—Síguete riendo... ¡Síguete riendo! —protesta ella ignorando por completo al teléfono. Hay algunas chispitas a su alrededor.
—Hello? —pregunta Inglaterra.
—Eh?
—Ya sé cuánto te gusta mi risa —le guiña el ojo de lejos.
—¡No me gusta tu risa!
Inglaterra, tiene que ser una táctica clara la que has de usar. Palabra clave es...
—Mum?
Britania se sonroja e ipso facto de vuelve al teléfono, en efecto.
—Eh... England! —tono de riña.
—¿Estabas flirteando con Rome?
—WHAT THE... NOOOO! What are you talking about?
—You... and... Rome...
—No! Shut up! What do you want?! —sí, ha olvidado que habló ella.
—Me? Nothing, you call me.
La pelirroja parpadea un instante, se sonroja y fulmina a Roma, que habla con Egipto ahora sin hacerle caso, haciéndole probar la ensalada.
—I... Wanted... I... Rome me dijo que había hablando con el tonto ese que tienes de boyfriend —frunce el ceño.
—He is not my boyfriend! ¡Deja de decírselo a Ireland!
—What?! —pregunta aun mirando a Roma, separándose un poquito de la pared. Sí... Es un teléfono con cordón porque lo perdieron tres veces antes de que Alemania instalara este.
—¡Que no es my boyfriend! —cuando el romano nota que le mira, le vuelve a guiñar el ojo.
Britania se da la vuelta, dándole la espalda y sonrojándose un montón porque la ha atrapado.
—Bueno, your lover o como sea. El rubito ese que te obsesiona.
—¡No es my lover! ¡Y no me obsesiona!
—Blabla. Hablaste con Ireland, él con Alba, Alba conmigo y luego vino tu... ¡Lover ese, a decirle a Rome que no cabemos en tu casa! ¿Desde cuándo no cabemos en casa?
—Que no cabe... ah, yes, no cabemos. Mum, no hay suficientes cuartos ni suficientes camas.
—¡Pues tú vas a tener que irte a mi cuarto a tener sexo frente a tus hermanos!
—YO dije que no podía en navi... what?
—¡Yes, o a que ese niño tuyo se acueste con los otros!
—Mum, solo hay tres cuartos para quince personas, tocamos a cinco por cuarto.
—¡Pues eso es tu culpa por tener una casa tan chica! Y qué hay de todo eso que tienes arriba, ¿eh? ¿Y cómo es que en Berlín hay como quince cuartos? Y en casa de Rome hay al menos siete, ¿y tú te sientes una potencia con tres cuartos?
—¡Porque en Berlín viven cinco personas y en Rome sois seis! YO vivo SOLO.
—Pero tienes tres hermanos, una mother, y no sé cuantas colonias idiotas... Donde duermen en Navidad, ¿eh? Te aseguro que tú duermes bien cómodote en tu cuarto con ESE hijo de ESE –mira a Roma en la mesa—. Pues muy bien, hoy voy a dormir en tu cuarto y tú te largas a tener sexo en el cuarto con tus hermanos... ¿Y cómo es eso de a ver quien chilla más fuerte, eh?
—W-What? —no ha entendido una mierda.
—¡Me lo ha dicho Rome! Que tiene una apuesta de a ver quien chilla más fuerte. ¿Qué. Clase. De. Cosa. Es. Esa?
—¡Yo no tengo ninguna apuesta como esa!
Britania bufa.
—¿Qué pretendes?
—¿Qué pretendo de qué?
—¿Cómo que de qué? ¿Qué no me estás oyendo?
—Pero no entiendo de lo que hablas.
—Pues de Navidad... ¿Cómo vas a arreglarlo? ¿Ya hablaste con Alba?
—Pero no entiendo de lo que hablas.
—Pues de Navidad... ¿Cómo vas a arreglarlo? ¿Ya hablaste con Alba?
—Ah... Él... yes, hablamos con él y está empeñado, mum, ¡Ya sabes que nunca me hace caso y lo hace a propósito para molestarme! —protesta como sieeeempre.
—Pero de todos modos te va a molestar igual, navidad o año nuevo.
—Yes, pero en navidad va a molestarme a mí y a los niños y en año nuevo solo a mí, mum.
Britania hace los ojos en blanco.
—¿Y si no puede en año nuevo, qué? Tú sí puedes en Navidad... a ver dime, ¿Quién tiene la casa más grande?
—¡YO no puedo en Navidad! ¡Yo tengo a los niños! ¡Y no cabemos todos!
—Yes, yes... ya te oí con eso. Por eso pregunto... ¿La casa de Alba es más grande? ¿O la de Tuaisceart Éireann?
—No, mum, es que aunque lo fuera, yo no puedo ir.
—¿Cómo no vas a poder ir, England?
—Porque tengo a los niños, mum, no puedo llevarles a todos.
—Pues todos los demás vamos a ir a tu casa... de igual manera ellos pueden ir a casa de alguien más.
—No es lo mismo, porque son MIS niños y MIS hermanos, pero no son nada de Scotland.
—Pues serán sus sobrinos o lo que sea —hace los ojos en blanco otra vez—, ¿Qué tus niños no pueden ir en año nuevo?
—Mum, no entiendo porque yo digo NO puedo y tengo que dar dos mil explicaciones.
—¡No creas que Alba no se ha quejado también, lo que yo no entiendo cómo es posible que pasen dos mil años sin que tengan una reunión familiar y tengan que pelar con uñas y dientes porque uno dice que el otro no puede y el otro me salta con la batea de babas que sólo cuando el primero no puede!
—¡YO estoy siendo racional! ¡Scotland solo quiere molestarme porque dije que en Navidad no podía!
—¿Y por qué habría de hacer eso, England?
—Because he is mean! And he hates me!
—England... ¿Qué tienes? Five again? —protesta.
—NO! But it's true! ¡Quiere ser independiente! Y me ODIA.
—Quiere ser independiente de su little brother... ¿Por qué no me sorprende? England... deja de portarte como si tuvieras diez. ¿Por qué no hablas tú con tu brother?
—¡Ya hablamos con él y no me hace caso!
Ella suspira y se cruza de brazos.
—¿Qué pretendes?
—Que TÚ le digas que en año nuevo.
—Va a decirme que has venido a llorarme y a meterte entre mis faldas... Y será cierto.
—Pero es que a mí no me hace casoooo.
—Vaaaaale, vale, England. No me chillonees... Hablaré con Alba ahora después de cenar. Le diré que para que no se burle de ti y de tu beloved boyfriend enfrente de tanta gente, prefieres que sea en año nuevo.
—MUM! —se sonroja—. ¡No le digas eso! He is not my beloved boyfriend!
Britania sonríe un poco, de lado.
—Pues parece tu beloved boyfriend que te defiende... anda ya, te hablaré en la semana a ver si se hace en navidad o año nuevo.
—¡No me defiende! ¡Si vienes en Navidad con Rome también se burlara de ti frente a todos los niños!
La chica suspira de nuevo y niega con la cabeza.
—Ya, ya... deja de intentar convencerme, ¡Ya te he dicho que voy a decirle!
—Pero... —se muerde el labio.
—Whaaat? —pregunta ya un poco fastidiadita.
—Nothing, no le digas nada de France —pide, pensando en lo que le ha dicho de que quizás está enfadado y celoso.
—Sólo voy a decirle que es tu beloved boyfriend y que no dejas de hablar de él y que te obsesiona —sonríe.
—¡No lo es! ¡No me obsesionaaa!
Britania se ríe un poco.
—Ya me voy... Hablamos después.
(Y Francia debe estarse medio meado de la risa)
—Goodbye —responde con el ceño fruncido y rojo como un tomate, (es tan mono).
Me parece que no es solo Francia el mediomeado de la risa, los británicos siempre tan adorables unos con otros ¡No olvides agradecer a Josita su edición!
