Britania regresa a la mesa del comedor, medio sonriendo de lado y medio fulminando a Egipto.
—Hablé ya con England.
—¿Y qué le has dicho? —pregunta Roma, Egipto la ignora, comiendo.
—Que debería tener una casa más grande —asegura sirviéndose la ensalada que queda, mirando a Egipto con los ojos entrecerrados.
—¿Eso le has dicho a tu hijo que te invita en fiestas? ¿Y te extraña que estén montando un follón para no verte? —suelta la egipcia con desprecio. Britania frunce el ceño y la mira.
—Nadie está hablando contigo y nadie está haciendo ningún follón para no verme —asegura e inclina la cabeza—, al menos mis hijos tienen ocupaciones más allá de no morirse de hambre...
—Si tu hijo no le hubiera robado al mío todo lo que ha hecho no se moriría de hambre.
—¡Chicas! ¡Chicas!
—Si tu hijo supiera cuidarse mejor nadie le habría invadido y tomado sus cosas por derecho... —responde Britania antes de mirar a Roma de reojo—. ¡Ella empezó!
—A ver si aprendemos la diferencia entre invasión y saqueo.
—Yes, yes, sure... a ver si aprendemos la diferencia entre saquear y llevarse las cosas en la cara de tu niño sin que este dijera que no.
—No le dijo que no porque tu hijo es un BESTIA que igual no puede hace nada sólo, tiene que robarlo a los demás, como la madre.
—JA! Pues tu hijo es, como la madre, un atolondrado incapaz de defenderse solo... ¿no está en guerra consigo mismo?
—¿Cuántas veces vamos a tener la misma discusión?
—El número exacto de veces en que tú te metas donde no te llaman.
—Yo era y soy perfectamente capaz de defenderme sola.
—JA! Sola...mente que tengas a dos negros monumentales a tu lado. Si tu solita no eres capaz ni de cazar a una mosca.
—Solita soy capaz de conseguir un negro que me la consiga...ah, sí, y que mis alumnos me hagan los deberes, a diferencia de otras.
—¿Qué te importan a ti los deberes de mis alumnos? A mí no me llaman "bitch" a mis espaldas.
—No, dicen otras cosas... —sonrisa venenosa, Britania frunce el ceño.
—Lo estás inventando, a ti nadie te diría nada, bitch.
—No me lo dicen a MÍ pero le oigo cuchichear sobre cuando te tiras o no a Romí y que se te nota y que a ver si le dicen para que pongas mejores notas en los exámenes —suelta y el romano se muere de risa. Britania se SONROOOJA otra vez, fulminándola.
—Shut up! You are inventing this!
—Ah, non, non, es verídico, tus alumnos vienen a decirme siempre que pones un examen a ver si puedo ayudarles —se añade Roma.
—Oh, bloody fantastic, Rome. Thanks! —patada por debajo de la mesa a Roma, que conociendo la suerte de Roma, quizás termine siendo patada a Egipto. Nah, le da a Roma, que se la merece.
—Au! —protesta saltando y riéndose—. Y Helena me contó que hay una porra para saber quien está con quien.
—What?
—Ah, eso, en mi clase no lo hace —asegura Egipto.
—Contigo no hacen nada más allá de sentarse ahí y temblar... de hecho tu clase estaría vacía de no ser porque es obligatoria.
—Yo se las he pedido porque quisiera apostar pero no quieren mostrármela —se ríe el romano.
—Can you just... SHUT UP? —pide Britania fulminándole.
—SÍ —responde Egipto a Britania tan orgullosa.
—¿Por queeeé? —pregunta Roma. Britania hace los ojos en blanco.
—¿Pues tú qué crees? No solo no estás ayudando, estás empeorando, como siempre, todo lo que tocas.
—Como la ensalada que has devorado —le guiña el ojo—. ¿Quién quiere café?
—Yo —pide la egipcia.
—Yo quiero té —indica la británica.
—Egiptitotitotitaaaa —Roma se echa sobre ella—. ¿Me haces caféeee porfaaaaa?
Britania hace los ojos en blanco. Ella lo fulmina sonriendo un poquiiiito y Roma hace una sonrisa muy grande.
—Mira quién es el consentido —protesta un poco ella y el romano cierra los ojos y le pone la boca en forma de beso.
Britania bufa y se pone de pie casualmente tirando su copa de vino encima de Egipto.
Mientras ella le da un beso a Roma y se separa de golpe con el vino. Britania sonríe.
—Oops... sorry —se disculpa sin un leve dejo de parecer realmente sentirlo, tomando su plato vacío y yendo a la cocina.
—Oh —parpadea Roma sin saber porque se ha separado tan deprisa.
Ella pone los ojos en blanco secándose un poco y se vuelve a Roma, dispuesta a estarle besando hasta que Britania vuelva o hasta que él la levante y decida que esta noche le toca a ella.
—Roooome! —llama Britania desde la cocina.
Ni caso, lo siento.
—Bitch... —murmura Britania desde la cocina poniendo su plato en el fregadero, frunciendo el ceño.
Risitas, caricias y gemiditos mientras sigue el beso.
Britania se cruza de brazos y se asoma, se sonroja y vuelve a meterse a la cocina al ver la escena. Da una patadita en el suelo.
Mejor vete a llamar a tu hijo... que verás cómo te enerva más aun.
—Stupid bitch... —sale de la cocina murmurando algo por lo bajini, de esas cosas que suenan a Harry Potter hablando con la serpiente, Roma debe sentir al menos un escalofrío... no mucho más porque cuando está enfadada así, suele querer hacer cosas así grandes como convertirle en un menhir o algo así, se va corriendo a su cuarto—. Thanks for my stupid tea, you son of a bitch.
El problema es que el romano no sabe si ha sido por Britania o por algo que ha hecho la egipcia.
Blah, pues que se quede con su bloody egipcia si tantas ganas le tiene, a Britania le da... ejem... lo mismo. Y así de perfecto buen humor... es que toma el teléfono y le llama a Escocia.
La pacífica vida en Roma ¡No olvides agradecer a Josita su edición!
