Francia está estrangulando a Inglaterra en el abrazo, este se hace bolita, porque además hoy estaba con su hermano.

El galo le peina con suavidad y paciencia, le da un beso en el hombro mientras sigue abrazándole de brazos y piernas, y susurrándole TODAS LAS COSAS CURSIS y amorosas y pegajosas que se les pueda ocurrir. Él se revuelve para que le suelte.

—No me rechaces, s'il vous plait. Yo te quiero —pide agobiado dándole besitos en el cuello o donde se deje en realidad.

Pero el conejito se escapa del abrazo y Francia le mira desconsolado cuando se mete al baño, observándole hasta que cierra la puerta, se levanta agobiado camina hasta allá, se recarga en ella y se deja caer al suelo, haciéndose bolita.

El inglés se hace bolita en el suelo del otro lado. El francés le esperará ahí todo el tiempo necesario.

—¿Estás bien? —pregunta Francia un ratito más tarde a través de la puerta.

—No... —susurra, el galo intenta meter un poquito los dedos por debajo de la puerta instintivamente.

—Me preocupas...

—Why?

—Porque no estás bien, y no quiero que no lo estés. Porque estás agobiado y huyes y...

No hay respuesta.

—Angleterre... Sal, mírame, habla conmigo...

—¿De qué?

—Yo... De... —suspira —. Nada, sólo... ¿Por qué no estás bien?

No hay respuesta.

—Yo... Voy a estar aquí, ¿bien? Si quieres hablar, o salir, o tocarme el dedo que está en la ranura de la puerta... Je t'aime, y... —traga saliva.

El inglés parpadea y después de unos instantes mete también el dedo en la ranura tímidamente y no sé si llegue a tocarle.

—Estás... ¿Sí me oyes?

Recoge la mano al no sentirle y se hace más bolita.

—Cher... S'il vous plait —suplica moviéndose un poco—, ¡Déjame abrazarte al menos! ¿Puedo pasar?

—No.

—¿Ves mis dedos? —pregunta moviéndolos un poco más hacia el otro lado.

—No.

El francés suspira y se muerde el labio.

—Voy a quedarme aquí, ¿vale?

No hay respuesta... puede que oiga como se sorbe los mocos.

—Angleterreeee... ¡Te quiero, ábreme, venga!

—No...

—¿Por qué non?

—Porque harás todas esas cosas de mierda que haces con todos.

—No hago ninguna cosa con todos, cher... Hago esto CONTIGO.

—¡Las haces con todos!

—Non, sólo las hago contigo. Soy yo, contigo... Y a ti te quiero y te lo digo mil veces.

—También se lo decías a los demás, no te creo, no me vale.

—No es verdad... No se lo decía a los demás.

—¡Sí lo hacías, no me discutas o me largo!

Francia se abraza las piernas.

—Angleterre... Tú eres EL hombre de mi vida. En el que más he pensado a lo largo de los años y el único al que REALMENTE quiero. Tienes dos opciones, creerme y ser feliz conmigo, o vivir angustiado pensando que no eres especial —murmura.

—Porque tú no planeas hacer nada, ¿verdad? NO puedes hacerme sentir especial de ninguna manera... será que no lo soy. Así que haces que el problema sea mío y ya, soy yo que no puedo creerte y ser feliz.

—¿No puedo hacerte sentir especial? De verdad... ¿No te sientes especial? Angleterre... —traga saliva y parpadea y... Le sale una gran lagrimota del ojo—. Yo...

—No.

Aprieta los ojos azules. Inglaterra se hace más bolita.

—Je suis desolé... De verdad, siento no hacerte sentir especial —susurra.

Él se queda escuchando.

—En el fondo, no me preocupa tanto porque... Eres especial, yo SÉ que eres especial, lo has sido siempre —asegura limpiándose los ojos y tratando de recomponerse y pensar con claridad—. Dirás que cada cosa que hago contigo la he hecho con alguien más... Quizás es cierto en las grandes cosas... Sí, me he tirado a mucha gente, he escuchado a mucha gente, he enseñado a mucha gente. Les he pedido que hablen conmigo, les he aconsejado, cocinado y hecho cosas que me han pedido... —suspira—. Esos... Son los hechos.

Aprieta los ojos verdes.

—Pero si vieras... Los detalles, Angleterre... TODOS los detalles.

—Pues no los veo.

—Sí, te cocino como a los demás... Pero lo que te cocino a ti es ESPECIAL para ti, tiene todas y cada una de las cosas que te gustan, cada cosa pequeña... —se limpia otra vez los ojos.

—Yo no sé si no haces eso con ellos también, ¡seguro les decías!

—Non, en realidad nadie estaba tan interesado... Ni yo mismo lo estaba —asegura tristemente dibujando en el suelo con el índice—. No solía siquiera dormir con ellos, ni estar más de un día ahí... Tampoco hablaba mucho de mí.

—No puedo saber si es cierto.

—No me casé con ninguno... Ni siquiera fui novio de ninguno.

El británico se queda callado, porque de alguna forma siente que eso es porque él lo empujó.

—A ninguno le expliqué nunca lo mucho que le quería a través de una puerta.

—¿Eso es lo que me hace especial? ¿Lo que me ha hecho especial toda la vida? ¿Cosas que nadie puede comprobar o que pasaron no hace un año?

Francia se queda callado al otro lado de a puerta, tragando saliva. A Inglaterra se le hiela el corazón con la falta de respuesta, sintiendo nauseas.

—Estas pidiéndome que ponga en pocas palabras, TODA mi vida. No hay nadie que me haya acompañado toda la vida, en cada cosa, a nadie he buscado a pesar de los golpes, las heridas y las lágrimas, ninguno o ninguna ha llamado TODA mi atención como para dejar TODO lo demás en el instante para hacerle caso —le recuerda.

—Spain.

—Espagne es mi hermano.

—Yo no te he acompañado en nada, casi toda la vida he estado poniéndote la trabanqueta, de nuevo suenas vacío y trillado como "lo que tienes que decirme para que se me pase la tontería".

Francia echa la cabeza al frente.

—¿Cómo se mide el cariño, o el gusto...? ¿O la afinidad por alguien? —pregunta con voz plana y suspira levantándose—. Me estás preguntando cosas distintas ¿sabes? Una es que te hace especial... Otra es que hago yo contigo que sea especial y distinto a lo que hacía con los demás —hace notar con la frente en la puerta y pone las dos manos sobre ella, angustiado—. Angleterre... ¿Me dejas tocarte? —susurra genuinamente agobiado—. No quiero hablar de esto con una puerta en medio.

—No —responde y se abraza a si mismo porque también le echa de menos el contacto, que le abrace, le acaricie y le peine, pero cree que eso se lo hace a todos y con ello es con lo que consigue.

El francés traga saliva y aprieta los ojos.

—Me acusas de vacío y trillado cuando hablo... ¿Qué puedo decir ahora que no lo suene, ni aun cuando no lo sea? —susurra frustrado dando un golpecito en la puerta, empezando a entrar un poco en pánico.

—No puedo creer que no se te ocurra NADA —se cubre la cara con las manos.

—Non, no es que no se me ocurra nada. Si inválidas CADA cosa que digo, sólo parezco un idiota buscando la palabra correcta para convencerte —razona frunciendo el ceño y limpiándose la cara, que tiene hecha un desastre de mocos y lágrimas, con las dos manos.

—¡Pues di o haz algo que no pueda invalidar!

—Es el maldito TODO, Angleterre... ¡Tú tienes el paquete completo! El ÚNICO con el paquete entero de France, al único que le hago TODAS las cosas especiales que sé hacer. Eso no es comprobable ni medible... ¿Qué esperas que te diga además si no ves los detalles? —protesta tratando de pensar el cosas medibles y comprobables.

—De nuevo, es mi culpa por no saber verlo —se sorbe los mocos y se levanta.

El galo solloza una vez en silencio con esto, angustiado. El británico se acerca a la ducha, abriendo el agua, empezando a desnudarse.

—Me enamoré una vez cuando era un niño aún... De ti —solloza hacia la puerta —. Y no volví a enamorarme nunca más de nadie. Eso te hace especial y único... Y no sé como hacértelo ver.

Se mete en la bañera, en el agua caliente, echo bolita porque eso vuelve a sonar como algo que le podría decir a cualquiera.

—Soy eso, un viejo cliché que es torpe e inseguro cuando realmente importa... Un muy bonito show, que nunca tiene nada detrás —solloza otra vez—, a excepción de cuando es contigo. Tú eres el único que sabe verme por lo que hay detrás, con quien puedo ser YO, sin ser el perfecto amante, con las palabras perfectas y la cara bonita.

—Solo quería que me invitaras A MI a hacer algo divertido contigo... —susurra.

Francia recarga la frente en la puerta y solloza de nuevo, temblando un poco.

—Esto no es divertido... Es... Un horrible recordatorio de que lo hago mal y lo he echado a perder todo... —responde desconsolado.

—Sólo... para saber que te hace ilusión hacer cosas conmigo, sólo quería que me dijeras que pasarías tiempo conmigo hasta que me sintiera especial... No tienes que hacer nada, pero parece que sólo quieres salir del paso cuanto antes con una sola frase sin sentido que podrías decirle a cualquiera...

El francés se queda callado con esto, sintiéndose torpe e idiota, y aún tremendamente agobiado. Suelta otro sollozo.

—Y claro, ahora me dirás eso o cualquier cosa parecida, pero ¿qué valor tiene que me digas que quieres pasar tiempo conmigo si no se te ha ocurrido a TI que quieres hacerlo?

—Te he dicho que me abrieras la puerta hace una hora... Y que todo lo que dijera sería plano y trillado —se sorbe los mocos pensando que lo último que ha dicho no se lo admitiría ni a sí mismo ante el espejo. Toma aire—. ¿Sabes? No quiero entrar y hacer una cosa divertida contigo.

—No, si no pasa nada, está bien si no se te ha ocurrido o si no quieres, pero no esperes que quiera yo tampoco, así que... —se queda helado con esa respuesta y se abraza más a sí mismo.

Esa respuesta esta seguida por un largo y aterrador silencio absoluto. Sí, Francia se ha ido de la puerta.

Inglaterra se queda escuchando sin poder creer que no le responda y se pone a llorar al cabo de unos minutos, dentro de la bañera.

Hasta que se escucha un golpe seco a la puerta a la que se le hace un agujero a la mitad. Los ojos verdes la miran aun hecho bolita dentro de la bañera, con la cara llena de lágrimas y mocos.

Una bola de boliche rueda por el suelo del baño y una mano muy familiar entra por el agujero buscando el pestillo, finalmente lo bota.

Inglaterra parpadea y en los dos segundos que tiene para reaccionar no llega a hacerlo.

—Quiero hacer TODAS las cosas contigo —asegura abriendo la puerta, otro que tiene los ojos hinchados y cara de sapo.

Le mira y se sonroja de muerte cubriéndose las regiones vitales, (ante todo, siempre hay que cubrirlas).

—Quiero pasar TODA mi vida contigo, no sólo un RATO para hacerte sentir especial —se calma un poco al verle dando un paso hacia él.

El inglés le mira sonrojado de muerte, el francés suelta el aire sintiéndose agotado de repente, pero sonríe un poquito.

—Me haces entrar en PÁNICO —asegura quitándose la polo.

—Me has roto la puerta...

—Oui —asiente mirándola de reojo.

—Y te has ido y no me has contestado y no quiero...

—Llevas toda la vida diciéndome eso... —se quita los zapatos.

—Yo no... —se limpia un poco la cara.

—Je t'aime —asegura mirándole muy muy en serio, bajándose los pantalones.

El británico se hace más bolita, mirándole, el latino saca los pies de los pantalones y se acerca a la tina, metiendo un pie.

Inglaterra se sonroja más.

Mete el otro, recargando la mano al borde de la tina. Se sienta frente a él, que se cubre más, revolviéndose.

Francia extiende el pie y le roza la pierna, mordiéndose el labio y mirándole a la cara. Deja de vacilar y se le echa encima, abrazándole.

—Waaah!

—Lo siento, lo siento —susurra. Aprieta los ojos verdes pero no le empuja porque está muy blandito. Debe sentir temblar al de ojos azules, porque aún está en pánico.

—Voy a hacerlo mejor ahora... Lo prometo.

—¿Cómo? —susurra.

—Seré más cariñoso, y... —le hunde la nariz en el cuello—, vamos a encontrar cosas, cosas que sean tuyas y sólo tuyas... voy a hacértelas notar.

—I hate you... —solloza un poco.

El dramático latino solloza también, abrazándole con fuerza. Al final el anglosajón se suelta las regiones vitales y se lleva las manos a cubrirse la cara.

Francia se separa de abrazarle y le mira, poniéndole una mano en cada muñeca para que se suelte la cara, pero él hace fuerza, para que no lo haga.

—¿Por qué estás repentinamente dudando de todo lo que hago y digo, Angleterre? ¿Qué te preocupa de lo que he hecho con los demás antes? ¿Qué importan ellos?

"Porque ayer fuiste con mi hermano sin decirme nada y seguro te lo tiraste unas cuantas veces"

—Tú eres tú —le da un beso en la mano—, y no hay día en que te cambiara por ninguna otra persona de mi pasado. Así, gruñón, enojón y capaz de hacerme temblar sólo con tres palabras...

—I still hate you...

—Voy a quedarme aquí... A abrazarte, y quererte hasta que vuelvas a quererme —susurra moviéndose para abrazarle.

Inglaterra le mira entre los dedos, llorosito.

—Vas a quererme otra vez... —asegura, igual de lloroso pero sonriendo—, y vas a reír conmigo y confiar en mí otra vez, y acordarte de que todo está bien y todas esas cosas son cosas del pasado.

El inglés sigue mirándole desconsoladito.

—Yo no te quiero —susurra tsundere.

—Yo a ti sí, y voy a demostrártelo —asegura, mucho más tranquilo ahora mismo, cerrando los ojos, acercándose y dándole un beso en los labios.

Lucha para no devolvérselo, pero el francés insiste... Con paciencia y el corazón un poco más roto aún con la falta de respuesta.

Seguro lo consigue al final, es un beso suave y delicado, depende del inglés que sea o no un beso sanador. Seguramente sí, porque esto nos cansa que no veas.

Gracias al cielo.

¡Vale, basta de drama!

¡Es Inglaterra!

Francia declara abiertamente que como se nos ocurra hacer FrXX que no sea FrUK alguna otra vez se pone en huelga indefinida.

En realidad no suele hacer tanto drama o sea, el FrEsp o el FrAus también estaba y no protestó, (Suiza dice muy bajito que él ha vivido dos bodas...) Creo que todo está con Escocia.

Seguro hubo Francia-Escocia de más pequeños y con Inglaterra delante, SEGURO acabó así o más roto el corazón aún.

Hemos descubierto que no es España sino ESCOCIA el peor talón de Aquiles del inglés. Porque después de todo, España es España y son hermanos aunque no lo parezcan, pero viendo como Escocia es especialmente amable con Francia mientras no lo es con NADIE.

Y Francia... Es que también tiene que ser suave, amable delicado y seductor, pues... es él... Es difícil que no sea como ES.

Además tiene ESA complicidad con Escocia que siendo pequeños debían aliarse ambos contra Inglaterra que es un foreveralone...

Pero... Es que a pesar de todo Escocia no es Inglaterra, Francia tiene MÁS complicidad con Inglaterra, confía más en él, tiene más afinidad por las cosas que le gustan, Inglaterra es más consentible y consentidor pero... Es perfecto para encelarse.

Porque además Inglaterra no lo sabe y es perfecto para hacerse un DRAMA mental.

Así que bueno, suena el teléfono de Inglaterra cuando ya se ha calmado y está aun cenando con Francia mientras discuten sobre... quién sabe qué, seguramente quién es mejor gentleman o algo en esa línea de siempre.

El francés se interrumpe mirando al teléfono esperanzado.


Nadie hace drama como Inglaterra y Francia. NADIE. Salvo Francia y España... vamos que la culpa es de Francia.¡No olvides agradecer a Josita su edición!