completamente confundida.
– No lo entiendo. No es navidad –
Idunn rió – Sé que no es navidad, princesa, pero eso no significa que no puedan darte un regalo
– No, me refiero... – Sacudió la cabeza – Un globo de nieve
– Mi hermana pensó que te quedaría bien. Hace un año, antes de comenzar a viajar vio que lo observabas con gran detalle. Se notaba que lo querías y lo había comprado. Imagino que lo ha tenido guardado para una ocasión especial, probablemente navidad –
– Es hermoso – Elsa asintió riendo.
Idunn sonrió con cariño y luego le indico a su hija ir a la cocina. Al entrar allí encontró a su padre terminando de poner los platos en la mesa. Todo parecía perfectamente decorado, la comida tenía un aspecto grandioso.
– Wow, ¿qué celebramos? – La chica rió tomando asiento en una de las tres sillas que rodeaban la mesa.
– ¿Por qué piensas que algo celebramos? – Su padre rió besando la cabeza de la joven.
– Porque para empezar ambos están aquí – Elsa rió – Y papá cocino, aunque no puede ser nada especial cuando el cocina significa que algo celebran
– Eso me duele – Adgar rió tomando asiento – Hay una gran noticia que debo darte y seguro que te gustara, pero primero, a comer
– ¿Enserio? – Elsa rió tomando un tenedor – No puedes simplemente venir y decirme eso para luego hacerme comer. Un minuto, huele a hamburguesas
– Síp – El hombre sonrió con orgullo, le guiñó el ojo y habló en un susurro – Que Jen no se entere
La chica sonrió emocionada y asintió con la cabeza.
– …y luego ella simplemente se fue – Anna dijo.
Mérida miro a Anna con una sonrisa divertida. La chica se encontraba sentada en un sofá jugando con un cubo rubix mientras la pelirroja le contaba lo que había sucedido hace tan solo unos momentos en el parque. Anna espero en el silencio de Mérida y al no obtener nada alzó los brazos molesta.
– ¡Mérida! –
– Lo siento. Es que es difícil – La chica mostró su cubo – Bien, a ver si entendí: tú casi besas a Elsa en la fiesta en casa de Eugene y ella te ha estado evitando, ¿eso es?
– Sí –
– Anna, honestamente, ¿no has pensado que Elsa necesita algo de tiempo para sí? Piensa, ella acaba de ganar una competencia y paso al mundial, una competencia realmente importante y difícil, luego tú vienes e intentas besarla. Sí yo fuera ella, y gracias a Dios que no lo soy, necesitaría algo de tiempo para pensar en lo que ha sucedido –
– ¿Eso crees? – Anna la miro sorprendida y esperanzada.
La chica consejera asintió – Tal vez está confundida contigo. ¿Has sabido algo sobre su ex?
– No – Anna negó con la cabeza. Le había comentado a su amiga que quizás Elsa no gustaría de ella debido a que había tenido un novio, es decir, había salido con un chico y ella obviamente no lo era.
– ¿Por qué no intentas hablar con ella? – Preguntó Mérida.
– Porque ella me huye – Anna se dejó caer pesadamente en un sofá – Solo por eso
– Intenta decirle que necesitas hablar algo realmente importante con ella –
– Bien – Anna asintió.
La pelirroja de rulos se movió molesta, lanzó el cubo a algún lado y luego tomó un arco con flecha – Ya no hay competencias, pero ¿sabes? Mi vecino tiene un árbol con una rama encorvada. Siempre la estoy usando para practicar
– Yo creo que tú vecino se enojará – Anna dijo tranquilamente. La pelirroja sacudió la cabeza.
El teléfono de Mérida sonó antes de que pudiera salir a la ventana de su casa lanzando flechas. Ambas chicas le miraron la pantalla y luego se encogieron de hombros. En la pantalla ponía el nombre Jack, lo que hacía que tanto Anna como Mérida estuvieran confundidas por dos razones diferentes.
– ¿Hablas con Jack? – Anna parpadeó confundida.
– Algo así. Desde el día del partido hemos hablado un poco – La muchacha se encogió de hombros despreocupada mientras tomaba el teléfono – Es un mensaje suyo: Por favor, enséñame a usar el arco. Jaja, es divertido, lo quiero arrodillándose frente a mí
– Jack. Jack Frost quiere usar un arco, ¿por qué? No tiene sentido, yo pensé que le gustaba más jugar con nieve –
– Es un chico interesante. Gusta de Elsa –
– ¡QUÉ! –
La chica se rió – Es broma. Él me preguntó por ella, creo que quería hablar con ella sobre el patinaje y la nieve y tal vez sobre Noruega. No lo sé. Yo solo habló con él. Nos divertimos juntos. Es un chico tranquilo
– ¿Te gusta? – Anna levanto una ceja.
– Nope, solo es mi amigo –
– Bien –
Mientras volvía a su casa parecía pensar en las palabras de Mérida. Lo mejor que podía hacer era decirle a Elsa que lo sentía por lo de la otra noche. Si le decía que estaba enamorada de ella probablemente solo complicaría las cosas y la pequeña amistad que tenían era todo lo que Anna podía pedir por el momento, eso y un beso.
Camino en la oscuridad por unas cuantas cuadras pues se había pasado la tarde en casa de Mérida. Jugó con las llaves en las manos y se detuvo al encontrarse con cierta rubia sentada en su pórtico.
– ¿Elsa? –
La chica alzó la mirada desde el suelo y le sonrió tranquilamente. Anna seguía sorprendida. Tranquilamente paso a sentarse junto a la chica. Ella jugaba con una pequeña bola de nieve recién hecha o tal vez mucho tiempo.
– ¿Qué pasó? –
– Siento lo que sucedió en el parque – Murmuró sin quitarle la vista a la bola – No debí hablarte tan fríamente
– Está bien, es decir, tal vez me estaba entrometiendo más de la cuenta aunque no estoy segura, pero no es como si no quisiera saber sobre ti. Me preocupas Elsa, somos amigas, ¿no? Quiero decir, no quiero decir que tengas que contarme todo de todo sobre ti, no creo que quieras hacerlo. También tengo mis secretos como que duermo con un conejito llamado Boomy, no, espera, ¿qué? No, no, no, no, no, eso no lo tienes que saber. Dios que vergüenza, yo no debería estar diciendo ésto. ¿Por qué no me puedo callar? Dios, Anna cierra tu boca antes de que digas algo más, pero no puedo, cuando lo intento es raro se siente como que me censuran. Bueno, no de la forma sexual o por contenido traumatico o sangriento, no, ¿qué diablos estoy diciendo? ¡UHG CÁLLATE ANNA! –
La pelirroja escondió su rostro completamente rojo de la vergüenza en sus manos. Pudo escuchar a Elsa reír ligeramente, claramente divertida ante la vergüenza de la chica. Miro por una pequeña abertura entre sus dedos la sonrisa de Elsa. Vaya que era herosa. Su sonrisa era como la flor más hermosa del mundo, el arcoiris más brillante, el oro mejor pulido y el tesoro de la felicidad, mientras tanto su risa era la música más melodiosa, un rington que desearía tener en su celular, un arrullo para un bebé. Mierda... completamente enamorada de ella estaba.
– ¿Entonces, qué haces aquí. Sobre todo a esta hora de la noche, solo disculparte? – Anna pregunto con timidez alzando la cabeza – No es que me moleste, porque me agrada tenerte aquí. Me fascina estar contigo, por supuesto no de la forma tradicional romántica, sino de la forma moderna pero no romántica, sino amistosa. Somos amigas, ¿no?
Elsa rió causando una suave melodía embargar a la pelirroja – Sí, somos amigas. Es por eso que estoy aquí
– ¿Sí? – Esperanzada, Anna la miro con ojos brillantes.
Cuando la chica la miro, Anna supo que Elsa probablemente era completamente ajena a sus sentimientos, pues solo la miro con un cariño que podía tenerse entre amigas. Estaba algo decepcionada, pero aún así se forzó a sonreír.
– En cinco meses tendré la competencia en el mundial, ¿lo sabes sí? – Elsa pregunto y la pelirroja asintió – Bueno… – Apretó la bola de nieves con fuerza – Mis padres volverán a Noruega en dos meses… y yo iré con ellos
– ¡QUÉ! –
Sorprendida, Anna se puso en pie observando a la rubia que jugaba con la bola de nieves como si nada. Parecía pensativa, más de lo normal. Se sentó nuevamente y tomo la mano de Elsa. EL tacto helado le hizo estremecer y soltar rápidamente la mano de la rubia. Elsa sonrió divertida y giro la bola en sus manos. Al parecer el hielo no le molestaba en lo absoluto.
– Quiere decir que no nos volveremos a ver más – Anna sintió un nudo en la boca.
– No. Es sobre eso lo que quería hablar – Elsa sonrió mirando a Anna – Ya que te perdiste el viaje de acampada, nosotros, más bien mis padres, pensaron que podrías venir con a Noruega con nosotros hasta el final de la competencia. Serán dos meses, después volverás con ellos
Anna se quedo muda y sorprendida. No podía creer que Elsa estuviera pidiéndole ir con ella a Noruega, a su hogar. Por Dios. Elsa no quería separarse de Anna y ella lo sabía. Eran amigas. Muy amigas. Y pese a que Anna estaba enamorada de Elsa, tal vez, tan solo tal vez, existía una pequeña idea de que Elsa también lo estaba de Anna.
– Pero… son cinco meses – Estaba aturdida y tenía tantas preguntas en su cabeza – ¿Qué va a suceder con la escuela? Es nuestro último año, Elsa
– Lo sé. Mis padres hablaron con la escuela. Básicamente lo tenían todo previsto. Por las notas no te preocupes, habrá que hacer algo como informes y enviarlos al final de las semanas. Será para cubrir las notas faltantes nada más – Elsa sonrió – ¿Qué dices? ¿Vendrás conmigo?
"¡Sí!" – No lo sé, Elsa – Anna sacudió la cabeza – Mis amigos… mis padres…
Elsa suspiro. Lanzó la bola de nieve al suelo y se rasco la nuca. Apenas visiblemente se estremeció por el hielo de sus manos contra su cuello caliento. Miro a Anna y sonrió.
– Pueden venir. Ellos se pueden quedar en un hotel. Mis padres son dueños, por cierto – Dijo Elsa sonriendo.
– Pensé que eran dueños de una compañía de electrónica – Anna dijo confundida.
– Mi padre. Mi madre dirige un hotel junto con sus hermanos – Elsa sonrió tranquilamente – Ellos son tres y tienen una cadena hotelera a nivel mundial. Mi tío Wes y mi tía Eleonor
Anna asintió con comprensión. Elsa se encogió despreocupada y luego miro a la pelirroja con una sonrisa.
– ¿Y bien? ¿Qué dices? –
– Estoy confundida – Sonrió de a poco – ¿por qué quieres ir conmigo?
La rubia cerró los ojos por un momento y sonrió alzando la vista al cielo. Anna solo la miraba con secreta fascinación. Su hermoso cabello platinado brillaba como si fuera plata. Sus ojos sonreían ante el azul profundo y los pequeños brillos dorados en el cielo resaltaban su sonrisa.
– ¿Por qué? No lo sé – Dijo despreocupada – Somos amigas. Me apoyas siempre. Nos hemos divertido juntas. También te prometí que algún día conocerías Noruega. Pero… No lo sé, Anna. ¿Por qué no puedes simplemente aceptar y ya?
– Porque es importante para mí saber –
Elsa bajó la mirada hacia la chica. Escondía sus ojos bajo su flequillo y sus manos se apretaban con fuerza. Elsa intento tocar su mejilla con cuidado, pero Anna lo advirtió y se echó hacia atrás, aún sin levantar la mirada.
– ¿Por qué soy importante para ti? –
– Ya te lo dije, somos amigas – Elsa murmuró con suavidad, sonrió – Quiero que vengas. No lo sé, me divierto contigo y…
– Sé porque eres importante para mí, pero quiero saber por qué yo lo soy para ti. Tiene que haber algo más que solo amistad –
– ¿Algo más que solo…? Oh no… No me digas que tú… – Y al fin había comprendido. Con la mirada estupefacta busco los ojos de Anna que aún se encontraban escondidos. Se puso en pie lentamente y observo a la pelirroja que no despegaba la vista del suelo – Por favor dime que tú no estás enamorada de mí. Sé que suena loco, pero por favor dime que no es así
Una punzada se clavo dentro de la pelirroja. Anna sentía las manos temblar y la voz fallarle. Quería preguntarle por qué sería tan malo que ese fuera el caso, anhelaba saber por qué la rubia usaba una voz cargada de miedo. Alzó la vista y los ojos azules de Elsa brillaron clamando el temor que sentía de solo pensar en que Anna estuviera enamorada de ella. Trago saliva y se obligo a sonreír para tranquilizarla.
– Es una locura, tienes razón… – "Realmente estoy enamorada de ti." – Solo quiero saber por qué. Es decir, somos… amigas… y tú dijiste que sin mí no estarías en donde estás por lo que puedo suponer que algo hice sin darme cuenta
El miedo en la rubia se calmo. Suspiro con suavidad y sacudió la cabeza retrocediendo.
– Debo irme. Piénsalo, ¿sí? Habla con ellos y diles de la oferta – Se giro con una expresión preocupada. Estaba quieta. Pensando perfectamente en la pelirroja – Anna, no lo sabes, pero me ayudaste, después de todo, no habría salido al hielo sin ti. Probablemente ese día hubiera salido huyendo de no ser por tu confianza. Eres mi amiga y si hay algo que quiero es que me acompañes en las regionales
Sin decir más se alejó de ahí. Anna observó a la rubia moverse de ahí con paso seguro. El corazón todavía le daba brincos. Se apresuro a entrar a su casa y en su habitación se dejo caer en la cama. No lo pudo evitar. No pudo evitar llorar.
La chica que amaba era completamente indiferente a sus sentimientos. Tuvo la oportunidad de decirle lo que sentía, pudo haberle hecho saber que tanto la amaba, pero se acobardo. Ella no quería arruinar las cosas si la chica no sentía nada por ella.
Era egoísta. Anna era egoísta. Quería a Elsa para ella, pero no podía tenerla y eso le molestaba.
Y la mirada… esa mirada que Elsa le dio al tener una pizca de idea de los sentimientos de Anna. Dios. No sabía que tan asustada estaba la chica. No podía creer que la chica estaba asustada de solo pensar en que estaba enamorada de ella.
Por otro lado, ahí estaba ella, invitándola a ir con ella a Noruega, a su casa. Por Dios. Anna tenía la oportunidad de ir con Elsa a Oslo. Elsa ama Oslo. Es su hogar. Su casa. Desde que llegó aquí ella quiere volver a su hogar. Lo mejor de todo es que quiere ir con Anna. ¿Qué sucedería de pronto si Anna se negará? ¿Cuánto le rompería el corazón?
Anna la amaba, la quería y ella solo la quería como una amiga. Se equivoco, Elsa era inocente. No estaba enamorada de Anna como quería ella. La chica estaba completamente ajena a los sentimientos de Anna. La amaba…
…Elsa no lo sabía.
– Hola, Anna. ¿Qué ha sucedido? – Mérida habló del otro lado de la línea.
Anna mantenía el teléfono en su oído. Sus sollozos habían sido opacados por la voz de la otra chica. Estaba hecha un ovillo en la cama, el almohadón estaba completamente mojado debido a las lágrimas que había soltado.
– La amo… – Dijo con el tono tembloroso. Había un nudo en su garganta y las lágrimas se acumularon nuevamente – …y ella no lo sabe
– Anna, creo que Elsa… –
– No lo entiendes. Ella pensó que estaba enamorada de ella, pero… parecía espantada. Debiste ver la cara que me dio cuando me pregunto si lo estaba… – Trago saliva – Quiero a Elsa, Mérida. Quiero que esa chica me ame…
– Lo sé. Escucha, Anna. Sé lo que se siente sufrir por amor, lo entiendo bien, pero no te dejes vencer aún. Elsa parece ser inocente y por lo que me contaste, según te dijeron ella puede llegar a ser inocente cuando hay una competencia en medio. Si realmente la amas, entonces demuéstraselo. Haz que ella también se enamore de ti –
La chica sonrió ligeramente y agradeció. Todo lo que necesitaba era hacer que Elsa la amará también.
– Mérida… ¿quieres ir a Noruega conmigo y Elsa? – Preguntó Anna sonriendo con dulzura.
El grito de Rapunzel debió de haber resonado hasta China si era posible, Anna cubrió sus oídos con ambas manos mientras la chica seguía gritando emocionada. A su lado, Kristoff no salía de su asombro y en cuanto a Olaf y Eugene, ambos sonreían tranquilamente.
– ¿Realmente podemos ir también? – Pregunto Kristoff.
– Sí. Los padres de Elsa dicen que está bien y nos quedaremos en el hotel de la madre de Elsa. Esta todo pagado, sin embargo es solo la estancia de los tres meses, la comida y el transporte debemos pagarlo nosotros – Anna explico sonriendo.
– A mí me suena a una gran idea – Rapunzel dijo – E iremos con Elsa al mundial. No hay nada mejor, ¿verdad?
– Estoy segura de que si a Elsa no le molesta nosotros podemos aceptar – Mérida asintió sonriendo.
– Ella dijo que estaba bien, de hecho esperaba a que fueran también. Según Elsa ésta es su forma de agradecer por lo que hemos hecho, eso de ir a apoyar – Anna sonrió – Hable con mis padres hoy y ellos vendrán solo porque yo quiero ir. Si les dicen a los suyos que vengan con nosotros entonces no veo el problema. Mamá está dispuesta a cuidarnos a todos, no cree que haya inconveniente
– En ese caso, ¡Vamos a Noruega! – Rapunzel alzó la voz emocionada.
Continuara…
Primero que nada quiero agradecerles a todos por los comentarios y por haber aceptado la historia tan bien y tan pronto. Honestamente pensé que no a muchos les gustaría, casi pensé que la despreciarían... o la encontrarían aburrida, pero por lo visto no es así. Quiero agradecerles por los comentarios, no soy de comentar sus comentarios pero en esta ocasión lo haré, solo del último capítulo.
eslove26: Espero poder sorprenderte realmente, es lo que quiero. Ya sé que todos quieren a que algo suceda con Anna y Elsa, pero siendo sincera... aún falta demasiado... unos cuantos capítulos más. Bien, que bueno que te haya gustado la forma en como está narrada, la verdad es que a pesar de que me gusto, me pareció... no lo sé... rara, me gustaría saber que te ha gustado de la forma en que está narrada y sobre los errores, estoy segura que quizá pudieron haberseme pasado uno que otro, pero me alegra que saber que casi no hay o no hay. Gracias.
yara sosa: Gracias por tus comentarios, siempre me sacan una sonrisa ya que sé nota (a pesar de que no es mucha la escritura) que te gusta
Azbluehell: Bien, esto es interesante. Hay "dos tú" y uno de ellos se llama perversión :s Como sea, entiendo que quieras saber más sobre Elsa y Anna, una relación y todas esas cosas que todos quieren; sin embargo vamos a tardar unos pocos capítulos más jiji Sin embargo, no creo estar capacitada para... un nivel de romance taaaaan alto...
Bien, sé que hay más personas que comentan, pero estos son los tres del capítulo anterior. Si respondiera a cada comentario entonces... bueno realmente no es malo, pero quisiera no responder tanto. Como sea, espero que les haya gustado el capítulo y sigan comentando. Yo espero sus Reviews.
