Resumen:Todo el mundo hablaba sobre el accidente en el hielo. No importa cuantas veces intento olvidarlo, allí estaban todos para recordárselo. Elsa es una joven estudiante distinguida entre los pasillos escolares, fría y seria, pero algo nuevo sucederá cuando entable una amistad con cierta pelirroja ¿Será posible que la compañía de cierta pelirroja sea suficiente para que la rubia se abra?
Disclaimer: Frozen es propiedad de Disney. Con la participación especial de algunos personas más de Disney.
Voluntad sobre Hielo
13
Rara vez en su corta vida Anna había visto a Elsa dormir, de vez en cuando en clases o en otras ocasiones cuando están en el parque y Elsa se recuesta un rato sobre la nieve. Ella cerraba los ojos y en raras ocasiones se dormía en otras solo disfrutaba de los rayos del sol.
Siempre se veía más joven cuando dormía, quizás unos ocho años menos. Tenía una mirada tan dulce y hermosa. Ella no podía quejarse de que la chica se hubiera quedado dormida después de tanto soltar lágrimas.
Una parte de Anna estaba dolida, mucho. Si Elsa había llorado tanto por un chico significaba que realmente estaba enamorada de aquel… y él le rompió el corazón. Anna sintió odio hacia alguien que no conocía en lo absoluto. Ese chico sin duda le rompió el corazón y a ella aún le dolía.
– Mamá – Anna sacó la cabeza de su habitación. La mujer que se encontraba en el pasillo en ese instante sonrió – Elsa se quedará conmigo. No te preocupes
– Bien – La mujer asintió.
Anna volvió la atención a Elsa. Si bien por lo general parecía que tuviera ocho años menos, ahora parecía que había ganado ocho años porque de tanto llorar se veía cansada. Observo como la rubia ocupaba gran parte de la cama, acostaba sobre las sabanas. Ella no quiso despertarla así que con otra manta la cubrió y se dejo caer en un colchón de aire en el suelo. Sonrió observando a Elsa.
Si pudiera dormir a su lado en la cama…
"Contrólate Anna."
– Descansa Elsa… – Y con eso cerró los ojos perdiéndose en las penumbras.
Cuando despertó al día siguiente se encontró con la mirada de Elsa desde la cama. La chica le sonreía con cariño divertida. Anna parpadeó un poco y se sentó en el colchón.
– ¿Cómo has dormido? – Pregunto Anna.
– Bien, aunque me parece que tú no tanto – Ella se mordió el labio inferior ligeramente. Anna sonrió levantándose. Se sentó en la cama junto a Elsa y le paso una mano por el cabello.
Sus ojos azules que tanto amaba Anna estaban rodeados de un rojo fuerte y por dentro las venas resaltaban un poco, rojas también. Inyectados en sangre. El rostro de la chica se veía cansado. Tal vez debería dormir más.
– ¿Cómo te sientes? – Pregunto con suavidad. Elsa sonrió.
– Bien – Su tranquilidad duro poco porque de pronto recordó algo importante – Dios. Mis padres. Ellos deben esta asustados
– No te preocupes que yo me hice cargo de eso ayer – Anna sonrió con orgullo.
Elsa rió ligeramente. Toco sus dedos con suavidad, mirando su palma y sin levantar la vista hablo.
– Yo realmente no debí dejarme llevar – Murmuró.
– No – Anna sacudió la cabeza y tomo las manos de Elsa – Yo no debí preguntar
Elsa suspiro. Anna apretó las manos de la chica y luego le indico con la cabeza ir a algún lado.
– Venga, vamos a tomar el desayuno. Huelo waffles – Anna rió.
– Waffles – Elsa sonrió con entusiasmo.
Las dos chicas salieron con apuro. Anna fue la primera en sentarse en la mesa del comedor y fue la primera en robar algo de comida de un plato. El buen olfato de Anna no se equivoco, su madre efectivamente había preparado waffles.
Elsa apenas había agradecido a la madre de Anna tanto por haberle dejado quedar y haberle dado de desayunar, la mujer le sonrió tranquila y le ofreció volver siempre que quisiera. En ese instante no se encontraban ni Hans ni Kai.
– Deberías llamar a tus padres, ayer estaban muy preocupados – La mujer se sentó junto a las chicas.
Elsa parpadeó y miro a Anna que sonreía nerviosa.
– Pensé que… –
– Quizá no te dije toda la verdad. Jeje, ellos llamaron asustados porque era tarde y no sabían nada de ti. Fue cuando les conté y les dije que te quedarías con nosotros – Anna sonrió nerviosa. Comió un trozo de waffle y miro a su madre que sacudía la cabeza riendo mientras sostenía una taza en sus manos.
– No sé a quién has salido tan distraída –
Elsa rió observando tanto a madre como hija quejarse sobre genética. No mucho después del desayuno Anna acompaño a la rubia devuelta a su casa. Ella aún no le preguntaba a Elsa sobre lo que había sucedido realmente, cómo fue que termino al relación con ese chico… y tal vez era mejor así.
– Gracias por acompañarme, pero sabía llegar sola – Elsa rió.
– Sí solo quería asegurarme de que estabas bien – Anna dijo.
Al entrar en su propia casa, Elsa fue recibida por la mirada seria de Jen que se encontraba cruzada de brazos. Elsa parpadeó sorprendida y luego sonrió nerviosa.
– Hey… –
– ¡QUÉ PASA CONTIGO! ¡ME ESTUVE CONGELANDO SOLA EN EL PARQUE PORQUE TÚ NO APARECISTE A LAS CINCO! – Se quejó la mujer.
Elsa abrió la boca y los ojos, lista para explicar, pero luego la cerró al escuchar otra voz.
– Ya deja de hostigar a mi hija, Jennifer – La madre de Elsa rió mientras se acercaba – Hey cariño
– Yo no la hostigo – Ofendida respondió la entrenadora – Le estoy haciendo un interrogatorio
– Solo falta que le amarres a la silla y le enciendas una luz en el rostro dentro de una habitación oscura – Anna rió.
– Buena idea – Jen chasqueó los dedos.
– Ya basta, Jen – Idunn sacudió la cabeza. Se acerco a su hija tranquilamente y le dio un beso en la frente antes de dejarle pasar a la sala.
La mujer se quejó rodando los ojos y luego siguió a su patinadora estrellas por el salón hasta que se sentó en el sofá junto a su amiga y su madre. Frunció el ceño cruzada de brazos mirando a la chica.
– Vas a tener problemas serios si no me explicas porque me dejaste una hora sentada en el frío –
– Me quede dormida – Elsa respondió despreocupada.
– Esa es tu pobre excusa desde hace ya unos meses. ¿Vas a decirme ahora mismo a donde te vas tan temprano por la mañana que ni siquiera me prestas atención? ¡Elsa estamos a dos semanas de irnos a Noruega! ¡A solo dos meses del mundial! – La mujer alzó los brazos para enfatizar – ¡Si no me dices ahora mismo te juro que…!
– Eso no es de tu incumbencia –
– ¡VES! – Jen alzó la voz mientras Idunn rodaba los ojos – ¡A eso me refiero! ¡Está fuera de control desde que Regan apareció!
– Jen – La voz de la madre de Elsa salió dura. Anna se sorprendió por el tono usado, jamás pensó que la madre de Elsa pudiera hablar así. Anna observo a Elsa con una mirada seria y luego la vio sonreír torcido.
– Practicaremos en Oslo, ¿cuál es el problema? Podemos ir al lago arcoíris – Elsa sonrió.
– Odio ese lugar – La madre de Elsa dijo – Es peligroso
– Pero es el mejor lugar en todo Oslo, mi favorito –
– Ella tiene razón – Jenn asintió – Es peligroso, el camino siempre está lleno de baches y congelados. Elsa, si sigues yendo así un día no vas a poder frenar
– ¿Podemos no hablar sobre eso? Ni siquiera estamos allí – Elsa se cruzó de brazos.
Anna sonrió y tanto su madre como Jen suspiraron. La chica se estiro un poco y luego miro a su amiga tranquilamente, Anna sonrió.
– Ya ves, esto debo soportar a diario. Se ponen en contra mía – Elsa rió.
– ¿Perdón? – La madre de Elsa se rió – Yo siempre te he defendido
– Y yo jamás te he hostigado. Yo te presiono que es diferente – Jen se cruzó de brazos.
Elsa suspiro. Anna podía notar como la rubia se estresaba de solo tener que estar en la misma presencia que su madre y su entrenadora mientras hablaban sobre lo que solían hacer en su tiempo con Elsa mientras que la chica sentía que tenía que golpear alguien.
– De todos modos no te tiene porque sorprender lo que hace. Siempre ha sido una pequeña rebelde, ¿verdad Elsa? – Idunn rió.
– ¿Rebelde? Eso no me lo creo – Anna se rió.
– Uhm, es verdad – Jen considero. Miro a Anna divertida – Siempre ha sido la cabeza de la revolución. Como en quinto grado cuando su curso hizo una huelga en el colegio, ella fue la cabecilla
– Hey, yo no pedí ser la cabecilla – Elsa se quejó.
– Pero te quedó el papel – La madre de Elsa rió – Aceptaste por una caja de chocolate. Estoy pensando que soy la madre de una adicta al chocolate la cual podría dominar al mundo
– En ese caso Anna y yo lo haremos juntas – Elsa bromeo y el corazón de Anna salto emocionado.
¿Elsa y chocolate? Estaba claro que Anna no podía pedir nada mejor que eso.
– Entonces, hay un chico que se llama Will y otro que se llama Regan – Anna le comentó a Olaf – No sé qué hacer
– ¿Por qué no le preguntas directamente? – Olaf sonrió sin despegar la mirada de la pantalla.
– Porque cuando le pregunte la primera vez lloro. Estaba triste, demasiado mal. Ella… No me gusto nada lo que vi – Anna sacudió la cabeza.
Olaf dejo el juego que tenía y volteo a ver a la chica sonriendo. Pensó un poco y luego asintió.
– ¿Sabes, Anna? Como experto en el amor te digo que ella te oculta algo – Olaf dijo – O tal vez hay algo que ella quiere olvidar. No digo que Elsa no sienta nada por ti, tal vez si siente algo por ti y no se ha dado cuenta de que es así. Ella tiene un corazón complicado
– No tienes ni idea – Anna se rindió con un pesado suspiro – Elsa es… probablemente la persona más complicada que he conocido. Ella tiene problemas para hacer amigos, sobre todo para dejar que las personas se acerquen. Algo debió de sucederle que no quiere la compañía de alguien. Me tomo tiempo y al fin logre ser su amiga, ella admitió que por lo general las personas no se le acercan y sé que ella misma las echa. También sé que tuvo un novio, el cual debió de haberle engañado porque jamás la había visto así de destruida y luego está este chico llamado Regan que no sé quien es e imagino que es el chico que es con quien la vi la vez pasada. Quiero a Elsa, pero no me gusta que sea tan distante… y a veces… a veces siento que veo otro lado de ella – Sonrió inconscientemente pensando en la rubia – Uno juguetón, divertido. Como hoy. Bromeo con su madre y su entrenadora, hablaba de dominar al mundo por chocolate. También cuando estamos juntas y sonríe maliciosa, siempre tiene un ataque de cosquillas para mí. Me gusta verla así
– Te gusta ella – Olaf sonrió.
– Sí. La amo – Anna asintió sonriendo – Y creo que todos lo saben, hasta sus padres, pero ella no…
– Quizá… ella simplemente no quiere verlo – Olaf murmuró – Ya dijiste que ella ha pasado algo malo en relación al amor. Tal vez eso de que una competencia la distrae es solo una excusa para decir que su mala experiencia en el amor le ha dañado mucho
Anna miro a Olaf con otros ojos y una nueva ilusión. No había considerado aquello. Siempre había pensado que la rubia solo se distraía con la competencia y por eso mismo ella no veía cuando hay quienes le coquetean o quienes gustan de ella, como Anna. Es extraño porque incluso la misma Elsa dijo que era distraída.
Anna estaba emocionada con un nuevo descubrimiento, aunque también había algo que le molestaba y era el hecho de que la chica hubiera sufrido tanto por un novio.
– ¡Ugh! ¡Si llego a conocer al tipo que le hizo tanto daño…! –
– Respira – Olaf sonrió – ¿Cuándo vas a decirle a la Reina del Hielo lo mucho que te enloquece?
– Never –
– ¿Por qué? – Olaf rió.
– Porque se supone que somos amigas y ella tiene el corazón roto aún. No quiero… ahuyentarla – Anna se movió incomoda – Además, es raro… de un novio… a una novia…
– Tú estás tranquila con eso – Olaf rió.
– Sí pero yo he tenido una experiencia de toda mi vida. No vamos a discutir esto de nuevo, es raro – Anna hizo una mueca.
– Bien – Olaf rió – Habla con Elsa
– No puedo – Anna se quejó mirando su celular. Cero mensajes de Elsa – Está practicando. Jen la mantiene encadenada al hielo porque dice que Elsa ha estado faltando demasiado. Ella se despierta a las cinco, pero nunca va al hielo
– ¿Realmente lo hace? –
– Su madre me ha dicho que sí. Ella asegura que Elsa sale de la casa a las cinco para poder ir a patinar e incluso se lleva los patines con ella, pero cuando vuelve… cuando vuelve siempre parece que ni siquiera hizo ejercicio – Anna torció los labios – Jen intento saber hoy que sucedía, pero Elsa le mando al diablo
– Wow. Chica ruda –
– Creo que fría queda mejor – Anna frunció el ceño – No sé que hará tan temprano y en ocasiones, cuando no va a la escuela, su madre dice que está en el hielo, pero Jen dice que eso no es verdad
– ¿Y que dice su madre? –
– Nada – Anan frunció el ceño – Eso es lo más extraño. Yo sé que ella sabe que Elsa no va al hielo desde hace tiempo, pero ella sigue insistiendo en decirme eso. Ella sabe que yo sé que no es verdad
– ¿Por qué no hablas con ella? –
– Sería demasiado psicópata. Olaf, seguramente la madre de Elsa me verá como una acosadora y ya no va a querer que sea amiga de su hija
– Tal vez ella quiere que seas más. ¿No has pensando que la mujer quiere que seas su… sería nuera, cierto?
– Sí, pero… uhg, Olaf, se supone que eres un experto en el amor – Anna se quejó.
El chico rió ligeramente, asintiendo con la cabeza – Lo soy. Y tú estás completamente obsesionada con Elsa
Anna gruñó. Era cierto. Estaba obsesionada con Elsa… pero bueno, ella estaba enamorada.
Regan. Regan. Regan. Regan. Regan. Regan. Regan.
En los últimos días era todo lo que Anna tenía en la cabeza. Ese chico guay de cabello negro y estilo cool que había estado con Elsa debía de ser Regan. Lo cierto era que Anna no sabía que esperar. ¿Cómo alguien así le coquetea a Elsa? Espera, ¿qué? No le coqueteaba, ¿o sí?
Anna levanto la mirada de su libro de matemáticas para mirar a Elsa. Ambas se encontraban en Sound&Café estudiando, a petición de Anna, Elsa había accedido a enseñarle. La rubia mantenía la vista en un ejercicio que estaba realizando. La pelirroja no dejaba de sonreír con cada nuevo hallazgo en el rostro de la rubia.
Los números eran su fuerte. La geometría. Cuando Elsa estaba concentrada en un ejercicio complicado fruncía las cejas ligeramente, cuando llevaba muchos intentos mordía la punta de su lápiz y cuando sabía que nunca lograría resolverlo por lo general golpeaba el piso con la punta de su pie. Siempre se concentraba demasiado en sus ejercicios mientras Anna intentaba hacer los suyos pero le costaba bastante, aún después de que Elsa le explicará cómo hacerlo.
Bebió de su taza de chocolate y luego hizo un chasquido con los labios. Elsa la miro como si fuera una señal de que Anna le estaba llamando.
– ¿Sucede algo? –
– No me puedo concentrar – Anna gruñó.
Elsa parpadeó y luego sonrió – Vamos, es un ejercicio sencillo
– Sí, eso creo, pero realmente no me concentro – Anna suspiro.
– Vamos, Anna – Elsa sonrió torcido – Esta será nuestra última entrega. Mañana tendremos todo el día para no hacer nada
– En un avión – Anna dijo. No podía evitar sentir las cosquillas en su estómago.
Los días habían pasado como nunca antes. Eran veloces. Sigilosos. No vio llegar el momento. Anna estaba nerviosa. Mañana a primera hora estaría tomando el vuelo junto a Elsa y a sus amigos y familiares de la rubia para Noruega. Los padres de Anna estaban emocionados igual que la chica, pero más que nada era ella… ¡Estaría con Elsa!
Miro nuevamente su ejercicio y luego suspiro. Ella no podía concentrarse, no con semejante belleza a su lado y con tal pensamiento en su cabeza.
Si Anna pudiera elegir, seguramente sería que Elsa le dijera la verdad sobre lo que atormentaba a la pelirroja. Anna la amaba, Elsa la quería como a una amiga, ¿por qué no podía simplemente devolverle el mismo sentimiento? A menos… a menos que Olaf tuviera razón y fuera que Elsa no quiere darse cuenta de que quizás lo que siente por Anna es mucho más porque, quizá su experiencia en el amor le había dejado un mal trauma.
– No puedo hacerlo – Anna declaró rendida
– Sí, si puedes. Mira… – Elsa se acerco y le escribió en el cuaderno. La cercanía era mayor ya que el rostro de Elsa estaba tan cerca de Anna. La chica jugó con sus manos por debajo de la mesa para calmar un poco sus ansias – ¿Ves? Eso es todo
Anna frunció el ceño y luego asintió. No había prestado atención a lo que Elsa había hecho en su cuaderno ya que se había pasado el tiempo mirando a su amiga en lugar de lo que hacía.
– Sí, se ve… más sencillo –
Elsa sonrió ligeramente.
Anna se paso todo el día y toda la noche pensando en Elsa como de costumbre. Tenía sueño. Eran las seis de la mañana y ella solo quería dormir ya que la noche anterior no lo hizo por pensar en la rubia. Su rubia.
Bajo las escaleras con sus maletas y luego se arrastro por el suelo cansada. Sus padres estaban ya listos para irse, mientras que su hermano parecía llevar mucho tiempo ahí sentado en el sofá cansado.
La pelirroja bostezo y salió de la casa solo para encontrarse a su prima cargando unas maletas en sus manos. La rubia le sonrió indicándole con la cabeza que ya debían irse y Anna asintió aún cansada. Siguió su prima hasta tomar un taxi en el cual los cinco entraron y se fueron directo al aeropuerto. Al fin día esperado había llegado. Partirían a Noruega.
El camino fue largo, pero al llegar ahí Anna busco a Elsa rápidamente y fue bueno encontrarla hablando con Olaf, Kristoff y Mérida. Eugene no había llegado aún.
Se acercó rápidamente.
Anna le dio un abrazo sencillo a Elsa que correspondió algo tensa, pero lo hizo. No mucho después llegó Eugene y todos juntos hablaron hasta la hora del abordaje.
Noruega.
Al fin irían.
Anna estaba emocionada. Busco su asiento en el avión y sonrió al encontrarse al lado de Olaf y Kristoff.
Busco con la mirada desde su asiento en la ventana a Elsa y la encontró en la fila de al lado suyo. Estaba con Mérida y con Jen.
Sonrió ligeramente y miro por la ventanilla… ¡Estaban despegando! ¡Estaban despegando!
"Iré a Noruega… a casa de Elsa."
Continuara…
