Resumen:Todo el mundo hablaba sobre el accidente en el hielo. No importa cuantas veces intento olvidarlo, allí estaban todos para recordárselo. Elsa es una joven estudiante distinguida entre los pasillos escolares, fría y seria, pero algo nuevo sucederá cuando entable una amistad con cierta pelirroja ¿Será posible que la compañía de cierta pelirroja sea suficiente para que la rubia se abra?
Disclaimer: Frozen es propiedad de Disney. Con la participación especial de algunos personas más de Disney.
Voluntad sobre Hielo
27
La rutina de Elsa se había vuelto más lenta de lo normal, su abuela le llamó la atención y la chica asintió acelerando un poco. Se había puesto los audífonos para escuchar las canciones que debía danzar en el hielo.
– Pienso que estás lista – Dijo la anciana sonriendo.
– ¿Tú lo crees? Yo no – Elsa sacudió la cabeza.
– Puedes perder tu tiempo danzando en el hielo una y otra vez sin mejorar nada, porque no podrás mejorar lo que tienes, es perfecto, o puedes hacerme caso y descansar. Llegas a tener ojeras que incluso el maquillaje no puede cubrir – La mujer sonrió.
Elsa coloco las manos en las caderas. Su respiración estaba un poco agitada, respiraba irregularmente y varias nubes de vapor se le creaban en la boca. Una mirada cansada se dibujo en su rostro cuando desvió la vista a las montañas que se encontraban no muy lejos de allí. Volvió a ver a su abuela.
– Creo que necesito practicar más. No lo sé, saltos, aterrizaje, rotaciones, de espaldas –
– Elsa, estás lista – La mujer sonrió – Yo diría que necesitas descansar un poco. ¿Cuándo fue la última vez que descansaste antes de una competencia?
– No lo sé, yo siempre descanso una noche antes de una competencia. No me levanto a las cinco sino a las ocho –
– No creo que eso sea bueno – Miro a la joven de reojo. Estaba roja, más de lo normal cuando practicaba – Ve a descansar. Tendrás fiebre si sigues así de roja, o peor, te vas a resfriar
– Estoy bien – Elsa sonrió forzada – No te preocupes
Torció los labios asintiendo – Volveré a dentro. ¿Estás segura de esto?
– Que sí, Granny – La chica se deslizo lentamente por el hielo.
Sabía que su abuela le preocupaba ella, de hecho a todos le preocupaba porque era demasiado el tiempo que practicaba. Literalmente estaba practicando de sol a luna y sol a luna. Apenas tenía cuatro horas para dormir, almorzaba siempre rápido casi atorándose con la comida y siempre estaba afuera en el frío. En algún momento se iba a enfermar.
Se deslizo de espaldas por el hielo. Ya no practicaba su rutina con tanta emoción como de costumbre, lento y seguro se volvía a lento e inseguro. Su vista se nublo por un momento provocando que cayera al suelo.
– Dios – Gimió sobándose.
Intento ponerse en pie, pero su mundo dio vuelta y cayó nuevamente antes de siquiera poder pararse. Bajo la mirada al hielo sorprendida. Sus manos se estaban entumeciendo al contacto y sus rodillas estaban en el mismo camino. Respiro agitadamente y levanto la mirada, Anna estaba llamándola pero su voz se escuchaba tan lejana siendo que ella estaba a solo unos metros de ella. Parecía preocupada.
Cerró los ojos suavemente sacudiendo la mirada. Sus dedos índice y pulgar hicieron contacto con el puente de su nariz presionando un poco. Estaban demasiado helados. Se puso de pie y deslizo hacia delante donde se encontraba la pelirroja.
– Elsa, ¿estás bien? – Pregunto Anna sujetándola justo cuando se tambaleo y casi cae. La chica asintió lentamente quitándose los patines torpemente.
– Creo que necesito comer algo –
– Eso veo. Ayer no almorzaste y hoy no desayunaste. Te estás mareando, ¿verdad? – Toco su frente – Uhm, estás algo caliente
– Ah, gracias – Elsa rió con sorna. La pelirroja se sonrojo violentamente sacudiendo la cabeza.
– No, no estás caliente de ese modo, aunque bueno, sí también. Ya sabes eres sexy y caliente, muy caliente, me alegra tener a una novia así de caliente, es divertido ver la mirada de los chicos cuando saben que estamos juntas y que no tienen oportunidad con ellos, aunque claro, estás muy fuera de su liga. No, ¿espera, me estoy desviando? Sí. Quise decir que estás caliente de caliente, no de ser sexy, pero lo eres, sino de que tienes la temperatura muy alta – Anna la miro preocupada. El sonrojo violento había sido sustituido por la preocupación – Deberías volver a descansar. Tu abuela le dijo a tu madre que probablemente estarías con problemas, es decir, dijo que te sentías mal y vine a verte. No se equivoco, vamos a dentro. Vas a descansar y me asegurare de que así sea
– Estoy bien. Solo comeré una barra de cereal y volveré a patinar – Elsa dijo con terquedad.
– He dicho que no, Elsa. Vas a descansar así tenga que encadenarte a la cama – La chica la tomo de la mano jalándola hacia dentro de la casa. Elsa sonrió divertida y luego asintió.
Al entrar en la casa Anna le había informado a Idunn que se encargaría de cuidar de la rubia, lo que le causo gracia, y se llevo hacia su habitación. Elsa rió en el camino tranquila.
– No necesito descansar –
– Tonterías. No quiero que te desmayes. Ahora, ponte pijama, acuéstate y te traeré algo de comer, luego dormirás, ¿sí?
Miro a Anna presionando una comisura de sus labios en una mueca incierta. Suspiro poco después al saber que no tenía ninguna opción de evitar esto.
– Vale –
Una vez que Anna se fue, Elsa había considerado la opción de saltar por la ventana para volver al hielo. No le importaba caminar por la cornisa y saltar desde el segundo piso, pero tampoco sentía muchas fuerzas para hacerlo, además, Anna volvió antes de que pudiera siquiera hacer un movimiento. En sus manos traía una bandeja con algo de sopa y carne con puré. Elsa sonrió tranquila.
– Está bien, está bien – Rió sabiendo que pronto iba a decirle algo sobre comer. La pelirroja sonrió ansiosa, entrego la bandeja y observo a la rubia comer tranquilamente.
Respiro hondo ladeando la cabeza – Els, hay algo que quiero preguntar
– Ya te dije que estoy bien y no es nada –
– Aparte de eso, es referente a lo de anoche. Yo sé que tú sabes que yo sé que no estaba soñando anoche, es decir, que me levante a las cuatro de la mañana y te encontré con alguien –
La rubia rió tranquila dejando la bandeja a un lado, beso la frente de Anna y luego una comisura de su labio. La sensación de sus labios hizo a Anna tragar salivar. Quería besarla.
Movió un poco la cabeza haciendo que los labios de Elsa hicieran contacto con los suyos. Cuando se besaban Anna podía sentir el mundo desvanecerse a rápidamente mientras ella y Elsa estaban solas, y queriendo más cada vez. No lo soportaba. Besar a Elsa era como ganarse la lotería. Era como beber del santo grial. Era como estar lloviendo en gloria.
Sin darse cuenta ya había caído en la cama con la chica encima. Sonreía mientras se besaban. Elsa mantenía las manos en la cintura de Anna mientras la chica mantenía las manos en sus hombros. Anna pasó las manos a las mejillas de Elsa sin soltar sus labios. En tanto más se besaban más intenso se volvía el momento que tenían. La punta de la lengua de Elsa toqueteo sus labios haciendo sobresaltarla por un momento, lentamente abrió la boca dándole el paso a lo que quería y se sorprendió por hacer que el momento se volviera más intenso y apasionado. La mano de Elsa entró por el borde de la polera de Anna sorprendiéndola aún más. Gimió contra los labios de Elsa.
"Dios. Dios. Esto está sucediendo acaso, ¿Elsa quiere…?" Sintió la mano de Elsa recorrerle la cintura. Estaba tocando su piel con suavidad, el tacto era delicioso. Se estaba burlando de ella. Subía con suavidad su mano causando cosquillas. Anna gemía y suspiraba contra los labios de Elsa hasta que comenzó a besar su cuello.
– Elsa – Respiro con un tembloroso tono de voz al hablar. El placer que sentía en ese momento era el mejor del mundo.
Elsa sabía perfectamente lo que estaba haciendo. No era una novata.
"No es una novata."
Sintió la mano de Elsa subir más hasta casi tocarle.
"Es una experta."
Gimió una vez más.
"Sabe lo que hace."
Los labios de Elsa besaron cada centímetro de la piel de Anna.
"…ya lo ha hecho antes."
El pensamiento la golpeó como un balde de agua fría. Abrió los ojos rápidamente y miro a rubia, aunque la besaba sin detenerse, Anna había dejado de sentir el placer. Una amargura recorrió todo su cuerpo y la sensación de rabia interna la invadió tanto hasta casi empujar a la rubia para quitarla de encima suyo, en su lugar se controlo lo que más pudo y le llamo la atención varias veces para alejarla.
– ¿Qué, qué pasa? – Parecía confundida – ¿Voy muy rápido?
Elsa la miro sorprendida mientras Anna fruncía las cejas, su mirada rápidamente se torno de preocupación logrando quitar a la chica de encima.
– Anna… – Elsa murmuró arrodillándose en la cama. La chica sonrió forzada.
– Lo siento, pero deberías descansar –
Confundida la rubia asintió, sabía que había algo más molestándola pero no la presionaría para que le dijera.
La poca adrenalina que había adquirido al besar a la chica se había desvanecido rápidamente. Los dolores musculares aparecieron y el cansancio también. Se acurruco en la cama junto a Anna y cerró los ojos quedándose dormida rápidamente.
Anna sonrió abrazándola mientras dormía. Velaba su sueño. La chica sonreía con cariño mirando a su novia, sin embargo parecía preocupada. ¿Y si Elsa ya…? No podía sacar conclusiones así como así, tenía que hablar con Elsa porque estaba claro que la chica parecía una experta mientras la besaba y tocaba.
"Mierda. Elsa estaba tocándome."
...
...
..
"...y logro evadirme el tema."
Cuando Elsa se deslizaba por el hielo con suavidad, Anna le dibujaba los hermosos detalles en su cuaderno. Después de que la chica hubiera pasado prácticamente toda la tarde descanso al fin estaba lista para volver al hielo sin problemas. A solo un día de espera de la competencia era importante no descuidar nada, sobre todo su salud, y aunque no quisiera aceptarlo ella sabía que la estaba descuidado.
– Perfecta – Anna alzó el lápiz sosteniéndolo en un puño y el pulgar, su lengua salió de su boca hacia arriba mientras observaba la perspectiva con atención. Elsa sonrió desde el hielo y acerco a la pelirroja.
– Siempre es perfecto si lo dibujos tú – Elsa dijo sentándose al lado de Anna con una sonrisa.
– No me refería al dibujo, sino a ti – Sonrió.
Elsa rió entre dientes provocando que la chica la besara en los labios.
– Debes estar descansando –
– Ya lo hice – Volvió a reír Elsa – ¿Recuerdas?
– Dormir cinco horas no es descansar. Una persona debe dormir ocho horas – Anna dijo con un tono firme – Hazlo, yo no quiero que te suceda nada
– Estoy bien y tranquila – Elsa la besó en la mejilla – Gracias por preocuparte
– Te quiero, Els –
– Yo también te quiero, Anna –
– Por cierto, estás fría – Anna rió. Volvió a besar a Elsa en los labios mientras reían – Hace frío, ¿sabes que quizás podríamos quedarnos pegadas así – La chica rió mientras seguía besando a su novia y mientras Elsa reía por las ocurrencias de la pelirroja.
– No me molestaría – Dijo entre besos.
– A mí sí – Se separó y pegó su frente a la de ella – De lo contrario no podría comer
Elsa la miro sorprendida, rodeó la cintura de la chica haciéndole cosquilla al tiempo en que la estrechaba contra su cuerpo. La espalda de Anna chocó contra el cuerpo de Elsa. La chica rió mientras seguían haciéndole cosquillas.
– Eres una pequeña golosa – Elsa murmuró a Anna. Había dejado de hacerle cosquillas y la besaba en la mejilla.
La chica rió. Cuando las risas se detuvieron al tiempo ambas se mantuvieron en un cómodo silencio. Anna miro el cielo, se acercaba un bello atardecer y nada mejor que encontrarse en una banca junto a un lago congelado, su novia a su lado abrazándola por la cintura y el hermoso cielo teñido de naranja, un toque de rojo y un amarillo mezclado con el primero de los colores. Era precioso. Un momento que atesoraría siempre.
– Elsa, tu competencia será dentro de poco, dos días para ser exacto – Anna dijo mirando hacia el cielo convertido en un bello atardecer.
– Lo sé – Escuchó que respondió.
– ¿Qué va a pasar después? Con nosotras me refiero. Yo volveré a New York – Anna murmuro con pesar.
– Y yo… – Elsa se quedó callada al sorprenderse de lo difícil que era poder decir lo que iba a suceder con ella.
– Tú te quedarás, ¿no es verdad? – Tragó saliva.
– Sí – Murmuró. Anna se enderezo en la banca mirando a la rubia con tristeza – Nosotras nos vamos a separar. No quiero eso
La rubia rasco su nuca lentamente – Bueno, tal vez yo podría irme a vivir a New York
– No puedo pedirte que hagas eso. Tú misma me dijiste que anhelabas volver a tu hogar y ya estás aquí – Anna dijo con una sonrisa triste.
– No me lo estás pidiendo porque yo quiero hacerlo – La rubia tomo el mentón de la chica entre sus dedos y la besó en la frente – No quiero estar lejos de ti
– Eres tan dulce – Anna sonrió.
Elsa rió ligeramente causando que la espalda de Anna vibrara. Sonrió. La sonrisa de Anna no duro mucho de todos modos porque, Jennifer se aclaró la garganta. Anna dio un salto al verla. No esperaba verla de hecho.
– ¿Qué haces aquí? – Elsa preguntó con un tono bastante inusual en ella. Lleno de amargura. Anna se enderezo en el asiento notando una mirada seria, pero más que solo seria, ocultando algo dentro de ella.
– ¿Podemos hablar? –
Anna tragó saliva mientras se ponía en pie. Miro a Elsa con una sonrisa tímida y luego decidió alejarse. Desde no muy lejos Anna miraba a Elsa, junto a ella Lady se mantuvo con firmeza esperando el momento para echar a ladridos a la entrenadora.
Anna le sacudió el pelaje al acariciarla – No te preocupes. Solo hablarán
Lady dejo escapar un chillido similar a un gemido, parecía claro que no le agradaba mucho la idea de estar lejos de la rubia.
– No hablarás enserio, ¿o sí? – Elsa bufó.
– Por supuesto que lo hago – La castaña se sentó a su lado. Hubo un silencio hasta que un suspiro suyo lo rompió – No debí decir nada de lo que dije. Yo realmente lo siento y mi comentario estuvo fuera de lugar
Elsa no dijo nada.
– Entiendo que no quieras verme o siquiera hablarme, pero al menos quería que supieras que realmente lo siento –
– Si es que no te carcome la consciencia – La chica dijo con sorna.
– Puede ser, pero más que eso, eres tú –
Elsa miro a Jennifer y con un tono bastante pequeño de voz habló – Se supone que eres mi entrenadora, no mi madre. Hacemos y decimos cosas porque tenemos confianza en la otra, pero lo que dijiste… realmente dolió. Fue como que me estabas clavando un puñal por la espalda
– No seas dramática – Bufó Jennifer. Sacudió la cabeza – Lo siento
Silencio.
Elsa miro a la chica que se encontraba con la mirada fija en el hielo.
Lady comenzó a correr a gran velocidad persiguiendo a las aves que sobrevolaban cerca de ella. Anna reía al ver a la perra correr con la lengua afuera. Cuando se detuvo miro a su nueva amiga y corrió a ella. Anna sacudió las manos rápidamente diciendo "no" repetidamente hasta que de pronto saltó sobre Anna derribándola al suelo. La pelirroja rió siendo lamida por todos lados en la cara.
– Lady – Rió Anna.
Un silbido hizo que la cachorra levantara la cabeza y corriera en dirección contraria hacia Elsa que le acarició la cabeza dejándose de caer de rodillas.
Anna sonrió tranquila acercándose. Jugaba con sus manos. Cuando la rubia le miro sonrió tranquila también y la chica tragó saliva.
– ¿Qué sucedió? –
– Muchas cosas – Dijo vagamente Elsa.
Anna asintió. No quiso presionar a la chica.
Pasó el resto de la tarde con Elsa como de costumbre, básicamente para ella ya era normal ir a la casa de su novia, quedarse a dormir y estar con ella todo el día siguiente.
– Entonces, ¿Elsa y tú…? – Rapunzel pregunto casi riendo con picardía mientras abría una lata de soda.
– No – Anna se sonrojo ferozmente – Bueno, casi, pero no
La chica suspiro – Es una pena
– Oye – Anna bufó – Lo que vaya a suceder entre Elsa y yo será para ambas, no para que tú hagas tus chismes
La rubia soltó una sonrisa dentada.
– Las tres sabemos que terminaras contándonos – Mérida dijo riendo.
Anna bufó nuevamente y luego encendió la televisión con un gruñido – Todo está en Noruego. No entiendo nada
– Tal vez debas poner subtítulos – Se rió Rapunzel – Mira, hablan de la competencia
– ¿Cómo estás tan segura? – Mérida pregunto.
– No sé noruego pero hasta yo entiendo que ahí dice hielo – Rapunzel sonrió.
– Oh – Dijeron ambas.
"Pasado mañana será la competencia. Elsa va a hacerlo genial, lo sé."
– Tendremos que comprar boletos – Mérida dijo mirando la pantalla.
– No es necesario – Anna dijo – La madre de Elsa dijo que podíamos entrar con ella. Tiene los pases
Las dos chicas sonrieron con tranquilidad. Como siempre, la madre de Elsa sacándolas de problemas menores que siempre olvidar revisar.
Elsa se cruzó de brazos observando el traje en un maniquí que su madre había llevado a la casa. Jennifer a su lado miraba intrigada el traje y su abuela también.
– ¿No crees que es algo… sencillo? – Elsa preguntó.
– Creo que es hermoso – Dijo Idunn mirando el vestido en el maniquí.
– Bastante sencillo si me lo preguntan – Jennifer coincidió. La madre de Elsa miro a la entrenadora y luego suspiro.
– Bueno, entonces ¿qué dices que haga? No podemos conseguir otro vestido a tan pocas horas de la competencia, demoran al menos una semana en hacerlos y no creo que alguien quiera que consiga uno de segunda mano –
– Pensándolo bien está bonito. Me gusta el color – Jennifer dijo apuntando al vestido.
– Yo pensé que tú querías algo verde – Elsa miro a Jennifer.
– Sí, pero tu madre comienza a darme miedo. Ya sabes que tanta tranquilidad es normal, pero si es después de unas críticas… mejor tener cuidado – Murmuró en el oído de la rubia Jennifer. La castaña miro a la mujer anciana que no dejaba de ver el vestido – ¿Usted qué piensa?
– Es sencillo, lo que es bueno porque demuestra que Elsa es sencilla – Aprobó la anciana, miro de reojo el vestido y sonrió – No hay mucho brillo, eso podría traernos un problema porque la presentación debe llamar la atención del jurado
– Esto llamara la atención – Dijo Jennifer – Pero por ser sencillo
– Yo creo que está bien – Idunn torció los labios – El borde inferior, sin mangas, la estrella de seis puntas, las ondulaciones, todo se ve bien
– No tiene piedras brillantes – Elsa ladeo la cabeza – ¿Qué son esas?
– Parecen pequeñas bolitas blancas – Jennifer se acerco para verlas mejor.
La chica asintió miro a su madre – Me gusta
El día que siguió se paso con calma. Por primera vez en mucho tiempo Elsa había tomado un descanso eterno un día antes de la competencia. No podía evitar sentirse angustiada, nerviosa, ansiosa y emocionada. Muchos sentimientos la rodearon enseguida y ni siquiera los esfuerzos de Anna, Mérida y Rapunzel sirvieron para calmar a la rubia. La gran competencia iba a llegar pronto y nadie podía detener el tiempo para que no sucediera.
El gran día llegaría en cuanto el actual terminara.
Pronto comenzaría todo por lo que Elsa había peleado.
"Al fin mañana comenzara el mundial. Será una competencia memorable."
Continuara…
