—Bueno, no sé si esa sea explicación suficiente para ella... Vamos a ver —suspira y se pone de pie—. BRITANIAAAAAE.
—Non, Non... Non, papa espera! —Francia palidece.
—Quid?
—No le hables... Espera es que no sé qué... —balbucea mirando a Inglaterra con cara de circunstancias.
—WHAAAAT?—Responde Britania desde algún lugar.
Inglaterra le mira sin saber qué hacer.
—Calma, no te preocupes —sale del cuarto—. ¿DONDE ESTAAAÁS?
—¿Que le digo a tu mère? —pregunta Francia poniendo el teléfono en silencio.
—Pues... qué... yo qué sé... es que no podemos contarle lo de America —Inglaterra en pánico.
—COCIIIINAAAAAAA.
Roma se va para allá, un poco urgido y asustado.
—¿Qué haces?
—Ya sé que no podemos contárselo... Algo de... ¿Algo de mí? Algo de... ¡No sé! Yo que sé que podemos decirle... ¡Por que más odiarías esta reunión familiar, algo debe haber!
—COMIDA —Sí, Roma... Corre. Entra corriendo a mirar lo que está haciendo.
—Pues no lo sé es que así... que... es que no podemos decirles que no se llevan bien con Ecosse, eso es... EVIDENTE y nunca es motivo de nada.
Debe haber algo de fuego azul en algún sitio donde no debía haber en la cocina romana.
—¿Cómo has... eso... tenemos un escape de gas? —se acerca a mirar. Hay un paquete de pollo abierto, medio cocinado y medio crudo que debe oler muy, muy mal, cubierto de algo indescifrable—. Has... esto... Mi amor, esto tiene un plástico que se... ugh —protesta sacándolo de fuego.
—Pues claro que eso es evidente y no sirve de nada... Pero debe haber algo más. Es eso o les decimos... Otra cosa —sigue Francia.
—Pero si iba bien, al fin ya se estaba cocinando... —lo mira desconsoladilla.
—¿Qué otra cosa? —pregunta Inglaterra.
—Pues no sé... Algo conmigo, o algo de nosotros dos, ¡no lo sé!
—Non, non, mira —le quita el plástico que esta medio pegado a la superficie achicharrada u saca un cuchillo para cortar esos trozos.
—¿Contigo? ¿Qué contigo? —se tensa.
—Pero si está bien... Eso es la piel —señala ella—. Y ya no tiene sangre, ni ese líquido viscoso...
—No es la piel, esta es la piel... Franciae —le llama volviéndose al teléfono.
—No sé... Algo con... Algo de... —ok Francia está igual de histérico. Pica unos cuantos botones antes de poderle quitar el silencio a micrófono.
—Franciae, mi vida, te llamo luego, le cuento esto a Britaniae y te decimos qué, ¿vale?
—... Pues no es mi culpa que ahora los pollos tengan dos pieles! —sigue Britania protestando.
—Ah... Vale, dile mejor lo que te he dicho, papa... ¡Recuerda que te quiero!
—Ya... ya... yo también te quiero —cuelga y se vuelve al pollo y a ella, la mira, suspira y se ríe.
—What? —le mira con el ceño fruncido, sonrojadita, intentando sacar un poco del pollo cocinado que aún esta medio pegado a la cochambrina.
—Eres un desastre —se ríe—. Deja que te ayude, ¿Qué quieres hacer con él?
—¡No soy un desastre! ¡Y es pollo a las brasas!
—No, eres una calamidad y no es pollo a las brasas, es pollo achicharrado al fuego —saca una tabla de cortar y lo pone sobre ella aun echando fuera las partes incomibles.
—¡No es verdad, habría estado bien de no haber venido tú a echarlo a perder! —se cruza de brazos y le mira hacer.
—Mira que conveniente —se ríe empezando a deshuesarlo.
—¡Yo podría estar haciendo eso, pero lo quería con todo y hueso!
—Bien, ahora lo voy a cocinar yo para que puedas quejarte a gusto... ve a preguntarle a Egipto si tiene hambre.
—No voy a ir a preguntarle a ESA si tiene absolutamente nada —escupe sentándose.
—EGIPTO ¿CENAS CON NOSOTROS? —chilla Roma.
—¿Quién cocina?
—BITCH.
—¡YO!—Roma el gritón.
—Entonces sí.
—BITCH! —grita más fuerte, Britania sonrojada y con los brazos cruzados.
Roma se ríe pero Egipto no le contesta a Britania, que hace los ojos en blanco, apretando los dientes y murmurando algo por lo bajo. Seguramente Egipto amanecerá con el pelo difícil de controlar o algo así.
—Voy a preparar una ensalada que vi el otro día que se llama Cesar y me hizo gracia, porque no hay bastante pollo para los tres —explica Roma—. He estado hablando con mi hijo y tenía que hablarte.
—Claro que no hay pollo para los tres. ¡Yo compré ese pollo para mí, no para la perra a la que invitaste!
—Venga, no protestes, le pondremos algo que te guste... ¿menta? —le guiña el ojo.
—Si yo los iba a hacer con menta desde el principio, está ahí afuera —murmura sonrojadita, aún atufada y en efecto, ahí está—. ¿Qué dice el idiota de tu hijo?
—Bien, pondremos menta —saca una sartén echándole aceite y encendiendo el fuego mientras acaba de cortar el pollo en dados—. Dice que hay un problema con ir en Navidad.
—¿Cual problema?
—Que van los niños también y creo que no hay cuartos para todos si vamos nosotros y sus hermanos. Dice que vayáis tú y Galiae para Navidad y que conmigo y el resto de tus hijos vayamos en año nuevo, cuando ya no estarán los pequeños.
Britania levanta una ceja.
—England había dicho desde el principio que no podía en Navidad, pero el idiota de Scotland dijo que esa fecha —se encoge de hombros.
—Por lo visto Scoti quiere molestarnos a todos. A mí me parece más divertido en Navidad, pero seguramente va a implicar que tengas que compartir cama conmigo a la vez que compartes cuarto con tus hijos —se encoge de hombros echando el pollo al aceite y sacando la lechuga y la panceta de la nevera. Britania se sonroja con esto último.
—¡Yo no voy a compartir cama contigo! —chilla.
Roma la mira por encima del hombro y se ríe mientras corta la panceta y la echa a la sartén también, antes de empezar a cortar la lechuga y las anchoas.
—Y a mí me parece que lo que England no quiere es que vayamos... Como si no le conociera.
—Bien, entonces compartir cama con uno de tus hijos y cuarto conmigo en la cama de otro de ellos.
—WHAT?! No vas a dormir con NINGUNO de mis hijos —le señala.
—A mi me ha dicho que quiere que tu vayas en Navidad y año nuevo, pero lo que no quiere es que coincidan los pequeños con sus hermanos.
—Why?
—Por lo visto no se llevan bien... y por el espacio. Vale, ni contigo ni con tus hijos... con tus nietos, ¿viste a tu nieta? Es muy bonita, la de piel oscura.
Britania le FULMINA.
—Nadie se lleva bien, eso no es ninguna novedad —asegura—. No entiendo, ¿Tu hijo te hablo para decirte eso?
—Ella me agrada —se ríe—. Sic, claro.
—¿Por qué no me lo dijo a mi?
—No lo sé, será que eres una bruja que les regañas a todos y les das miedo —la pica mientras remueve lo que tiene en la sartén y va a por el pan.
—Eso le pasa a él por tener la casa llena de cosas. ¡Si vieras como tiene el ático! Lleno de porquerías —quien sabe de dónde lo habrá aprendido—, a mí que no me venga a decir que no cabemos en esa casa, que duerman en la sala todos los niños como puerquitos.
—Mmmm... Una buena orgía con todos los niños, son cosas que tienen que aprender.
—What?!
—Pues todos durmiendo como puerquitos...
—DORMIR.
—No sé, mi amor, tú decides si quieres que estemos cómodos y complacer a tu chico pequeño o apretados y divertidos y complacer al mayor que sólo está molestando —mezcla las cosas en la ensaladera mientras echa el aliño.
—Yo no creo que SÓLO esté molestando... Por algo habrá dicho que en esas fechas —madre defensora—. Habrá que ver, quizás Alba no pueda en... Año nuevo o como le llamen.
—Lo que sé es que yo voy a dormir contigo y la diferencia es clara, si vamos todos en navidad, vamos a tener sexo con tus hijos en el cuarto y si vamos en año nuevo, puede que nos den un cuarto para nosotros solos —ralla el queso de Parma.
—¡NO VAMOS A TENER SEXO EN EL CUARTO CON MIS HIJOS AHÍ! —chillido.
—¿Te he contado que hay una apuesta perpetua con mi hijo a que gana quien consigue que su pareja grite más fuerte?
—WHAAAAT?
—Es decir, a mi me da igual si te oyen tus hijos y tus nietos o solo tu hijos.
—¡No va a oírme nadie! —Susurra tapándose la boca—. ¡No vas a tocarme!
Roma la mira de reojo y se ríe otra vez.
—En fin... tú decides, a mi me da igual, ya te he dicho que a mí me parece más divertido en navidad.
—¡Pues no es lo que tú digas, sino lo que diga yo! De hecho no quiero que vayas en lo absoluto.
—Ah, sí, eso ya me lo has dicho.
—Pues ahí tienes. Si además vas a ir y estaremos incómodos... —vacila—. Si Alba...
—Llámale y dile —se encoge de hombros acabando la ensalada, toma una cucharada y se acerca a ella para que la pruebe.
Britania abre la boca sin pensar, Roma se la pone dentro y sonríe.
—¿U e aha cer e aia ? —pregunta con la cuchara en la boca.
—Quid?
—¿Qué harás tú si no vienes conmigo?
—Ir a Berlín con mi nieto, pero a mí me da lo mismo ir en Navidad que en año nuevo.
—Ir a Berlín... —ese tonito acusador, el romano se sonroja un poco sin poder evitarlo. Britania frunce el ceño y se cruza de brazos.
—Yo no quiero que vayas, yo a ti te odio.
—Ya lo sé, pero no puedes evitarlo —sonríe.
—¡Sí que puedo!
—No, porque va mi hijo y yo voy con él. Además, me gustas cuando te enfadas, estás especialmente sexy.
—No estoy sexy cuando... Argh! —protesta apretando los puños y medio queriendo matarlo, y a la vez sin querer parecer enfadada para parecer sexy. Se sonroja simplemente. Roma se muere de la risa.
—No te enfades tanto, que me pones a tono —otro guiño de ojo. Ella le lanza una cuchara a la cabeza.
—SHUT UP.
—Au! —protesta sobándose donde le ha golpeado aun muerto de risa—. Anda, vamos a comer... EGIPTOOOO, ESTO YA ESTAAÁ.
Britania hace los ojos en blanco, frunciendo el ceño porque además oooooodia cenar sólo con Egipto que se la pasa haciendo caras a lo que hace y dice y defendiendo al romano idiota.
—Voy a hablar con England en lo que ustedes empiezan.
—Vale —le manda un beso.
—No se acaben MI pollo mientras no estoy.
—Menos aun al saber todo lo que te ha gustado como lo he cocinado.
—¡NO ME HA GUSTADO! ¡Pero es MI pollo!
Risas, ella le saca la lengua.
Roma se la saca de vuelta y Britania le hace una trompetilla yendo al teléfono de la casa a marcar el número, que es el teléfono de casa de Inglaterra. Si... Alemania fue y se los programó.
Roma le mete mano al pasar tras ella llevando la ensalada a la mesa, justo cuando Inglaterra contesta.
—Waaaah! Sonofabitch! —tortazo inevitable.
—What? —Inglaterra al teléfono, Roma lo esquiva. La pluma del teléfono le cae encima a Roma.
—¡Nometoques!
Eso no lo esquiva, pero se ríe.
—Síguete riendo... ¡Síguete riendo! —protesta ella ignorando por completo al teléfono. Hay algunas chispitas a su alrededor.
Roma, manipulador adorable... que asco das ù\\\\\ú ¡No olvides agradecer a Josita su edición!
