Suena el timbre de casa de Francia. No hay respuesta, pero están claramente las ventanas abiertas y de hecho hay un aroma especialmente interesante que sale por ellas.

Pasan quince segundos y suena de nuevo.

—¡VOOOY! —grita desde la cocina... Pero no viene, así que esta vez pasan dos minutos antes de que vuelva a sonar.

—¡Ahí voooooy! —grita otra vez, pero ahora sí se escuchan sus pasos hasta la puerta, quita los seguros y abre Francia en su traje de chef, con el pelo en un moño y un poco de harina en la cara. Tiene una mancha blanca en la mejilla y una duya en la mano.

Inglaterra se sonroja y se echa un poquito para atrás. Parpadea. Francia SONRÍE, porque no se lo esperaba.

—Yo... si... es un mal momento —carraspea nervioso apartando la mirada y luego le mira con un poco de cara de drama de "no me eches, por favor".

—Non, Non, en lo absoluto. Es toda una sorpresa que vengas, pasa —hace un gesto con la mano y abre la puerta invitándole a entrar.

Le mira vacilando un instante y baja la mirada, entrando y empezando a quitarse su gabardina. Le tiende una bolsa de plástico aun con la vista fija en el suelo.

—¿Qué pasa, mon amour? —pregunta cerrando la puerta tras él, acercándose y abrazándole de la cintura, ignorando un poco la bolsa.

—Ah! —se sobresalta sin esperarse eso, pero no le aparta.

El francés le da un beso en la mejilla embarrándole de harina un poco. Le extiende la manga pastelera para que se la detenga.

Ahora sí que le empuja un poco, aunque ya se siente un poco mejor sólo con esto, así que sonríe un poquito, sosteniéndola.

—¿Qué traes aquí? —pregunta tomando la bolsa.

—Tea... for... the tea time... —explica.

—Ah! Té y galletas. Perfecto. Ven, que todavía no las término... Quizás puedas ayudarme a decorar algunas sin hacer un completo desastre —le cierra un ojo y hace un gesto a la cocina.

Inglaterra se incomoda un poco, pero sonríe levemente, siguiéndole.

—¿Cómo estás? — pregunta casual... Completamente dirigida. El inglés aparta la mirada al suelo y suspira.

—Fui a ver a Ireland... y he hablado con my mother.

—Oh... ¿Y qué tal ha ido?

—Mal, Scotland dice que se hará en Christmas. En casa. Y parece que no hay discusión posible al respecto, como siempre. ¿Y por qué en christmas en casa? Porque al príncipe no le da la gana que sea otro día. ¿Qué más da si ya tenemos problemas para estar todos juntos?, ¡Añadamos cinco personas más! Y por supuesto a Ireland ya le va bien, con tal que no sea en Dublín.

—Scott... Oh! ¿Van a venir todos en Navidad? —pregunta arrugando la nariz porque una cosa es que le divierta verles, otra MUY diferente, es meterse en SU reunión familiar.

—Yes —responde y gira la cara cruzándose de brazos enfadado y desganado.

—Uhhh... Eso es inconveniente —protesta —. ¿Vamos a caber todos en tu casa en London?

Inglaterra le mira de reojo.

—Sólo pregunto... Son los niños, tú, yo, tu mère, papa... Ecosse y Irlande que valen por dos, ¿Galles viene también? Y a saber donde pasará Navidades mon maman...

—Las pasará con Austria, espero —suelta sin pensar—. A comer cabemos, a dormir no. Y no te olvides de que el niño va a traer a Russia y además Canadá me ha pedido que llame a Switzerland para ver si puede invitar a Liechtenstein.

Francia se muerde el labio mientras saca una charola de galletas del horno.

—Claro, mère con Autriche... —le fulmina de reojo—. ¿Russia no tiene familia para festejar con ellos? No le quiero aquí en Navidad.

—America va a traerle, porque pasan ahí el fin de año con ese asunto de que es el cumpleaños del psycho o lo que sea, ya lo sabes.

—Y tus hermanos —aprieta los ojos—, ¿de verdad no pueden venir en otra fecha? Yo les hago una cena deliciosa antes... ¿Por qué no hablas con Ecosse?

—¡NO voy a llamar a Scotland! —sentencia en la misma negativa que usa cada vez que alguien lo propone—. Y no sólo está eso, es que además America... por la reina, ¿sabes que no ha dejado de mandarme catálogos de anillos, publicidad de las vegas y todos los vídeos de caídas y accidentes graciosos de esos de bodas que ha encontrado?

—Uhhh! Eso con... Tus hermanos aquí —le mira fijamente sabiendo muy, MUY bien el peligro de eso. Se muerde el labio—. ¿Qué hacemos?

Inglaterra se pasa las manos por el pelo realmente agobiado.

—No podemos mezclar a Amerique con tus hermanos —declara.

—Es un desastre, Ireland me preguntó... —se sonroja—. ¡Y piensa además en my mother, ella le dijo, estoy seguro!

—¿Que te preguntó? —frunce un poquito el ceño aunque sonríe levemente. Deja de llenar la duya mirándole.

—Pues... My mother habló le de... a boyfriend —se sonroja más sin mirarle.

—Oh, ¿Ese guapísimo rubio de ojos azules que te visita frecuentemente y te roba el sueño? —sonríe.

—NO! —chilla y le empuja.

Francia levanta los brazos recargando la espalda en la barra de la cocina para estabilizarse.

—Tu mère no le ha podido decir nada más que eso, y no es nada que el mundo no sepa. Si algo tendrán será envidia.

—Shut up! —lo siento Francia, de verdad está hipersensible con todo ese asunto que le crispa.

—¿Qué propones para Navidad? —pregunta optando por cambiar el tema.

—¿Sinceramente? —le mira.

Francia le mira sabiendo bien que va a proponer algo que no va a gustarle.

—Vacío la casa, le doy las llaves a mi madre, me largo a la India y ya os apañareis.

El francés se ríe haciendo los ojos en blanco y acercándose a él para abrazarle. El inglés se revuelve un poco, pero no le aparta.

—Se me ocurren varias opciones —murmura sonriendo un poquito.

—¡Es que lo ha hecho expresamente! ¡Sabe que siempre se hacen en mi casa y por eso lo ha dicho! ¡Para fastidiarme! ¡Como si no le conociera!

—¿Si lo hacemos en otro lado, vendrán?

—¿En otro lado?

—Oui, si no es en London. ¿Vendrán?

—No lo sé... pero ¿dónde quieres hacerlo? ¡Tiene que ser en London! it's christmas! ¡Es una tradición!

—Ya lo sé, ya lo sé... Sólo estoy preguntando si tus hermanitos estarán igual de interesados en... No sé, venir aquí por ejemplo —se encoge de hombros.

— ¡NO VAMOS A VENIR AQUÍ!

—Sólo es una propuesta para invitar a Scotland a NO venir.

—NO! ya fue bastante terrible que... lo del boyfriend —se hace bolita en su abrazo—. Además, my mother tampoco va a aceptarlo.

—Vale, vale... Pues lo hacemos en London y... Nos portamos no sólo como boyfriends, sino como marido y mujer.

—What?

—Marido y marido —sonríe.

—NO! —le empuja un poquito, lo cual hoy le cuesta, porque quiere mimitos después de hablar con los imbéciles de sus hermanos.

—No abiertamente... hablo en serio, cher —vuelve a abrazarle—, que vayan a London y lejos de portarnos como novios nos portamos como lo que somos.

—What do you mean?

Francia le pasa una mano por el pelo.

—Que yo siempre hago equipo con ellos en tu contra... Para molestarte.

—I hate you all —se le esconde un poco, el francés sonríe.

—Amerique me preocupa...

El británico se esconde más.

—De hecho lo que me preocupa realmente...

Francia le da un beso en la cabeza.

—Mmm? —hasta le abraza un poco.

—Es que entre todos te pongan lo suficientemente histérico como para que termines gritando que sí que nos casamos pero se ha ido todo a la mierda, me termines lanzando el anillo, acabes encerrado en el armario y yo... Bueno, entiendes a lo que me refiero.

Inglaterra se queda paralizado porque no había pensado en esa opción y ahora le parece que seguramente es lo que pasará con más posibilidades. Aprieta los ojos.

—Diría yo... Bien, pues lo negamos todo, pasamos la noche peleando y ya. Pero con Amerique estando como está y sabiendo lo que sabe...

—¡No puedo decirle a America que no venga!

—¡Ya lo sé! ¡Pero imagínalo! Tu madre diciendo que nos acostamos cada tres días, que claro que estamos juntos, tú y yo lo negamos todo... El garçón empieza a hacer muecas y señas, a decirte que por qué ya no estamos juntos, a hacer planes para reconciliarnos...

—Whaaaaaa —se esconde más y quisiera estar sentado en algún lado para hacerse bolita.

—A menos que nos relajemos, nos calmemos, tu madre diga que estamos juntos, nos encojamos de hombros, yo le cierre un ojo cómplice al garçon y le sonría, Ecosse se burle de ti, yo te mande un beso y tú no te pongas histérico porque al final no pasa naaaada —le acaricia la espalda.

—¡No! ¡No, ellos se burlan de mí! ¡No!

—A ver, dime Mon amour... ¿Por qué se podrían burlar? —pregunta después de darle un besito rápido en la cabeza ya que tiene la cara hundida en él.

—Siempre lo haceeen.

—Es verdad que siempre lo hacen, ¿pero qué es lo PEOR que pueden decirte? —pregunta acariciándole la espalda.

—Tú no me gustas —susurra imaginando toda esa clase de cosas.

—Sí que te gusto... Entre más les digas que no, peor será.

—¡NO!

—Te casaste conmigo, no puedo no gustarte —asegura abrazándole con fuerza.

—Shutup! ¡Noesverdad! —chilla y trata de empujarle para separarle.

—Shhh... Deja de moverte como babosa con sal —no le suelta en realidad—. Mejor dime, en serio, que vamos a hacer con la Navidad.

—Larguémonos.

Francia se lo piensa un segundo.

—Nos escondemos aquí y que hagan lo que quieran, tengo tiempo de llevar todo lo importante a Manchester, nadie lo sabrá.

Francia sonríe.

—¿Y les dejamos a todos, todos ahí?

—Yes, ya peor no puede ser.

—¿Venimos aquí, ponemos un árbol, tú y yo y hacemos una cenita simple, prendemos el fuego de la chimenea, bebemos vino dulce con canela y hacemos el amor hasta el amanecer?

—Waaaaaaaah —se sonroja de muerte escondiéndose más porque no creas que no le gusta la idea. Francia sonríe tomándole de los hombros.

—Ven, ven... Mírame —pide, pero forcejea un poco para no hacerlo—. Podemos no beber vino dulce si quieres —ofrece sonriendo.

—No es esooo —frota la cara contra él.

—Vaaaale, vale. No pondremos árbol —sonríe más sin soltarle.

—Shutup!

—Je t'aime —asegura riendo un poco y tratando otra vez de separarle un poco.

—I hate you —se gira, cruzándose de brazos, sonrojado, intentando separarse.

El galo frunce el ceño porque si se gira no puede besarle, aunque deja que se separe un poquito, sin soltarle de la cintura.

—Hagamos lo que hagamos vamos a estar bien —garantiza.

—I still hate you anyway —se va a por la tetera, haciendo para que le suelte.

Le deja soltarse mirándole con sus profundos ojos azules como leopardo al acecho de su presa.

—Bien, dime algo que no sepa...

—No voy a decir a todos que estamos juntos de ninguna manera.

—Vale —murmura acercándose a la más para galletas y tomando la duya otra vez—. ¿Por qué?

—¡Porque no! I HATE YOU! —llena la tetera.

—Te avergüenza estar conmigo, eso ya lo sé... Sólo querría con claridad saber porque —ese cierto tonito dramático acercándose a las galletas.

—¡No me avergüenza! ¡Es que no me gustas!

—Con esas declaraciones es FÁCIL molestarte, mon amour... —sonríe hacia él y le cierra un ojo.

Inglaterra se sonrooooja.

—De hecho creo que deberíamos entrenar esto... Mira, acúsame de que me gustas —propone—, de la peor manera, como lo haría Ecosse.

Toma la charola de galletas y la mete al horno.

—¡No!

—No te pongas necio. He dicho que me acuses a mí, ¿ahora eso también te da vergüenza?

—Shutup! —aparta la cara poniendo la tetera al fuego y cruzándose de brazos.

—Bien, me acusaré yo a mí mismo, ¿vale? —Sonríe poniendo las galletas ya horneadas en una cesta—. JA! ¡Que ridículos los dooos! ¿Qué te gusta la larva? Miraloooo... Tan idiota que se ve, enamoraaaaadoooo.

Inglaterra se paraliza y le mira, debe estar rojo incandescente.

—No! Shutup! ¡Sólo lo dices para decirme ahora una de esas cosas vergonzosaaas! —intenta taparle la boca echándosele encima.

El francés levanta las cejas dejándole hacer y poniéndole las dos manos en el pecho. Se calla. El inglés le mira a los ojos muy nervioso. El galo parpadea y niega con la cabeza un poquitín. El británico traga saliva y parpadea.

Francia le toma de la muñeca y tira de la mano que le tapa la boca.

–Mmmmmph.

Inglaterra deja que se las quite.

—No es para avergonzarte...

El inglés le mira desconsoladito, con esa carita que pone de conejito abandonado. Francia sonríe un poco y se acerca tantiiiito.

El británico parpadea un poquito pero no se mueve, el galo se humedece los labios y se acerca un poooooco más.

Inglaterra se sonroja un poco pensando que le va a dar un beso, sin apartarse. Francia sonríe un poco más y se le acerca hasta rozar sus labios.

Los entreabre un poco mientras cierra los ojos verdes.

Un beso en caaaamara leeeenta, inclina un poco la cabeza y le besa. Se lo devuelve porque... ¿hemos dicho que está necesitadito de cariño hoy?

Francia le abraza de la cintura y le da uno de ESOS besos laaaargos que lo curan todo, sonriendo un poquito y bailando un poco como barquito por la cocina.

E Inglaterra se calma considerablemente por unos instantes hasta que suena la tetera, que le hace dar un salto gigante y dejar a Francia con la boquita parada y los brazos medio levantados.

—Q-Quoi...? —confundido.

—El agua —explica parando el fuego y virtiendo las hojas de té a ojo.

—M-Mi beso —"protesta" sonriendo un poco y poniendo las galletas pendientes en la cesta mientras se relame un poquito—. ¿Entonces Ireland preguntó por nosotros?

—Ireland is an idiot and I hate him.

—Ya sé que les odias a todos, ¡Sólo pregunto qué te dijo!

—Ya te he dicho lo que me ha dicho —asegura sacando las tazas y la tetera de porcelana, sirviendo el té.

—¿Te ha molestado con lo del boyfriendy nada más? ¿Hace cuanto no lo veías? —pregunta poniendo un par de cucharitas en la mesa del desayunador, sacando también la leche y sirviéndola en una jarrita.

—Me ha dicho que había oído que... bueno, que me... bueno. Y no sabía con quién.

Francia levanta las cejas con eso último acercándose a la mesa.

—Oh, quizás... vamos fuera al sofá —pide al ver lo que hace.

—Que conveniente... ¿Con quién más iba a ser? —pregunta asintiendo a la propuesta, girándose a sacar una charola de uno de los muebles y poniendo las galletas y cucharillas encima—... ¿Te felicitaron a ti en el entente?

—Quizás lo sabía y dijo que no para que yo le dijera... es decir, no que haya nada que saber —explica mientras pone las tazas en la charola también.

—¿Desde cuándo están tan interesados tus hermanos en tu vida en general?... Detesto que repentinamente decidan sólo aparecer porque tu madre lo ha dicho y... Para NAVIDAD. Quizás yo debería hablar con Scotland...

—No! —le advierte señalándole.

—¿Por? Quizás consiga cambiar la cita... —le mira poniéndole la charola en las manos.

—No, ya sabes qué significa eso, va a burlarse de ti y luego de mí y luego va a contárselo a los demás y van a volver a hacerlo.

—Ya quiero ver que se burlé de mi –frunce el ceño—. Creí que querrías intentar cualquier cosa antes de perder por completo la Navidad...

—Es que va a decir que necesito que tú me protejas y más mierda similar.

—Es que me necesitas... —sonríe de lado tomándole de la cintura con las sus manos y empujándole a la sala—, y si... ¿Vamos a visitarle los dos?

—¿Visitarle yo? ¡¿Contigo!? Are you crazy?!

—Es posible... Pero piensa en esto, si conseguimos que se burlé lo bastante ANTES de que este Amerique y que se ACOSTUMBRE... La Navidad irá menos mal.

—No se va a acostumbrar, ¡No va a ser suficiente! ¡Parece que no le conozcas! —deja la charola en la mesita.

—Es que creo que peor que todo será que vengan en Navidad sin verles ni hablar con ellos antes, a menos que pretendas de verdad que nos escapemos —se acerca al reproductor de música y pone algo de esa música rancia y vieja que tanto le gusta. Sonríe acercándose de vuelta al sillón donde el inglés ya se ha sentado.

—No, no es verdad, vamos a ir y va a burlarse y va a venir en navidad y va a volver a burlarse y además va a tener ideas nuevas.

Francia se sienta a su lado y suspira

—Vamos a casarnos en las Vegas entonces.

—¡No voy a hacer eso tampoco! Es una horterada y un insulto.

—Entonces vamos a huir para Navidad. No hay más.

Inglaterra le mira de reojo, nervioso, porque lo está valorando EN SERIO. Francia le sonríe levantando la mano y acariciándole la mejilla.

—Un año solos en Navidad, me parece romantique.

—Y si... no quiero dejar a los niños con ellos... ¿Y si tú te... los traes aquí y yo me ocupo de ellos durante el día de Navidad?

Francia parpadea y levanta las cejas, entreabre un poquito los labios.

—Que yo... Mientras tú... —traga saliva y frunce el ceño.

—Tú... bueno o quizás en casa de America o donde queráis, vas con los niños y... lo celebráis sin mí. Solo por este año.

—¿Y no pueden los niños celebrarlo solos? —pregunta entrecerrando los ojos.

—What?

—Pueden celebrar todos ellos juntos en casa de Amerique mientras tú y yo lo pasamos con tu familia.

—Pero...

—Lo que no quieres es que yo vaya porque van a molestarte conmigo.

El británico se sonroja y asiente.

—Es decir, repentinamente te estorbo para Navidad y quieres que la pase donde sea menos contigo... No sea que alguien te moleste con ello o, peor aún, descubra nuestro sucio secreto —frunce el ceño.

—Francee! No es eso, yo dije que no podía en Navidad.

—Ya, ya entiendo... —toma su taza y le pone una poca de leche, con el ceño fruncido. Inglaterra le mira nervioso revolviéndose en su asiento.

—Créeme que yo soy el más fastidiado de todos con esto, es a mí a quien están obligando a pasar las navidades con gente que no me gusta.

—Claaaaro, pobre víctima —le mira de reojo—. Tú estás siendo obligado a pasar Navidades con quien no quieres, a diferencia de mí, a quien concretamente acabas de, de manera explícita y directa, decirme que te estorbo en Navidad, vas a ir a negarme como tu pareja y sigues tratándome como tu peor secreto. Pero naaaada de eso es grave. Tu caso es peor.

—¿Y qué planeas? ¡Tú eres quien ha dicho que me pondrían nervioso hasta que acabara gritándolo!

—Pues por mi parte, grítalo, bien fuerte y que TODOS te escuchen —se recarga en el sillón y le mira a los ojos.

—But...

Aprieta los ojos azules.

—Quiero pasar Navidad contigo.

El británico se sonroja un poquito.

—Y si vienen tus hermanos y lo odias quiero igual estar contigo, ver cómo te histerizas y ponerles en su lugar de ser posible... ¿Por qué siempre te cuesta tanto trabajo entender eso?

—Porque he pasado demasiado tiempo viendo como hacías lo contrario y como lo hacíais todos y mis hermanos no van a hacerlo diferente esta vez...

El galo suspira con esto porque siempre está cosechando esas malditas siembras. Deja la taza en la mesa y se mira las manos.

—Y aunque ahora me digas que no lo harás, tú presencia ahí...

—La Navidad me gusta mucho... —hace un pucherito.

—Yo odio que me hagan esto.

—¡Pero es que no quiero pasar navidad separados!

—¡Y yo no quiero pasarla con mis hermanos!

—Non, Non... Me niego. ME NIEGO. Vamos a hablar con Scotland —insiste pensando en el árbol y los niños y que esta es su primer Navidad de casados. Saca su teléfono—. Vamos a verle, vamos a sobornarle... Me da lo mismo.

—No, no! Si le dices a Scotland que no quiero, aun presionará más para que así sea.

—No, le vamos a decir que sí quieres, Angleterre, vamos a decirle que como PAREJA estamos ENCANTADOS.

—What?

—ESA es la mejor manera de ganarle a Scotland, Angleterre. Le diremos que venga, que tenemos juegos familiares o... Muchos rezos, habrá una misa en Navidad y luego actividades familiares, lecturas, yo que sé... Tradiciones navideñas.

—¡Sabrá que es mentira!

—¿Por qué? ¿Hace cuánto no va contigo a las Navidades? Queremos que cambie la fecha, no que no vaya a tu casa... Podemos manejarle, Mon amour, aún conmigo y tus hermanos insoportables. ¡Deja de tenerles terror!

—Pero es que... —se revuelve.

—¿Así... —chasquea los dedos — vas a dejar que controlen nuestra existencia?

—Pero... —le mira porque ha intentado esas cosas UN MILLÓN DE VECES y sabe perfecto que NUNCA funcionan—. Eso o que vengan todos en Navidad y a ver cómo nos arreglamos. Cher, no me hagas pasar navidad sin ti —mirada del gato de Shrek.

—Es que... no va a funcionar —se acaba su té y se hace bolita.

—¿De verdad prefieres que no vaya?

—No es que lo prefiera —confiesa escondiendo la cara en sus rodillas.

—Es que de verdad no quieres que vaya —se le acerca y le abraza.

—No quiero que vayan ellos —se le apoya encima—. ytútampocoporquenomegustas, pero ese es otro asunto.

—No quiero dejarte solo con ellos, mon amour.

—Es que... —aprieta los ojos porque sólo recuerda las últimas veces que Francia estuvo también con ellos y son recuerdos amargos. Así que se esconde en él en plan "nadie me quiere, todos me odian, todos quieren molestarme y yo no sé por qué, yo no he hecho nada".

—Todo es diferente ahora, Mon amour... —le acaricia la espalda —, ahora estamos CASADOS. ¿Sabes qué...? Wales se moriría de envidia.

Inglaterra lloriquea un poco porque igual ni puede presumirles para callarles la boca.

—¿Y si... les contáramos?

—No!

—Sólo es una idea... ¿Qué pasaría?

—¡Nadie puede saberlo! ¡No puede hacerse público! Es un desastre político que desestabiliza las relaciones de comercio y economía cuando alguien muestra especial PREFERENCIA por alguien más, ya lo sabes.

—Vale, vale... Sólo era una idea —le da un beso—, entonces aguantar sus ridiculeces y ya. ¿Qué tan malo puede ser?

—Siempre es malo... —frota la cara.

—Entonces al menos estarás conmigo para que te abrace en una ida al baño y nos riamos de ellos a sus espaldas —le besa la cabeza. Francia y sus "viéndolo por el lado positivo" que seguro no alegran a Inglaterra en lo absoluto.


El FrUK siempre es laaaaaaaaargo ¡No olvides agradecer a Josita su edición!