—Non, non, estoy seguro que el dibujo era el dibujo verde —se oye a lo lejos.
Francia pone el altavoz y le cierra un ojito al inglés.
—Solo digo que eso es absurdo, el dibujo verde es esa cosa como una judía.
—Pero es que a mí me dijo... me lo explicó el chico de Germaniae el verde para hablar y el rojo para no hablar.
Inglaterra mira a Francia levantando una ceja.
—¿Y por qué no habla?
—No lo sé... ¿será el rojo?
—Allo, papa.
—FRANCIAAAAAE.
Francia sonríe.
—¿Cómo estás?
—¿ME OYES, HIJO? —grita, aun más de lo normal.
—Ehh... no tienes que gritarme tanto, sí que te oigo.
—ES QUE ESTÁBAMOS DISCUTIENDO, PORQUE EGIPTO DICE QUE ES EL BOTÓN ROJO Y YO QUE ES EL BOTÓN VERDE Y NO SÉ QUE BOTÓN ES PORQUE EL OTRO TELÉFONO ES MÁS FÁCIL.
—Papa... papa me estás gritando, vas a dejarme sordo...
—Ah... ¿me oyes bien?
—Mais oui... oía mejor antes de que me gritaras como si estuviéramos de lado a lado en el coliseo —sonríe negando con la cabeza.
—Ah, es que aun no me aclaro del todo con esto —se muere de risa—. Pero ya sé usar lo de las ondas pequeñitas.
—Las ondas... oh, ¿el microondas? —se ríe.
—¡Eso! Síc!
—A momentos me pregunto cómo sobreviven en esa casa —susurra el francés para Inglaterra, sonriendo de lado.
—Es un misterio —susurra Inglaterra.
—En realidad leí un libro hace poco y puedo construir uno más grande, pero necesito ir a la ferretería y comprar unas cosas otra vez y Egipto me está fulminando mientras digo esto —risas.
—Non, non... papa, espera, que te hablo para algo, y... no creo que a Egipto le haga mucha ilusión escucharlo, ¿Tendrás un minuto?
—Ah! A ver, espera... que me va a contar algo del niño de Britaniae que lo trae loco y no quiere que lo sepas —asegura guiñándole un ojo a la egipcia y marchándose. Inglaterra, como no, se sonroja—. Ya está, mi vida, ¿qué pasa?
—No es exactamente con el garçón de Britania mi problema... aunque si tenemos un problema en conjunto, en realidad. Pero antes que eso quería decirte que creo que se te avecina un problemita...
—Quid? ¿Qué problema? ¿Estás bien? ¿Necesitas que vaya? —el DRAMAS.
—Non, non, calma... todo va... más o menos bien, estoy preocupado en realidad, papa... —pequeño dramita.
—¿Qué ocurre? —se sienta en la cama a escucharle, con el ceño fruncido.
—Estábamos muy emocionados con que vinieran a London y toda la reunión familiar de Britania... hasta que supimos la fecha que habían propuesto.
—Ah, ella me dijo que queríais en Navidad —sonríe—. No se lo cuentes pero compré una cosedora y le voy hacer un vestido que vi en Harper's bazaar para cuando vengamos.
Inglaterra levanta las cejas y mira a Francia.
—Vas a hacerle un vestido... A... Bien, vale, la cosa no es hacérselo sino conseguir que se lo ponga, papa... —Francia sonríe de lado.
—Ya lo sé, ya lo sé... no estoy seguro de que lo consiga y aun así voy a ser bueno con ella, es verde y tiene una doble falda verde y blanca por debajo, con bastante vuelo, por encima de las rodillas, y en la revista es en corte... palabra de honor creo que le dice Veneciano, pero me parece más sexy si le hago un buen escote con una parte transparente y que vaya anudado al cuello —explica.
Francia mira a Inglaterra de reojo y carraspea. Inglaterra esta con el ceño fruncido pensando que no le gusta nada que hable de su madre en aspecto de si es o no más sexy con Francia.
—Eh... Oui, seguro así se verá mejor —se humedece los labios—, pero papaaa... Es que tienes y luego YO tengo también un problema con las Navidades...
—¿Qué pasa con las navidades, no lo dijisteis vosotros?
—Non, lo dijo Ecosse, el hermano mayor de Angleterre... Y lo dijo para molestar a Anglererre porque sabe perfectamente bien que nosotros tenemos una tradición para esas fechas.
—Pues decidle otro día, en realidad a mi me da lo mismo... solo... Hispaniae me ha dicho que vaya con él y Romanito en Reyes, vas a venir tú también, ¿no? Creo que Veneciano también viene.
—Ah, reyes... Oui, dependerá. Pero es que Non, papa... Es más complicado que sólo "decidle otro día".
—¿Por?
—Para empezar quiero saber... Dónde vas a pasar TÚ la Navidad, ¿Te has puesto a pensar en eso?
—Pues... con Britaniae, en casa de Angliterrae, es lo que habíamos dicho, contigo, se lo dije a Hispaniae cuando me llamó.
—Mmm... Oui —ojos en blanco—. ¿Y Germaniae?
—Ah... no lo sé, supongo que irá a Berlín —se muerde el labio.
—Angleterre habló con Autriche... Y me parece que Galia iba a pasar la Navidad con ellos también. Y creo que Germania tenía... ¿Sabes? Interés en...
—Mmmm... Pero ya le dije a Britaniae... bueno, seguro hay otro día que ir con Germaniae, ¿no es el año nuevo o algo así?
—Germania va a pedirte que pases Navidad con él, ya me lo han dicho —asegura.
—Pues... Merda! Voy a tener que decirle que por año nuevo.
—Non, papa... Espera, que tengo una idea maravillosa.
—Quid? No voy a traer a Britaniae y a Germaniae con nosotros —asegura tenso.
—Non, Non... Mira, le decimos a Britania que Mon mère va a venir también a la cena de Navidad...
Levanta una ceja, escuchándole.
—No creo que esté muy feliz con esto, pero es Mon mère, a ella le perdona todo. Y tú decides que cuando vas a venir aquí es en año nuevo, no en Navidad. Pasas Navidad con Germania como él quiere, y luego te vienes tu acá y le mandamos a maman para que se entretenga.
—Ah, a mi me da igual, si pasar con Britaniae el año nuevo o las navidades, uno con ella y otro con Germaniae, cual con cual me da lo mismo.
Francia hace los ojos en blanco.
—¡Pero a ellos no les da lo mismo y a mí tampoco! Germania va a preguntarte a ti si irás con él a Berlín o no, ¿vas a decirle que no puedes?
—Mira, tú convence a Britania y a sus chicos que lo cambiamos por año nuevo y a mí me parece bien.
—Non, es al revés.
—Quid?
—Te pido, papa... S'il vous plait. Dile TÚ a Britania que no vendrás en Navidad.
—¿YO? ¡Yo no le voy a decir que no a Britaniae! ¿Tú sabes lo que cuesta que acepte algo?
—¡Tu dile que vendrás en año nuevo! ¡¿Que trabajo te cuesta decirle?!
—¿Pero porque no se lo decís vosotros? Sois los que habéis dicho la fecha, a mi me va a decir que no solo por molestar y se va a enfadar porque va a pensar que prefiero ir con Germaniae, mi vida.
—¡Ya te he dicho que nosotros no elegimos nada, lo eligió Ecosse para jodernos! No sabes lo mal que se ponen las reuniones con Angleterre y sus hermanos como para agregarle el factor los niños y ustedes dos a la vez... Por favoooor, papaaaaaa! ¡Díselo tú!
—Es que a mi... Franciae, ya sabes que a mí me lleva la contraria a todo lo que le digo. Y no sé qué te hace pensar que va a preferir lo que yo le diga antes que lo que diga Scoti.
—Lo que quiero es que digas que vendrás en año nuevo. Ella va a hacer lo que TÚ digas, Mon dieu! Puedo apostar a que ni siquiera te ha invitado realmente, tú decidiste venir.
—Sic, pero el problema, es que si ahora lo cambio, va a pensar que es porque prefiero a Germaniae a ella, ¿entiendes? Y se va a enfadar conmigo y entonces no vamos a venir ningún día. Si se lo decís vosotros... Angliterra es su hijo, ella lo va a entender, no querrá fastidiarle.
—¿Acaso sabes de quien estás hablando? No lo va a entender y hará lo que Ecosse diga, que será con afán de molestarnos, y vendrás tú y Britania y los niños y los hermanos de Angleterre y escúchame bien papa, que no digas que no te lo advertí... —pausa dramática—. Cuando todo se me vaya a la mierda como sé que se me va a ir, TÚ eres quien va a cortarse entonces que no me quisieras hacer un simple favor.
—Franciae... como no va a entender que Angliterre tiene un problema y prefiere hacerlo otro día y Scoti está solo molestando, ella sabrá balancear entre sus hijos.
—Claro, Britania el ejemplo claro de saber balancear entre sus hijos —frunce el ceño mirando el teléfono—. Sabes de sobra que a ti no va a decirte que no para año nuevo, lo sabes... Ya hablé yo con Ecosse, ya habló Angleterre con Britania y aún así seguimos aquí y yo pensé... Pero que idiota soy, si con lo simple que es pedirle a mi papa un favor... Pero ya veo.
—No me seas chantajista, no me seas chantajista —le riñe un poco—. Si no sabe balancear, yo la enseñaré y te ayudaré con ello, pero no quiero que crea que es algo que YO he decidido porque entonces sí se va a enfadar conmigo. ¿Me explico?
—¿Sabes, papa? Vale... Ándate con Espagne cuando te lo pide él y ven aquí en Navidad... A ver quien en esta tierra les hace la cena, que seguramente tendré que irme yo con los niños a pasar Navidad a otro maldito lado porque a ti no se te dio la gana cambiar una fecha que a ti TE DA IGUAL.
—Franciae, Franciaaae, cálmate mi vida. Cálmate y escúchame. Puedo ayudarte a cambiar la fecha, pero necesitamos un motivo para hacerlo. Tú motivo me parece excelente y Britania puede entenderlo, pero si haces que el motivo sea que YO la cambio porque sí, ella se va enfadar. ¿Me explico? una opción lleva a simplemente ser una buena madre y la otra lleva a que yo soy un sinvergüenza.
Francia hace los ojos en blanco y tapa la bocina.
—¡Como si no fuera un sinvergüenza! —protesta.
Inglaterra le mira con cara de "en serio ¿TÚ me estás diciendo eso? Está hablando de MI madre, ¿sabes? Tiene suerte que no le voy ahí a hacerle tragar el teléfono"
—Pues yo te había dado un buen motivo a ti... Que no parece ser lo suficientemente motivador.
—Lo que digo, mi vida, es que ese motivo, se lo demos a Britaniae.
—El de mon mère... ¡Si por ahí empecé yo! Diciéndote eso.
—Non, el de que Angliterra no quiere a los niños con sus hermanos.
Francia mira a Inglaterra. Él le mira también porque no está seguro de si eso va a ser suficiente para convencer a su madre.
—Creo que Britania va a querer un motivo... —murmura a su padre al teléfono.
—Bien, ese va a ser el motivo, ¿Qué dices que pasa exactamente con los niños y los hermanos de Angliterra? ¿Por qué no se llevan bien?
Francia aprieta los ojos.
—Muchas cosas que pasaron cuando ustedes ya no estaban.
—Bueno, no sé si esa sea explicación suficiente para ella... Vamos a ver —suspira y se pone de pie—. BRITANIAAAAAE.
Me encantan los Ancient peleando con las nuevas tecnologias... ¡No olvides agradecer a Josita su edición!
