Resumen:Todo el mundo hablaba sobre el accidente en el hielo. No importa cuantas veces intento olvidarlo, allí estaban todos para recordárselo. Elsa es una joven estudiante distinguida entre los pasillos escolares, fría y seria, pero algo nuevo sucederá cuando entable una amistad con cierta pelirroja ¿Será posible que la compañía de cierta pelirroja sea suficiente para que la rubia se abra?

Disclaimer: Frozen es propiedad de Disney. Con la participación especial de algunos personas más de Disney.


Voluntad sobre Hielo

23

Los ojos de Anna brillaron con intensidad al ver a Elsa patinando. No la había visto tan concentrada desde que estuvieron juntas en el lago arcoíris. Elsa sonrió con cariño al encontrarse con la mirada de Anna. Estaba dándole los últimos detalles a su dibujo cuando Rapunzel rió ligeramente.

– Y yo que pensé que íbamos a estar rodeadas de cámaras. ¿Qué se siente ser famosa? – Se burló.

– Basta – Anna gruñó – Maldición

– No es tan malo, ¿o sí? – Mérida rió – Debiste pensar un poco mejor las cosas

– Oye, en ese momento solo me importaba Elsa –

– Eso lo sabemos – Rapunzel asintió – Escucha Anna, no quiero tener que decirte que hacer, pero supongo que has encontrado una forma de estar con Elsa, ¿no?

– No – La chica gruñó – No he podido estar ni un momento a solas con Elsa. Desde que la prensa se enteró de nosotras no hemos podido hacer nada. Ayer, Elsa y yo salimos con mis padres, nos invitaron a comer y ahí estaba la prensa. Yo estaba por pegarles, pero Elsa me detuvo

Las chicas se rieron ante los quejidos de Anna. Cuando Elsa bajo de la pista de hielo tanteo caminando, se notaba bastante torpe al hacerlo. Anna dejó el bosquejo de Elsa a un lado en la butaca mientras se ponía en pie para dirigirse a la rubia.

– Hey, has estado fantástica – Murmuró abrazándola. Elsa se veía mucho más alta de lo que ya era con los patines.

– Solo me he deslizado de un lado a otro – Elsa murmuró caminando torpemente hacia una máquina expendedora. Metió una moneda de su bolsillo en el pequeño agujero de la maquina y marco un número.

– Oye, Els – Anna la tomó del brazo y le sonrió – Wow, enserio que estás mucho más alta

– Anna… –

– Sí, entiendo. Oye, sé que quieres salir al hielo y hacer tus rutinas diarias, saltos, vueltas, patinar hacia atrás y todo eso, pero es mejor que vayas de a poco. Han pasado dos semanas desde que tuviste el accidente, y claro que yo me siento muy culpable porque si no fuera por mí entonces no estarías así y es que es lo peor, pero como iba diciendo apenas estás entrando al hielo y no puedes esperar que apenas tocar el hielo puedas hacer un triple sin caerte. Debes ir con cuidado – Habló con suavidad Anna, sonrió ligeramente – Yo no quiero que salgas lastimada y sé que te sientes como si tuvieras las manos atadas en la espalda, lo puedo ver en tu mirada de frustración cuando te deslizas, pero piensa que no puedes hacer todo como si nada hubiera sucedido. Tienes que tomártelo con calma

Anna sonrió al ver a Elsa preocupada, se notaba que estaba considerando un poco las palabras de Anna, lo que era bueno. El sonido del paquete de comida que había caído capto la atención de Elsa y ella lo tomó desviando la mirada. Jugó con las manos mientras habría el pequeño sobre de papas fritas cuando pregunto sin quitarle la vista, solamente para no querer ver a Anna.

– ¿Crees que podré competir? – Fue un susurro tan bajo que fue apenas audible y Anna pensó que de no ser porque estaba cerca de ella entonces no lo habría oído.

Rápidamente recordó lo que no hace más de una semana había hablado con Jennifer. Ella le había dicho que no pensaba que Elsa pudiera competir sin importar cuanto se esforzada. Aún no entendía por qué entonces le estaba haciendo trabajar duro, quizá era por un futuro o algo similar, da igual, Anna lo desconocía. Pero al contrario de Jennifer, Anna conocía tanto a Elsa como para saber que si Elsa se lo proponía lograría participaría; sin embargo, estaban contra el tiempo. Elsa recién estaba montando sus fieles patines y la competencia estaba a la vuelta de la esquina. Siete días faltaban para que llegará esa competencia. Elsa no podía saltar. No podía deslizarse de espaldas. No podía hacer un sprint. No podía girar bien. Básicamente, Elsa parecía como si estuviera patinando por primera vez. Si no podía hacer todo eso, no podría entrar en la competencia y para eso, más que nada, se necesitaba la rutina y sin todas esas maniobras que ella necesitaba entonces… se podía considerar fuera de la competencia enseguida.

– Tú lo harás bien – Anna respondió. Elsa le miró sorprendida y confundida – Te has esforzado bastante y no importa si alguien no lo cree. Yo creo en ti y sé que con el esfuerzo que estás haciendo, incluso un poco más, estarás participando con los mejores

Elsa sonrió ligeramente emitiendo un silencioso "gracias." Poco después de ser regañada por su entrenadora a causa de su elección alimenticia volvió al hielo, deslizándose en círculos siguiendo el contorno de la pista ovalada de patinaje. Anna volvió a sentarse en la butaca, tomó su cuaderno de dibujo y siguió con los detalles.

– ¡Eh! Yo no ser de aquí… ¿Usted… no… habla… espaaañoool? –

La pelirroja frunció el ceño al igual que sus amigas y voltearon hacia la entrada de la pista de patinaje donde se encontraron con una escena bastante peculiar. El dueño del local y un guardia de seguridad se encontraban deteniendo a un trió de jóvenes que habían intentado ingresar al local.

– ¿Ese es Kristoff? – Rapunzel frunció el ceño.

– Parece una morsa hablando – Mérida rió. Estaba apoyada contra la butaca de Anna, apoyando los antebrazos en el respaldo.

– Yaaa lee dijeee quee noo hablooo… nooruuegoo –

– Que idiotas – Bufó Anna divertida – Son noruegos no aliens

– Anna, creo que la entrenadora de tu novia está enojada – Rapunzel, que estaba sentada al lado suyo, apunto a la mujer castaña que miraba con seriedad hacia la entrada. Elsa volteó a ver también e involuntariamente se dio un golpe en el rostro con la palma de su mano.

Jennifer sacudió la cabeza, aplaudió tres veces pidiéndole a Elsa ignorarlos y seguir con lo que hacía. La rubia observo a los chicos y luego con una mueca invisible de suplica le pidió a su entrenadora que le diera el tiempo de ir a resolver el problema. Las tres chicas caminaron detrás de Elsa para saber más o menos que estaba sucediendo.

– ¡Anna, Mérida, Rapunzel, Elsa! ¡Chicas! – El chico peliblanco de ojos castaños sonrió con emoción.

– *Unnskyld meg, hva skjer? – Elsa habló con un tono suave y bastante elegante. Anna había reconocido el idioma natal a duras penas.

Ella no estaba acostumbrada a escuchar a Elsa hablar en su idioma natal, probablemente porque ella misma no hablaba noruego y Elsa no quería abrumar con palabras sin sentidos para Anna; sin embargo, en raras ocasiones, sobre todo cuando la paciencia de Elsa se perdía (cosa que ocurría en casos extremos), Anna le había escuchado mandar todo al infierno en ese idioma. Desconocía las palabras que decía y Elsa jamás quiso decirle que significaban, pero ella siempre supo que debían ser palabras fuertes tanto como insultos como juramentos o palabrotas. Escucharla hablar en noruego, en ese momento, con un tono tan suave, hizo que sintiera un cosquilleo.

"¿Por qué no me habla así a mí en lugar de a él? Con un tono sexy podríamos tener un momento divertido juntas. Espera, ¿qué?"

– *Sorry, Miss Winter. Men disse gutta har forsøkt adgang forbudt i våre lokaler. Jeg prøvde å fortelle dem det er en lukket trening, men jeg kan ikke synes å forstå hverandre godt – El dueño del lugar del le dijo a Elsa con un tono preocupado y sin saber que hacer.

Elsa miró a los chicos, que estaban nerviosos y con una sonrisa pequeña pidiendo disculpas, por otro lado algunos estaban confundidos.

Elsa suspiro – *Ikke bekymre deg. Disse gutta har min tillatelse til å være her

El hombre miro a Elsa preocupado. No parecía convencido con lo que sea que Elsa le estaba diciendo. La chica sonrió ligeramente y asintió para hacerle saber que estaba hablando enserio. Una vez más, el hombre habló en noruego y no solo a Elsa sino al guardia y luego ambos se alejaron. Una vez lejos, la chica miro a los recién llegados.

– Traten de no meterse en problemas, por favor –

– ¿Qué le has dicho? – Anna cuestionó confundida.

– Nada importante – Elsa dijo sonriendo. Dio la vuelta para volver al hielo dejando a los seis allí parados.

Anna sonrió torcido mirando a su mejor amigo con una sonrisa divertida, Kristoff supo que Anna se burlaría por su forma de intentar entenderse con el dueño del local así que rápidamente advirtió que no lo hiciera.

Al volver a su asiento, observo a la rubia deslizarse de un lado a otro sin problemas mayores, sin embargo, en cuanto intento saltar tuvo un caída. Anna se mordió el labio inferior conteniendo las ganas de ir a ayudarle.

– Eso va a dejar marca – Eugene dijo.

– Por cierto, ¿qué hacen aquí ustedes? – Mérida cuestionó.

– Nos aburrimos en la tienda de videojuegos así que vinimos a verles – Kristoff respondió.

– Se quedaron sin dinero – Asintió Anna.

– Esa es otra forma de decirlo – Olaf rió colocando las manos detrás de su cabeza.

– Sin embargo, esto está igual de aburrido que no tener dinero para poder jugar allí. ¿Por qué no patinan ustedes? – Pregunto Eugene mientras Rapunzel le tomaba del brazo enredándolo junto al suyo.

– No podemos. Es práctica cerrada y solo Elsa puede estar en el hielo – Mérida respondió.

– ¿Sí? Suena aburrido – Kristoff suspiró.

– Pero podemos entrar al hielo ahora – Anna apuntó a Elsa con su lápiz para dibujar – Por lo visto van a tomar un descanso

– Se ve que lo necesita – Rapunzel dijo.

Elsa bajó del hielo con cuidado y se quito los patines mientras jadeaba un poco. Jennifer se le había acercado para mencionarle que estaría revisando sus viejas rutinas una vez más antes de pedirle que hiciera alguna que no fuera tan peligrosa a lo que Elsa respondió tranquilamente con un "de acuerdo."

Se encontraba sentada en una butaca con los ojos cerrados y las manos en el borde del asiento, sosteniéndose con fuerza mientras sus nudillos se volvían blancos. Con la mirada agachada. Anna se le acercó con una sonrisa, traía consigo el cuaderno en sus manos y se sentó a su lado. El aroma a vainilla que desprendía Anna, fue todo para decirle a Elsa quien se encontraba a su lado.

– ¿La reina de las nieves está cansada? – Rió suavemente la pelirroja.

– Tal vez un poco – Sonrió abriendo los ojos. Miro a la chica y luego enfocó su vista en su cuaderno – ¿Qué tienes ahí?

– Ah, na-nada – Se sonrojo – Solo es un dibujo

– Déjame ver – Elsa murmuró suavemente. Sonrojada y nerviosa, Anna le entregó el dibujo y Elsa lo miro fascinada – Te quedo precioso. ¿No has pensando en estudiar algo relacionado con arte?

– Yo no sé que estudiar. Mira – Rió – Saldremos de la escuela y aún no sé que estudiar y tú probablemente ya tienes todo tu futuro listo, es decir, eres patinadora. ¿Qué otra cosa harías sino esto?

– ¿Estudiar administración de empresas? – Elsa rió. Levanto la mirada recordando algo que había escuchado hacia mucho tiempo atrás. Su tío había estado esperando que tanto ella como Ariel se encargaran de las cadenas de hoteles, lo que no era mala idea si no fuera porque tanto Elsa como Ariel ya tenían vistos su futuros en el agua y en el hielo – En realidad no estoy segura de que hacer

Anna suspiro – Al menos tienes algo que hacer. Yo podría estudiar vagología

Elsa rió apoyando su cabeza en el hombro de Anna.

El silencio se había propagado para ambas, pero era un silencio cómodo. Cuando Anna se dio cuenta de que habían pasado más de veinte minutos en que ambas estuvieron calladas fue porque Jennifer llamó a Elsa. En sus manos tenía una pequeña computadora y le había dicho que tenía lista una rutina para que la chica hiciera.

Elsa se sentó junto a Jennifer tras haber dejado a Anna, la chica había vuelto con sus amigos. En la computadora había una rutina que la rubia había hecho hacia siete años atrás. No había competido con la rutina porque era demasiado sencilla y sin tantos saltos, obviamente no serviría para ganar.

– No puedo hacer eso – Elsa dijo – Perdería antes de que termine la rutina

– No, pero la usaras ahora para practicar. Son saltos sencillos que harán que te vayas acostumbrando. También, he pensado un poco en la rutina que vas a hacer para la competencia. Tengo listas las dos, las pensé antes de tu accidente y las he ido modificando, pero con el problema que tenemos supongo que no podremos hacer mucho –

Elsa sacudió la cabeza – Yo voy a participar. Sé que lo haré

– Tenemos siete días, Elsa – Jennifer miro la computadora – Necesitamos tres días para practicar, tres para ensayar tu rutina y uno para estar listas. Esto no nos deja bien, ¿sabes?

– Entonces reduzcámoslo. Un día para practicar, cinco días para ensayar la rutina y un día para estar listas – Elsa dijo con seguridad – No tenemos otra opción Jennifer

– No creo que estés lista para hacer esa rutina. Es muy peligrosa –

Elsa subió las piernas cruzándolas en forma de meditación en la silla – Entonces mejor no participo y habré estado perdiendo mi tiempo. Tal vez debería volver a New York a terminar la escuela

La mujer castaña miro a la menor y luego rió sacudiendo la cabeza – Bien, entiendo lo que haces. Escucha, si realmente quieres hacerlo a tu modo créeme que tendremos problemas. Dos días para practicar. Cuatro para ensayar. Un día para descansar y prepararse. ¿Qué te parece así?

– Supongo que estará bien – Elsa asintió lentamente.

– Bien, entonces, prepárate porque en dos días comenzaremos el verdadero entrenamiento para la competencia – Jennifer asintió con firmeza.


Anna frotó sus manos la una contra la otra mientras esperaba que el joven del puesto de comida, dentro del local de patinaje, le trajera su pedido. La temperatura estaba bajando para que el hielo no se derritiera y aunque hace un momento estaba muy templado, ahora ella con urgencia quería algo para calentarse. De prefería quería dos brazos de una rubia platinada envolviéndola en un tierno abrazo.

– Aquí tienes – El chico dejo el café de Anna. La chica casi llora de alegría cuando después de hacer un pequeño ridículo se enteró de que el noruego frente a ella también hablaba español. Se sintió tonta, pero aliviada de que pudieran entenderse para poder comparar.

Después de pagar volvió con sus amigos. Elsa seguía en la pista, esta vez haciendo una rutina que consistía en saltos y giros. No eran triples. No era loop. Solo era un ángel.

– Elsa lo está haciendo muy bien – Rapunzel dijo sin despegar la vista de la chica – No se ha caído. Es buena señal, ¿no?

– Eso creo yo – Anna asintió.

La atención de todos, incluso de Elsa que casi tropieza, fue llamada cuando un cristal rompió. La rubia frenó bruscamente antes de chocar contra uno de los muros que rodeaba el hielo y observo al igual que todos al trío de varones que se encontraba a un lado del local.

Eugene en sus manos sostenía un fierro mientras Olaf estaba a unos metros de él y Kristoff detrás de Olaf en cuchillas. Una estatua de cristal de unos patines había sido rota y cada fragmento descansaba en el suelo.

Anna abrió los ojos sorprendida y rápidamente se puso en pie para ir a ver que había sucedido junto a sus dos amigas. El dueño del local, un hombre bajito y rechoncho, de cabello castaño y algo calvo, comenzó a gritar en noruego algo que Anna no entendía, pero estaba enojado y la chica podía ver que eso le daba un aspecto algo gracioso.

Elsa rápidamente corrió hacia ellos, sin zapatos y seguida de Jennifer, también sin zapatos. Al llegar ahí, el hombre apunto a Elsa con el dedo y le grito en noruego. La chica estaba sorprendida, por no decir poco y entonces sus ojos se abrieron de golpe y su mirada asustada.

– ¡QUÉ! ¡JENNIFER! – Miro a su entrenadora. La mujer sacudió la cabeza hablando en noruego con un tono como si quisiera hacer comprender algo al hombre.

– *Jeg er veldig lei meg. At det ikke var hans intensjon og ah var en ulykke, men kan ikke sparke oss ut av den lokale bare for det. Vi vil betale for skaden – Anna escuchó a Jennifer decir bastante preocupada, pero no entendía nada. El hombre se cruzó de brazos enojado y sacudió la cabeza.

– *Jeg vil ikke tolerere dette. Jeg vil ha dem ut av mitt hjem og ikke ønsker å se. Selvfølgelig skal de betale erstatning, men det betyr ikke at du kommer til å fortsette å øve her. Jeg skal gå nå! –

Anna vio a Elsa abrir los ojos aún más. La rubia tomo a Jennifer del brazo bastante alterada. La mujer tragó saliva mientras decía algo más, pero el hombre volvió a repetir la misma frase final que había dicho antes. *Jeg skal gå nå.

– ¡Maldita sea, Jennifer! ¡Haz algo! – Elsa dijo alterada.

El hombre apunto a Elsa nuevamente y dijo algo que Anna no pudo entender nada. Tragó saliva preocupada, por lo visto algo está sucediendo y no era nada bueno. De pronto, Elsa comenzó a hablar en noruego y por lo que Anna entendió la chica hablaba consigo misma. Había entrado en pánico.

– *Det er ikke mulig. Det er ikke mulig. Dritt. Dritt. Dritt. Dritt. Dritt. Dritt –

Anna tomó a Elsa del hombro preocupada, cuando la chica se dio cuenta de que estaba sucediendo miro a Eugene, Kristoff y Olaf con el rostro rojo y enojado mientras se acercaba a ellos.

– *Deg! Jeg sverger jeg ville drepe hvis ikke ulovlig. De har ingen anelse om at de har gjort –

– Elsa tranquila – Anna la alejó con cuidado. La chica seguía dándoles una mirada completamente gélida. Jennifer sacudió la cabeza preocupada y luego miró a los chicos.

– Vayan por sus cosas. Nos tenemos que ir –

Elsa gruñó enojada. Se fue de ahí dando patadas y Anna le siguió rápidamente preocupada por ella. La tomó de la mano para calmarla.

– Elsa, ¿qué ha pasado? –

– Ellos. ¡Ellos! Uhg. Ellos hicieron que nos echaran, no podemos volver aquí – Elsa sacudió la cabeza – No podía ser en mejor momento. Uhg…

– Tranquila, Elsa, todo va a estar bien – Anna la abrazó con cuidado. La besó en la mejilla y luego apoyó su frente en la sien de Elsa murmurando varias veces que se tranquilizara. La rubia rugió mientras de a poco se calmaba. Anna sonrió besándola en la frente y luego le ayudo a tomar sus cosas.

Una vez que grupo salió y Elsa pagó con el dinero que había ganado por cada patinaje que tenía.

– Matarlos sería poco – Gruñó la castaña. Se pasó una mano por el rostro y luego miro a Elsa – Veré si podemos entrenar en otro lugar. Supongo que te deja el resto de la tarde libre

Elsa asintió de mala gana.

– Yo creo que no tienes mucho de qué preocuparte. Jennifer dijo que resolvería este problema – Anna la besó en la mejilla.


Ambas chicas se encontraban en el hotel de los tíos de Elsa, sentadas en el sofá. No había nadie más en ese pequeño departamento, solo ellas dos y Anna sabía que Elsa aún estaba enojada.

La rubia rodó los ojos – Quisiera tanto no haber nunca dejado que entren…

Anna suspiro – Elsa, yo sé que estás molesta y quisiera que nada de esto hubiera sucedido. Yo solo…

– Está bien, Anna. Sé que quieres ayudar, pero en está ocasión no es como si pudieras – Elsa suspiro.

La pelirroja sacudió la cabeza – Sé que no puedo, pero esa no es razón para que no lo intente. Realmente siento que sean tan cabezas huecas. No sé cómo pensaron en jugar baseball dentro

La rubia se frotó la sien con los ojos cerrados, incapaz de concentrarse en la película que estaban viendo. Anna sonrió un poco, parecía que Elsa necesitaba algo de distracción y por suerte, Anna estaba allí.

Rió para sus adentros diciéndole a Elsa que debía relajarse un poco, la rubia seguía sin escuchar y cuando los labios de Anna delinearon el cuello de Elsa, solo empeoró las cosas.

– Basta Anna – Se puso en pie mirando a Anna – Creo que debería irme. Lo siento

Anna suspiro asintiendo. Se acercó a Elsa para besarla en la mejilla y luego se despidió de ella.

Una vez que Elsa se había ido, Anna gruñó. Los chicos lo habían arruinado en grande.

Continuara...


Traducción:

*Perdone, ¿qué sucede?
*Lo siento, señorita Winter. Pero estos chicos han intentado entrar ilegalmente en nuestras instalaciones. Traté de decirles que es una práctica cerrada, pero me parece que no puede comprenderse bien
*No te preocupes. Estos chicos tienen mi permiso para estar aquí
...

*Lo siento mucho. Ese no era su intención y ah sido un accidente, pero no puede echarnos del local justo para eso. Vamos a pagar por los daños
*No voy a tolerar esto. Yo los quiero fuera de mi local y no quiero ver. Por supuesto que ellos deben pagar una indemnización, pero eso no significa que vas a continuar practicando aquí. Váyanse a ir ahora!
*Váyanse a ir ahora.
*No es posible. No es posible. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. mierda
*Ustedes! Les juro que los mataría si no fuera ilegal. No tienen idea de lo que han hecho